sábado, 25 de octubre de 2014

LOS AVANCES DEL ESTADO ISLÁMICO


Desde que comenzaran los bombardeos por la coalición internacional, encabezada por Estados Unidos, sobre el ejército de ISIS, la actividad militar de avance yihadista no se ha detenido, aunque tampoco ha avanzado de una forma significativa.

La táctica del miedo y la implantación de su doctrina en las poblaciones que han ido ocupando, dan paso ahora a una consolidación en las mismas de una disciplina férrea, imponiendo toda una serie de leyes y normas con el objetivo de consolidar lo que denominan “la realidad del ISIS”.

Sus incursiones militares se han fijado concentrar fuerzas en dos objetivos estratégicos de importancia, el norte kurdo iraquí y el noreste sirio, a fin de mantener dispersa la atención en dos fuertes frentes. Pero, por otro lado, continúan con la toma de pequeños municipios dispersos que engrandezcan el Califato y presenten problemas de ubicación para los bombardeos occidentales.

Sin embargo, a pesar de que a través de los medios se nos insiste en una posible debilidad de Estado Islámico, su plan actual pasa por reagrupar algunas fuerzas y aumentar el peso de las mismas. Están llegando muchos nuevos aspirantes para integrar las filas del ejército y las cifras de 30.000 efectivos que indica la CIA pueden estar muy lejos de la realidad. En estos momentos, según datos indicados por la cadena de TV Al Jazeera, no menos de 70.000 personas conformarían los distintos escalones del ISIS.

Al mismo tiempo, según las alertas declaradas en varios países de occidente, entre ellos EEUU, Reino Unido, Alemania, Holanda, Canadá y Francia, el peligro de que se comentan actos terroristas por lobos solitarios o células dormidas en occidente se acrecienta. De momento, el terror lo están lanzando a través de las redes sociales en videos propagandísticos, que pretenden tensar a los servicios secretos y de seguridad de esos países. Pero algunos expertos señalan que en los mismos puede adivinarse toda una suerte de mensajes casi cifrados para ordenar la ejecución de algunas acciones diseñadas de antemano.

Si en las últimas semanas la atención se ha centrado en asuntos como el Ébola, en la zona no se ha dejado ni un solo día la contienda militar ni los bombardeos occidentales. El avance del Califato será imparable hasta que no logre frenarse con la intervención de la infantería y eso lo saben perfectamente los miembros de Estado Islámico, que no dudarán en utilizar como escudos humanos a la población civil de las zonas que van ocupando para hacer poco efectiva la acción desde el aire. Estados Unidos intentará por todos los medios no llegar a poner las botas en la tierra de la contienda, pero son muchos altos cargos militares los que insisten en que, de no ser así, se corre el peligro de perder opciones para destruir las intenciones de los radicales. Los frentes territoriales aumentan y sigue aumentando un ejército bien armado y cada día mejor formado.

martes, 21 de octubre de 2014

ESTALLIDO SOCIAL.


A un año de las elecciones generales y después de tres de gobierno del PP, me parece un buen momento para analizar algunas de las claves que han coincidido en nuestro país para evitar una de las situaciones más críticas que hemos vivido desde la llegada de la democracia.

Durante los años 2012 y 2013, el gobierno ha llevado a cabo la mayor política conocida de recortes en varios frentes: sanidad, educación, libertades, laborales, pensiones y dependencia, creando una situación de inmenso deterioro de la calidad de vida en la mayoría de los españoles. La aplicación de las órdenes de desahucio, la salida del país de centenares de miles jóvenes en busca de cualquier empleo, las reducciones salariales sin medida, los contratos basura de meses, semanas y horas, la subida permanente del desempleo, de la luz, del agua, y la bajada del consumo en los hogares, con el extremo de dos millones y medio de personas en pobreza extrema; pintaban un panorama bastante inaguantable a pesar de su mayoría absolutísima.

La gente se organizó y se echó a la calle, sorprendiendo a propios y a extraños (como ya ocurriera con el 15M), sobre todo a los partidos clásicos de la izquierda (PSOE-IU), que se vieron desbordados por las llamadas “Mareas”, no controladas por ellos y con gran poder de movilización ciudadana. Demandas que se iban agregando unas a otras y que mantenían un común denominador: El gobierno estaba poniendo en peligro los posibles avances del llamado “Estado del Bienestar”, que tanto esfuerzo nos había costado conseguir. La ciudadanía toma la calle con decenas de miles de protestas, se convocan momentos críticos como los de “Rodea el Congreso” y se acrecientan las posibilidades de un estallido social en toda regla, con una perspectiva nítida de recuperar la dignidad y sin control ni manejo de los partidos políticos.

