viernes, 22 de mayo de 2015

CONFERENCIA INTERNACIONAL DE ETIOPÍA


Una vez finalizada la etapa de ejecución de los Objetivos del Milenio 2000-2015, desarrollados por las Naciones Unidas, con resultados desiguales para cada apartado, la Secretaría General lanzó la propuesta de la agenda Post 2015, que utiliza el año en curso para la finalización de la evaluación de los ODM y el avance de la nueva propuesta de Objetivos para el Desarrollo Sostenible (ODS) en el periodo 2015-2030.

En diversas conferencias regionales se han ido avanzando los ODS, pero hacía falta concretar la cuestión de la financiación antes de llegar a la Asamblea General de la ONU de septiembre próximo, que aprobará dichos objetivos bajo la base de los compromisos de financiación de los países donantes. Con este fin se convoca la 3ª Conferencia Internacional sobre la Financiación para el Desarrollo en Etiopía, uno de los países más pobres del planeta, del 13 al 16 de Julio próximos, en la que se darán cita los Jefes de Estado y de Gobierno del todo el mundo.

La situación actual de la Ayuda Oficial al Desarrollo, según el último informe de la OCDE presentado este mismo año, resulta preocupante. En su conjunto, los países donantes cerraron 2014 con la dedicación media del 0’29% del PIB, muy lejos del 0’7 recomendado por NNUU. A la cabeza del compromiso por el desarrollo se sitúan cinco países: Suecia con un 1,1%, Luxemburgo (1,07%), Noruega (0,99%), Dinamarca (0,85%) y Reino Unido (0,71%). En términos absolutos de dinero aportado encabezan la lista como mayores donantes: Estados Unidos con 30.260 millones de euros, Reino Unido (17.925 millones de euros), Alemania (15.000 millones de euros), Francia (9.590 millones de euros) y Japón (8.500 millones de euros).

El Secretario General de las NNUU, ha declarado que los países donantes deberán realizar un esfuerzo mucho mayor, apuntando a la necesidad real de acercarse al 1% si queremos obtener los resultados deseados.

España se encuentra en esta clasificación en la posición número 15 con una aportación total de 1.426,97 millones de euros, con una dedicación en 2014 de un vergonzante 0’14% del PIB, cuando la media europea es del 0,42%. Los recortes en Cooperación al Desarrollo han supuesto el 70% de lo que se venía dedicando en 2007. Ello ha provocado que centenares de acciones de las ONGs españolas se hayan visto mermadas, obligando a disminuir nuestra presencia reconocida por años en los ámbitos de la cooperación internacional y dejando bajo mínimos una de las etiquetas más valoradas de la “Marca España”.

La estrechez de miras de nuestros gobernantes refleja su desinterés por abordar con seriedad propuestas de igualdad global, crecimiento, desarrollo y sostenibilidad, convirtiéndose en el gobierno español más cicatero desde que dejamos de ser un país receptor de ayuda.


sábado, 16 de mayo de 2015

INVESTIDURA, NIVEL USUARIO.


Susana Díaz continúa sin recibir ningún apoyo para obtener su envestidura como Presidenta de la Junta de Andalucía. Está removiendo Roma con Santiago, llamando a los líderes nacionales de todas las fueras políticas con representación, excepto a Cayo Lara por motivos obvios, sin que haya servido para nada. Continúa con su discurso pueril de la defensa de los andaluces, cuando han sido los propios electores andaluces los que han dibujado el arco parlamentario que querían. Reparte culpas a diestra y siniestra, pero sigue enrocada en su posición de no ceder ante nada ni ante nadie.

