lunes, 20 de agosto de 2012

EL CULEBRÓN ASSANGE


La situación actual que vive Julian Assange amenaza con convertirse en un culebrón de larga duración. El conflicto diplomático creado entre el Reino Unido y Ecuador tiene muy difícil solución, a no ser que Ecuador decida nombrar a Julian representante diplomático ecuatoriano con un algún cargo internacional, hecho que según los acuerdos de Viena en materia diplomática darían por finalizado el asunto, permitiendo la salida del país del creador de Wikileaks de 41 años de edad.

Todos sabemos que la intencionalidad de Assange es evitar su extradición a Suecia (donde simplemente está llamado a declarar ni siquiera aún como imputado), ante la más que previsible opción del gobierno sueco de extraditarlo a Estados Unidos acusado de desvelar secretos de estado.

De este asunto me gustaría detenerme en dos puntos a considerar. El primero tiene que ver con la tímida reacción de los organismos internacionales (a excepción de ALBA y UNASUR), que prefieren mirar para otro lado porque saben que el asunto salpica sus propias vergüenzas. Cuando se desvelan todos los documentos de Wikileaks, en una experiencia única de transparencia informativa, descubrimos la violación de los Derechos Humanos realizada por EE.UU., con vuelos irregulares, secretos y apresamientos ilegales sin ningún tipo de defensa; el confinamiento vergonzoso en la base de Guantánamo con torturas y vejaciones, sin que las Naciones Unidas ni la Corte Penal Internacional hicieran lo más mínimo, no ya por condenar dichas acciones irregulares, sino ni siquiera por tomarlas a trámite para investigarlas.

El ridículo más espantoso de estos y otros organismos (la OEA y la propia Unión Europea que miró para otro lado y fue connivente con algunas acciones irregulares) pusieron al descubierto que Estados Unidos podía campar a sus anchas en la escena internacional y hacer realmente lo que les diera la gana o, dicho de otra forma, aquello que considerasen oportuno para salvaguardar su seguridad nacional.

Toda la comunidad internacional es corresponsable por no haber investigado y, en su caso, condenado las informaciones abiertas desde los documentos de Wikileaks.  Por eso tiene miedo Julian Assange, mucho más que fundado, a que su extradición a Suecia suponga un intento de escarmiento por parte de Estados Unidos que pediría de inmediato la extradición, corriendo el peligro incluso de enfrentarse a una condena ejemplar juzgado por una comité militar, ni siquiera con un juicio civil.

El otro aspecto a resaltar es el papel de Ecuador. La imagen internacional del presidente Rafael Correa no pasaba por sus mejores momentos después de las fuertes rencillas con los medios de comunicación del país, algunas de las cuales han terminado en los tribunales. Correa ha aprovechado lo mediático del tema para asumir la responsabilidad de no permitir el desenlace descrito arriba, evitando el escarnio de Assange y obteniendo, al mismo tiempo, un reconocimiento internacional que estaba bajo mínimos.

Sin duda Julian Assange habría valorado en qué Embajada debería solicitar asilo, eligiendo a Ecuador con la confianza de que su conocido Rafael Correa asumiría dicho apoyo. El Reino Unido se ha equivocado con sus primeras declaraciones de intento de toma de la embajada, pensando que Ecuador es un país pequeño, poco relevante para sus intereses y que tenían que mantener su imagen internacional de duros en este tipo de asuntos.

Y se ha equivocado porque, aunque Ecuador no es lo mismo que si se hubiese refugiado en la Embajada de Canadá o de Brasil, la opción ecuatoriana cuenta con el respaldo legal de la Convención de Ginebra, el apoyo de América Latina y la simpatía de la opinión pública internacional por lo que significa el arrope a un personaje que nos desveló en qué mundo vivimos y en qué condiciones de ilegalidades de Estados lo hacemos.

jueves, 16 de agosto de 2012

SIN CONSENTIMIENTO


La teoría del consentimiento social no es nueva pero está de máxima actualidad. Ante la situación política y económica que se da en el país y a pesar de la relativa proximidad de las elecciones que dieron mayoría absoluta al Partido Popular en Noviembre pasado, hemos de preguntarnos si el Gobierno de Rajoy cuenta con el “consentimiento” de la población española.

