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martes, 31 de mayo de 2016

LA BATALLA POR FALUYA

A finales de diciembre de 2013, un grupo de combatientes del ISIS se hacen con la población de Faluya, a 50 kilómetros al oeste de Bagdad, con 350.000 habitantes. El 3 de enero de 2014 se proclama el Califato, dando inicio a lo que hoy conocemos como Estado Islámico. Bakral-Baghdadi se presenta como El Califa, con el nombre de Ibrahim.

Después de dos años y medio de su fundación, el califato sólo ha crecido, ampliando su radio de acción no solo a Irak y Siria, sino adentrándose en Libia, Mali, Nigeria, Burkina Faso, Costa de Marfil, Túnez y algunos países más, con apoyo de otras milicias muyahidines.

Durante todo este tiempo, la colación internacional, que dirige Estados Unidos, ha estado estudiando la forma de contrarrestar su crecimiento y comenzar a detraer y recuperar los territorios ocupados por ISIS. Bajo la premisa de que no se podría realizar tal misión si la infantería no ponía su bota en la contienda y queriendo evitar a toda costa que los efectivos fueses norteamericanos, EEUU ha llevado a cabo una preparación militar concienzuda del nuevo ejército iraquí para que sean ellos los encargados de las tomas terrestres.

Con el apoyo de la fuerza aérea estadounidense, el ejército iraquí, formado ahora por mayoría de chiíes, se plantea la recuperación de Faluya con la intención de mostrar al mundo que se inicia una guerra contra ISIS para erradicar su actual poder. Pero lo que realmente esconde esta ofensiva militar ideada y financiada por la coalición internacional, es un ensayo y comprobación de los efectos de un ataque masivo contra una ciudad como Faluya para poder evaluar las bajas en la batalla, las bajas civiles, el número de personas desplazadas, y la inversión realizada en la empresa. Todo ello, con miras a su objetivo principal que sería el ataque a Mosul, bastión del ISIS, una ciudad con más de dos millones de habitantes y centro real de la expansión y financiación del Estado Islámico.

Es denunciable, ante la opinión pública internacional, que los estrategas militares de Estados Unidos en la región estén utilizando a la población de Faluya como conejillos de india para valorar los efectos de un ataque de recuperación de localidades mayores, sin importarles el número de bajas civiles, las familias desplazadas que se encontrarán en el máximo de los desamparos y la destrucción total de una ciudad que quedará reducida a escombros para que nadie pueda habitarla ni gestionarla. Esta estrategia de Tierra Quemada supone, no solo un fracaso en un escenario bélico, sino una violación de los derechos humanos que afectan a las personas civiles tomadas como rehenes por unos y por meros daños colaterales por otros.

Faluya quedará destruida y sus habitantes también. Es muy posible que el ejército iraquí recupere esta ciudad con el apoyo de Estados Unidos, pero los daños ocasionados para que esto suceda pondrán en valor la estrategia del ISIS para seguir aumentando sus acciones y agrandando su ejército. Mal empezamos.



sábado, 28 de mayo de 2016

VENEZUELA EN CAMPAÑA

Aliados los interesados en destacar la pésima situación política, social y económica de Venezuela en la campaña electoral española, PSOE, Ciudadanos y PP, atacan de forma virulenta a este país, resaltando las semejanzas y peligros que entrañaría para el nuestro  que PODEMOS implante un régimen bolivariano que nos lleve a la miseria y a un recorte democrático.

Muchos de estos críticos no sabían hace unos días localizar a Venezuela en el mapa y muchos de ellos, sobre todo en las filas del PP y PSOE, miraban para otro lado cuando hace veinte años el país caribeño estaba siendo saqueado por los opulentos manteniendo en la más severa de las miserias a la mayoría de la población venezolana.

No seré yo quien defienda la situación actual de Venezuela ni a su Presidente  Maduro. Antes bien, me encuentro entre los que analizando la situación piensa que las cosas deben hacerse de otra forma en el país y apuesto por un diálogo sincero que devuelva a soluciones pactadas el devenir de los venezolanos. Pero atacar a Venezuela como lo están haciendo nuestros ilustres y cultos políticos, me saca de quicio.

Hasta el gobierno en funciones ha convocado el Consejo de Seguridad Nacional (que hasta ahora estaba reservado a momentos álgidos del terrorismo nacional e internacional) para abordar, incomprensiblemente, el caso de Venezuela. Albert Rivera se ha plantado en Caracas para hacer su rueda de prensa y echar unas lagrimitas y el PSOE aprovecha la jugada para seguir metiendo los apodos de bolivarianos a las filas de Podemos.

La situación de violación de derechos humanos, a nivel internacional, es bastante grave como para olvidarnos miserablemente del gran número de países que sistemáticamente incumplen los mismos, centrándonos exclusivamente en un ataque brutal a la situación en Venezuela. Con estrategias electorales de asusta viejos, han organizado un despliegue mediático para meter en campaña a Venezuela ante el temor al avance de la fórmula de Unidos Podemos. El resto de los países donde se violan los Derechos Humanos no les importan, ni siquiera conocen sus nombres. Su único interés es desviar la atención para conseguir un puñado de votos ocasionados por el miedo.

Por suerte, la ciudadanía española ha ido madurando en estos tiempos de democracia y sabe analizar que en pérdida de derechos fundamentales: Laborales, Sociales y de Libertad de Expresión,  España ha perdido muchísimos enteros en los últimos ocho años, gracias a la estafa de la crisis. Por más que se empeñen en incorporar a Maduro a la campaña electoral asimilándolo a Pablo Iglesias, lo único que conseguirán será el desprecio de los electores españoles, por manipuladores y mentirosos.

Dicho esto, señalar que Venezuela necesita un repaso, una especie de reseteo de ordenador, donde entren en juego propuestas de entendimiento y compromiso de avance conjunto de una sociedad actualmente polarizada. Pero eso, o se denuncia de forma global en todos los países del mundo que se encuentran en similar o peor situación o formará parte del esperpento de nuestros mediocres políticos.

F


domingo, 24 de abril de 2016

REPETICIÓN DE ELECCIONES

Estamos abocados a celebrar de nuevo elecciones el 26 de Junio. Los partidos han sido incapaces de llegar a acuerdos de gobierno, usando estrategias para situarse en modo campaña electoral desde el mismo 20 de Diciembre. Hemos perdido unos meses preciosos para provocar políticas del cambio en nuestro país, pero sin duda hemos aclarado algo más hacia donde se dirige cada una de las propuestas en su política de alianzas.

El gran perdedor en este periodo ha sido el Partido Popular. Mariano Rajoy no ha sido capaz de sumar ni una sola voluntad para intentar formar gobierno, a pesar de ser el partido más votado. Nadie está de acuerdo con sus políticas de austericidio, provoca rechazo su mancha permanente como un partido lleno de corrupción por doquier y está pagando la aplicación del rodillo de la mayoría absoluta con la que ha gobernado los últimos cuatro años. Se mantendrá en apoyos o bajará un poco el 26 de junio.

