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martes, 31 de mayo de 2016

LA BATALLA POR FALUYA

A finales de diciembre de 2013, un grupo de combatientes del ISIS se hacen con la población de Faluya, a 50 kilómetros al oeste de Bagdad, con 350.000 habitantes. El 3 de enero de 2014 se proclama el Califato, dando inicio a lo que hoy conocemos como Estado Islámico. Bakral-Baghdadi se presenta como El Califa, con el nombre de Ibrahim.

Después de dos años y medio de su fundación, el califato sólo ha crecido, ampliando su radio de acción no solo a Irak y Siria, sino adentrándose en Libia, Mali, Nigeria, Burkina Faso, Costa de Marfil, Túnez y algunos países más, con apoyo de otras milicias muyahidines.

Durante todo este tiempo, la colación internacional, que dirige Estados Unidos, ha estado estudiando la forma de contrarrestar su crecimiento y comenzar a detraer y recuperar los territorios ocupados por ISIS. Bajo la premisa de que no se podría realizar tal misión si la infantería no ponía su bota en la contienda y queriendo evitar a toda costa que los efectivos fueses norteamericanos, EEUU ha llevado a cabo una preparación militar concienzuda del nuevo ejército iraquí para que sean ellos los encargados de las tomas terrestres.

Con el apoyo de la fuerza aérea estadounidense, el ejército iraquí, formado ahora por mayoría de chiíes, se plantea la recuperación de Faluya con la intención de mostrar al mundo que se inicia una guerra contra ISIS para erradicar su actual poder. Pero lo que realmente esconde esta ofensiva militar ideada y financiada por la coalición internacional, es un ensayo y comprobación de los efectos de un ataque masivo contra una ciudad como Faluya para poder evaluar las bajas en la batalla, las bajas civiles, el número de personas desplazadas, y la inversión realizada en la empresa. Todo ello, con miras a su objetivo principal que sería el ataque a Mosul, bastión del ISIS, una ciudad con más de dos millones de habitantes y centro real de la expansión y financiación del Estado Islámico.

Es denunciable, ante la opinión pública internacional, que los estrategas militares de Estados Unidos en la región estén utilizando a la población de Faluya como conejillos de india para valorar los efectos de un ataque de recuperación de localidades mayores, sin importarles el número de bajas civiles, las familias desplazadas que se encontrarán en el máximo de los desamparos y la destrucción total de una ciudad que quedará reducida a escombros para que nadie pueda habitarla ni gestionarla. Esta estrategia de Tierra Quemada supone, no solo un fracaso en un escenario bélico, sino una violación de los derechos humanos que afectan a las personas civiles tomadas como rehenes por unos y por meros daños colaterales por otros.

Faluya quedará destruida y sus habitantes también. Es muy posible que el ejército iraquí recupere esta ciudad con el apoyo de Estados Unidos, pero los daños ocasionados para que esto suceda pondrán en valor la estrategia del ISIS para seguir aumentando sus acciones y agrandando su ejército. Mal empezamos.



sábado, 16 de abril de 2016

¿INTEGRACIÓN O BARRERAS?

La llamada de Estado Islámico, o ISIS, para que los jóvenes musulmanes europeos se sumen a la Yihad, consigue cada día mejores resultados. La utilización experta de las redes sociales, consigue hacer llegar el mensaje a los más jóvenes de segunda y tercera generación instalados en países como Francia, Reino Unido, Bélgica, Holanda o España.

Estos jóvenes han estado viviendo en una especie de limbo nacionalista. Por un lado, no cuentan con la experiencia y vivencia de sus padres migrantes, que con su esfuerzo diario consiguieron huir de la miseria económica o de la violencia en sus países, por lo que la patria de origen para los jóvenes es un mero recuerdo de sus padres, no suyo. Los progenitores guardan sus recuerdos de su anterior país, de sus familiares, de su aldea, pueblo o ciudad, de sus costumbres y tradiciones. Los hijos, por el contrario, desconocen la memoria de pertenencia, sintiendo un desarraigo de procedencia que no tienen sus padres.

De otro lado, los jóvenes se sienten absolutamente marginados en el país de acogida de su familia, ya que no sienten como suyo el concepto de nación, ni sus símbolos, percibiendo un alto grado de marginalidad por razón de su origen, color de piel o apellidos, que los aleja de reales pautas de integración social, laboral y cultural. Es decir, tampoco encuentran un referente de pertenencia en el país de acogida.

La conjugación de ambos factores, sitúa a la juventud de segunda o tercera generación, en unos déficits psicosociales que le hacen fácil presa de la captación por parte del ISIS, que les ofrece un motivo de lucha contra aquello que le ha marginado, unos ideales por los que ofrecer la vida y un rango de prevalencia y aceptación que nunca encontraron ni en su país de origen ni en el europeo de que se trate.

Estado Islámico conoce perfectamente esta situación y la explota convenientemente. Sus mensajes son nítidos para estos jóvenes que verán como en muy poco tiempo pueden pasar de no sentirse nada a colocarse como abanderados de una lucha ancestral de su religión, dándole un Estado, una bandera y situándolos como imprescindibles en la línea de fuego o en células dormidas para actuar en los países europeos, consiguiendo de inmediato un protagonismo vital.

De los errores cometidos en los procesos de integración, saben mucho tanto Bélgica como Francia, que en diversos momentos de su reciente historia han podido ver cómo se producían movilizaciones en los barrios periféricos donde suelen habitar, casi en situación de aislamiento, estas familias migrantes. AL mismo tiempo, la política europea en relación a los refugiados y peticionarios de asilo, ha dejado bien claro que Europa no les quiere y que, posiblemente, nunca los ha querido, radicalizando aún más sus posibilidades de acercamiento a un islamismo extremo.

Mucho tendremos que avanzar en los estados europeos si realmente queremos alejarnos de la xenofobia y posibilitar una integración real. De lo contrario, recogeremos los frutos de nuestra estupidez política.






martes, 22 de marzo de 2016

¿ESTAMOS EN GUERRA?

Tras los atentados en el  aeropuerto y metro de Bruselas, el primer ministro francés, Manuel Valls, se apresuró a declarar que estamos en guerra. Bueno, no es que haya descubierto la pólvora, pero conviene especificar en qué tipo de guerra estamos desde hace ya dos años y medio con la aparición del ISIS o Estado Islámico, y hacia dónde se dirige la misma.

En la actualidad, los radicales yihadistas han extendido su presencia en Irak y Siria. No es cierto que hayan retrocedido ni perdido muchas plazas, su estrategia pasa por tomar territorios y consolidar un “Estado” propiamente dicho. En estos países se trata de una guerra de posiciones, a la antigua usanza aunque sin frentes definidos en trincheras. Controlan una buena parte del petróleo Iraquí en los pozos del norte y este del país, con un corredor que atraviesa el norte de Siria hasta llegar a Turquía, donde suelen dar salida a sus mercancías en el mercado negro.