Se pone en cuestión el “Sistema”, desde el Parlamento a la Casa Real, desde la Banca a la Unión Europea, todo se pone en solfa, la gente pierde el miedo y vuelve a salir a la calle, como en los mejores tiempos, en defensa de lo público y de las libertades fundamentales. Todo ello culmina en marzo de 2014, con una de las mayores movilizaciones ciudadanas recordada en tiempos: “La Marcha Dignidad”, donde centenares de miles de españoles nos manifestamos en Madrid.

Durante estos tres años, siempre he pensado que vista la violencia y agresión permanente del Estado contra los ciudadanos, en cualquier momento podría prender la mecha del conflicto. La situación reunía los condicionantes de libro para que el mismo pudiera darse. Pero en ese contexto se dan dos situaciones que han logrado calmar, de momento, los ánimos de la gente. Por un lado, la Diada del 11S del 2013 en Cataluña, que coloca en primer lugar la reivindicación independentista tapando el resto de las motivaciones sociales o incluyéndolas dentro de la propia esperanza de solución que supone un nuevo país. De otro lado, las elecciones europeas de Mayo 2014, que colocan a PODEMOS como una fuerza política que aglutina todos los descontentos de todas las Mareas, Marcha Dignidad, Plataformas contra los desahucios y decenas de movimientos en lucha, para orientar el desencanto hacia la toma del poder mediante las urnas.

El resultado de ambas cuestiones ha sido doble. La paz en las calles, que no la paz social que sigue orientada a acabar con un sistema caduco: Las clases medias y obreras de Cataluña están ahora en lo suyo (la consulta y la independencia) y la mayoría de las demandas políticas ciudadanas se encuentran encausadas dentro de la alternativa que pueda significar PODEMOS como opción de gobierno.

Pero la realidad es que el gobierno de PP y el poder económico y financiero han continuado haciendo de las suyas. Se aplican las mismas políticas, se amplían los casos de corrupción con los Pujol , las tarjetas opacas de Caja Madrid y Bankia, los jóvenes siguen sin empleo, los recursos siguen sin llegar a centenares de miles de familias que viven al día, muchas de ellas sin nada que llevarse a la boca, con escándalos como el del Ébola, con nuevos recortes presupuestarios y con aplicación de leyes mordaza para el control ciudadano.

Mucho le debe el Sistema a las demandas catalanistas y a PODEMOS, pues de no haberse dado simultáneamente ambas realidades, me temo que la situación a estas alturas hubiera sido de un estallido social de una gravedad extrema. El devenir resolverá y va a resultar sumamente interesante poder vivir esta nueva etapa de nuestra democracia como país.




lunes, 20 de octubre de 2014

PODEMOS Y LAS MUNICIPALES.


Se acercan las elecciones municipales y aún no sabemos, a ciencia cierta, si PODEMOS se presentará en algunos municipios y en cuáles. Confieso que en un primer momento consideraba acertada la opción de no presentarse y llegar inmaculados a las elecciones generales, verdadero objetivo para el cambio real, pero voy cambiando de opinión a medida que nos acercamos a la fecha.

El pulso lo va dando la calle y la gente con la que hablo, de lo más variopinto en cuanto a sus preferencias anteriores, sostiene en su mayoría que PODEMOS debería presentarse en las municipales porque no tienen a quien votar. Ante la negativa absoluta a hacerlo, cabría la opción de una línea intermedia que contemplara dicha posibilidad al menos en los municipios mayores de 50.000 ó 100.000 habitantes.

El razonamiento es claro. Por un lado, PODEMOS prefiere no correr el riesgo de que en sus listas propias, con su marca, se coloquen en Ayuntamientos concejales de su formación que no les ofrezcan garantías máximas de control, pudiendo posibilitar pactos de gobierno que posteriormente les pase factura en las generales. De otro lado, sus resultados en los comicios no serán espectaculares, es decir, no obtendrían por mayoría absoluta alcaldías a borbotones, lo que les obligaría a mojarse a la hora de decidir a quién o quiénes apoyar para la conformación de muchos ayuntamientos.