El segundo perdedor, vamos por orden de número de diputados, ha sido el PSOE. Pedro Sánchez se ha visto atenazado por su Comité Federal que le marcó las líneas rojas de un posible pacto con PODEMOS, recurriendo a la estrategia de sumar con Ciudadanos, a sabiendas de que esa posibilidad no prosperaría, para colocar a Pablo Iglesias como el malo de a película por no permitir un gobierno de cambio. El Partido Socialista ha marcado como prioritarias sus líneas de alianza con el centro derecha de Rivera. No quería arriesgarse a sumar un gobierno progresista para el cambio con Iglesias y ahora tendremos que escuchar la cantinela en campaña de que el culpable se llama Pablo Iglesias. Perderá algunos apoyos en las próximas elecciones.

El tercero en lisa, PODEMOS, ha demostrado coherencia al defender sus propuestas de cambio de políticos y de políticas, cosa que quedaba cercenada con el pacto del PSOE-Ciudadanos. Está sufriendo el escarnio del PSOE por haber impedido que Pedro Sánchez sea presidente y el desgaste propio gestado por los medios y las estrategias de todos los demás contra ellos. Bajará el 26 de Junio, pero no tanto como los aliados anti-podemos quisieran.

Ciudadanos va a lo suyo: desgastar a diestra y siniestra para obtener mejores resultados en las próximas elecciones. La oferta de Pedro Sánchez les ha venido como anillo al dedo, pues han colado el 80% de su programa electoral en el acuerdo, lo que marca a un PSOE escorado al centro derecha, al tiempo que continuaba reclamando que el PP se sumara al pacto. Su juego a dos bandas muestra la cara real de ciudadanos y su estrategia: caer bien al electorado como un partido comprometido con los acuerdos, los pactos y la gobernabilidad, intentando pescar votos de ambos lados. Subiría en resultados en las próximas elecciones.

Por último, Izquierda Unida, que ha sabido mantener su discurso de la conciliación y la búsqueda de acuerdos, haciéndose oír a pesar de contar solo con dos diputados. Sus cartas las ha trabajado bien Alberto Garzón, que ahora tiene la oportunidad de concurrir junto a PODEMOS o volver a hacerlo solo como IU. Tendrá problemas al interior de la férrea coalición controlado por el PCE pero con voces disidentes de mucha fuerza. Su alianza con PODEMOS le podría reportar varios diputados más en un momento interno de absoluta debilidad financiera, evitando una larga travesía del desierto que hubiera supuesto el mantenerse con solo dos diputados. Subiría de presentarse sola como IU en las elecciones, pero mucho más si lo hace con PODEMOS.


Sea cual fuese el resultado del 26 de Junio, los electores hemos ganado en saber cómo se las gasta cada partido, hacia dónde se dirigen sus alianzas y estrategias de pactos y hemos conocido más a los posibles candidatos a la presidencia. Que nadie nos venda que la ciudadanía nos hemos equivocado en el voto de diciembre, que nadie nos quiera hacer culpables de su ineptitud para llegar a acuerdos de gobierno. Hemos tomado nota y el 26 de junio votaremos en consecuencia, quitándole dramatismo al hecho de tener que votar otra vez, porque en democracia los temas se resuelven votando.

sábado, 16 de abril de 2016

¿INTEGRACIÓN O BARRERAS?

La llamada de Estado Islámico, o ISIS, para que los jóvenes musulmanes europeos se sumen a la Yihad, consigue cada día mejores resultados. La utilización experta de las redes sociales, consigue hacer llegar el mensaje a los más jóvenes de segunda y tercera generación instalados en países como Francia, Reino Unido, Bélgica, Holanda o España.

Estos jóvenes han estado viviendo en una especie de limbo nacionalista. Por un lado, no cuentan con la experiencia y vivencia de sus padres migrantes, que con su esfuerzo diario consiguieron huir de la miseria económica o de la violencia en sus países, por lo que la patria de origen para los jóvenes es un mero recuerdo de sus padres, no suyo. Los progenitores guardan sus recuerdos de su anterior país, de sus familiares, de su aldea, pueblo o ciudad, de sus costumbres y tradiciones. Los hijos, por el contrario, desconocen la memoria de pertenencia, sintiendo un desarraigo de procedencia que no tienen sus padres.

De otro lado, los jóvenes se sienten absolutamente marginados en el país de acogida de su familia, ya que no sienten como suyo el concepto de nación, ni sus símbolos, percibiendo un alto grado de marginalidad por razón de su origen, color de piel o apellidos, que los aleja de reales pautas de integración social, laboral y cultural. Es decir, tampoco encuentran un referente de pertenencia en el país de acogida.

La conjugación de ambos factores, sitúa a la juventud de segunda o tercera generación, en unos déficits psicosociales que le hacen fácil presa de la captación por parte del ISIS, que les ofrece un motivo de lucha contra aquello que le ha marginado, unos ideales por los que ofrecer la vida y un rango de prevalencia y aceptación que nunca encontraron ni en su país de origen ni en el europeo de que se trate.

Estado Islámico conoce perfectamente esta situación y la explota convenientemente. Sus mensajes son nítidos para estos jóvenes que verán como en muy poco tiempo pueden pasar de no sentirse nada a colocarse como abanderados de una lucha ancestral de su religión, dándole un Estado, una bandera y situándolos como imprescindibles en la línea de fuego o en células dormidas para actuar en los países europeos, consiguiendo de inmediato un protagonismo vital.

De los errores cometidos en los procesos de integración, saben mucho tanto Bélgica como Francia, que en diversos momentos de su reciente historia han podido ver cómo se producían movilizaciones en los barrios periféricos donde suelen habitar, casi en situación de aislamiento, estas familias migrantes. AL mismo tiempo, la política europea en relación a los refugiados y peticionarios de asilo, ha dejado bien claro que Europa no les quiere y que, posiblemente, nunca los ha querido, radicalizando aún más sus posibilidades de acercamiento a un islamismo extremo.

Mucho tendremos que avanzar en los estados europeos si realmente queremos alejarnos de la xenofobia y posibilitar una integración real. De lo contrario, recogeremos los frutos de nuestra estupidez política.






jueves, 10 de marzo de 2016

BAJO NIVEL POLÍTICO

En nuestro país hemos estado acostumbrados a contar con mayorías suficientes (absolutas o relativas) para conformar gobierno desde el inicio del periodo democrático. Es la primera ocasión en la que sus señorías se encuentran en la disyuntiva de asumir su responsabilidad y gobernar, o trasladarle a la ciudadanía el mensaje de que son unos inútiles y como el electorado se ha equivocado con su voto debe repetir el 26 de Junio.

Confieso que en los dos primeros meses después del 20 de Diciembre, he estado muy pendiente de las noticias en cada momento, esperando un desenlace que nunca llegaba. Los medios de comunicación nos han ido colocando un culebrón en el que una rueda prensa de un portavoz sucedía a otra y todos los tertulianos buscaban una palabra, una frase, a la que agarrarse para trasladar su sesudo análisis político. Han copado, hasta la extenuación, los informativos en radio y televisión y llenado decenas de páginas del periódico del día. Como si en España no pasará ninguna otra cosa, instalándonos en una angustia permanente y participando de la estrategia de Campaña Electoral Prolongada que han puesto en marcha todos los partidos políticos.

