viernes, 15 de abril de 2011

PREPOSICIONES

Nunca se me olvidarán las preposiciones aprendidas de carrendilla en las clases de lengua de la EGB, como a muchos de ustedes. Al principio de utilizarlas en la escritura tenía ciertas dudas a la hora de aplicar una u otra, que se fueron despejando con el tiempo, dándole a cada una su verdadero significado o intencionalidad. No voy a hablar de lenguaje sino de política. El próximo 22 de Mayo nos enfrentamos a unas elecciones autonómicas y municipales en las que tendremos que elegir como ciudadanos libres a quién apoyar. Yo lo tengo claro, voy a apoyar a UPYD, Unión, Progreso y Democracia, como el único referente válido para transformar la política en este país, dar paso a una nueva forma de entender y gestionar lo público, terminar con el bipartidismo absurdo que nos ha llevado a desviarnos de algunas de las cuestiones fundamentales de la democracia y que nos presentan a personas que no vienen a vivir de la política, ni a servirse de ella, sino a prestar un servicio a la comunidad desde las transparencia y el sentido común. Volviendo a las preposiciones, las fuerzas políticas nos van a pedir el voto “a” su formación. Nunca he estado de acuerdo con la utilización de esta preposición para pedir el voto, ya que cercena cualquier posibilidad de interactuación dejando muy claro que lo que hacemos es delegar en ellos nuestra representación. Para algunos puede resultar suficiente esa representación de la cual, más tarde, los partidos políticos harán lo que les venga en gana. Por eso la expresión más oportuna a la hora de pedir el voto sería la de votar “con”. El uso de esta preposición compromete realmente dando por asumido que se conocen los postulados de la formación concreta, que se comparten, posibilita el seguimiento permanente de los votantes de las políticas a realizar y no implica un apoyo simplemente a la representación “de” sino del compromiso “para”. Concluyo con la declaración de votar el 22 de Mayo “con” UPYD, para garantizar que los ciudadanos recuperamos cierta dignidad perdida por el camino en los partidos tradicionales y será un apoyo revisable, sometido a su buena gestión y la evaluación que hagamos después de cuatro años. Los votos a las formaciones políticas no deben ser sometidos a una especie de incondicionalidad autoimpuesta, sino siempre reflexivos en el momento político que estemos viviendo y valorando si la actuación de determinado partido es coherente con lo que plantearon en sus propuestas electorales. Como el votar “con”, implica ese grado de corresponsabilidad, les animo a que analicen su voto y decidan si van a votar “a”, o preferirían votar “con”.

1 comentario:

Maria Pineda dijo...

La verdad es que cada vez se vota con menos responsabilidad, por eso se vota "a" y no "con". Pero es que la política (políticos) están ya tan quemados!! A ver si hay alguna sorpresa el 22.