Además de esta guerra de posiciones, ISIS se plantea una estrategia de desgaste permanente en dos frentes: Por un lado, el África Occidental, donde sus grupos afines perpetran atentados y realizan acciones de golpe de mano en Malí, Níger, Costa de Marfil, Burkina Faso y Túnez; y, por otro, acciones de terror e intimidación en la Europa central, que mantengan elevado el espíritu de lucha de sus seguidores al tiempo que obligue a las autoridades de varios países a aumentar sus estados internos de alerta policial y social. En ambos frentes de desgaste, el coste en vidas y armamento para el Estado Islámico es mínimo comparado con los “beneficios” que obtienen.

Pero el diseño estratégico del Estado Islámico va mucho más allá de lo que actualmente podemos imaginar. La guerra de desgaste elevará su nivel e intensidad en cinco países de vital importancia para ISIS: Turquía, Egipto, Libia, Argelia y Túnez. En los próximos meses, iremos viendo como se incrementan los atentados en estos países, llamando la atención sobre Argelia y Egipto, principales objetivos de los yihadistas para sumar territorio en toda la orilla sur del Mediterráneo.

En el caso de Egipto contarán con el apoyo de radicales egipcios que vieron cómo los militares le arrebataron mediante golpe de estado un gobierno de los Hermanos Musulmanes elegido democráticamente. En Argelia, la bajada de los precios del crudo y del gas, hacen que cada día se sumen más yihadistas contra el gobierno, sin tampoco olvidar la carnicería que supuso arrebatar el poder por la fuerza al Frente Islámico de Salvación (FIS), brazo político del Grupo Islámico Armado (GIA), que sigue latente a pesar de los veinte años transcurridos.

Aparecerán en países europeos actos de terrorismo cuando ellos quieran y les interese, poniendo en jaque las decisiones que se tomen sobre su contienda. Estamos en una guerra que no se ganará hasta que alguna coalición aliada de gran envergadura ponga las botas (infantería) en los escenarios del conflicto, cosa que por ahora se ve muy poco probable.

A Túnez, Egipto y Turquía los están desangrando con uno de sus principales rubros de entrada de divisas: el turismo. Pero además de las acciones aisladas que consiguen ese objetivo, tienen previsto iniciar pequeñas tomas de territorio que amplíen sus posiciones hacia el objetivo final. Es muy posible que sus acciones de terror se amplíen a Senegal, Marruecos y Nigeria, en África; mientras que en Europa no podemos descartar que arremetan con atentados en Reino Unido, España e Italia, además de Bélgica y Francia.

Así pues, la afirmación de Manuel Valls es completamente cierta: Estamos en Guerra. Una guerra ciertamente diferente, de nuevo cuño, que cuenta con muchos frentes, muchos actores, tácticas avanzadas, utilización de redes de Internet y combatientes en las filas de ISIS de más de 60 países. Todo indica que el número de efectivos ha crecido en lugar de disminuir y que se consolidan las posiciones tomadas, con gobiernos locales islámicos gestionados y coordinados por el Califa y sus comandantes.

Ganar esta guerra llevará mucho tiempo y acarreará mucho sufrimiento en todos los campos de batalla. Hemos de situarnos en ese escenario si realmente queremos ir buscando soluciones de alcance.







domingo, 27 de diciembre de 2015

UN AÑO MENOS


A unos días de finalizar 2015, hemos de recordar que lo único que realmente merece la pena es el tiempo y que, inexorablemente, no podemos ampliarlo pues no está a la venta en ningún super, ni siquiera en los artículos gourmet. Hemos terminado el año inmersos en varias guerras preocupantes y nos espera un nuevo año con más procesos bélicos sin que consigamos vislumbrar discursos llenos de explosiones de sensatez por nuestros queridos representantes políticos.

La Cumbre fallida contra el Cambio Climático de París, nos sitúa en el momento más peligroso para el sostenimiento del Planeta. Si no abordamos con seriedad espartana los efectos y causas del calentamiento global, estaremos condenando a las generaciones futuras a vivir en unas condiciones muy extremas gracias a nuestras incompetencias. Es urgente que arriesguemos nuestra sabiduría para invertir las tornas y colocarnos en mejores escenarios para la vida futura. No entenderlo sería la mayor estupidez de la especie humana.

La guerra del Estado Islámico va a marcar nuestras vidas en los años futuros y corremos el peligro de que su extensión abarque a núcleos urbanos occidentales, trastocando nuestras rutinas y ampliando las zonas de combate a Israel y Egipto, con un incremento de la implicación de las potencias en la participación en el conflicto. Pero además del ISIS, tendremos que mirar a África, continente al que estamos dejando a la mano de los especuladores y sátrapas del sistema capitalista.

Mientras en España nos enzarzamos en disputas por la gobernabilidad y los derechos a decidir, continuamos perdiendo el precioso tiempo de solucionar las condiciones de vida de cientos de miles de españoles sumidos en la desgracia de los efectos de la estafa de la crisis. Mientras los estados no cesan de inmiscuirse en nuestras vidas y poner vallas al campo de nuestras libertades, nuestra vida deambula sonámbula intentando descubrir quién nos hará menos daño.

Nos espera un 2016 ciertamente gris, aunque nos esforzaremos por mantener todos los colores que podamos para no hacerle el juego a los agoreros del poder. Hemos de continuar en el frente de una solución definitiva para el sostenimiento del Planeta, a sabiendas de que la mayoría de la población mundial es cada día más ecologista. A los gobernantes no les pedimos que nos echen una mano en esta cruzada sino que nos quiten sus manos de encima, ya que han demostrado su total nulidad e ineptitud para asumir retos de una extraordinaria urgencia.

Nunca hemos sido tan conscientes de que estamos viviendo de prestado y que lo que hagamos o no hagamos ahora, tendrá repercusión sobre los que continuarán viviendo de prestado en el futuro. En 2016, comienza un periodo sin retorno para salvarnos o perecer, así de simple. Si no aplicamos las medidas necesarias contra la contaminación y el cambio climático, dejaremos clara nuestra estupidez como animales humanos.




domingo, 29 de noviembre de 2015

CANDIDATOS


Me decía una amiga sexagenaria que ella siempre había votado al candidato más guapo. Más allá de sus imposibles fantasías sexuales, los programas quedaban en un lugar residual a la hora de seleccionar y decidir su voto. Le pasó con Suárez, con González y con Aznar, rompiendo su tendencia con el voto a Rajoy, porque ZP no le caía bien.