He decidido desconectar, porque realmente creo que nos están tomando el pelo. Han conseguido bloquear la información en nuestro país y nos están sometiendo a una tortura china cada vez que nos regalan algún mensajito de campaña. Se acabó, he procedido a posición off. No quiero saber nada más de los dimes y diretes, de las estrategias de partiduchos, de portavoces de gafas azules, de camisas sin abrochar los cuellos, ni de emperifollados en los trajes de siempre. Pónganse a trabajar. La ciudadanía ya ha dicho lo que quería, ha votado libremente y su voto ha ocasionado un resultado traducido en sillones en el Congreso. Ahora les toca a sus señorías resolver y trabajar. Si no lo quieren hacer, devuelvan el dinero que les estamos pagando con nuestros impuestos y dejen de utilizarnos trasladando sus mensajes mezquinos para argumentar una repetición de elecciones.

A partir de ahora, lo único que espero es que 350 Diputados y Diputadas lleguen a un acuerdo de gobernabilidad del país y que lo hagan pronto. No quiero oír nada más hasta que ese hecho se produzca. Los medios de comunicación deberían plantar sus cámaras y plumas en el suelo y hacer lo mismo, sin dar ni una sola noticia hasta que la propuesta de gobierno esté cerrada y vayamos a la sesión de investidura.

La población española sigue calificando a los políticos en las encuestas del CIS como el segundo problema en nuestro país, después del desempleo. Personalmente, pienso que son el primero, pues con buenas políticas no tendríamos tanto desempleo y resulta muy triste que las problemáticas que se padecen en números vergonzosos, sigan atrancadas y sin resolver por que sus señorías (nuevas y viejas) se hayan empeñado en meternos en callejones sin salida.




sábado, 20 de febrero de 2016

EL CAMBIO EN BOLIVIA

Después de 10 años de gobierno de Evo Morales en Bolivia, el país se enfrenta a un referéndum  constitucional que pretende alargar las posibilidades de mandato presidencial. Aquellas personas que no quieran reconocer que la transformación y el cambio en Bolivia han sido espectaculares, o no conocían previamente la situación o, simplemente, utilizan argumentos interesados para catapultar otras propuestas políticas con una miopía galopante.

Bolivia ha cambiado radicalmente, es decir, desde la raíz, con la aplicación de toda una batería de propuestas económicas y sociales que han conseguido la integración política, económica y social de un pueblo, mayoritariamente indígena, que había sido desplazado y marginado por siglos. El Estado, actuando como agente de transformación social, ha garantizado toda una serie de procesos y derechos que sitúan hoy a Bolivia en mejores condiciones para salir de la pobreza, hacer viable la equidad e ir eliminando definitivamente las diferencias étnicas que atenazaban al país.

Reconociendo todo ello, no puedo dejar pasar la crítica a ciertos elementos y estructuras del cambio que, o bien no han funcionado debidamente, o todavía no han conseguido calar en la población boliviana. Los gobiernos de Evo Morales han cometido muchos fallos, algunos frutos de su inexperiencia, otros relacionados con personas que se acercaron a la propuesta política para obtener réditos personales y otros motivados por la propia personalidad del mandatario que a veces se pasa de frenada.

Es posible que los detractores a ultranza del modelo social acusen a Evo Morales de intentar perpetuarse en el poder mediante la reforma constitucional que se vota el domingo 21 de Febrero. Pero esa acusación carece de fundamento, toda vez que las elecciones presidenciales son las que ponen y quitan Presidentes, no el hecho de que pueda haber o no reelección. Les recuerdo que en la mayoría de estados europeos, incluido España, no hay limitación de mandatos y no ocurre absolutamente nada, las presidencias van cambiando o no en las elecciones presidenciales.

Aquellos que pretenden cercenar la posibilidad de la reelección en Bolivia están apostando por tomar atajos para conseguir las alternancias de gobierno. Quizás frustrados por el apoyo que ha mantenido Evo Morales soñaban que la limitación de mandatos acabaría con la fortaleza de un líder apoyado por la mayoría de la población. Deberían revisar sus estrategias y preguntarse por qué la población no les apoya a ellos y dejar de utilizar el cambio constitucional como arma electoral para obtener sus resultados. Ganar a Evo Morales en unas elecciones presidenciales es posible y a ello deberían reorientar sus trabajos, sin buscar trochas ni triquiñuelas.

De los resultados del referéndum podremos obtener algunas lecturas. La primera, sin duda, si el actual mandatario continúa teniendo o no el apoyo de la población. La segunda, el nivel de participación de los bolivianos en la consulta, como dato para medir el compromiso con la reforma. Por último, una lectura sobre las posibles alternativas que se plantean de cara a las elecciones de 2019, ya que actualmente no hay ninguna cabeza visible que referencie una alternancia a Evo Morales. Así que observaremos con atención el voto de los bolivianos.



domingo, 14 de febrero de 2016

SOMOS PLANETA

Mientras los Estados se empecinan en fortalecer los nacionalismos y levantan barreras cada vez más infranqueables, la conciencia de que somos planeta avanza en todos los órdenes de nuestra vida. Los efectos del cambio climático nos sitúan por igual ante una apuesta global que hemos de abordar con prontitud y energía; la pobreza y la desigualdad mundial es un problema de la humanidad a la que pertenecemos y no solo de los países que la sufren; la alimentación, la educación y la salud de todos los habitantes del planeta deben ser asunto global; el cuidado y sostenibilidad de la Tierra debe ser garantía para las generaciones futuras.

Cada día sentimos con mayor nitidez la necesidad de abordar las cuestiones globales desde posicionamientos comunes. Lamentablemente, la división en Estados condiciona en todos los niveles las posibilidades de avance como sociedad planetaria. Naciones Unidas sigue sin cumplir un papel de Gobierno Global, viéndose condicionada permanentemente por los intereses económicos de las multinacionales que presionan a sus respectivos gobiernos en interés propio. Es obvio, que prima más el control sobre las materias primas, los hidrocarburos, minerales, aguas y el negocio de las guerras, que la necesidad de caminar juntos hacia un mundo mejor.

Tenemos pendientes como humanidad muchos retos: acabar con la desigualdad económica, social, de género, política y de derechos civiles; poner punto final a la contaminación de la Tierra; cuidar cauces y ríos, bosques y océanos; hacer sostenible el desarrollo mundial en armonía con el resto de seres vivos; trabajo digno, vivienda, agua, electricidad, salud y educación. Pero está claro que el sistema que nos hemos dado a nivel mundial no funciona. Establecer líneas fronterizas que nos separan en todos los órdenes solo sirve para que se sostenga un modelo financiero y económico internacional, que exclusivamente vela por sus intereses para obtener utilidades.

Es hora de darle una repensada a estructuras internacionales que asuman realmente el caminar juntos en la resolución de los principales problemas que nos afectan. Mientras que nos entretengan con los temas domésticos nacionales, regionales o locales, la globalización económica vencerá en todos los órdenes, convirtiéndonos en meros espectadores de nuestro paso vital mientras desde sus laboratorios maquiavélicos nos dibujan el mundo y un escenario para que cada quien cumpla el papel preestablecido.

Hemos de tomar conciencia global de que Somos Planeta y que todo aquello que ocurra en el mismo nos afecta por igual. Actuar localmente, pensando en la globalidad. O nos salvamos todos o perecemos todos. Cuando analicen en siglos venideros nuestro actuar como especie nos darán un suspenso general por no haber entendido nuestra pertenencia planetaria.







domingo, 31 de enero de 2016

HAMBRE CERO

Adentrados ya en el Siglo XXI, mantenemos unas cifras vergonzosas de hambre en el mundo, superando los 1.000 millones de personas en pobreza extrema, de los cuales más de 400 millones están en riesgo de desnutrición severa. Las cifras son de Naciones Unidas, dentro de su Programa Mundial de Alimentos (PMA) y ponen los pelos de punta a propios y extraños. Al mismo tiempo, el informe señala una superproducción de alimentos que está obligando a muchos países a reducir sus producciones de carne, lácteos, productos agrícolas y manufacturados. Un sinsentido que nos obliga a repensar estrategias para terminar con el hambre de nuestros semejantes.

