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martes, 31 de diciembre de 2013

BIENVENIDO 2014

Cuando nuestras mentes se preparan para abordar los nuevos propósitos de este año nuevo, como aprender inglés, apuntarnos al gimnasio, bajar de peso, dejar de fumar y alguna que otra pamplina, el gobierno de España se prepara para envolver nuestro pensamiento de un hálito de recuperación económica, brotes verdes de nuevo y un sinfín de interpretaciones numéricas de datos manipulables.

Los españoles somos más pobres en 2014 que el año pasado y que los años anteriores. Nuestro poder adquisitivo es el mismo que teníamos en Enero del 2000, cuando España enterró la peseta para entrar en la zona Euro. El desempleo asola al 26’5% de la población y afecta a más del 57% de la juventud de este país. Los salarios han caído en picado, manteniendo un SMI de 645,3 euros, congelado las pensiones, subiendo la luz, los medicamentos, el agua, el IBI, la basura, el IRPF, y un gran número de tasas e impuestos nacionales, autonómicos, provinciales y locales, que vienen a sumarse a los gastos fijos de hipotecas y alimentación.

El Partido Popular  nos ha mentido en muchas ocasiones, pero quizás su mayor mentira haya sido justificarnos que no le quedaba más remedio por la herencia recibida que acometer la más brutal de las reformas neoconservadoras conocida en toda Europa. Aprovechando la necesidad de reestructurar el gasto y el déficit del estado ha puesto en marcha reformas de derecha extrema en la sanidad, en la educación, en lo laboral, en las rentas, ha recortado en derechos civiles, tocado las pensiones, abriendo de nuevo el conflicto en torno al aborto, etc. Ha estancado el consumo interno estrangulando el crecimiento económico, sacando pecho por el aumento de las exportaciones que, si bien han crecido, no ha servido para crear empleo.

El grave deterioro de las condiciones de trabajo con contratos basura, temporales y mal remunerados, ha conseguido que el español medio se sienta sumamente feliz con un salario de mileurista, porque la gran mayoría están muy alejados de esa cantidad. Hay quien trabaja horas, algunos días, alguna semana o, los más afortunados unos meses de temporada. Pero el empleo de calidad, el que asegura afrontar retos de gastos familiares a medio y largo plazo, ha desaparecido del horizonte español como si de una estrella fugaz se tratara.

Por el contrario, las grandes empresas y la banca españolas han tenido en 2013 unos beneficios de primera división, les ha ido muy bien en este mapa de segregación laboral que les ha ofrecido el gobierno. Son cada vez más ricos, mientras la población general es cada vez más pobre. El PP ha conseguido su objetivo al romper y hacer estallar las amplias clases medias de este país, acabando con el empleo estable y trasladando el mensaje de que tener cualquier empleo es bueno en los tiempos que vivimos. 

Se lo vamos a hacer pagar con creces. Electoralmente no podemos apoyarles para que continúen con sus desmanes y tropelías. O reaccionamos como ciudadanos o harán con nosotros lo que les de la gana. Les da igual que nos abstengamos, eso es lo que quieren. Pero hemos de optar por otras fuerzas políticas capaces de tomarse en serio la necesidad de avances democráticos, económicos y sociales.



lunes, 14 de octubre de 2013

VIVIR EN LA RUINA

Los últimos cuatro años de nuestra economía han sido gloriosos. Los salarios se han congelado, en el mejor de los casos, cuando no han bajado un 15% de media. Los desempleados suman 6 millones de personas, en más de millón y medio de familias no entra ningún salario, las pensiones merman su poder adquisitivo, 200.000 jóvenes se han ido del país a buscar trabajo fuera, decenas de miles de empresas pequeñas, medianas y grandes han cerrado sus puertas.

Mientras el gobierno del Partido Popular se ha encargado de freírnos a impuestos, subida del IVA, del IRPF, Luz, Gas, más todos los derivados autonómicos y municipales que también han subido de forma alarmante: IBI, Agua, Basura. Todo ello con un afán recaudatorio que ponga freno al descenso de los enormes ingresos que provocaba la burbuja inmobiliaria.

La mayoría de las familias de este país viven hoy en una economía de guerra. Se han revisado todos los gastos suprimibles del gasto familiar y reducido el gasto en la canasta básica buscando productos alimenticios más económicos y calculando el importe diario a gastar para poder llegar a fin de mes. Decenas de miles de familias no es que no lleguen a fin de mes, es que no saben cómo empezarlo.