De moda con los yogurines, ahora va a votar a Rivera, con su edad las fantasías suelen extremarse deseando probar bocados jóvenes. Dice que no le importa que haya dejado a su mujer y a sus hijas, ni que esté enrollado con alguna jovencita de su partido, que un toque canalla también le gusta y que para eso están los delirios y los sueños. A Pablo Iglesias no le votará porque los hombres con coleta le parecen afeminados y además son bolivarianos, término que dudo sepa ni lo que significa.

Por el bien de este país espero que la inmensa mayoría de los votantes asuman su responsabilidad de electores y fijen su punto de mira en las propuestas electorales de cada uno de los partidos en liza. Hay que leerse los programas de gobierno, a pesar de que el PP nos enseñara el camino de que los programas están para incumplirlos desde el minuto uno. Hay que dibujar nuestra propia idea de España y del futuro acercándonos en el voto a la propuesta que más se parezca a lo que hemos diseñado.

Cuando le dije a mi amiga que en la República costó muchísimo que se admitiera el voto de la mujer, precisamente porque algunos políticos de la época opinaban sobre la vulnerabilidad femenina que se iba a dejar llevar por bajos instintos y que en base a eso se opusieron frenéticamente al voto igualitario, se deja caer con un ¡y qué!. “Acaso alguien se lee los programas electorales, acaso algún partido los cumple cuando llega al gobierno, todos buscan lo mismo y nos joderán de igual manera, así que al menos nos joda el más guapo…”

Las últimas encuestas indican un empate a tres y un PODEMOS en alza. Es muy posible que por estas tendencias estemos muy cerca de un gobierno a dos, es decir, un gobierno de coalición con dos caras en la Presidencia y Vicepresidencia, un Consejo de Ministros al 50% y una distribución equitativa en los puestos de responsabilidad de la administración del Estado. Sería la primera vez que esta situación se diera en nuestro país a nivel central, pero podría ser interesante para despegarnos de una vez del bipartidismo rancio y pasar a construir un estado moderno del Siglo XXI.

Lamentablemente, los asuntos de Cataluña y de la guerra contra Estado Islámico, van a distraer una campaña que debería centrarse en las propuestas de país para la recuperación de nuestra economía, nuestros derechos sociales y libertades, arreglando los desaguisados llevados a cabo por el PP y el PSOE en los últimos ocho años.




sábado, 14 de noviembre de 2015

LA GUERRA DE ISIS


Los atentados en París han mostrado a las bravas que vivimos en una guerra, no declarada de forma clásica, entre el Califato y el resto del mundo. Si alguien todavía pensaba que esto era un conflicto local, centrado en el este de Irak y Siria, debería ir calibrando un estudio más completo del mapa de operaciones y plantearse nuevas estrategias de defensa si quieren ser eficaces.

Los yihadistas del ISIS cuentan en la actualidad con un número de efectivos en terreno de alrededor de cien mil personas, dedicados a consolidar la toma de municipios (pequeños y medianos) instaurando el Califato, al tiempo que mantienen sus estrategias de avance levemente truncadas en Siria por los bombardeos de Rusia, Reino Unido, EE.UU. y Francia, que hasta el momento solo han conseguido hacerle unos pequeños rasguños para frenar levemente su avance. Pero la guerra no solo se juega en el frente de batalla, que es disperso, amplio y del que no se obtendrán victorias serias hasta que alguien ponga la bota de la infantería en terreno. Las batallas se extiende por decenas de países que cuentan con grupos filiales preparados para actuar en cualquier momento y , como en el caso de París, con pequeñas células durmientes que actuarán con toda la saña que puedan para instaurar un estado de terror.

Occidente no ha interpretado correctamente el escenario de un conflicto en el que los suicidas claman “Alá es el más grande”, antes de inmolarse y detonar los explosivos que llevan pegados al cuerpo. Mientras mantengan estrategias nacionales para enfrentar la situación y no compartan toda la información que tienen sus servicios de “inteligencia” para fijar acciones comunes, el peligro se podría trasladar a lugares públicos concurridos como estadios de futbol, teatros, cines, centros comerciales, estaciones de tren, autobuses, etc.

Los promotores de las “primaveras árabes”, sin duda unos sesudos estrategas de occidente, no repararon en que los principales activos de contención de la explosión yihadista estaban en los gobiernos que desestabilizaron y que han provocado decenas de miles de muertos y creado una situación de inseguridad tan grande que, hoy por hoy, no se puede controlar. Habría que ir analizando quiénes han sido los principales beneficiarios de esa política errática, quizás las empresas de armamento que se han puesto las botas en los últimos cinco años. Y, por supuestos, los grupos extremistas islámicos que han encontrado expedito el camino para iniciar una guerra frontal y amplia.

Con el problema encima de la mesa toca hacer bien el trabajo. De momento el ejército francés está en la calle (justo lo que querían los terroristas) y los países europeos en estado de alerta máxima. Toca plantearse en serio si realmente se quiere abordar una salida al conflicto con una fuerza aliada bajo mandato de Naciones Unidas o cada país va a seguir entrando en el escenario según sus propios intereses particulares.

Naciones Unidas tiene que dejar de ponerse de lado y abordar con un peso, que hasta ahora no ha demostrado, que nos enfrentamos a un problema de amplio calado y difícil solución, a un conflicto que sólo puede ser solucionado mediante la restitución de los territorios y condiciones a sus etapas anteriores. Por su parte, los “expertos” estrategas de los países occidentales deben ponerse a pensar en la solución final y no solo en las tiritas preventivas. De lo contrario, me temo que lo del viernes 13 solo será el inicio de un continuado escenario de terror en las calles de cualquier ciudad europea.









sábado, 10 de octubre de 2015

RUSIA EN ESCENA


Después de la tensión en Crimea y el conflicto con Ucrania, Rusia ha ido moldeando su estrategia internacional con el fin de lavar su imagen y fijar sus posiciones como potencia con la que hay que contar. Su participación directa en la guerra en Siria persigue ambos objetivos, al tiempo que le muestra a la vieja Europa que las sanciones impuestas contra su país en importaciones de alimentos es una burda medida señalada por los Estados Unidos y que Rusia, cuenta.

El escenario sirio se va complicando por momentos. De un lado, los más de 1.500 millones de dólares que Estados Unidos ha invertido en armar y formar a las milicias de la oposición no han servido para nada. Esta misma semana el gobierno norteamericano ha desistido de continuar financiándolos debido a la venta de sus armas o entrega a cambio de seguridad al propio Estado Islámico. Los países más forofos de la caída del régimen de Al Assad, ya saben que han de cambiar sus intereses si quieren realmente frenar la expansión del ISIS. Van a suavizar su discurso contra el régimen y dejarán de apoyar a mercenarios incontrolados.