Hemos de trabajar para conseguir tres comidas al día a toda la población mundial, aprovechando los excedentes de producción y canalizando esa ayuda alimenticia de forma correcta y eficaz. Les aseguro que esto no cuesta tanto trabajo, pero se imponen las políticas de los mercados para los controles de precios a la solidaridad humana. Al mismo tiempo, se han de poner en marcha propuestas de desarrollo endógeno que faciliten a las poblaciones más vulnerables un avance en su extrema situación y garanticen su soberanía alimentaria en el medio plazo.

En la raíz del problema del hambre, se encuentra la grave desigualdad social existente, que en determinados países se acrecienta debido a políticas de ajuste estructural que hacen recaer sobre la población más indefensa los efectos de un lamentable crimen programado. Si le sumamos a ello los altísimos niveles de corrupción política en los gobernantes de esos países, tenemos la tormenta perfecta que coloca a millones de personas al borde del abismo nutricional.

Para hacer frente a esa desigualdad, hay que aplicar políticas serias de redistribución de la riqueza, comenzando por la dedicación del 0’7 % a la Cooperación Internacional al Desarrollo, objetivo trazado por Naciones Unidas en 1992. Esta Ayuda al Desarrollo, debe ser controlada y evaluada por los actores más cercanos a la población meta, contando con las ONG como instrumento social que garanticen el destino de los fondos.

Al mismo tiempo, a nivel interno de los países receptores, han de ponerse en marcha políticas de crecimiento endógeno que cuenten con acciones de protección a la población más vulnerable y garanticen los servicios públicos básicos de Salud y Educación. Las ayudas tienen que ser condicionadas al cumplimiento de los objetivos marcados en los planes de desarrollo que se formulen. No podemos permitirnos que el dinero para la ayuda se quede por el camino o en los bolsillos de dirigentes corruptos.

Por último, sería necesario articular medidas de protección a la infancia desnutrida o en riesgo de desnutrición, ya que son los más vulnerables de entre los pobres. Debemos exigir un compromiso firme para terminar con esta vergüenza humana.



miércoles, 27 de enero de 2016

EL DERECHO DE VIVIR EN PAZ

Desde el final de la II Guerra Mundial seguimos inmersos, sin ningún paréntesis, en situaciones de conflicto internacional que dicen muy poco sobre nuestra capacidad de conseguir un derecho fundamental de la especie humana: El Derecho a Vivir en Paz. Conflictos de baja, media y alta intensidad, nos asolan por todo el planeta, en base a raíces ideológicas, religiosas, de poder, económicas, etc., a las que próximamente se incorporarán causas como el control del agua dulce y los cauces, nuevos minerales, control de amplios territorios y algunas más.

El ser humano, nacido libre y como máximo escalón de la biodiversidad, no está dando respuesta válida al cumplimiento de este Derecho Internacional básico: Vivir en Paz. Las relaciones entre la humanidad se mediatizan por la posesión de armas nucleares (persuasión nuclear), bombas de hidrógeno (bastante más destructivas que las anteriores), armas bacteriológicas, armas de destrucción masiva y armamento convencional.

Mientras no se planteen medidas de gran calado, nuestro destino estará marcado por los países poderosos en posesión del armamento citado. Estas medidas, básicamente, pueden resumirse en las siguientes:

-          Erradicación y destrucción de los arsenales nucleares, de uranio enriquecido e hidrógeno, con un control garantista suficiente basado en la propuesta 0+0.
-          Erradicación y destrucción total de las armas de destrucción masiva, bacteriológicas, bombas racimo y todas aquellas que no discriminen su objetivo.
-           Acabar con los lobbys de armamentos, tanto “legales”, es decir el comercio de armas controlado por los propios estados, como “ilegales”, erradicando el tráfico de armas de cualquier tipo, mediante una gendarmería que vele por dicho control.
-          Reducción al 50% del actual armamento convencional, debe acabarse el hacer negocio con los instrumentos que garantizan la guerra y la destrucción, mediante un compromiso verificable de esta disminución.
-          Disminución del número de efectivos en los ejército regulares, compensando a nivel de Policía Civil de forma ponderada y proporcionada.
-          Trabajar en la Prevención de Conflictos, interactuando las acciones de contención, negociación y diplomacia, con la de sanciones que nunca vayan a las espaldas de la ciudadanía de los estados concretos.
-          Incluir una cultura de Paz en todos los niveles educativos, en busca de personas pacíficas, dialogantes, negociadoras y comprometidas por la paz.

Los gobiernos actuales no están por la labor, ya que sacan beneficios muy jugosos de estas situaciones de conflicto. Ni siquiera Naciones Unidas ha sido capaz de actuar en firme contra esta necesaria distensión, ya que los países poderosos que la conforman vetan sucesivamente cualquier iniciativa que vaya en el sentido de las propuestas reseñadas. Hemos de reivindicar nuestro Derecho de Vivir en Paz.



domingo, 24 de enero de 2016

CAMBIO CLIMÁTICO

Las autoridades reunidas en París en la Conferencia Internacional promovida por Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, llegaron a algunos acuerdos interesantes pero no vinculantes. No fueron capaces de concluir con unos Tratados, que serían de obligado cumplimiento, sino recomendaciones y compromisos que se revisarán cada lustro sin que modifiquen las políticas medioambientales de los países emisores de forma obligatoria.

Mal lo tenemos para las futuras generaciones si los actuales gobernantes no ponen remedio de una forma rápida y eficaz a los efectos que provoca el Cambio Climático. Pero mucho peor si no se atienden toda una batería de propuestas que modifiquen nuestros hábitos de vida y conduzcan a un Planeta más limpio, saludable y duradero. Somos la especie humana la que hemos decidido cargarnos el habitat de todas las demás especies, convirtiéndonos así en animales humanos peligrosos para los demás animales y especies vegetales.

Dentro de la batería de propuestas a abordar, se encuentra la sustitución de la energía nuclear y de hidrocarburos por energías limpias y renovables, anteponiendo los intereses de todos a los de empresas multinacionales. Para ello, hay que ser muy valiente y contar con una suerte de aptitudes de las que hoy adolecen los mandatarios internacionales. Para tal fin, Naciones Unidas también ha fracasado, ya que sus intentos de avanzar chocan frontalmente con los posicionamientos particulares de los poderosos y siempre juega al no molestar demasiado, ya que prefieren conseguir pequeños avances a no conseguir nada.

Tenemos que iniciar ya la sustitución del actual parque automovilístico por vehículos limpios. Sabemos que contamos desde hace tiempo con la tecnología necesaria para su implementación y que son intereses especulativos del petróleo los que ejercen una presión inmensa para no cambiar nuestro sistema privado de transporte: el coche.

Tenemos que erradicar, de forma radical, la tala indiscriminada de masa boscosa e iniciar un incremento de la masa arbórea mundial que duplique nuestra actual situación. Podemos plantearnos, con bastantes opciones de éxito, la reducción de las zonas desérticas en un 10% de su masa actual, ampliando nuestro suelo cultivable y poniendo freno al avance de las mismas.

