miércoles, 9 de noviembre de 2016

DE BORIS YELTSIN A DONALD TRUMP




No he podido evitar rememorar el triunfo de Boris Yeltsin en las elecciones de junio de 1991, donde se presentó como independiente obteniendo el 57% de los votos. Y me ha venido rápidamente a la memoria por ciertas similitudes que he observado en relación a Donald Trump en su triunfo en las elecciones del martes pasado.

Los de la época, recordaremos como aprovechó Yeltsin el intento de golpe de estado de los militares contra Gorvachov, para subirse en un tanque y lanzar sus proclamas contra el sistema comunista, arrogándose el triunfo contra la intentona y arremetiendo contra la casta dominante. En unos meses destapó sus verdaderas intenciones, desmantelar la Unión Soviética de punta a rabo, sin ocultar su alcoholismo pronunciado, su machismo y sus tendencias neocapitalistas.

Muchos pensamos del proceso en Moscú que había estado guiado por los Estados Unidos, sabiendo con posterioridad que los verdaderos artífices de la obra escenificada habían sido los miembros del Club Bilderberg, junto a las empresas armamentistas norteamericanas y el apoyo siniestro de grandes empresas de Estados Unidos. Una ayudita tuvo que prestar la CIA pero camuflada entre tanto barullo.

Lo de Donald Trump ha sido muy similar, salvando las distancias. El sistema estadounidense pendía de un hilo a la espera de que algún iluminado hiciera saltar por los aires la desafortunada burocracia estatal. Pasar de que todo está atado y bien atado a sublevar a las masas contra los inmigrantes, reforzar la tenencia de  armas, posicionarse en contra de la globalización deslocalizadora y negar la necesidad de ratificar ningún acuerdo ni pagar impuesto como país para luchar contra el Cambio Climático, resultó un buen discurso para una población desmotivada y sometida a decenios de control federal.

Además de que su competidora tenía un discurso bastante vago, basado principalmente en lo malo que sería que su oponente obtuviera la Casa Blanca, Trump ha sabido conjugar las coyunturas para ganar unas elecciones que nadie esperaba que las ganase. Pero ha recibido apoyos muy importantes, sobre todo de la Asociación Nacional del Rifle y del Kukusklan, tocando la fibra sensible del americano medio y blanco para devolverle la visión de que en sus manos estaba cambiar el sistema. ¿Así lo ha conseguido?. Me temo que no solo así.

Los poderes fácticos mundiales valoraban con peligro los mandatos de ocho años de Obama y los lobbys estadounidenses se han movido como nunca para erradicar un relevo demócrata en la Presidencia del país. Han aprovechado que este señor pasaba por allí para atacar con toda su artillería y reforzar en sus dominios la idea de la necesidad de un cambio. Volver a la América para los Americanos es un discurso que ha calado con facilidad a pesar de lo impresentable del personaje, xenófobo, machista, enriquecido a costa del ladrillo, casinos y otros negocios inconfesables.

Lo de Yeltsin duró ocho largos años, con dos guerra en Chechenia y cientos de asesinados en el asedio a la Casa Blanca Rusa. Desconocemos en qué líos nos meterá Donald Trump, pero hemos de ir tomando nota de la historia y prepararnos para lo peor. Las empresas de armamento no apoyan gratis y pronto querrán cobrarse sus apoyos con contratos millonarios o algunas guerras con intervención directa del ejercito de los Estados Unidos, que realmente es lo que les da dinero.

No se trata de prejuicios conspirativos, sino del aprendizaje que la historia nos ha ido dejando. Hoy la Casa Blanca se prepara para recibir al nuevo inquilino que tomará posesión el 20 de Enero próximo, pero el resto del mundo hemos de prepararnos para sufrir un retroceso brutal en consolidación de Derechos Humanos y en la lucha por el sostenimiento del Planeta, que sin duda serán puestos en peligro por semejante personaje.




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