Putin, que desde el primer momento apoya a Al Assad, ha emprendido por su cuenta la respuesta urgente y necesaria para cambiar el tablero en el escenario de la guerra. Los objetivos señalados por los bombardeos rusos son, principalmente, los centros de avituallamiento yihadista, sus centrales y almacenes de polvorines y armamento, así como sus principales lugares de operaciones. De momento todo un éxito, ya que ha frenado en seco las operaciones del Estado Islámico y ha suavizado con fuerza la guerra civil en Siria.

Después de los estados fallidos de Afganistán e Irak, tras las intervenciones de la coalición occidental, no podemos permitirnos en el área un nuevo país desestabilizado, porque favorecería las ansias expansionistas del Califato. Eso lo saben perfectamente en el mando de operaciones del Pentágono y de la OTAN, que están buscando ponerse de perfil y emitir algunas opiniones sobre la seguridad, cuando su verdadero deseo es aplaudir a manos llenas la intervención de Rusia.

Putin buscará algún tipo de beneficio añadido a su limpieza de imagen internacional y a la estabilización en la zona. Puede estar relacionado con la necesidad de bombardear algunos de los pozos petrolíferos que están en manos del ISIS y que hoy significan la mayor entrada de dinero por el comercio en el mercado negro con empresas piratas del crudo. Si se les cortan el abastecimiento de armamento y pertrechos, por un lado, y por otro el grifo de dinero para mantener sus acciones militares, se estarían arrinconando y cercenando las opciones de expansión yihadista. Al mismo tiempo, la eliminación de varios campos petrolíferos no vendría nada mal a los países productores de hidrocarburos que llevan meses con los precios del barril por los suelos.

Rusia ha entrado con fuerza en el conflicto y parece que sus acciones militares serán determinantes sobre el rumbo que tome la situación en Siria y sobre los avances del Estado Islámico.

sábado, 12 de septiembre de 2015

VANGUARDIAS DE ESTADO ISLÁMICO


Basado en el análisis del conflicto en los tres últimos meses, varios analistas sobre la situación y coyunturas de Estado Islámico, hemos convenido en que se ha producido un pequeño cambio en sus estrategias militares que puede modificar en los próximos tiempos la deriva de sus movimientos.

Hasta el momento, el procedimiento seguido por ISIS era claro: toma de una población, instauración de la Ley Islámica y del gobierno del Califato, captación de nuevos yihadistas y dejar al frente del funcionamiento de ese municipio a combatientes heridos o mutilados, para continuar su avance imparable. Según sus últimos movimientos, la estrategia militar se mantiene tal cual pero incorporando unos “grupos de élite” o “vanguardias”, que tantean las opciones de lucha con pequeñas escaramuzas para comprobar la potencia de fuego de la defensa en las localidades seleccionadas para el avance.

Dichos grupos le están dando a ISIS muy buenos resultados, ya que definen con bastante atino el número de efectivos de sus combatientes que necesitarían para la toma de la población, así como el arsenal, municiones, pertrechos y transportes, reportando los imprevistos que pudieran darse y valorando cómo y cuándo actuar. Son unas avanzadillas de bastante precisión, ya que se mueven con mucha rapidez, son muy difíciles de detectar por los drones y pueden pasar desapercibidas entre el ir y venir de grupos de personas en constante trasiego.

Al territorio ya conquistado por el Califato, que hasta ahora tiene un diseño continuado en su expansión, se van a sumar estrategias de embolsamiento que tendrían una mayor repercusión en el medio plazo. Dicho embolsamiento consiste en tomar poblaciones en forma de círculo dejando en medio del mismo a la más importante y con mayores sistemas defensivos. Así cortan las posibilidades de suministro y apoyo radial hacia el epicentro y disminuyen las capacidades en breve tiempo del núcleo más poblado.

A esta nueva táctica habría que sumar el desgaste que están sufriendo los kurdos por las acciones militares de Turquía, que han favorecido tanto la movilidad como la efectividad de ISIS. Es muy posible que los yihadistas opten por hacer incursiones de pequeños grupos en territorio turco, aunque sólo sea para mantener entretenido a su ejército mientras continúan su expansión en otras latitudes, sobre todo en Siria e Irak. En el último trimestre, el Estado Islámico ha avanzado poco en cuanto a territorio pero ha consolidado sus posiciones y aumentado la formación militar y el número de sus combatientes. Hoy se estiman en cien mil sus efectivos, de los cuales algo más de cuatro mil son tunecinos y más de quince mil de procedencia europea.

Es muy probable que continúen sus acciones aisladas en territorio europeo, bien con células durmientes o lobos solitarios, al objeto de mantener la tensión y activados los sistemas de alerta de sus gobiernos y acrecentar la inseguridad entre la población. Lo cierto es que, de momento, las acciones contra el avance del Estado Islámico no están dando ningún resultado destacable.

miércoles, 29 de julio de 2015

TURISMO Y CONFLICTOS.


Los datos de crecimiento del turismo en nuestro país son de los mejores que se recuerdan. Los hoteleros están frotándose las manos y el gobierno feliz por los descensos escalofriantes en el número de contratos temporales que se están creando. Los informes de la EPA y los de empleo en Julio, que nos darán la semana próxima, son concluyentes: el número de desempleados ha bajado considerablemente, aunque ocultarán tanto la temporalidad como los bajos salarios de los contratos estacionales.

Los beneficios que obtendrán los empresarios no tienen correlación con la mejora de la situación salarial ni de los propios contratos, pues muchos de ellos están por debajo de las 20 horas semanales. Pero a ello, hemos de sumar un análisis de contexto que aleja al sector de una consolidación de esta tendencia anual, análisis sin el cual seguiríamos engañando al personal.

Desde los tiroteos en Túnez, primero en el museo de la capital a cruceristas y luego en la playa a turistas europeos, provocados por personas vinculadas a ISIS, uno de los destinos turísticos por excelencia ha sufrido una caída próxima al 80%. Decenas de miles de reservas se han caído y tardará varios años en recuperar su principal rubro económico.

En el caso de Egipto, permanece la reducción de la demanda desde el golpe que derrocó a los Hermanos Musulmanes y actualmente las reservas han caído en más de un 50% respecto a un año normal. Los esfuerzos del gobierno militar no han servido de mucho para atraer de nuevo al turismo, apareciendo en todas las páginas diplomáticas como un país no recomendado para viajar.

