sábado, 13 de febrero de 2010

HAITÍ EN LA ENCRUCIJADA

A un mes del terremoto que asoló Puerto Príncipe con más de 200.000 víctimas y tres millones de damnificados, aún seguimos en la incógnita de conocer cuál será el futuro de este desafortunado país. Haití sufrió en la temporada de huracanes de 2008 más de cuatro tormentas tropicales y ciclones de fuerza 3 y 4, que produjeron cientos de miles de afectados. En 2009 los huracanes dieron un cierto respiro a la isla, aunque no así las tormentas que provocaron varias inundaciones menores. En la situación actual, con millones de personas instaladas prácticamente al aire libre con chabolas y techados de plástico o en el mejor de los casos en tiendas de campaña de tipo militar, la preocupación fundamental se centra en los efectos que los fuertes vientos huracanados y las tormentas traerían sobre esta población absolutamente indefensa. Los expertos ya han pronosticado que 2010 será un año de fuertes concentraciones de tormentas tropicales (algunas de las cuales ya están llegando a Haití) y de huracanes de cierta virulencia parecidos a los de 2007 y 2008 que afectaron a varios países del Caribe. Con ello la situación de desprotección de los millones de haitianos que hoy no tienen como resguardarse pone en peligro de aparición de epidemias graves en la población y harán muy dificultosas las tareas de reconstrucción que aún no se han iniciado. Sin embargo, lo verdaderamente preocupante después de un mes es no conocer que camino van a seguir las proyecciones de reconstrucción del país, es decir, saber realmente que es lo que se quiere como futuro de Haití. La encrucijada está dejando abiertas varias posibilidades sobre la mesa. A saber: la posibilidad de ir trabajando para que Haití pudiera convertirse en un Estado Libre Asociado de EEUU, al estilo de Puerto Rico; la opción de ir trabajando sobre la posible integración de lo que hoy conocemos como Haití con la otra parte de la isla La Española, es decir, la República Dominicana, o, por último, la determinación la reconstrucción de Haití con todos los inconveniente que ello conllevaría. De momento, tanto las distintas Conferencias de Donantes celebradas en Montreal y en Quito, así como las donaciones de los países que ya están interviniendo en Haití desde el primer dibujo, hablan globalmente de la “reconstrucción” de Haití. Pero cada vez son más las voces que se cuestionan si realmente Haití es un país viable y sostenible y si no sería mucho más razonable iniciar un proceso de Administración Fiduciaria por parte de las Naciones Unidas que condujera a una nueva realidad para un país que nunca salió de la miseria. Sea como fuere, de momento hemos de concentrarnos en nuestro apoyo incondicional a los afectados por el terremoto y no dejar de mirar al cielo caribeño esperando que las lluvias pasen de largo.

1 comentario:

José Luis Martínez Hens dijo...

Me temo que a EEUU no se le va a escapar la oportunidad de controlar completamente ese país.