Hemos de comenzar, sin dilación, a trasladar los núcleos urbanos del litoral al interior, alejarnos de las costas para evitar millones de muertes en el futuro. La planificación de este cambio es prioritaria y puede llevarse a cabo de forma progresiva pero urgente en los próximos años.  Hemos de garantizar unas formas y hábitos de vida mucho más saludables, con un transporte público económico y de calidad; un profundo sistema efectivo de tratamiento de los residuos sólidos urbanos que garantice su reutilización. En estos cambios urgentes, las personas somos imprescindibles, tanto para reclamar su aplicación a los gobernantes como para cambiar nuestros propios hábitos de vida.



sábado, 16 de enero de 2016

LA CUESTA DE ENERO


Los informes económicos del Banco Nacional, indican que ha disminuido sensiblemente el ahorro de los españoles, al tiempo que se ha acrecentado el consumo y reactivado con pequeños porcentajes las cifras de ventas. Sin embargo, cientos de miles de familias ni tienen ahorro sensible ni pueden permitirse superar la tan temida cuesta de enero.

Estirar nóminas menguantes se ha convertido en el deporte nacional y cada vez nos parecemos más a los cubanos en aquello de “resolver”. Separar el dinero para pagar la hipoteca o el alquiler, la luz, el agua, el transporte, los alimentos básicos, ropa y calzado, dejan a muchísimas familias a cero, pero no a final de mes, sino a mediados.

Nos hemos acostumbrado a esta realidad con salarios muy reducidos que hacen que muchas personas que trabajan continúen en la espiral de la pobreza y de la preocupación por el día a día. El gobierno del PP muestra continuamente la bajada del desempleo como un éxito de su política de restricciones, pero oculta que los empleos creados no perciben, en su mayoría, salarios que permitan vivir con desasosiego y hacer frente a los gastos enormes de los servicios básicos.

Hemos perdido, en menos de ocho años, las garantías de seguridad que otrora nos daba un trabajo como reflejo de formar parte del grueso de la ciudadanía en una campana de Gauss. Más de 400.000 jóvenes han salido del país en busca de cualquier tipo de trabajo, mientras que los que obtienen un contrato en España saben que suelen durar días o semanas y en raras ocasiones llegará a los 1.000 euros de salario mensual.

La cuesta de enero ya nos dura desde 2008 y vivimos en ella asumiendo que estos cambios en las relaciones con el mundo del trabajo y de los salarios han venido para quedarse. Hemos detectado, con toda claridad, que la crisis o la estafa de la crisis, ha sido utilizada para establecer nuevos modelos en la contratación y el empleo, colocándonos en una renta per cápita y en un índice de Consumo Individual Efectivo por debajo de la media europea.

Estancados ahí los datos durante varios años, deja de funcionar el sentimiento de que es fruto de la denostada crisis, que esta ya ha sido superada y que lo que tenemos es lo que hay. Nadie espera ya volver a tiempos mejores que cada vez son más olvidados y entramos en la normalidad de unas condiciones salariales pésimas y estrechas y un nivel de vida más cercano a finales del siglo pasado que al actual.

Los cinturones se han ajustado todo lo posible y el concepto de cuesta de enero se mantiene durante todo el año. Después de algunos homenajes fruto de las fiestas navideñas, volvemos a la triste realidad de los ajustes intrafamiliares y la economía real, siempre tan alejada de los datos de la economía oficial.


domingo, 10 de enero de 2016

EL PROCESO CATALÁN


Kafka se hubiera sentido ridiculizado si en sus tiempos se hubiera vivido el escenario de este Proceso. Los participantes en la escenificación han jugado todas sus cartas y los tiempos de una forma magistral, a sabiendas de que sus decisiones tendrían un cierto coste político para los protagonistas, que sopesaron muy bien antes de asumir el reto.

Tras los resultados de las elecciones catalanas, se vislumbró que el recorrido para formar gobierno no sería nada fácil y se diseñó una estrategia que pasaba por no llegar a ningún tipo de acuerdo hasta que se celebraran las elecciones generales. Rajoy, a sabiendas de la intención, retrasó al máximo la convocatoria de elecciones para colocar el tema catalán en la campaña electoral, reduciendo el impacto de sus políticas antisociales y su currícula de corrupción. Por su parte, los independentistas intentaban sacar los mejores beneficios de un nuevo escenario político tras el 20D. Y eso es lo que se ha producido.

El acuerdo in extremis de la CUP con Junts pel sí , que garantiza el inicio del proceso hacia la soberanía de Cataluña, pone en jaque la inestabilidad del futuro gobierno español. Coloca a Rajoy en la mejor posición de salida posible para la nueva realidad y cerca al PSOE, que se verá abocado a apoyar un gobierno del PP con su abstención, posiblemente en la segunda sesión. Al proceso, le interesa que haya un gobierno del PP en minoría absoluta y casar al PSOE con el inmovilismo político para reforzar sus posicionamientos en Cataluña.

Hemos pasado de puntillas los últimos meses sobre el proceso de Cataluña, pero a partir de hoy la cuestión de la independencia se coloca en trending topic de la política española. Todo aquello que se haga, se diga, se piense o se manifieste, tendrá una repercusión a medio plazo en los avances soberanistas de Cataluña. Lo único serio que hemos oído en la campaña electoral, es la necesidad de caminar hacia una consulta, basada en el derecho a decidir, que ponga fin a los despropósitos de unos y de otros. Lo demás ha sido, simplemente, postureo.

En el año en que se cumplen 80 del inicio del golpe fascista, el inicio de la guerra civil que acabó con la II República y la democracia en este país, hemos de plantearnos muy seriamente si ha llegado el momento de recomponer nuestro espacio compartido con un reconocimiento plurinacional y dibujar una nueva Constitución que nos sirva para otros cuarenta años, como mínimo. Las posturas enfrentadas e inmovilistas solo nos traerán resultados retrógrados. Es urgente cambiar la Constitución, adaptarla al Siglo XXI y a nuestra realidad de Estado. No será fácil el camino, pero los resultados nos colocarán en la mejor posición posible para afrontar con garantías de éxito los próximos decenios. Enrocarse en discursos trasnochados y rancios no es la mejor opción.




sábado, 2 de enero de 2016

SE BUSCA PRESIDENTE.


Después de dos semanas de celebradas las elecciones generales, continuamos sin saber quién formará gobierno. Rajoy le ha pedido encarecidamente a los Reyes Magos, un aluvión de cordura en el PSOE y Ciudadanos para evitar la hecatombe de un gobierno con la presencia de PODEMOS que, según él, nos llevaría al caos. Pedro Sánchez, pelea a pecho descubierto con los barones territoriales para evitar un gobierno del PP, mientras las huestes susanistas se preparan para mudarse a Madrid.

Parece que la “repetición “  o “nuevas elecciones”, serán inevitables, a no ser que en las rebajas de enero los partidos aflojen sus líneas rojas y las tercien en asalmonadas. De celebrarse nuevas elecciones, seguramente en primavera, el partido más beneficiado sería el PP, recuperando muchos de los votos que se ha llevado ciudadanos como castigo a sus políticas de austeridad extrema y a la corrupción que están intentando disipar. Otro partido que aumentaría su representación sería PODEMOS, que ha captado la atención de muchos votantes del PSOE hundido en las luchas intestinas, así como de votantes de IU que han visto como la dispersión de su voto no ha sido muy útil para lograr el cambio.