A estos dos países se une Turquía, uno de los principales destinos veraniegos de los turistas europeos, que tras su inmersión en bombardeos tanto a Estado Islámico como a los Kurdos, han cancelado reservas previamente realizadas que alcanzan al 45% de las mismas. A pesar de que la capital Ankara y Estambul son bastante seguras, los turistas no se arriesgan a jugar a la ruleta rusa de posibles atentados que pretendan convertirles a ellos en moneda de cambio.

Si unimos a ello, que las reservas para visitar Grecia cayeron en un 30% a principios de este mes de Julio, hemos de deducir que la influencia de estas 4 zonas en el incremento del turismo que hemos tenido en España, están íntimamente relacionados. Así que hemos de estar atentos a los mensajes que se nos trasladen desde el Gobierno del Partido Popular: 1) por el incremento de contrataciones y la bajada del desempleo y, 2) por la mejora extraordinaria de nuestro sector turístico.

Si no relacionan la coyuntura actual con las crisis citadas y lo achacan a lo bien que lo están haciendo desde los empresarios del sector hasta el Gobierno, denotará que desde el Partido Popular continúan considerándonos idiotas.


sábado, 25 de julio de 2015

TURQUÍA Y ESTADO ISLÁMICO.


Tras varios atentados consecutivos en localidades del sur de Turquía, el gobierno de Erdogan ha decidido, con el beneplácito de EE.UU., iniciar ataques por tierra y aire contra las tropas yihadistas en territorio sirio, en la zona fronteriza que actualmente ocupa ISIS. Con esta opción el conflicto adquiere un nuevo perfil, quizás el que muchos estaban esperando desde las posiciones de la Alianza Atlántica, para frenar y mermar las capacidades de avance y consolidación del Estado Islámico.

Nuevo perfil, en primer lugar, porque Turquía había permitido hasta ahora los pasos por su frontera a Siria de armas, municiones, pertrechos y, especialmente, la incorporación de personas extranjeras a la zona a sabiendas de que su objetivo era unirse a las fuerzas combatientes de ISIS. En segundo lugar, porque hasta ahora no se habían producido ataques por tierra en los que participaran tanques ni tropas de aliados occidentales, abriendo el abanico de posibilidades reducidas por el momento a uso de drones y bombardeos ocasionales.

Recordemos que Turquía es miembro de la OTAN desde 1952, y que aporta al presupuesto de la Alianza el 1’4% del total y que si un país fuese atacado podría intervenir la fuerza militar volcando toda su potencia de fuego en la zona para defender al país atacado. EE.UU., se ha apresurado a solicitar permiso para la utilización de las bases turcas y apoyar desde el aire los bombardeos sobre milicias de ISIS, pero el Secretario General de la OTAN ya está estudiando las posibilidades de intervención de la propia Alianza si así fuese solicitado por el gobierno turco, extremo que no debemos descartar y que implicaría la participación de efectivos aéreos españoles.

Teniendo en cuenta que el aporte a la OTAN está dominado por EE.UU., con un 25,2%, Alemania, con el 19,6% y Reino Unido, 15,5%, lo que suma entre los tres países el 60% del total del presupuesto; cabría pensar que Turquía se convertirá en objetivo fundamental de la Alianza para frenar la ampliación de territorios, destruir la capacidad ofensiva y reducir lo conquistado hasta ahora en Siria, por los yihadistas de ISIS.

Pero no se nos puede escapar que la decisión de Erdogan tiene unas consecuencias graves en la no condena de la violación de los derechos humanos contra el Pueblo Kurdo. En los primeros ataques aéreos turcos ya se han bombardeado posicionamientos del PKK, olvidando que son los Kurdos quienes han venido frenando el avance islamista radical en el norte de Siria. Erdogan va a aprovechar la ocasión para castigar como nunca ha podido hacerlo en los últimos años a los miembros del ejército kurdo que ponen en peligro su estabilidad por la lucha de independencia que reclaman desde hace decenios.

EE.UU. ha puesto condiciones a Turquía para un apoyo total y entre ellas figuran el respeto a los kurdos, quienes se han convertido en sus principales aliados en la zona y a los que han armado hasta los dientes para evitar tener que poner la bota en territorio de conflicto con su infantería y los marines. De momento Erdogan ha hecho oídos sordos, porque no le gusta que los kurdos estén tan bien pertrechados y no desea que adquieran reconocimiento internacional por su tarea de freno al yihadismo en la zona.

Lo cierto de la película es que si Turquía realmente quiere hacer pupa a ISIS tendría que adentrarse muchos kilómetros en territorio sirio, ya que hasta ahora solo ha producido unas treinta bajas tras el repliegue y ocultación de las fuerzas del Estado Islámico, mientras que por su frontera con Irak puede sufrir graves represalias por un mayor número de presencia de efectivos de ISIS.

Llamo la atención a la opinión pública sobre los intereses turcos en las acciones que emprendan, pues arropados por una visión positiva internacional de lo que están realizando como esfuerzo para frenar a ISIS, sin duda alguna se esconden sus intereses geoestratégicos de diezmar las tropas kurdas y el poderío actual del PKK.







sábado, 30 de mayo de 2015

UN AÑO DE LA TOMA DE MOSUL.


Cuando el 10 de junio de 2014, el grupo armado fundamentalista ISIS se hizo con el control de Mosul (segunda ciudad iraquí), occidente comenzó a tomarse algo más en serio la proclamación del Califato universal. Desde entonces, ISIS no ha parado de avanzar y consolidar, haciéndose con pueblos y ciudades, refinerías y pozos petrolíferos, instalando la ley islámica que propugnan y controlando hoy gran parte de los territorios de Irak y Siria, así como la frontera sirio-iraquí al completo.

Desde la toma de Mosul, hemos podido hacernos una idea, más o menos clara, tanto de los objetivos, acciones militares y modus operandi del ejército islámico. A día de hoy, la inteligencia estadounidense cifra sus efectivos en 60.000, más de un 50% de ellos de fuera de la zona siendo Túnez el país que más combatientes aporta. Sin embargo, otras fuentes calculan ya este número en más de 100.000 efectivos, lo que da idea de la magnitud y capacidad militar.

Desde el inicio, a diferencia de Al Qaeda, ISIS ha ido consolidando territorios, es decir, en cada ciudad o pueblo conquistado se instauraba el Califato. A ello dedicaron en un principio a parte de sus componentes, pero con el avance de los combates pronto decidieron que los gobiernos locales y la vigilancia del territorio conquistado fuese gestionado por sus propios heridos en combate y por los adeptos de la población a gobernar, lo que liberó a ISIS para continuar su avance imparable.

