martes, 5 de abril de 2011

SOY FERRETERO.

Desde que naciera Unión, Progreso y Democracia, los demás partidos políticos se han empeñado hasta la saciedad en trasladar el mensaje de que UPYD sería un partido “bisagra” y que tendría la “llave” de algunos ayuntamientos y demás instituciones. Claro no se han enterado de nada o, mejor dicho, sí que se han enterado y lo que intentan es distorsionar el mensaje en beneficio propio. UPYD, no ha nacido para trapichear con esto de la política, negociando alguna concejalía o consejería, en un cambalache por alfombras rojas y coches negros. La propuesta de Unión, Progreso y Democracia, trasciende la morralla de la política actual donde todo es objeto de trueque, para colocar en cabeza la apuesta firme y clara por la regeneración democrática en este país. Regeneración que comienza con la reforma de la actual Ley Electoral, absolutamente injusta y que degrada el valor del voto de los ciudadanos dependiendo del lugar donde voten, para continuar con un replanteamiento, totalmente necesario, de los techos competenciales en las comunidades autónomas recuperando para el gobierno central la aplicación de las políticas de Educación y de Salud. La transparencia como eje de la gestión de lo público, el sentido común como expresión máxima de las propuestas a apoyar o rechazar, son cuestiones que marcan la metodología de acción política de UPYD. La concepción de que a la política se viene para servir y no para servirse de ella, pone nerviosos a los vividores de la política, que se apresuran a insultar de demagogos y mentirosos a los dirigentes, para intentar eludir su responsabilidad en la degradada vida política de nuestro país. Como no tienen ni un gramo de autocrítica sobre su trabajo, su única misión será intentar destruir al adversario, que ahora es pequeño pero va creciendo de forma natural y puede crearles muchos problemas en esto de entender qué es la política. Por eso se afanan tanto en degradar la opción de UPYD a bisagra y llave, que nosotros hemos contestado negando la mayor siempre, explicando nuestras propuestas y poniendo por delante la necesidad de volver a creer en la política y en los políticos. Pero a mí no me desagrada la profesión de ferretero y tampoco que me señalen como “bisagra o llave”, porque lejos de la intencionalidad que ellos quieren darle a estas piezas de la ferretería, Unión, Progreso y Democracia quiere ser llave en muchos ayuntamientos para poder abrir las puertas a los ciudadanos de una forma definitiva y transparente, y también quiere ser bisagra para abrir todas las ventanas de los edificios públicos para que entre aire fresco que devuelva el olor de la dignidad de la gestión de lo público a los ciudadanos. Así que no me importaría ser ferretero.

1 comentario:

José Luis Martínez Hens dijo...

Pues yo me apunto a la ferretería aunque hoy en día ya vayamos todos al chino de la esquina.

Para alegrar la mañana os dejo un chiste de un gallego ferretero.

Ferretero gallego


Un gallego llamado García abre una ferretería a sólo dos cuadras del Vaticano, en Roma. Como publicidad, fuera de su establecimiento, el gallego cuelga un enorme crucifijo. Bajo la figura de Jesús, clavado en la cruz, el gallego pone un cartel luminoso que dice:

CLAVOS GARCÍA, 2000 AÑOS DE GARANTÍA.

El escándalo fue mayúsculo. El Monseñor Fanfanni, editor del Osservatore Romano, va personalmente a conversar con el hijo de Galicia. De laforma más fina posible, el Padre Fanfanni le explica al gallego que no se puede usar este tipo de publicidad... ¡Y mucho menos, en Roma!

El gallego, como hombre razonable que es, modifica su anuncio, reemplazando la figura del Cristo crucificado con otro. Esta vez, Jesús tiene solo una mano clavada, la otra está suelta, saludando al público. Debajo de la cruz hay un nuevo cartel luminoso que dice:

ADIVINEN EN QUÉ MANO SE USÓ UN CLAVO GARCÍA

El escándalo ahora llega hasta Castelgandolfo. El Papa Juan Pablo, horrorizado, va en su papamóvil hasta la tienda del ferretero. El Santo Padre, con sus trémulas manos, le clama al gallego:

- Hijo mío, no puedes usar a la figura de Nuestro Señor como efigie de tus anuncios comerciales... Por favor, inventa otra cosa.

El siempre creativo gallego coloca una cruz vacía, fuera de su tienda, y debajo de ella hay un nuevo cartel luminoso:

SI LOS CLAVOS FUERAN GARCÍA... ¡NI DIOS SE ESCAPARÍA!