De los discursos de fin de año de los reinos de taifas, el que más me ha sorprendido ha sido el de Susana Díaz, que se ha permitido el lujo de utilizar la televisión andaluza para largar un mitin político del PSOE y de su particular precampaña para el cónclave socialista. Es una vergüenza cómo esta mujer utiliza a Andalucía en beneficio propio y, sin pestañear, nos coloca a los andaluces como referente español por excelencia de la unidad territorial indivisible, mientras los datos de desempleo y de pobreza se estancan en la comunidad, los servicios de salud están cada día más deteriorados y la educación mantiene niveles de fracaso escolar insoportables.

Personalmente, pienso que la campaña electoral de las nuevas elecciones ya ha empezado, sean estas en primavera o en Noviembre de este año. Y ello no debería provocarnos ningún tipo de desazón a la ciudadanía, pues los tiempos han cambiado y tenemos que readecuarnos a los mismos. Si para ello tenemos que votar algunas veces más no debe preocuparnos demasiado, pero la extrema situación por la que atravesamos necesita de un gobierno de cambio cuanto antes si no queremos enquistar los efectos de la estafa de la crisis.

De momento, las opciones que tenemos para Presidente son o Mariano Rajoy, o Pedro Sánchez, y mucho me temo que ninguno de los dos contarán con apoyos suficientes para conseguir la investidura. Si se diera el milagro, sus gobiernos serían demasiado débiles como para superar la prueba del algodón de los presupuestos 2017, lo que conseguiría trasladar el momento electoral a noviembre. Por lo pronto está asegurado que en la casa de ambos recibirán carbón el día 6.




miércoles, 30 de diciembre de 2015

EL DESCALABRO DE IU


Revisar los datos electorales por circunscripciones sirve para descubrir algunas claves de los resultados obtenidos por las fuerzas políticas y, también, para señalar las posibles variaciones a tener en cuenta en una hipotética repetición de las elecciones en el corto plazo. De un análisis pormenorizado hemos de deducir que Izquierda Unida no sólo ha obtenido el peor resultado de su historia con sus dos diputados por Madrid, sino que además ha favorecido al PP y castigado a Podemos al presentarse en todas las circunscripciones. Me explicaré.

Los votos que ha obtenido IU en todas las provincias donde se ha presentado, excepto en Madrid, han ido directamente a la basura, pero han tenido un efecto directo sobre los datos finales en los repartos de escaños. De no haberse presentado en Albacete, Ciudad Real, Vizcaya, Canarias, Baleares, Zaragoza, Teruel, Sevilla, Málaga y Jaén, PODEMOS habría podido obtener 10 diputados más, colocándose en 79 diputados.

Pero además esa subida de 10 escaños, iría en detrimento de los partidos que los pierden, que serían: 2 de Ciudadanos, 5 del PP, 1 del PNV y 2 del PSOE. Así las cosas, el resultado electoral hubiera quedado como sigue: PP pasaría de 123 escaños a 118; PSOE de 90 a 88; Podemos de 69 a 79; Ciudadanos de 40 a 38 y PNV de 6 a 5 escaños.

Con esos resultados estaríamos hablando, a día de hoy, de otra realidad bien distinta a la hora de conformar gobierno. No entiendo muy bien cuál ha sido la estrategia de Izquierda Unida pero sí de las consecuencias que ha tenido: beneficiar al Partido Popular en 5 diputados y detraer la opción de Podemos de conseguir 10 diputados más.

En consecuencia, de cara a esas posibles nuevas elecciones de marzo, los votantes de Izquierda Unida deberán reflexionar muy bien su voto y optar por seguir penalizando a Podemos y beneficiar al PP, o sumar mayor apoyo a Podemos haciendo útil su voto para una opción de cambio. Hasta ahora, Izquierda Unida sólo se ha quejado de la Ley Electoral que les ha castigado, Ley que por cierto no quisieron cambiar en Andalucía cuando gobernaron con el PSOE durante tres largos años. Pero la reflexión que han de hacerse los votantes de Izquierda Unida es a quiénes benefician realmente los votos en las circunscripciones citadas.

Desde la dirección de Izquierda Unida deberían preparar una estrategia para no presentar candidatura en esas diez provincias, quizás negociando la incorporación en las listas de Podemos de dos o tres candidatos de su fuerza política, lo que le daría para formar grupo parlamentario propio. Lo que no tiene ninguna justificación desde la autoproclamada izquierda verdadera es que se sigan beneficiando de sus votos la derecha. Es absolutamente incongruente.
De todas formas son decisiones de las direcciones políticas, ya que estas reflexiones no llegan a las bases y se siguen tomando en mesas camillas. Igual de consultar a las bases otro gallo cantaría.

domingo, 27 de diciembre de 2015

UN AÑO MENOS


A unos días de finalizar 2015, hemos de recordar que lo único que realmente merece la pena es el tiempo y que, inexorablemente, no podemos ampliarlo pues no está a la venta en ningún super, ni siquiera en los artículos gourmet. Hemos terminado el año inmersos en varias guerras preocupantes y nos espera un nuevo año con más procesos bélicos sin que consigamos vislumbrar discursos llenos de explosiones de sensatez por nuestros queridos representantes políticos.

La Cumbre fallida contra el Cambio Climático de París, nos sitúa en el momento más peligroso para el sostenimiento del Planeta. Si no abordamos con seriedad espartana los efectos y causas del calentamiento global, estaremos condenando a las generaciones futuras a vivir en unas condiciones muy extremas gracias a nuestras incompetencias. Es urgente que arriesguemos nuestra sabiduría para invertir las tornas y colocarnos en mejores escenarios para la vida futura. No entenderlo sería la mayor estupidez de la especie humana.

La guerra del Estado Islámico va a marcar nuestras vidas en los años futuros y corremos el peligro de que su extensión abarque a núcleos urbanos occidentales, trastocando nuestras rutinas y ampliando las zonas de combate a Israel y Egipto, con un incremento de la implicación de las potencias en la participación en el conflicto. Pero además del ISIS, tendremos que mirar a África, continente al que estamos dejando a la mano de los especuladores y sátrapas del sistema capitalista.

Mientras en España nos enzarzamos en disputas por la gobernabilidad y los derechos a decidir, continuamos perdiendo el precioso tiempo de solucionar las condiciones de vida de cientos de miles de españoles sumidos en la desgracia de los efectos de la estafa de la crisis. Mientras los estados no cesan de inmiscuirse en nuestras vidas y poner vallas al campo de nuestras libertades, nuestra vida deambula sonámbula intentando descubrir quién nos hará menos daño.

Nos espera un 2016 ciertamente gris, aunque nos esforzaremos por mantener todos los colores que podamos para no hacerle el juego a los agoreros del poder. Hemos de continuar en el frente de una solución definitiva para el sostenimiento del Planeta, a sabiendas de que la mayoría de la población mundial es cada día más ecologista. A los gobernantes no les pedimos que nos echen una mano en esta cruzada sino que nos quiten sus manos de encima, ya que han demostrado su total nulidad e ineptitud para asumir retos de una extraordinaria urgencia.