Además del frente sirio e iraquí, ISIS cuenta con el apoyo de grupos islámicos afines en todo el norte de África y el Sahel, lo cual les favorece para desconcentrar la presión de occidente sobre una sola zona. Cada día su ejército cuenta con mejor armamento y munición, mejores pertrechos militares, fruto de las finanzas que obtienen del petróleo y que gestionan a través del tráfico internacional de armas. Pero también se nutren de lo que arrebatan a sus enemigos en las victorias.

A nadie se le escapa que la financiación global del Califato viene desde países árabes, enzarzados en los enfrentamientos históricos entre Suníes y Chiíes. Incluso las teorías de la conspiración, apuntan a la intervención de los propios Estados Unidos en sus inicios y a la participación de Irán, que ha utilizado la oportunidad para distender la presión a que estaba siendo sometida por EE.UU. a cuenta del enriquecimiento de uranio, apareciendo ahora como el mejor de los aliados en la zona.

El mensaje de ISIS es claro y contundente. Quieren instalar el Califato universal, extendiéndolo por todo el orbe, sumando adeptos cada día, ya que su objetivo se va concretando en la conquista, gobierno y defensa de territorios reales, de pueblos y ciudades donde los milicianos comprueban la veracidad de los discursos del Califa y les anima a continuar sin descanso.
  
Occidente, hasta el momento, ha hecho bien poco, al menos que se sepa. Estados Unidos ha colocado a Arabia Saudí al frente de una coalición de países del área para frenar el polvorín de Yemen, al tiempo que ha bombardeado con drones posiciones del ejército de ISIS, sin demasiados resultados hasta el momento. El frente africano de Malí y Nigeria está descontrolado, aunque los paracaidistas franceses lograron situarse al norte de Malí hace seis meses, permaneciendo aún en la zona.

Los aliados occidentales han barajado en varias ocasiones la opción de frenar con la infantería los avances de ISIS, pero siempre han descartado la eventualidad reconociendo el alto número de bajas que ello les reportaría. Al mismo tiempo, Occidente es consciente de que el peligro más determinante de la actuación de ISIS no se encuentra en los territorios conquistados sino en las células durmientes listas para cometer atentados de envergadura en los países europeos, incluso en  Estados Unidos.

Como en una partida de ajedrez, todos colocan sus piezas valorando las fortalezas y debilidades del enemigo, al tiempo que aguardan el momento oportuno para ejecutar movimientos letales. Pero, mientras tanto, la partida continúa y no cabe duda de que ISIS va ganando el match. Atajar el avance del Estado Islámico no va a ser tarea fácil. Tendría que ser Naciones Unidas quien tomara la decisión de crear una fuerza internacional para frenarles y devolver la situación a los momentos anteriores al conflicto.


sábado, 14 de marzo de 2015

ESTADO ISLÁMICO SE ENSANCHA


Después del análisis trimestral sobre la situación de propagación del Estado Islámico (ISIS), habría que insistir en los tres elementos fundamentales para contar con una visión global de lo que está sucediendo.

En primer lugar, hay que destacar la ampliación (aceptación) por parte del Califa Ibrahim, de las fuerzas del grupo nigeriano de Boko Haram, colocando bajo sus órdenes dicho grupo con la misión de propagar el foco negro africano al sur del Sahara. Boko Haram debe cumplir con los objetivos de ampliar la zona de expansión del Estado Islámico haciéndolo llegar a otros países del área, diseminar las medidas de respuesta del infiel y servir de foco de captación y adiestramiento para nutrir a las fuerzas yihadistas en la guerra santa.

En segundo lugar, se han revisado las cifras de emisión de combatientes para engrosar las filas del Estado Islámico y las mismas son realmente escalofriantes. Combatientes de más de 50 países del mundo (donde se incluyen todos los europeos), tienen hoy presencia en las filas del ISIS, sorprendiendo algunos de ellos pos su número: Rusia 1.500, Francia 1.200, Arabia Saudí 2.500, Túnez 3.000, Marruecos 1.500, Jordania 2.100, Alemania y Reino Unido 600 cada uno y así una larga lista hasta completar más de 30.000 externos, que sumados a las centrales de Irak y Siria, darían un total de efectivos cercana a los 100.000 efectivos.

Una estimación sobre estos datos, bastante ajustada y conservadora, indica que por cada reclutado que ha dado el paso de incorporarse realmente, habría diez personas más que se lo han pensado y que por distintos motivos (familiares, laborales, etc.), no han dado el último paso de integrarse a las filas del Estado Islámico. Eso significaría que unas 300.000 personas en todo el mundo han estado valorando si se integran o no al frente de batalla. De ese total, se estima que al menos 30.000, que han permanecido en sus países, apoyan sin dudarlo el establecimiento del Estado Islámico y cumplen tareas de captación, difusión, preparación y apoyo.

El dato más preocupante de esta estimación es que al menos el 10% de ellos, es decir, unas 3.000 personas estarían dispuestos a cometer actos terroristas en los países en que permanecen, bajo las órdenes y supervisión del Califa, manteniéndose como células dormidas pero listas para actuar en cualquier momento y en cualquiera de los 50 países emisores de yihadistas. Su motivación es muy alta y su miedo a la muerte ninguno, con lo que pueden poner en jaque a cualquier estado con acciones en lugares de grandes aglomeraciones de público: metros, estadios, conciertos, teatros, cines o centros comerciales. Sus órdenes siempre llegarán del sirio Abu Mohamed al Adnani y responderán a la estrategia que Estado Islámico plantee en cada momento para desestabilizar la capacidad de respuesta  contra el ISIS.

Por último, en tercer lugar, los gobiernos occidentales han puesto en marcha niveles de seguridad o alerta de rango alto, lo que ha servido para prevenir algunas acciones y para desarticular algunos grupos que venían actuando en funciones de captación y difusión en sus respectivos países. Pero, por el contrario, aún no se ha fijado una estrategia común en el plano militar para frenar, reducir y destruir las capacidades de crecimiento del Estado Islámico. Se hace necesario establecer una coalición internacional que diseñe objetivos y estrategias para frenar lo que, de pasar algún tiempo, no tendría vuelta atrás.

Con todo ello, cabe decir que se ha avanzado algo en la respuesta que el ejército iraquí ha lanzado al este de Irak y del apoyo Kurdo en el norte, pero a la contra, Estado Islámico ha afianzado la presencia de grupos yihadistas en Afganistán, Pakistán, Arabia Saudí, Yemen, Egipto, Libia, Argelia y el recién incorporado Boko Haram al noreste de Nigeria. De no actuar con rapidez mucho me temo que en el próximo análisis estos datos irán a peor.



domingo, 28 de diciembre de 2014

LOS CONFLICTOS DE 2015.


La política internacional en el año que termina, nos ha dejado bastantes señales sobre cuáles serán los temas que, a nivel global, nos mantendrán ocupados y preocupados en el año entrante.