Dicha teoría viene a indicarnos que se puede obtener fácilmente el gobierno de un país controlando las fuerzas armadas, la justicia, la policía y los medios de comunicación. Esto han podido hacerlo dictadores (véase los resultados de la primavera árabe), sin contar con el consentimiento del pueblo. En democracia, una elección nos coloca a determinados partidos en el gobierno dándose ese primer consentimiento de la población a las políticas presentadas en los programas electorales.

Cuando un partido en el gobierno se desvía 180 grados de su programa y, como en el caso de Rajoy, nos manifiesta que el “no quisiera poner en marcha esas políticas pero que no es libre y que no tiene más remedio”, estamos ante una situación que ha de volver a contar con el consentimiento de la ciudadanía.

En democracia la elección tiene un periodo determinado para la ejecución de los programas del partido o partidos vencedores (en nuestro caso 4 años), pero el consentimiento de la aplicación de dichas políticas ha de ser refrendado día a día, máxime si han cambiado radicalmente las propuestas con su programa electoral. Es decir, el control político y ciudadano que ha de ejercerse sobre el gobierno es cotidiano y no puede ni debe refugiarse en el parapeto de haber sido elegido para un periodo completo.

La teoría de Bukowski, según la cual “La diferencia entre una democracia y una dictadura es que en una democracia, primero votas y después recibes órdenes. En una dictadura no tienes que perder el tiempo votando”, quedaría superada por lo expuesto arriba desde la perspectiva del consentimiento.


Es el pueblo soberano quien ha de estar vigilante a las tareas que desarrollan los políticos elegidos para su representación, día a día, medida a medida, otorgando el consentimiento a las mismas si es que aquellas se alejan de las propuestas electorales por las que se apoyó a un determinado partido.

 

En esta realidad nos movemos en España, con un gobierno de mayoría absoluta que se aleja de su programa electoral y que pierde el “consentimiento” de la población en la aplicación de sus políticas. Una opción sería la de someter a referéndum el paquete de las propuestas no programáticas y otra, la más certera, sería convocar de nuevo elecciones para revalidar o no el apoyo directo de los ciudadanos.

 

 

 


sábado, 11 de agosto de 2012

MIEDO SOCIAL


Una de las tácticas a utilizar dentro de la estrategia del “tenemos que apretarnos el cinturón”, es la de trasladar a la población tales situaciones de angustia vital que consigamos un cierto nivel de dudas que obtengan como resultado su paralización.

Esto no es nuevo, ni mucho menos. Ya ha sido utilizado en varias situaciones críticas de la historia moderna y clásica, donde la posibilidad de que las cosas fueran a peor y cercar a las poblaciones con el mensaje de que “lo que podría venir sería el abismo”, dieron su justo resultado: un grado de aceptación de la situación estranguladora por el miedo trasladado al caos total.

Este escenario dibujado en nuestra España actual, absolutamente manejado por el Partido Popular con cierto nivel de éxito, ha sido puesto en práctica desde el mismo día de la toma de posesión de Rajoy. Discurso: “Mirad cómo nos han dejado los socialistas manirrotos el tesoro público”,“ahora nos toca a nosotros sacar de nuevo a España de la miseria”, “para ello vamos a tener que tomar medidas que no son populares y que incluso van en contra de nuestro propio programa electoral”, “no soy libre para tomar las medidas que estamos tomando”, “la situación es crítica y tenemos que hacer esfuerzos para salvar nuestra economía”, etc., etc…

La estrategia es trasladar a la ciudadanía tal grado de ansiedad e inseguridad, que la preocupación por lo particular supere con creces a las inseguridades colectivas. Grupos familiares concentrados en lo suyo disminuirán la presión en las calles sobre lo nuestro.

