martes, 21 de octubre de 2014

ESTALLIDO SOCIAL.


A un año de las elecciones generales y después de tres de gobierno del PP, me parece un buen momento para analizar algunas de las claves que han coincidido en nuestro país para evitar una de las situaciones más críticas que hemos vivido desde la llegada de la democracia.

Durante los años 2012 y 2013, el gobierno ha llevado a cabo la mayor política conocida de recortes en varios frentes: sanidad, educación, libertades, laborales, pensiones y dependencia, creando una situación de inmenso deterioro de la calidad de vida en la mayoría de los españoles. La aplicación de las órdenes de desahucio, la salida del país de centenares de miles jóvenes en busca de cualquier empleo, las reducciones salariales sin medida, los contratos basura de meses, semanas y horas, la subida permanente del desempleo, de la luz, del agua, y la bajada del consumo en los hogares, con el extremo de dos millones y medio de personas en pobreza extrema; pintaban un panorama bastante inaguantable a pesar de su mayoría absolutísima.

La gente se organizó y se echó a la calle, sorprendiendo a propios y a extraños (como ya ocurriera con el 15M), sobre todo a los partidos clásicos de la izquierda (PSOE-IU), que se vieron desbordados por las llamadas “Mareas”, no controladas por ellos y con gran poder de movilización ciudadana. Demandas que se iban agregando unas a otras y que mantenían un común denominador: El gobierno estaba poniendo en peligro los posibles avances del llamado “Estado del Bienestar”, que tanto esfuerzo nos había costado conseguir. La ciudadanía toma la calle con decenas de miles de protestas, se convocan momentos críticos como los de “Rodea el Congreso” y se acrecientan las posibilidades de un estallido social en toda regla, con una perspectiva nítida de recuperar la dignidad y sin control ni manejo de los partidos políticos.

Se pone en cuestión el “Sistema”, desde el Parlamento a la Casa Real, desde la Banca a la Unión Europea, todo se pone en solfa, la gente pierde el miedo y vuelve a salir a la calle, como en los mejores tiempos, en defensa de lo público y de las libertades fundamentales. Todo ello culmina en marzo de 2014, con una de las mayores movilizaciones ciudadanas recordada en tiempos: “La Marcha Dignidad”, donde centenares de miles de españoles nos manifestamos en Madrid.

Durante estos tres años, siempre he pensado que vista la violencia y agresión permanente del Estado contra los ciudadanos, en cualquier momento podría prender la mecha del conflicto. La situación reunía los condicionantes de libro para que el mismo pudiera darse. Pero en ese contexto se dan dos situaciones que han logrado calmar, de momento, los ánimos de la gente. Por un lado, la Diada del 11S del 2013 en Cataluña, que coloca en primer lugar la reivindicación independentista tapando el resto de las motivaciones sociales o incluyéndolas dentro de la propia esperanza de solución que supone un nuevo país. De otro lado, las elecciones europeas de Mayo 2014, que colocan a PODEMOS como una fuerza política que aglutina todos los descontentos de todas las Mareas, Marcha Dignidad, Plataformas contra los desahucios y decenas de movimientos en lucha, para orientar el desencanto hacia la toma del poder mediante las urnas.

El resultado de ambas cuestiones ha sido doble. La paz en las calles, que no la paz social que sigue orientada a acabar con un sistema caduco: Las clases medias y obreras de Cataluña están ahora en lo suyo (la consulta y la independencia) y la mayoría de las demandas políticas ciudadanas se encuentran encausadas dentro de la alternativa que pueda significar PODEMOS como opción de gobierno.

Pero la realidad es que el gobierno de PP y el poder económico y financiero han continuado haciendo de las suyas. Se aplican las mismas políticas, se amplían los casos de corrupción con los Pujol , las tarjetas opacas de Caja Madrid y Bankia, los jóvenes siguen sin empleo, los recursos siguen sin llegar a centenares de miles de familias que viven al día, muchas de ellas sin nada que llevarse a la boca, con escándalos como el del Ébola, con nuevos recortes presupuestarios y con aplicación de leyes mordaza para el control ciudadano.