2015 se presenta como el año definitivo para comprobar si la expansión del Estado Islámico continúa o, por el contrario, es controlada y menguante. Muchos intereses están en juego en el conflicto, desde la situación en Siria al control de los pozos petrolíferos de Irak, desde las empresas que suministran armas a uno y otro lado hasta las repercusiones que pueda tener para Israel y la causa Palestina. Después de los movimientos golpistas (con aquiescencia internacional) en Egipto, que truncaron la opción democrática de un gobierno de los Hermanos Musulmanes, pasando por los contradictorios resultados de las “primaveras árabes” en todos los países, excepto en Túnez, así como el descabezamiento de Al Qaeda, la opción del ISIS aúna las voluntades de más de cien mil yihadistas con un propósito común: recuperar el Califato de sus antepasados.

Tras el asunto del Estado Islámico, que coloco en primer lugar por orden de importancia y preocupación, he de situar la pandemia del Ébola que ni mucho menos hemos de dar por controlada. Las muertes a día de hoy alcanzan las 7.500 personas y más de 16.000 están infectadas en aislamiento en los cinco países mayoritariamente afectados por el virus. Y aunque los protocolos aplicados a nivel internacional parece que han funcionado, no es menos cierto que el peligro de una explosión vírica pueda desencadenar una de las peores crisis sanitarias de la historia reciente. Si la comunidad internacional no actúa con celeridad y con recursos para frenar la expansión del virus podemos encontrarnos ante un grave problema para la humanidad.

El petróleo se coloca como tercer tema a tener en cuenta, ya que sus altibajos siempre provocan consecuencias tanto a los países productores como consumidores. Los miembros de la OPEP verán caer sus ingresos por la bajada del precio del barril de crudo, lo que implicará serios reajustes económicos en algunos de esos países, especialmente en Angola, Venezuela, Ecuador y Nigeria, mientras se mantienen los países árabes a duras penas. También afectará a otros productores como Brasil, Estados Unidos y Rusia. Los hidrocarburos mantendrán su precio actual o bajarán incluso un poco más, alentando así el consumo que continuará desequilibrando las consecuencias del cambio climático.

Por último, un reguero de conflictos “menores” que amenazan la paz y la seguridad mundial, entre los que merece la pena resaltar la cuestión de Ucrania y Rusia no resuelta hasta el momento, la inestabilidad de varios países en África, como Burkina Faso, Mali y Guinea, el eterno conflicto israelo-palestino, las correosas relaciones con Corea del Norte o los procesos de enriquecimiento de uranio en Irán.

Todo lo anterior, junto, nos presenta un panorama poco esperanzador sobre la pacificación mundial y la necesaria armonía para mantener un planeta finito. Mientras los poderes fácticos estén concentrados en el poder financiero, poco margen tendrán los políticos para reorientar hacia un camino libre de conflictos.


sábado, 25 de octubre de 2014

LOS AVANCES DEL ESTADO ISLÁMICO


Desde que comenzaran los bombardeos por la coalición internacional, encabezada por Estados Unidos, sobre el ejército de ISIS, la actividad militar de avance yihadista no se ha detenido, aunque tampoco ha avanzado de una forma significativa.

La táctica del miedo y la implantación de su doctrina en las poblaciones que han ido ocupando, dan paso ahora a una consolidación en las mismas de una disciplina férrea, imponiendo toda una serie de leyes y normas con el objetivo de consolidar lo que denominan “la realidad del ISIS”.

Sus incursiones militares se han fijado concentrar fuerzas en dos objetivos estratégicos de importancia, el norte kurdo iraquí y el noreste sirio, a fin de mantener dispersa la atención en dos fuertes frentes. Pero, por otro lado, continúan con la toma de pequeños municipios dispersos que engrandezcan el Califato y presenten problemas de ubicación para los bombardeos occidentales.

Sin embargo, a pesar de que a través de los medios se nos insiste en una posible debilidad de Estado Islámico, su plan actual pasa por reagrupar algunas fuerzas y aumentar el peso de las mismas. Están llegando muchos nuevos aspirantes para integrar las filas del ejército y las cifras de 30.000 efectivos que indica la CIA pueden estar muy lejos de la realidad. En estos momentos, según datos indicados por la cadena de TV Al Jazeera, no menos de 70.000 personas conformarían los distintos escalones del ISIS.

Al mismo tiempo, según las alertas declaradas en varios países de occidente, entre ellos EEUU, Reino Unido, Alemania, Holanda, Canadá y Francia, el peligro de que se comentan actos terroristas por lobos solitarios o células dormidas en occidente se acrecienta. De momento, el terror lo están lanzando a través de las redes sociales en videos propagandísticos, que pretenden tensar a los servicios secretos y de seguridad de esos países. Pero algunos expertos señalan que en los mismos puede adivinarse toda una suerte de mensajes casi cifrados para ordenar la ejecución de algunas acciones diseñadas de antemano.

Si en las últimas semanas la atención se ha centrado en asuntos como el Ébola, en la zona no se ha dejado ni un solo día la contienda militar ni los bombardeos occidentales. El avance del Califato será imparable hasta que no logre frenarse con la intervención de la infantería y eso lo saben perfectamente los miembros de Estado Islámico, que no dudarán en utilizar como escudos humanos a la población civil de las zonas que van ocupando para hacer poco efectiva la acción desde el aire. Estados Unidos intentará por todos los medios no llegar a poner las botas en la tierra de la contienda, pero son muchos altos cargos militares los que insisten en que, de no ser así, se corre el peligro de perder opciones para destruir las intenciones de los radicales. Los frentes territoriales aumentan y sigue aumentando un ejército bien armado y cada día mejor formado.

lunes, 22 de septiembre de 2014

69ª ASAMBLEA GENERAL DE LA ONU.


El curso político internacional coincide con la celebración anual de las asambleas generales de Naciones Unidas. En esta ocasión la 69 Asamblea reunirá al mayor número de mandatarios de los últimos años debido a tres temas de especial interés para la mayoría de los países.

Por una lado, el preocupante asunto de la epidemia de Ébola, que podría convertirse en pandemia, amenazando cada vez a un mayor número de países y con un número de muertes cercano a los 5.000, con cientos de miles de personas en cuarentena. La respuesta de la comunidad internacional tiene que ser contundente y, sobre todo, eficaz. Aprobarán medidas encaminadas a dos líneas: la atención de emergencia en los países afectados para controlar la extensión y el compromiso de la investigación urgente para la obtención de vacunas y fármacos eficaces.