El descenso del consumo provocado por la economía de guerra, vuelve a incidir en los cierres de nuevas empresas pequeñas, medianas y grandes, creando una espiral de ruina colectiva que amenaza seriamente con retrotraernos a niveles de países en vías de desarrollo.

Cada vez son más las voces de economistas disidentes de la postura del régimen pepero, que apuestan por invertir cuanto antes las medidas tomadas: comenzar a bajar impuestos gradualmente, subida del salario mínimo interprofesional, inversión pública en i+d+i, encarecer el despido, primar la contratación, revisar la reforma laboral, cobrar la deuda al sistema financiero para no asumirla a pagar entre todos, reducción de la administración púbica española, etc.

Lo cierto es que estamos dejando pasar una oportunidad de oro para planificar con otras orientaciones nuestra política económica. Una estrategia nueva que permitiría salir del bache al menos a medio plazo, basada en reformas estructurales de calado y que repuntarían nuestra economía no más allá de un plazo de cinco años. Si se persiste en las políticas actuales estaremos condenados a la ruina más absoluta y al desencanto generalizado de la población hacia todo lo institucional y público.

Mientras, las familias de este país se concentran en su propio miedo y en una maraña de artilugios y triquiñuelas para poder sobrevivir en este periodo ruinoso.


jueves, 6 de septiembre de 2012

15 S, HAY QUE DAR LA CARA.


Sindicatos, organizaciones sociales de todo tipo y colectivos de la sociedad civil, hemos convocado la manifestación en Madrid del 15S, como respuesta social al descontento generalizado sobre las políticas económicas y sociales de este gobierno.

Existen muchos motivos para secundar la protesta y voy a limitarme a algunos de ellos para no hacer infinita esta nota. Quizás el fundamental ha sido el comprobar cómo un gobierno elegido con mayoría absoluta realiza una política diametralmente opuesta a la que propuso en su programa electoral tan sólo hace nueve meses. Es un engaño a la ciudadanía que no debemos tolerar.

Bajo el pretexto del “no me gusta pero no me queda más remedio”, Rajoy ha invertido las prioridades sociales encontrándose el campo abonado para ejecutar las políticas más neoliberales y conservadoras propias del ideario político de la derecha más rancia. Ha subido impuestos como el IRPF y el IVA, reducido salarios, pensiones, ampliado horario laboral, mientras su reforma laboral sólo ha traído más paro e inseguridad en el empleo.

Las familias españolas se encuentran en una situación de trauma que les impide gastar lo que provoca una escasez de consumo y el consiguiente enfriamiento de nuestra economía. Los salarios y el valor del Euro, se han devaluado con todos los recortes y subida de impuestos hasta la fecha alrededor del 24%. El desempleo supera el 25% y el paro juvenil se mantiene en un peligroso 55%. Las pensiones de jubilación cada vez cuesta más trabajo pagarlas al contar sólo con dos trabajadores en activo por cada jubilado, habiendo recurrido a la caja de reserva por primera vez desde su creación.

Además de lo anterior, que ya sería suficiente como para protestar masivamente, el gobierno ha centrado su primer rescate en el sistema financiero, haciéndonos pagar a todos los españoles sin excepción la mala gestión de las Cajas de Ahorro y Bancos, hipotecando nuestro futuro con una deuda externa engordada para salvar unas empresas (financieras) que han ido dilapidando sus activos y han cerrado el grifo del crédito.

Muy posiblemente, el Gobierno de Rajoy tenga la intención de recurrir al Rescate completo de España, lo que significaría unos 300.000 millones de euros más de deuda y una nueva batería de condiciones que implicarían mayores recortes sociales, económicos y laborales, que nos hundirían como país devolviéndonos a una realidad de muchos años atrás y sembrando un futuro incierto.

Por todo ello, por la defensa de la dignidad, en denuncia de una forma de gobernar ajena a los intereses de la mayoría, en demanda de unas elecciones anticipadas que coloquen al frente del gobierno a quienes digan la verdad en la campaña electoral y cumplan fielmente su programa, el próximo sábado 15 de septiembre tenemos que participar con toda nuestra fuerza en las calles de Madrid.

Otra forma de hacer política es posible, otros políticos son necesarios.

viernes, 31 de agosto de 2012

¿QUIÉN PAGA LA CRISIS?


