sábado, 4 de junio de 2011

EL CAMBIO EN ANDALUCÍA

Los socialistas andan nerviosos porque están saliendo de las instituciones a manadas. La pérdida de varias Comunidades Autónomas, Diputaciones Provinciales y muchos Ayuntamientos, han colocado en situación de ERE forzoso a los que en otros tiempos andaban captando cuadros para completar todos los puestos a ocupar en la administración. Lejos de situarse en actitud de autocrítica, prefieren continuar con el discurso del siglo pasado de que viene la derecha, en lugar de reflexionar por qué la ciudadanía ha rechazado su preferencia. Y ahora, como un castillo de naipes, todo se les desploma y cada una de las personas que han estado siendo cómplices de tan anodina y dañina forma de hacer política se quedará sin empleo. De momento sólo les queda el Gobierno Central y las comunidades autónomas de Andalucía y Euskadi, que no es poco, para poner en marcha urgentemente la Oficina de recolocación del PSOE, donde intentarán amortiguar su ere particular. Pero esto también desaparecerá y han de prepararse para una larga travesía del desierto con muchísimos menos cargos públicos en nómina. Andalucía se lleva la palma en cuanto a gente a recolocar, pues se han preocupado en su confusión permanente de partido institución de mantener de forma clientelar a innumerables cargos y prebendas sociales, en una actitud ciertamente arrogante y muy andaluza de manejar los cortijos. Treinta años han dado para mucho a repartir y ahora tendrán que desprenderse de tantísimo lastre. Será difícil para ellos, acostumbrados justo a todo lo contrario, tener que mirar con lupa a quién sitúan ahora en los escasísimos puestos a repartir en representación del PSOE de Andalucía, porque candidatos tendrán muchos para la recolocación. Algunos de ellos llevan en esto los treinta años y no han trabajado jamás en otra cosa que no tenga que ver con la política. Andalucía necesita de un cambio radical de la institución autonómica, un cambio que garantice otras formas de hacer política y no dejar en manos de un rancio Partido Popular la gestión de la regeneración. Primero porque no saben y así se ha demostrado en las comunidades autónomas que gobiernan y, segundo, porque no quieren, ya que vienen cargados de sentimientos de revancha política por las constantes derrotas electorales sufridas en terreno andaluz. Por eso, la única opción realmente regeneradora para la vida política en Andalucía es la que representa Unión, Progreso y Democracia, UPYD, con propuestas frescas, gente que no viene a servirse de la política sino a servir a la ciudadanía, a transformar las formas de hacer política y con garantía de abrir a la transparencia la gestión de lo común. Los ciudadanos están cansados de este bipartidismo denigrante que ha degenerado la vida política del país. Reformar la injusta Ley Electoral vigente, replantear las competencias de Educación y Salud para el Estado, achicar las administraciones municipales con la fusión de ayuntamientos pequeños y la desaparición de las Diputaciones Provinciales, poner a dieta estricta a la administración pública, plantear un gasto realista y sin privilegios para la clase política, independencia del poder judicial, y tantas otras propuestas que los progresistas de UPYD planteamos para la transformación efectiva de la política en nuestro país. Andalucía necesita más que nunca un cambio radical y ahora es el momento de propiciarlo rompiendo con los partidos clásicos, siendo valientes y conscientes a la hora de elegir a los nuevos representantes, abandonando a los que lo han hecho mal y a los que lo pueden hacer peor, recuperando la responsabilidad ciudadana para hacer posible una democracia real y profundizar en el avance de nuestras instituciones públicas.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Estoy von vosotros. El pp no sabe y viene con mucho odio y rencor por desbancar al psoe de Andalucia y a su vez el psoe esta pasado y sin ideas. UPYD habeis conseguido mi voto para las generales.

ORDOÑEZ DIAZ DE TELECOMUNICACIONES SOCIEDAD LIMITADA dijo...

Es Verdad todo lo que comentas pero cuando vamos a demostrar a la ciudadanía que los cambios que pretendemos son reales que pueden confiar en nosotros o es que realmente solo somos una marea.
Yo tengo una Idea.