Mucho le debe el Sistema a las demandas catalanistas y a PODEMOS, pues de no haberse dado simultáneamente ambas realidades, me temo que la situación a estas alturas hubiera sido de un estallido social de una gravedad extrema. El devenir resolverá y va a resultar sumamente interesante poder vivir esta nueva etapa de nuestra democracia como país.




lunes, 20 de octubre de 2014

PODEMOS Y LAS MUNICIPALES.


Se acercan las elecciones municipales y aún no sabemos, a ciencia cierta, si PODEMOS se presentará en algunos municipios y en cuáles. Confieso que en un primer momento consideraba acertada la opción de no presentarse y llegar inmaculados a las elecciones generales, verdadero objetivo para el cambio real, pero voy cambiando de opinión a medida que nos acercamos a la fecha.

El pulso lo va dando la calle y la gente con la que hablo, de lo más variopinto en cuanto a sus preferencias anteriores, sostiene en su mayoría que PODEMOS debería presentarse en las municipales porque no tienen a quien votar. Ante la negativa absoluta a hacerlo, cabría la opción de una línea intermedia que contemplara dicha posibilidad al menos en los municipios mayores de 50.000 ó 100.000 habitantes.

El razonamiento es claro. Por un lado, PODEMOS prefiere no correr el riesgo de que en sus listas propias, con su marca, se coloquen en Ayuntamientos concejales de su formación que no les ofrezcan garantías máximas de control, pudiendo posibilitar pactos de gobierno que posteriormente les pase factura en las generales. De otro lado, sus resultados en los comicios no serán espectaculares, es decir, no obtendrían por mayoría absoluta alcaldías a borbotones, lo que les obligaría a mojarse a la hora de decidir a quién o quiénes apoyar para la conformación de muchos ayuntamientos.

Al mismo tiempo, la demanda ciudadana desea poder votar a PODEMOS también en las municipales. Muchos de los círculos debaten su capacidad para incorporarse ya a los ayuntamientos y tienen los resortes necesarios para autocontrolarse en cuanto a las listas y política de alianzas. Las alternativas de candidaturas ciudadanas como las de “Ganemos”, o no les satisfacen o entienden diluyen la opción de su propio trabajo en el ámbito de lo municipal para los próximos cuatro años.

Entiendo, por tanto, que los dirigentes de PODEMOS se muevan en la misma dualidad que he descrito, pero más temprano que tarde habrá que tomar una decisión. Las elecciones municipales son muy importantes y la visibilidad de PODEMOS ganaría muchos enteros con gente responsable al frente de unas listas alternativas a lo de siempre. Presentarse con la marca en alrededor de cien ayuntamientos, podría ser una opción intermedia que debería ser contemplada. Capitales de provincia y municipios importantes, además de concurrir a las elecciones de las trece comunidades autonómicas, allanarían el camino para un excelente resultado en las generales de noviembre 2015.

Habrá que darle una vuelta al asunto.




lunes, 13 de octubre de 2014

LAS BONDADES DEL ÉBOLA.


Basta colocar a los medios en el epicentro de un peligro inminente para la seguridad sanitaria en occidente, para que por arte de magia desaparezcan de la faz de la tierra todos los problemas que nos afectan de lleno. Es la estrategia y táctica del arrinconado, de los gobernantes que se encuentran con la soga al cuello y necesitan de un respiro para ordeñar las mamaderas de los estados y de su orden mundial.

Desde el mes de marzo el brote de Ébola en África amenazaba con extenderse a gran velocidad si la intervención de la comunidad internacional no se ponía en marcha. No se puso, principalmente porque los enfermos eran los de siempre, pobres negros de países remotos que están acostumbrados al hambre, a la muerte y al abandono. Naciones Unidas y varias organizaciones internacionales subieron la alerta en el mes de mayo, indicando que el peligro de expansión del virus casi letal podría convertirse en pandemia y que era necesaria una intervención audaz y firme de los países de occidente. De nuevo oídos sordos.

Se comienza a reaccionar con los casos de occidentales infectados en terreno y que son repatriados para su tratamiento y ahí es donde comienzan a observar como una veta de oro las bondades que podría tener el dichoso virus para los poderosos de este mundo. De hacer donaciones fuerte y llegar a los 1.000 millones de dólares que pide la ONU, nada de nada. España ha donado hasta el momento 427.000 euros, lo que se gastan en chucherías los señores jetas de las tarjetas de bankia.