Un segundo tema, que preocupa a todos los países presentes, es el relacionado con la expansión de la guerra yihadista protagonizada por el Estado Islámico (ISIS) y que tiene en tensión no sólo a los países de la zona (Irak, Siria, Jordania, Turquía, etc.), sino a todos los países árabes y de occidente amenazados por el terror del avance del califato. La coalición encabezada por EEUU intentará obtener alguna declaración que sirva de paraguas a su intervención internacional, tema en el que Obama se empleará a fondo con el apoyo de Cámeron y Hollande.

El tercer asunto, estará dedicado a la situación en Ucrania y a las sanciones hacia Rusia como elemento distorsionador de la paz en el área. Pero da la impresión que sobre este tema se pasará muy de puntillas para no tensionar más el asunto con una Rusia fuerte a las puertas de un posible invierno duro que pondría en riesgo el paso del gas ruso hacia Alemania, Polonia y otros países de la UE.

El asunto del Cambio Climático servirá, como siempre, para endulzar un poco las confrontaciones sobre los temas anteriores, dándole a la Asamblea un tono de continuación en la búsqueda de soluciones, algo así como “continuamos con el tema sobre la mesa”, pero sin llegar a compromisos serios.

Siendo importante la agenda de la 69 Asamblea de la ONU, con las intervenciones de los principales líderes mundiales, convendría resaltar de qué no se va a hablar en ella. Efectivamente, no se hablará de Israel ni del genocidio cometido contra los palestinos de la franja de Gaza este verano. Ni siquiera citas sobre el asunto, así que olvídense de alguna condena explícita. Algún Jefe de Estado mencionará el asunto como grave y dará en la clave de que ha servido para justificar las atrocidades que comete el Estado Islámico, refugiándose en que Israel marca la dirección de permisividad de la comunidad internacional sobre la comisión de actos de genocidio. Pero será una cosa sibilina, casi imperceptible.
  
Mientras, nuestro flamante rey Felipe VI y toda la artillería de nuestro Ministro de Exteriores ,Sr. Margallo, estarán entretenidos en obtener votos de las delegaciones para que España pueda formar parte del Consejo de Seguridad de NNUU en el periodo 2015-2016, que se decidirá en Octubre, compitiendo con las candidaturas de Turquía y Nueva Zelanda para el mismo puesto. Su actividad será mucho más parecida a la realizada en la elección de Madrid como capital olímpica que a la propia de un momento preocupante en la geopolítica mundial.

Han echado el resto y un pastizal (que pagamos todos) en recepciones para obtener el codiciado puesto en el Consejo de Seguridad, que el Partido Popular vendería como un espaldarazo al gobierno de Rajoy en el año electoral y como Marca España. Solo espero que no se les escape ningún “Relaxing cup of café con leche in Plaza Mayor”.


domingo, 14 de septiembre de 2014

LA IMAGEN DEL TERROR.


Brutal. Brutal y condenable. Las imágenes de la decapitación del cooperante británico David Haines, a manos de Estado Islámico (ISIS) dejan perplejo por su frialdad y espanto. Davis es la tercera persona occidental ejecutada para castigar la intromisión de occidente en la expansión del Califato. Una realidad que suena a ficción, pero que es auténtica como la vida misma. ISIS amenaza con ejecutar a un cuarto occidental que está en su poder desde hace semanas.

La propuesta de Obama para combatir el avance de Estado Islámico, encabezando una coalición internacional formada por el momento por unos 20 países, entre árabes y occidentales, de los que oficialmente no participa España, ha acelerado la respuesta de ISIS en dos frentes a tener en cuenta: 1) Las ejecuciones más periódicas y frecuentes de sus prisioneros (sean periodistas, cooperantes o lo que fueren) y 2) La realización de algún atentado de envergadura en alguno de los países que conforman la coalición que deje entrever su poderío de acción en su seno.

Las agencias de inteligencia no están volviendo a engañar cuando han trasladado a los medios que Estado Islámico estaría compuesto por 31.500 combatientes, cuando desde distintas fuentes anteriores a estas cifras ya sabíamos que no son menos de 80.000. De ellos, reconocidos por la monarquía alauí, 2.000 marroquíes, miles de iraquíes, afganos, sirios, jordanos, libaneses, y hasta 60 españoles. ISIS cuenta con células durmientes en todos los países occidentales, incluido Estados Unidos y España, listas para actuar en el momento que se les ordene.

España ha querido reducir las quejas sobre su no integración en la coalición, con la “donación” de 25.000 CETME, bayonetas y su munición correspondiente, para entregar a los kurdos que combaten al Estado Islámico en el norte de Irak. Eso sí, se apresura a justificar el Ministro Margallo, “se trata de 25.000 CETME que teníamos en cajas sin usar desde hace diez años” y para tenerlos ahí mejor les damos un uso. Vergonzoso.

Quisiera recordar algunas de las claves para entender el funcionamiento y estrategia de Estado Islámico. Están avanzando en territorio, tanto en Irak como en Siria, conquistando núcleos urbanos e instalando, mediante un destacamento al efecto, el Califato. Es decir, consiguen sumar por la fuerza a miles de adeptos que se incorporan en su mayoría a sus filas de la guerra santa al tiempo que gestionan bajo la ley del Corán los territorios ocupados.

La extensión del Califato que quieren instaurar llega hasta Austria y, obviamente, España para ellos significa la recuperación de lo que les fue usurpado por los Reyes Católicos, su Califato Omeya robado y del que no están dispuestos a renunciar.

El miedo y el terror, serán los instrumentos para sembrar el pánico en occidente. Las decapitaciones hasta la fecha, más las que vengan a continuación, serán su formato prioritario para mostrar su poder, pero como reacción a la colación de Obama nadie discute ya que se prepara un fuerte atentado en occidente. Solo falta saber cuándo, dónde y de qué envergadura será.

No desearía que algún illuminatti espabilado, sapientísimo de la realidad islámica, adujera que estoy exagerando o que intentamos asustar a nuestra gente. Basta con analizar los medios árabes y algunos informes abiertos de las seguridades de occidente para saber que el peligro no solo es inminente y real, sino además incontrolado.

La forma de luchar contra ISIS es de larga duración. No hay frente de combate, por lo que habrá que actuar desde el aire bombardeando posibles objetivos y movimiento de tropas. Pero el movimiento es tan rápido y cuenta con escudos humanos de tal volumen, que hará muy difícil una victoria cortoplacista. Llevará muchos años aniquilar este ejército y se sufrirá en demasía si comienzan a actuar sus células dormidas.

Así que dispongámonos a continuar viendo las imágenes del terror que utilizarán para acrecentar nuestro miedo y vender su fuerza. Una nueva guerra que no sabemos dónde conduce y cuáles serán sus efectos en el futuro mediato.