domingo, 8 de septiembre de 2013

HABEMUS PRESIDENTA.

Susana Díaz se ha convertido en la Presidenta de la Junta de Andalucía cargando con la herencia de Griñán y gracias a los votos de Izquierda Unida. Como su mentor, no ha pasado por las urnas para la elección y los andaluces ni pinchan ni cortan a la hora de elegir la presidencia de su máximo órgano rector. Después de más de 30 años de gobiernos socialistas en Andalucía, una mujer asume las riendas del gobierno (ya han tardado) y reclama para ella un tiempo nuevo para ejecutar las políticas que necesita Andalucía, con un talante distinto y con transparencia, lucha contra la corrupción y fomento del empleo (¿les suena?).

Con una Izquierda Unida entregada a su propia estrategia del “Sorpasso”, sosteniendo al PSOE para ver por dónde le puede hacer más daño en el futuro inmediato, la presidenta tiene los días contados. De momento conformando un gobierno que no contentará a los propios socialistas, profundizando sus diferencias entre las “familias” y poniendo en peligro el patio trasero de un partido torticero, antiguo, cortijero y lleno de prebendas provinciales. En lo inmediato, negociando unos presupuestos con Izquierda Unida bajo el paraguas del 1% impuesto por el gobierno central como endeudamiento y que pondrá en peligro la continuidad de algunas políticas sociales.

A pesar de la anodina e inexistente oposición del Partido Popular, que se mantiene amordazado por su propia corrupción, en Andalucía no se respira un clima de apoyo ni al PSOE ni a Susana Díaz como presidenta. A la desafección generalizada hacia la política se le suma que nadie la ha votado directamente como candidata y la visión de que se repite el chanchullo de herencias a dedo que tanto molestan a los electores.

Tiene la intención la presidenta de agotar la legislatura, es decir, culminarla en marzo de 2016, aunque muchos dentro del PSOE opinan que lo ideal sería convocar elecciones en Andalucía para hacerlas coincidir con las europeas, de tal forma que se evite la caída prevista del PSOE a nivel nacional. Otros opinan que incluso antes, el 28F, podrían convocarse para ir repuntando poco a poco la debacle socialista. Todos los movimientos y estrategias tienen que ver con la situación del PSOE a nivel nacional, utilizando de nuevo Andalucía para sus objetivos internos de partido.
Lo que realmente necesitamos en Andalucía no es un frente contra el gobierno central sino la aplicación de políticas públicas que afronten nuestros problemas enquistados desde hace mucho tiempo. Un Plan Estratégico para el Desarrollo, diversificado y con efectos medibles a corto, medio y largo plazo; la disminución de la administración paralela en la Junta de Andalucía; la Reforma de la Ley Electoral y la mejora de nuestra Sanidad y Educación. Mucho me temo que la presidenta, independientemente de su condición de mujer, seguirá por los cauces marcados por su partido durante tanto tiempo y que no pondrá en prioridad uno los problemas reales de los andaluces sino los intereses de su partido. El poder por el poder simplemente continuará haciendo daño.


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