domingo, 20 de marzo de 2011

GUERRA EN EL MEDITERRÁNEO

La Resolución de Naciones Unidas, aprobada el pasado jueves, autoriza a los estados miembros a tomar “todas las medidas necesarias” para impedir el vuelo de los aviones de Gadafi y asistir a la población civil protegiendo su integridad. En menos de 48 horas los operativos de los países que participarán en los ataques estaban listos y el bombardeo a tanques, radares y bases libias comenzó de inmediato. Así mismo, se concentran barcos de guerra frente a las costas libias para garantizar, no sólo la llegada de armas y municiones al régimen libio, sino la protección del mediterráneo. Gadafi no ha tardado en anunciar su no reconocimiento ni acatamiento de la Resolución de Naciones Unidas, acusando a Europa y Estados Unidos de una cruzada colonialista y de injerencia en los asuntos internos de su país, aprovechando para amenazar a los países del mediterráneo norte a los que promete atacar sus objetivos militares y civiles si continúan con la intervención. Recordemos que entre las costas de Libia e Italia, se encuentra Malta, país que podría ser objetivo militar (aunque simbólico) de los primeros ataques libios y que las mismísimas bases del sur de Italia podrían ser atacadas. Gadafi cuenta con equipo militar convencional suficiente para hacer mucho daño y él lo sabe. El ejército egipcio se encuentra en máxima alerta y ha reforzado sus tropas y recursos en la frontera con Libia. El peligro de que Gadafi atacara el canal de Suez impidiendo el refuerzo de la marina occidental por esa zona, coloca a los egipcios en un papel prácticamente de refuerzo de la resolución de Naciones Unidas. De otro lado, está la presencia libia en las principales capitales europeas, donde cuenta con embajadas presuntamente armadas y desde donde se podría organizar algún acto de sabotaje, asunto no menor teniendo en cuenta que la guerra adquirirá tintes psicológicos de importancia. Habría que neutralizar el funcionamiento de estas embajadas y de las posibles “célula durmientes” con las que cuente Gadafi en Europa y que podría hacer mucho daño si no se desmantela su operatividad de inmediato. Gadafi morirá matando. De eso no nos cabe ninguna duda. Lo que no calibramos con certeza es hasta dónde llegará en sus pretensiones de defender su dictadura y qué número de bajas se producirán tanto del lado libio como de los países que apoyan la resolución. Una guerra en el mediterráneo siempre ha sido considerada dentro de los análisis geoestratégicos de los mandos militares occidentales, sobre toda de la OTAN. Y la guerra ya ha llegado. No debemos caer en el convencimiento de que la superioridad occidental hará corta la intervención militar. Se trata de una guerra que puede acarrear un alto coste tanto para los libios (en vidas humanas) como para occidente al prolongarse en el tiempo. Lo de Libia no será un paseo y nos deberíamos colocar en un cierto nivel de alerta en todos los países ribereños del mediterráneo.

3 comentarios:

José Luis Martínez Hens dijo...

Esperemos que los errores cometidos en Irak sirvan para algo.

Toño dijo...

Este es un gobierno erroneo que solo sabe cometer errores.

Jorge C. Márquez dijo...

Tengo ese pensamiento romántico de que la violencia no hace más que generar violencia.

De que intervenir en una guerra es un fracaso del dialogo.

Entiendo que no existen guerras legales, que independientemente de quienes y cuantos sean sus participantes y los que la aprueben, discernir entre la muerte y la vida no se puede hacer desde un voto de democrático en ninguna coalición ni en ninguna sociedad de naciones. Una sola víctima en los llamados "daños colaterales" justifica estas palabras.

Por todo ello y sabiendo de la participación de mi país tengo que vociferar aquello de "NO A LA GUERRA".