Nunca hemos sido tan conscientes de que estamos viviendo de prestado y que lo que hagamos o no hagamos ahora, tendrá repercusión sobre los que continuarán viviendo de prestado en el futuro. En 2016, comienza un periodo sin retorno para salvarnos o perecer, así de simple. Si no aplicamos las medidas necesarias contra la contaminación y el cambio climático, dejaremos clara nuestra estupidez como animales humanos.




martes, 22 de diciembre de 2015

LA NUEVA ESPAÑA


No estábamos acostumbrados en nuestro país a unos resultados electorales que pusieran en solfa la elección del Presidente y, por ende, del Gobierno del Estado. Alguna referencia sí que hemos tenido en parlamentos regionales como Andalucía o Cataluña, que aún perdura, pero a nivel estatal será la primera vez en que la margarita tarde en deshojarse.

Todo apunta a que Rajoy podrá ser investido Presidente con la ya anunciada abstención de Ciudadanos y, en tercera votación, con la abstención del PSOE por aquello de la responsabilidad para el funcionamiento institucional. Rajoy podría estar formando gobierno para mediados de Febrero de la que se augura será la legislatura más corta de nuestro periodo democrático: O bien se tensa la cuerda ahora de tal forma que se provoque una nueva convocatoria electoral para el mes de mayo, o será para Noviembre, con la no aprobación de los presupuestos por parte de la oposición, cuando se convoquen los comicios otra vez en Navidad.

Para aquellas personas que les provoque una cierta inseguridad esta situación, sería bueno que recordaran que Italia lleva así decenas de años, sin ningún problema para sus instituciones, con gobiernos que han durado semanas o meses, con permanentes elecciones y pactos a diestra y siniestra. Otros países europeos están más que acostumbrados a este tipo de situación con pactos a tres, cuatro y hasta cinco partidos, sin que por ello se haya resentido su democracia ni dejado de funcionar su aparato institucional. Por ello, sería muy bueno que no tuviésemos ningún tipo de temor ante este tipo de situaciones.

El más interesado en convocar nuevas elecciones es el propio Rajoy, ya que el PP obtendría buena parte del apoyo de esos votantes temerosos de la ingobernabilidad y cuanto antes, mejor. Pero el segundo partido que se beneficiaría de ese adelanto electoral sería Podemos, sumando los apoyos de aquellos que no creían en sus posibilidades de formar un grupo numeroso en el Congreso y que con los resultados obtenidos ahora pescaría votos de un PSOE que se verá envuelto en los próximos días en un terremoto interno que les llevará al precipicio. Junto al PSOE, el otro perjudicado sería Ciudadanos que vería como parte de sus votos irían de nuevo al PP para garantizar la gobernabilidad.

Así las cosas, me atrevería a pronosticar que esta nueva situación ha venido para quedarse: Una nueva correlación de cuatro fuerzas políticas que harán difíciles las mayorías parlamentarias de antaño y que obligarán a sus señorías a partirse el pecho para logar pactos que permitan gobernar. Diría que por fin vamos a tener en esta nueva España un verdadero Parlamento, donde será obligatorio hablar con los otros y llegar a acuerdos de calado que beneficien a la mayoría social. Se acabó el anodino quehacer político del rodillo y el turnismo o alternancia entre PP-PSOE, ya que otros actores han entrado en el tablero político del país.





sábado, 5 de diciembre de 2015

QUITANDO HIERRO


Como cada cuatro años, nos enfrentamos a la responsabilidad de elegir a los representantes del pueblo para el gobierno del país. A pesar de las campañas apocalípticas no se trata nada más ni nada menos que de eso, de elegir la composición de las cámaras baja y alta, Congreso y Senado y, de forma indirecta, mediante la representación obtenida en el Congreso, a la presidencia del gobierno. Lo mismo que cada cuatro años.

Con la aparición de dos partidos emergentes, PODEMOS y Ciudadanos, que claramente van a terminar con el bipartidismo español reinante durante todo el periodo democrático, lo único que cambia serán los pactos posibles que se darán según la correlación de representación obtenida. Pero cambian solo los partidos o las opciones, porque en varios gobiernos sin mayoría absoluta en el congreso, los pactos ya se dieron, fundamentalmente con las fuerzas nacionalistas de derecha.

Como en cada campaña, los partidos intentan meternos en el discurso de que es “ahora o nunca”, “que estas son las elecciones más importantes de nuestra democracia”, “que nos jugamos mucho”…. Como siempre. Se repite el mismo discurso de todas las campañas y de todos los momentos electorales. Así que nadie se sienta presionado ni tensionado por una situación que no varía ni un ápice de las contiendas electorales anteriores. La noche electoral todos habrán ganado y, al día siguiente, comenzará una etapa de cuatro años de gobierno. Esa etapa es la que debe interesarnos y para ello, debemos concentrarnos en leer muy bien las propuestas concretas de los programas electorales para poder exigir su cumplimiento al equipo de gobierno. De lo contrario las elecciones se decidirán por los momentos televisivos, las simpatías y las tendencias en las encuestas.

Hemos se sentirnos, como electores, con la responsabilidad de elegir a nuestro órgano de gobierno, como si de una cooperativa se tratase donde todos somos accionistas de nuestro país. Y para ello, insisto, más importante que las personas son las propuestas de acciones a implementar por el bien común, para caminar juntos y conseguir mejorar nuestra situación, la de todos.

Un día de reflexión me parece poco, deberíamos tener al menos una semana sin ver ni oír a los políticos por los medios de comunicación ni a tertulianos afanados en debates sobre unos y otros. Una semana completa para concentrarnos en leer las propuestas de gobierno de cada opción, para poder tomar una decisión seria y acorde con el pensamiento de cada persona.

Si entramos en el juego, en el que nos quieren meter una vez más, de que estas son las elecciones más importantes de la democracia, habrán conseguido su objetivo de alejarnos de los debates realmente importantes: las propuestas.

Por lo tanto, quitemos hierro al asunto, no le hagamos el juego a los postureos televisivos y vayamos al meollo del tema: Tenemos que elegir al mejor equipo que haga avanzar nuestro país en derechos sociales, económicos,  culturales y democráticos. Así que a estudiarse los programas de gobierno y a decidir bien.

sábado, 31 de octubre de 2015

EL REFERÉNDUM EN CATALUÑA.


Volver a oír hablar, a estas alturas de la película, de un Frente Nacional por la España Una, Grande y Libre, me retrotrae a momentos de nuestra reciente historia de los que no quiero ni acordarme. Que la única ocurrencia que pongan sobre el tapete PP, PSOE y Ciudadanos, sea la de formalizar un pacto por la Unidad de España, suena tan ridículo e insultante a la inteligencia que asusta un caminar por esos derroteros.

Los catalanes han intentado, por todos los medios a su alcance, ser escuchados en sus demandas para realizar una consulta legal sobre la creación de un nuevo Estado. Si a las cúpulas dirigentes de este país lo único que se les ocurre para solucionar el tema es la creación del Frente Nacional y el Pacto de Unidad de España, es que no han aprendido nada.

Los estados modernos, libres y democráticos, tienen la obligación de propiciar la participación de los ciudadanos en la toma de decisiones. Así ocurrió en el referéndum por la soberanía de Quebec y su independencia de Canadá, resuelto con un ajustado 50,58% por el No y un 49,42% por el Sí, con solo 54.228 votos de margen. También Reino Unido propició la celebración, el año pasado, del referéndum de secesión de Escocia, aquí con un margen mayor triunfaba el No con el 55,3% frente al 44,7% que optó por el Sí.

