viernes, 8 de abril de 2011

VOLAR EN PRIMERA

Se ha armado un revuelo, bastante demagógico por cierto, a cuenta del voto de los eurodiputados sobre si volar en primera o en turista. Como si de sentar doctrina política se tratara, crucificarán a aquellos que se hayan opuesto a volar en clase turista en vuelos inferiores a cuatro horas. Los medios ayudan a difundir este tipo de cuestiones, porque vende, y saben que el personal, a parte del pan también quiere circo. Así que habrá que echar a los leones a algunos eurodiputados por insensibles a los tiempos de crisis que estamos viviendo. El culpable del espectáculo no es otro que el propio Parlamento Europeo. ¿A quién se le ocurre someter a votación parlamentaria si uno quiere o no renunciar a un determinado privilegio?. Es como haberle preguntado en referéndum a los funcionarios españoles si estaban de acuerdo en bajarles un 5% el salario. Estas medidas, de tomarse, han de de hacerse por decreto de funcionamiento de la cámara del Parlamento. Si el Consejo Europeo dicta órdenes y directrices a los países para asegurar el recorte de su déficit y el gasto público, parece obvio que se encuentra capacitado para ordenar su manual de procedimiento dentro del Parlamento Europeo. Lo realmente preocupante es que dicho parlamento se dedique a estas tonterías y no a debatir las políticas necesarias para una Europa en crisis, con los niveles de previsibilidad que se les debe suponer a los europarlamentarios. La Unión Europea tiene que aplicarse tantos recortes como impone a los países miembros y debe dar ejemplo de austeridad y eficacia en el gasto. Lo mismo que cualquier alcalde, incluso de municipios pequeños, tiene un coche de alta gama para la alcaldía, cuando podría desplazarse perfectamente en un utilitario. El problema no es tanto el gasto que supone la clase primera para los traslados, sino para qué se trasladan. Porque haber dedicado una tarde entera en el pleno del Parlamento Europeo a debatir sobre primera clase o turista sí que me parece absolutamente bochornoso. Queremos políticos eficaces, que hagan política para todos y pensando en el porvenir. Si para ello es conveniente que vayan cómodos estaremos de acuerdo. El asunto es que no estamos valorando su “productividad” y queremos castigarles con lo más evidente, cuando el asunto es más de fondo. En España nuestros parlamentarios en el congreso e incluso los parlamentarios autonómicos que se mueven en tren (AVE) suelen ir en clase club. Ya hemos hablado de los coches de alta gama, sumar las dietas, hoteles, etc. Un alto coste que puede considerarse necesario si queremos que tengan unos mínimos de alicientes para realizar su trabajo. Eso es lo importante, que realicen su trabajo y que produzcan, de lo contrario al final terminaremos mandándoles a Bruselas en carreta.

1 comentario:

Manuel Rodríguez Gascón dijo...

No podría estar más de acuerdo contigo. No quitaría una sola palabra, aunque si añadiría alguna. Como que, por otro lado, es inadmisible lo que han hecho estos eurodiputados, amarrándose a los privilegios que tienen y olvidándose de la austeridad de aquellos que les votaron y que ahora mismo no lo están pasando nada bien. Solo por solidaridad con estos, deberían haber votado a favor de la propuesta.