La farsa de todo ello se encuentra en las propuestas paralelas, que no se esmeran en esconder, como la nueva ley sobre el aborto, la presión xenófoba en las prestaciones sanitarias a indocumentados, potenciar  la sanidad y educación privadas, desprestigiar lo público y poner en cuestión la efectividad de la propia democracia representativa de los partidos denostando su capacidad de acción.

Escenarios como este han dado lugar a lo largo de la historia a la posibilidad de aparición de líderes populistas, a veces golpistas sanguinarios, que han encontrado abonado el terreno para “salvar a la patria”.

La ciudadanía tenemos que aprovechar la ocasión para hacer una reflexión en profundidad sobre nuestro papel en esta historia, una historia que sin duda nos avanza un cambio de paradigma. Lejos de amedrentarnos hacia el interior hemos de propiciar más que nunca la reflexión común, analizar y buscar alternativas justas y democráticas a esta situación.

De momento superar el miedo que nos han querido meter hasta el tuétano, pero inmediatamente ponernos a PENSAR de qué forma podemos cambiar esta realidad que enmascara el estrepitoso fracaso de un capitalismo salvaje que nos utiliza como verdaderas cobayas. Quizás podríamos comenzar colocando a cada uno en su sitio y asumiendo nuestras propias responsabilidades como ciudadanos.

sábado, 4 de agosto de 2012

EL DOLOR SIRIO.


Agosto será un mes decisivo en la resolución del conflicto en Siria. Las autollamadas y aceptadas (tanto por los medios de comunicación como por la comunidad internacional) “fuerzas rebeldes”, realizan duros ataques en varias ciudades del norte y centro del país. En algunos barrios de la capital se comienza a luchar calle a calle, mientras que en la segunda ciudad siria, Alepo, los combates son encarnizados, utilizando el ejército los bombardeos más o menos indiscriminados.

Mientras Kofi Annan ha tirado la toalla, ante la imposibilidad de mediar en el conflicto, el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas continúa sin encontrar la fórmula que comprometa a los representantes en una solución pacífica y duradera. Se convierte en una “Misión Imposible” restablecer las opciones de un acuerdo que encuentre un camino hacia la paz.

Contando con un número de víctimas en aumento, cada día más indiscriminadas, hay que volver a exigir a la comunidad internacional un último esfuerzo para solucionar de forma dialogada el conflicto. Hemos de tener en cuenta algunos factores en esta especie de continuación de la primavera árabe, que sin embargo ha contado con algunas diferencias sustanciales con las ocurridas en el resto de países mediterráneos.

Rusia y China continúan negándose a apoyar una intervención internacional, que sin embargo se viene dando de facto. A nadie se le escapa que la CIA y el MOSSAD han optado en esta ocasión por dotar militarmente a los rebeldes con armamento de distintas proporciones, municiones y pertrechos militares. Turquía, socio de la OTAN, ha servido de corredor para la dotación de armas ante los temores de Israel por la posible utilización de Al Assad de las armas químicas.

La opción utilizada por los países de apoyo a los rebeldes en esta ocasión, ha sido la de no mancharse directamente en el conflicto, para asegurar su éxito evitando reacciones en cadena que pudieran perjudicar la seguridad en Israel. No han dudado para ello en generalizar la guerra en territorio sirio, aún a sabiendas de que ello perjudicaría a la población civil, a la que se viene utilizando como escudo humano por ambos bandos cada vez con mayor número de víctimas.

No cabe duda que son muchos los intereses geoestratégicos que se juegan en la zona y que son dichos intereses los que realmente ordenan el escenario bélico y los posicionamientos internacionales. Es lo que ha denunciado Annan para renunciar a su misión especial para Siria.

El conflicto amenaza con extenderse hacia Líbano e Irán, verdadero objetivo de occidente, y debería ser este extremo la principal preocupación de las Naciones Unidas. Sin embargo, una vez más, asistimos a la débil fortaleza de la ONU para la resolución y/o prevención de conflictos. Personalmente, sólo me preocupa la suerte que correrán cientos de miles de sirios cercados en un conflicto creado artificialmente por los países que hace poco tiempo eran amiguísimos del presidente Al Assad.