Al mismo tiempo, la demanda ciudadana desea poder votar a PODEMOS también en las municipales. Muchos de los círculos debaten su capacidad para incorporarse ya a los ayuntamientos y tienen los resortes necesarios para autocontrolarse en cuanto a las listas y política de alianzas. Las alternativas de candidaturas ciudadanas como las de “Ganemos”, o no les satisfacen o entienden diluyen la opción de su propio trabajo en el ámbito de lo municipal para los próximos cuatro años.

Entiendo, por tanto, que los dirigentes de PODEMOS se muevan en la misma dualidad que he descrito, pero más temprano que tarde habrá que tomar una decisión. Las elecciones municipales son muy importantes y la visibilidad de PODEMOS ganaría muchos enteros con gente responsable al frente de unas listas alternativas a lo de siempre. Presentarse con la marca en alrededor de cien ayuntamientos, podría ser una opción intermedia que debería ser contemplada. Capitales de provincia y municipios importantes, además de concurrir a las elecciones de las trece comunidades autonómicas, allanarían el camino para un excelente resultado en las generales de noviembre 2015.

Habrá que darle una vuelta al asunto.




lunes, 13 de octubre de 2014

LAS BONDADES DEL ÉBOLA.


Basta colocar a los medios en el epicentro de un peligro inminente para la seguridad sanitaria en occidente, para que por arte de magia desaparezcan de la faz de la tierra todos los problemas que nos afectan de lleno. Es la estrategia y táctica del arrinconado, de los gobernantes que se encuentran con la soga al cuello y necesitan de un respiro para ordeñar las mamaderas de los estados y de su orden mundial.

Desde el mes de marzo el brote de Ébola en África amenazaba con extenderse a gran velocidad si la intervención de la comunidad internacional no se ponía en marcha. No se puso, principalmente porque los enfermos eran los de siempre, pobres negros de países remotos que están acostumbrados al hambre, a la muerte y al abandono. Naciones Unidas y varias organizaciones internacionales subieron la alerta en el mes de mayo, indicando que el peligro de expansión del virus casi letal podría convertirse en pandemia y que era necesaria una intervención audaz y firme de los países de occidente. De nuevo oídos sordos.

Se comienza a reaccionar con los casos de occidentales infectados en terreno y que son repatriados para su tratamiento y ahí es donde comienzan a observar como una veta de oro las bondades que podría tener el dichoso virus para los poderosos de este mundo. De hacer donaciones fuerte y llegar a los 1.000 millones de dólares que pide la ONU, nada de nada. España ha donado hasta el momento 427.000 euros, lo que se gastan en chucherías los señores jetas de las tarjetas de bankia.

Estas bondades vienen dadas por el hecho de que hoy en día casi nadie habla en nuestro país del paro, de las enormes cifras de jóvenes sin empleo y los exiliados económicos,  de los desahucios, del hambre que atenaza a centenares de miles de familias, de los corruptos, de problemas en los partidos rancios ni de alternativas a la salida de una crisis que se ha instalado en nuestro ADN, o del envío de tropas españolas a Irak, puertas giratorias o vísperas de elecciones.

A nivel internacional, la opinión pública ve desaparecer de un plumazo los avances del Estado Islámico, los bombardeos de los aliados contra ellos, el genocidio en Gaza, la guerra en Ucrania, los follones en Hong Kong, la guerra fría de Putin contra el resto del mundo, las pérdidas de vidas humanas saltando vallas y fronteras para sobrevivir, el hambre y la miseria en varios países africanos afectados por graves sequías y otra decena de asuntos que pasan al cajón del “mejor no hablamos de ellos”.

Resulta vergonzante la forma en que las autoridades españolas han abordado el contagio de la técnica sanitaria, preocupando a su máxima autoridad diplomática que esto no afecte mucho a la “Marca España”, pero espeluznante que hayan hecho del asunto, en connivencia con los medios que manejan, el único asunto sobre el mapa de la piel de toro. Por suerte, vamos madurando como sociedad y sabemos qué es lo que persiguen y cuáles son sus intereses. Y les estamos esperando a la vuelta de la esquina.