Pero claro, estamos hablando de dos Estados modernos, modélicos y democráticos.  En España somos diferentes, aquí lo que mola es la imposición de la Unidad por decreto. La Constitución Española santifica la unidad del territorio español, pero la Constitución la hicimos en su momento, la aprobamos en su momento y la podemos cambiar en un momento, tal y como demostraron PP y PSOE con la modificación del famoso Art. 135, con agosticidad y alevosía.

La Constitución puede y debe cambiarse. Es la Ley de Leyes o Marco Fundamental de la Convivencia, pero todos sabemos que necesita una repensada para adaptarse al Siglo XXI y preparar una propuesta que pueda servirnos, como tal “Marco”, para los próximos cincuenta años. Solo los partidos retrógrados, miedosos y cavernarios se posesionarán por la defensa a ultranza de un texto caduco.

En Democracia, con mayúsculas, el pueblo es quien tiene la última palabra. Y los catalanes, como ocurriera en Canadá y Reino Unido, no cejarán en su empeño de ser consultados en un referéndum legal, auspiciado por el gobierno de España y con toda la validez que situaciones como esta requieren. El problema en Cataluña solo se solucionará “votando”. En lugar de enrocarse el tripartito para mantener con firmeza una estructura del Estado monolítico y centrípeto, hay que abrirse a las nuevas realidades y considerar a España como un Estado Plurinacional, sin complejos ni mensajes de asusta viejas, sino con la madurez necesaria para hacer viable una mejor convivencia.

Después vendrán las propuestas, los análisis, los cambios a introducir para que los catalanes puedan sentirse cómodos dentro de la propuesta de la nueva España. Quebec y Escocia perdieron sus referéndums y no ha pasado absolutamente nada. Ambos pueblos caminan de la mano con sus estados para construir un futuro juntos con la satisfacción de haber sido los protagonistas de su historia. Lo que no se puede hurtar es el derecho a decidir. Cualquier solución que no contemple ese derecho está condenada al más absoluto de los fracasos.






lunes, 12 de octubre de 2015

YA ERA HORA


Las elecciones generales del 20D, se nos presentan con un cambio fundamental sobre las celebradas hasta ahora: las opciones de gobierno ya no son exclusivas del bipartidismo PP-PSOE. La aparición con fuerza de Ciudadanos y Podemos, rompe con la inercia perniciosa de que el Gobierno de España era cosa de dos.

A sesenta y cinco días para que los electores acudamos a las urnas, lo más resaltable será encontrarnos un Parlamento donde cuatro grupos políticos cuenten con el entorno del 20% de los votos cada uno, dejando el 20% restante a partidos nacionalistas y otros irrelevantes.

Será el Parlamento más vivo de los que hemos tenido a la fecha, donde las mayorías absolutas y otras con apoyos puntuales, han cercenado la sustancia del hemiciclo: hablar. Hemos perdido en este tiempo las maravillosas disertaciones que argumentaran una medida, los debates acalorados en defensa de posturas encontradas, los combates dialécticos que hagan pensar a los ciudadanos.

El ejecutivo que salga de las elecciones no lo tendrá fácil. El Gobierno podría ser cosa de dos, incluso de tres partidos y la vigilancia y control serán mucho más estrictos que hasta ahora.

Posiblemente, todos los partidos aparecerán en la noche electoral diciendo que han ganado, como siempre. Pero los que realmente habremos ganado seremos la ciudadanía,  que inexplicablemente hemos soportado cuarenta años de absurdo bipartidismo.

Ya no valen los llamados al voto útil, ni la utilización del miedo de los asusta viejas sobre la llegada del caos. Ahora toca intentar construir un país distinto, fuerte, sin desempleo, sin vejaciones ni pérdidas de derechos. Un país libre y diseñado para el futuro que no viva enquistado en los males de la vieja Europa. Toca apartar de la política a los corruptos y a los que permitieron la corrupción, toca releer nuestra Constitución y adaptarnos al Siglo XXI, dar prioridad a las personas y a los derechos perdidos.

Aún tengo la esperanza de que nuestro devenir puede cambiar, más que por deseo por necesidad. No podemos permitirnos demasiadas pérdidas de tiempo, porque hay demasiada gente que lleva mucho tiempo perdido. La única opción que nos queda es el cambio real, la modificación de las estructuras dañinas a la ciudadanía y la aplicación de políticas públicas que nos ayuden a avanzar como pueblo.

Recuperar la dignidad robada y mirar al futuro con un poco de ilusión. En realidad no pedimos tanto, sólo apartar de la gestión pública a los ineptos, corruptos y vende patrias que han demostrado ser nuestros gobernantes.



viernes, 2 de octubre de 2015

ELECCIONES NAVIDEÑAS.


Por fin Rajoy deshojo la margarita de la fecha para celebrar las elecciones generales. Será el próximo 20 de diciembre, cumpliendo así la legislatura más larga de nuestra democracia, cuatro años y un mes (una condena). La campaña se llevará a cabo en televisión, será una campaña de mesa camilla, casi sin actos al aire libre por el frío o la lluvia. Muchísimos electores participarán de sus comidas de empresa, encuentros familiares, preparativos navideños y compras de regalos. No estarán pendientes, de forma especial, de los contenidos de los programas ni de las propuestas de cada cual. La paga extra estará al caer y los niños de San Ildefonso afinando las gargantas con limón y miel para cantar el premio gordo el siguiente martes. Con este escenario tan navideño, la campaña será la de los medios de comunicación, es decir, todo estará centrado en los mensajes que se trasladarán para los informativos y el valor de quién controla a los medios será lo más relevante.

Nos jugamos mucho el 20 de diciembre. Han sido cuatro años de recortes en todos los servicios públicos, en libertades y un retroceso en las economías familiares que han dado una vuelta de tuerca a nuestro avance como país. Desahucios, bajadas salariales, impuestos, ley mordaza y un ridículo papel en las esfera internacional, con una cooperación al desarrollo diezmada y escasísima. El periodo de Rajoy, pasará a la historia como el peor de los gobiernos democráticos, sobre todo para las capas medias y pobres de nuestro país, ya que los grandes empresarios y los ricos han podido sacar una enorme tajada de las políticas del Partido Popular.

En democracia, las elecciones son el único instrumento que los ciudadanos tenemos para ejercer nuestro poder. Analizar cómo nos han afectado las políticas del actual gobierno, observar el abanico de opciones que se presentan e intentar elegir la mejor de entre ellas. Pero ese poder del voto, también puede y debe llevar un cierto matiz de castigo ejemplar a quienes nos han vilipendiado de mil formas, ejerciendo sobre nuestras vidas la intervención del Estado. Así que el pueblo soberano tendrá la última palabra en forma de papeleta.

Estamos en precampaña de las generales y comenzarán a aburrirnos con sus logros y mentiras, con la intención de que nos olvidemos de lo nocivos que han resultado para nuestras economías. Pero esto tiene que parar. Ya no debemos permitir, ni una elección mas, que nos pretendan tomar el pelo o robar la cartera. Hay necesidad de cambio, cambio que llevamos esperando desde las primeras medidas que tomó el gobierno del PP. Cambio que debe pasar por recuperar nuestros derechos y los servicios públicos, acabar con los rodillos parlamentarios y favorecer una transformación cercenada por esta legislatura perdida.