Estas bondades vienen dadas por el hecho de que hoy en día casi nadie habla en nuestro país del paro, de las enormes cifras de jóvenes sin empleo y los exiliados económicos,  de los desahucios, del hambre que atenaza a centenares de miles de familias, de los corruptos, de problemas en los partidos rancios ni de alternativas a la salida de una crisis que se ha instalado en nuestro ADN, o del envío de tropas españolas a Irak, puertas giratorias o vísperas de elecciones.

A nivel internacional, la opinión pública ve desaparecer de un plumazo los avances del Estado Islámico, los bombardeos de los aliados contra ellos, el genocidio en Gaza, la guerra en Ucrania, los follones en Hong Kong, la guerra fría de Putin contra el resto del mundo, las pérdidas de vidas humanas saltando vallas y fronteras para sobrevivir, el hambre y la miseria en varios países africanos afectados por graves sequías y otra decena de asuntos que pasan al cajón del “mejor no hablamos de ellos”.

Resulta vergonzante la forma en que las autoridades españolas han abordado el contagio de la técnica sanitaria, preocupando a su máxima autoridad diplomática que esto no afecte mucho a la “Marca España”, pero espeluznante que hayan hecho del asunto, en connivencia con los medios que manejan, el único asunto sobre el mapa de la piel de toro. Por suerte, vamos madurando como sociedad y sabemos qué es lo que persiguen y cuáles son sus intereses. Y les estamos esperando a la vuelta de la esquina.


lunes, 6 de octubre de 2014

DILMA, A POR EL SEGUNDO MANDATO.


El resultado de la primera vuelta de las elecciones presidenciales en Brasil, ha sido una sorpresa. No tanto porque la actual Presidenta Dilma Rousseff  (PT) haya sido la candidata más votada, sino por el resultado obtenido por Aecio Neves, Partido Socialista, que ha desbancado de la opción de la segunda vuelta a Marina Silva, posiblemente la gran víctima política de estas elecciones.

La segunda vuelta será disputada el domingo 26 de Octubre por Dilma y Neves, esperándose una victoria de la actual Presidenta para repetir mandato. Sería muy extraño que Aecio Neves consiguiera darle la vuelta a los resultados de la primera ronda y los votos obtenidos por Marina Silva (21%), pueden repartirse por igual entre ambos candidatos.

La Presidenta, cuenta con tres ventajas fundamentales para el balotaje. Por un lado, la propaganda gubernamental que hace de su aparición en los medios una constante y que ha sabido aprovechar en la campaña de la primera vuelta. De otro, que la experiencia de gobiernos anteriores del Partido Socialista permanece en la memoria de los más desfavorecidos de Brasil, por los que no hicieron absolutamente nada. Y, por último, que las protestas en la calle que pudimos ver ante y durante la celebración del mundial de futbol, no llegaron a cuajar en ninguna opción política nueva, ni ningún partido fue capaz de hacerse con las demandas para captar el descontento de las clases medias del gigante americano.

Dilma Rousseff ha jugado muy bien sus cartas. Primero, orientando su campaña contra su principal adversaria Silva, evitando un enfrentamiento con ella en segunda y considerando que el rival más fácil a batir sería Aecio Neves. Al mismo tiempo, ha implementado políticas sociales de largo alcance, tras las protestas, que se comprometen a universalizar en todo el país y ha recurrido de nuevo a la figura de Lula para recordar que Brasil está en un proceso de cambio que con ella al frente llegaría a los dieciséis años de gobierno del Partido de los Trabajadores.

América Latina respira aliviada, pues el papel de Brasil en los avances de la integración latinoamericana es fundamental. Mercosur, Unasur y Celac, son instrumentos para la integración que quedarían relegados al absurdo si Brasil no continúa empujando los mismos. Su importancia en los BRICS, como nexo para América Latina, ha sido determinante para profundizar en la constitución de nuevos bloques capaces de romper la hegemonía de Estados Unidos y la Unión Europea.

Así que, salvo una sorpresa mayúscula, Dilma Rousseff volverá a ser elegida Presidenta de Brasil para un mandato de consolidación de los logros obtenidos, continuar con la erradicación de la pobreza (que ya ha disminuido en un 30%), avanzar en la mejora de la calidad y universalización de la salud y la educación, conseguir más seguridad en el país y seguir al frente los procesos integradores de América Latina.