Acostumbrados como estaban a las mayorías absolutas, a excepción del pacto con IU en las anteriores elecciones que les costará la travesía de un largo desierto, el PSOE andaluz no entiende que contando con 47 escaños frente a 62 de la oposición no le queda otra que sentarse a negociar si quiere gobernar. La metodología de la negociación exige no solo que haya que ceder por ambas partes en sus puntos iniciales, sino que además se lleguen a posiciones comunes que permitan alumbrar una continuidad del gobierno resultante. No serviría de mucho que ahora pudiera obtener la investidura en solitario, sin pactos, si a la vuelta de la esquina la oposición en bloque le vota en contra unos presupuestos o les neutralizan todas las leyes que vayan al parlamento para su aprobación.

Los electores andaluces han dicho dos cosas el 22 de Marzo: Primero, que no querían un gobierno de mayoría absoluta, cosa que no ha entendido la señora Díaz enarbolando sus buenísimos resultados; y, Segundo, que el apoyo mayoritario lo tienen las fuerzas políticas situadas a la izquierda del tablero, mensaje suficiente como para sentarse a negociar con ellas.

Pero de nuevo se hacen oídos sordos a la ciudadanía, pretendiendo echar la culpa a los demás partidos, insistiendo en el bloqueo, rememorando la inexistente “pinza”, denunciando el estancamiento de la gestión autonómica y casi exigiendo que se le dé lo suyo. Lo último ha sido recurrir al lobo de que habrá que repetir las elecciones, lo cual representaría el mayor fracaso del PSOE andaluz en su historia política en esta comunidad.

Cuando Susana Díaz decidió adelantar las elecciones, al borde de un ataque de soberbia, debió contemplar que se diera esa realidad entre las posibilidades electorales. Quizás intereses personales de carrera hacia la Moncloa le nublaron la visión política de lo que necesitaba realmente Andalucía. Pero ahora el daño ya está hecho y le toca al PSOE, no a los demás partidos, mover ficha. Si quieren gobernar tienen que sentarse a pactar y negociar por el bien de los andaluces. Si lo que quieren es estirar el chicle para ver los resultados del 24 de Mayo y que se fuercen entonces los pactos de la “Gran Coalición” con el Partido Popular, será su responsabilidad.

De momento, el PSOE sigue haciendo el ridículo más espantoso simulando desconocer a los demás y los andaluces les castigarán por no haber sabido entender los resultados electorales.

martes, 5 de mayo de 2015

LA YIHAD DE LOS MERCADOS.


El sistema financiero internacional rinde pleitesía a su “dios” omnipresente, el dinero, colocando en su catecismo fundamentalista las virtudes de la codicia, el egoísmo, la acumulación y el despilfarro, mientras sus clérigos y acólitos, disfrazados de presidentes de gobierno, procuran hacer méritos para alcanzar el paraíso sin reparar en los daños colaterales de sus acciones u omisiones.

Si del sistema dependiera, les encantaría regresar a las épocas feudales, pero saben adaptarse a los nuevos tiempos y traducen a la actualidad en qué consistiría tal situación en el Siglo XXI. En principio, los trabajadores tienen que ganar lo justo dándose por satisfechos al menos por tener un trabajo. La clave está en que su salario les siga manteniendo en situación de cuasi exclusión o pobreza, porque de esa forma protestarán menos, aguantarán más y se mostrarán serviles con el patrón.

Hay que hacer retroceder la presión sindical, anulando sus posibles respaldos de los propios trabajadores y mantener un número elevado de desempleo para que se mantenga la relación deseada. Controlan, a través de sus señores feudales en los gobiernos, la represión sobre las protestas con leyes mordazas para los residuos callejeros pensantes. Manejan los medios de comunicación que utilizan como adormidera de las masas para que se entretengan y no molesten mucho. En ellos mienten como cosacos, pero se confiesan rápido aludiendo a piadosas mentiras.

Hay que anular cualquier atisbo incontrolado que pretenda atacar políticamente al sistema financiero, utilizando la artillería pesada de que esas opciones supondrán la escasez y racionamiento del papel higiénico, como pasa en los confines de la tierra, llamando a la cordura para impedir que unos melenudos con coleta impidan que nos podamos limpiar el culo.

