domingo, 10 de diciembre de 2017

DERECHOS HUMANOS EN BOLIVIA


DERECHOS HUMANOS EN BOLIVIA.

He leído, con sorpresa, un artículo publicado en el diario El País (España) titulado “Las Trampas autoritarias de Evo Morales”, con fecha 10 de diciembre, Día Internacional de los Derechos Humanos, firmado por Javier El-Hage, como Director Jurídico de Human Rights Foundation. Resulta preocupante que el autor no haga ni una sola referencia a los logros que en materia de Derechos Humanos fundamentales han progresado en Bolivia adecuadamente bajo los mandatos del presidente Morales y centre toda su crítica (adornadas con algunas falsedades) en las triquiñuelas del Presidente para conseguir presentarse a la reelección en 2019.

Resulta paradójico que esta organización de Derechos Humanos se esté centrando en atacar despóticamente a una serie de mandatarios por el simple hecho de no responder a los cánones de los intereses del capitalismo financiero internacional. Bolivia, en su recorrido histórico, es reconocida en dos periodos: La de antes de Evo Morales y la de después. Le recordaremos al señor El-Hage la de antes, ya que parece que no le han informado.

Sumidos en una pobreza extrema, los bolivianos, en su mayoría indígenas, vivían además una situación prácticamente de apartheid. Ser indio, además de ser pobre, implicaba pertenecer a ese eslabón social de casta inferior, los sin acceso, alejados de la Educación, los servicios básicos de Salud, de las opciones de progreso y crecimiento. Una minoría blanca (casi siempre en el gobierno) gobernaba para los blancos y la exigua clase media mestiza, pero nunca para la población indígena mayoritaria.

Los peores empleos estaban destinados a los indígenas, recortados sus derechos de acceso a lo público y sintiendo en el día a día el desprecio de las élites dominantes en la política, la economía, la cultura, las costumbres, etc. Hoy día, después de doce cortos años de un gobierno distinto, que coloca en primer lugar a las clases más populares, podemos decir que en Bolivia se ha recuperado la Dignidad de los muchos manteniendo un respeto en el avance de todo el país.

Situar la cuestión de la posibilidad de volver a presentarse a la reelección del presidente para desacreditar la labor realizada en bien de las mayorías durante estos años, es simple y llanamente, una torpeza impropia de una Fundación que dice dedicarse al respeto y cumplimiento de los Derechos Humanos. He de recordarle al Sr. El-Hage que en más de la mitad de los países del mundo la reelección es de carácter indefinido, sin ir mas lejos en el mío, España, donde el actual presidente se niega en rotundo a reducir los mandatos a dos y puede ser reelecto indefinidamente. Todos los gobernantes intentarán, de una forma u otra, mantenerse en el poder el mayor tiempo posible y aunque constitucionalmente esté establecido, se puede cambiar la constitución o como en el caso de Bolivia recurrir ante el tribunal constitucional para hacer posible la presentación a un tercer mandato.

Desilusiona ver en manos de quienes están las organizaciones de defensa de los Derechos Humanos a nivel internacional, cuando como en este caso acusa al Presidente Morales de “derrocar” al anterior presidente Sánchez de Losada, pues bien sabe que es rotundamente falso.

Las críticas al gobierno de Morales hay que realizarlas en base a la labor de gestión, lo que se ha hecho bien y lo que se ha hecho mal, lo que se puede mejorar y lo que se puede replicar. Centrar en un día como hoy la máxima descalificación de Bolivia por el hecho de la posibilidad de reelección es cuanto menos ruin, enjuto y malintencionado. Menos mal que reconoce el autor que en Bolivia existe la oposición política y que está puede ganar las elecciones. Pues para eso no hace falta ser director en ninguna organización de Derechos Humanos.


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