Iniciamos septiembre con la aplicación bestial de la subida del IVA por parte del Gobierno del PP. Rajoy acaba de prometernos que en 2013 no subirá más el IVA ni el IRPF, aunque dejando la postilla del “siempre que no sea necesario”, lo que deja a todas luces claro que volverá a subir los impuestos el año próximo.

Recordemos, (no hace falta ser muy mayor), que cuando un país siente la presión sobre su moneda suele recurrir al truco de la devaluación de la misma, potenciando el valor de sus exportaciones al hacerlas más competitivas y enfriando el consumo interno. España no puede recurrir en este momento a la vieja treta debido a su inclusión en la llamada “Zona Euro” cuya moneda solo podría ser devaluada por el Banco Central Europeo.

Para abordar la estrategia Rajoy, al igual que Zapatero, ha optado por devaluar el Euro en España vía disminución del poder adquisitivo. De ahí que los funcionarios hayan sufrido recortes del 5%, congelación salarial, desaparición de la paga extra de navidad, subido el IRPF, subido el IVA, incremento del pago por medicamentos, congelación de pensiones y un largo etc., que no reproduzco para no crear depresión psicológica.

Así, a groso modo, podemos estar hablando de una devaluación de nuestra moneda, o para ser más exacto de una pérdida del poder adquisitivo, en los últimos dos años del 30% real, incluyéndoles el 2,7% de inflación interanual actual. Es posible que no hayamos reparado en ello en el día a día de nuestros gastos y compras habituales, pero nuestro Euro, la moneda que utilizamos, cada vez vale menos. Es decir, el poder adquisitivo de las familias españolas ha disminuido considerablemente y amenaza con reducirse aún más en 2013.

Si a ello le sumamos que el desempleo español alcanza ya el 25,1% y el paro juvenil el 55%, el grado de desesperación aumenta, ya que no sólo tiene menos valor nuestro dinero sino que, además, disminuye de forma alarmante la posibilidad de obtenerlo.

Todo lo anterior ha sido provocado por una decisión política: el Partido Popular asume que la prioridad económica está en salvar a Sistema Financiero Español, es decir, bancos y cajas de ahorro, por lo que necesitará un rescate de la Unión Europea de hasta 100.000 millones de Euros, que pagaremos todos los españoles vía aumento de impuestos, reducción de servicios públicos y supresión de empleos.

Además de este rescate, que no hemos provocado los ciudadanos sino las entidades financieras, es el propio país el que recurrirá a un Rescate al Estado, que puede rondar los 300.000 millones de Euros y que incluirá nuevas condiciones, entre las cuales estarán, sin duda, la disminución de empleados públicos (no menos de 200.000), disminución de las pensiones y congelación de las mínimas, desaparición de subsidios y una vuelta de tuerca más a los servicios públicos en Educación y Sanidad.

Somos la ciudadanía la que al final va a pagar los platos rotos de años de políticas y políticos ineficaces, centrados en el derroche, y de cajas de ahorro y bancos manirrotos que son los verdaderos generadores del desastre económico en nuestro país. Personalmente no me siento responsable ni corresponsable de esta situación, como para tener que asumir que el valor de mi salario se devalúe en un 30%, pierdan calidad y cantidad los servicios públicos del estado del bienestar e hipotequen mi vida laboral, la de mis hijos y nietos, con tan nefasta política.

Los que han generado esta situación caótica deben pagar por ella. Banqueros y Consejos de dirección de Cajas de Ahorro (donde hay muchos responsables políticos), deben hacer frente a las repercusiones de su pésima gestión y, si no pueden, deben pagar por ello. Representantes políticos al frente de Ayuntamientos, Diputaciones, Comunidades Autónomas y Gobierno Central, que han malgastado o dilapidado el dinero público endeudándose hasta las cejas, deben de responder de sus desmanes y pagar por ello.

Ninguno de los ciudadanos ha sido consultado sobre determinados gastos o políticas que conllevaran endeudamiento extra en ninguna de las administraciones. Los únicos y últimos responsables son los cargos políticos que han tomado esas decisiones y son ellos los que tienen que dar la cara y asumir las deudas generadas.

No pueden, aunque lo pretenden, trasladarnos a la ciudadanía mediante el miedo social la corresponsabilidad de que entre todos tenemos que salir de esta patética situación. Al menos no lo pueden hacer hasta que no veamos entre rejas y con sus bienes hipotecados totalmente a banqueros y políticos responsables de esta quiebra económica. Si hace falta construir nuevos centros penitenciarios, adelante, que hay mucha mano de obra preparada.