Promueven los desahucios en su diseño del mal, para que sirvan de escarmiento y de referente a aquellos que osen vivir por encima de sus posibilidades, que vean que el sistema es firme y contundente contra los parias, mientras adornan sus constituciones con derechos fundamentales a la vivienda digna, trabajo digno, salud y educación universales. Constituciones que defienden como libro sagrado que jamás cumplirán, pero que utilizan para frenar a los avispados e indignados.

Llevan aplicando esta Yihad de los mercados contra la población mucho tiempo. A veces pierden alguna batalla, pero saben planificar con antelación las siguientes estrategias para sacar partido y adelantar dos pasos el paso perdido. Su bandera no es negra ni tiene letras árabes, enarbolan la bandera de la libertad, de la democracia, de la racionalidad y la modernidad, para colocar fuera del sistema a aquellos disparatados poco dóciles y acoger en su santo seno a las almas a las que engaña con el mensaje del estado del bienestar.

No pretendo exculpar a los de la otra Yihad del califato, ni mucho menos. Pero no debemos perder de vista en que Yihad nos tienen metidos una buena pandilla de golfos y maleantes, disfrazados de gobernantes para el pueblo.

domingo, 3 de mayo de 2015

¿UNIDAD POPULAR?


Los procesos de cambio político que se están dando en el país, reflejan la voluntad ciudadana de transformación ineludible de un sistema que está absolutamente caducado. La larga travesía de la transición democrática ha tocado fondo y, a partir de ahora, todo podría ser distinto, sustituyendo un bipartidismo interesado por una especie de diálogo permanente entre distintas fuerzas apoyadas por la ciudadanía.

En este contexto, han nacido varias propuestas de “confluencia” o “convergencia” ciudadana, donde se ha ido dando forma a una nueva concepción de organización política, alejada de las ejecutivas y las mesas camilla que todo lo decidían. Una expresión distinta que pretende implicarse en la gestión de lo público desde parámetros distintos a los dictados de los órganos restringidos de los partidos. Así, han aparecido candidaturas ciudadanas con nombres variados como Madrid Ahora, Málaga Ahora, Ganemos Córdoba, Barcelona en Común y un largo etc., de iniciativas muy interesantes que parten de una opción clara por la confluencia de actores políticos y sociales.

Los que propugnan la necesidad de conseguir la Unidad Popular siguen situándose en fraseología del siglo pasado, denostando las nuevas formas de hacer política, quizás con el fin de mantener sus marcas sin tener en cuenta que la ciudadanía pasa olímpicamente de las mismas. Los frentistas tienen poco futuro en este país, cansado de tanta manipulación de vanguardias y de cuadros. Hoy lo que prima es el sentido común, la posibilidad de converger en estrategias reales de cambio sin importar quién y cuándo se incorpora. Confío en que no sean propuestas ocasionales, sino en que consoliden una forma de hacer política totalmente diferente y más acorde con el Siglo XXI que avanza sin descanso.

Es muy posible que no volvamos a ver mayorías absolutas en mucho tiempo y eso puede revitalizar las dinámicas anquilosadas en las instituciones y hacer que los partidos permanezcan en una continua búsqueda de soluciones y alternativas, despegándose de las sillas que durante tanto tiempo les sirvieron de posaderas. Pero ha de darse, al mismo tiempo, un avance en los temas prioritarios para la ciudadanía. De lo contrario, el hartazgo volverá a aparecer al comprobar que lo de los cambios era una milonga.

Así que en estas elecciones municipales y autonómicas los electores deberían primar a aquellos que han realizado un esfuerzo por confluir en candidaturas abiertas, que han sabido dejar a un lado sus siglas de partido y se han sumado a procesos de democracia real y participativa. En política ya sabemos que nada es ni definitivo ni ideal, pero estamos obligados a reflexionar sobre la imperiosa necesidad de cambiar lo que tenemos. Después, si no nos gusta, a cambiar de nuevo.