domingo, 10 de agosto de 2014

EL PORVENIR DE PODEMOS


A nadie se le escapa que el verano siempre ha sido época de relax, con vacaciones o sin ellas, donde los temas que nos preocupan bajan sus decibelios para dar cobijo a los tintos de verano, las tapas, playa o piscina, paseos y reuniones con familiares y amigos. Sin embargo, estoy notando en este agosto tórrido que las preocupaciones del personal sobre el futuro inmediato de nuestro país no han desaparecido de las conversaciones en cualquier lugar donde las mismas se produzcan.

Básicamente, se habla de la mala situación en el empleo, el desastre del paro juvenil, los contratos temporales, estacionales y basura, la escasa realidad de los anuncios de la salida de la crisis que pregona el PP, de los continuos ataques a los servicios públicos en sanidad y educación, los altos impuestos que pagamos y sobre todo, se habla de PODEMOS.

No hay lugar, charla ni programa de televisión, donde no se hable del fenómeno de esta formación política que ni siquiera está constituida aún como partido, cosa que realizará en Octubre con el moreno desaparecido de la piel y cuando hayamos guardado en el armario los pantalones cortos y las chanclas como indumentaria.

PODEMOS es, hoy por hoy, el tema favorito de conversación. Y es que todas las movilizaciones y reivindicaciones plasmadas en las protestas en la calle por infinidad de mareas, manifestaciones, marchas y demandas de servicios públicos de calidad sin recortes, están dirigiendo su esperanza hacia una formación que recoja políticamente el compromiso de un cambio real para este país. Las encuestas del CIS y sondeos de Metroscopia, también ayudan a que se hable de PODEMOS, pues aparecen con claridad como la tercera fuerza política en intención de voto, dejando muy lejos a Izquierda Unida y a UPyD.

Mientras los partidos viejos y los nuevos tradicionalistas continúan hablando de reformitas y regeneraciones, poco útiles para los cambios que precisamos, las propuestas de PODEMOS comienzan a calar en la gente que observa los ataques inmisericordes que recibe la formación morada, siendo un acicate más para recoger simpatías. Cada insulto, cada intento de descrédito, se convierte en un crecimiento de la simpatía hacia la nueva opción.

PODEMOS tiene un reto extraordinario: ser capaz de organizarse de forma tal que la ciudadanía entienda y comprenda su idoneidad para realizar las tareas de gobierno para la transformación real de este país. Todo lo anterior está caduco, ha perdido interés para los electores por ser los mismos de siempre, aunque cambien algunas caras y algún discurso. Por eso, PODEMOS debe ampliar la concreción de su programa y las posibilidades de participar en la opción alternativa sin sectarismos ni ortodoxias.

En este verano aciago, donde muchos se esmeran por lavarse la cara y retocarse un poco, PODEMOS comienza a vertirse de los píes a la cabeza para terminar con la ignominia.

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