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domingo, 27 de diciembre de 2015

UN AÑO MENOS


A unos días de finalizar 2015, hemos de recordar que lo único que realmente merece la pena es el tiempo y que, inexorablemente, no podemos ampliarlo pues no está a la venta en ningún super, ni siquiera en los artículos gourmet. Hemos terminado el año inmersos en varias guerras preocupantes y nos espera un nuevo año con más procesos bélicos sin que consigamos vislumbrar discursos llenos de explosiones de sensatez por nuestros queridos representantes políticos.

La Cumbre fallida contra el Cambio Climático de París, nos sitúa en el momento más peligroso para el sostenimiento del Planeta. Si no abordamos con seriedad espartana los efectos y causas del calentamiento global, estaremos condenando a las generaciones futuras a vivir en unas condiciones muy extremas gracias a nuestras incompetencias. Es urgente que arriesguemos nuestra sabiduría para invertir las tornas y colocarnos en mejores escenarios para la vida futura. No entenderlo sería la mayor estupidez de la especie humana.

La guerra del Estado Islámico va a marcar nuestras vidas en los años futuros y corremos el peligro de que su extensión abarque a núcleos urbanos occidentales, trastocando nuestras rutinas y ampliando las zonas de combate a Israel y Egipto, con un incremento de la implicación de las potencias en la participación en el conflicto. Pero además del ISIS, tendremos que mirar a África, continente al que estamos dejando a la mano de los especuladores y sátrapas del sistema capitalista.

Mientras en España nos enzarzamos en disputas por la gobernabilidad y los derechos a decidir, continuamos perdiendo el precioso tiempo de solucionar las condiciones de vida de cientos de miles de españoles sumidos en la desgracia de los efectos de la estafa de la crisis. Mientras los estados no cesan de inmiscuirse en nuestras vidas y poner vallas al campo de nuestras libertades, nuestra vida deambula sonámbula intentando descubrir quién nos hará menos daño.

Nos espera un 2016 ciertamente gris, aunque nos esforzaremos por mantener todos los colores que podamos para no hacerle el juego a los agoreros del poder. Hemos de continuar en el frente de una solución definitiva para el sostenimiento del Planeta, a sabiendas de que la mayoría de la población mundial es cada día más ecologista. A los gobernantes no les pedimos que nos echen una mano en esta cruzada sino que nos quiten sus manos de encima, ya que han demostrado su total nulidad e ineptitud para asumir retos de una extraordinaria urgencia.

Nunca hemos sido tan conscientes de que estamos viviendo de prestado y que lo que hagamos o no hagamos ahora, tendrá repercusión sobre los que continuarán viviendo de prestado en el futuro. En 2016, comienza un periodo sin retorno para salvarnos o perecer, así de simple. Si no aplicamos las medidas necesarias contra la contaminación y el cambio climático, dejaremos clara nuestra estupidez como animales humanos.




domingo, 28 de diciembre de 2014

LOS CONFLICTOS DE 2015.


La política internacional en el año que termina, nos ha dejado bastantes señales sobre cuáles serán los temas que, a nivel global, nos mantendrán ocupados y preocupados en el año entrante.

2015 se presenta como el año definitivo para comprobar si la expansión del Estado Islámico continúa o, por el contrario, es controlada y menguante. Muchos intereses están en juego en el conflicto, desde la situación en Siria al control de los pozos petrolíferos de Irak, desde las empresas que suministran armas a uno y otro lado hasta las repercusiones que pueda tener para Israel y la causa Palestina. Después de los movimientos golpistas (con aquiescencia internacional) en Egipto, que truncaron la opción democrática de un gobierno de los Hermanos Musulmanes, pasando por los contradictorios resultados de las “primaveras árabes” en todos los países, excepto en Túnez, así como el descabezamiento de Al Qaeda, la opción del ISIS aúna las voluntades de más de cien mil yihadistas con un propósito común: recuperar el Califato de sus antepasados.

Tras el asunto del Estado Islámico, que coloco en primer lugar por orden de importancia y preocupación, he de situar la pandemia del Ébola que ni mucho menos hemos de dar por controlada. Las muertes a día de hoy alcanzan las 7.500 personas y más de 16.000 están infectadas en aislamiento en los cinco países mayoritariamente afectados por el virus. Y aunque los protocolos aplicados a nivel internacional parece que han funcionado, no es menos cierto que el peligro de una explosión vírica pueda desencadenar una de las peores crisis sanitarias de la historia reciente. Si la comunidad internacional no actúa con celeridad y con recursos para frenar la expansión del virus podemos encontrarnos ante un grave problema para la humanidad.

El petróleo se coloca como tercer tema a tener en cuenta, ya que sus altibajos siempre provocan consecuencias tanto a los países productores como consumidores. Los miembros de la OPEP verán caer sus ingresos por la bajada del precio del barril de crudo, lo que implicará serios reajustes económicos en algunos de esos países, especialmente en Angola, Venezuela, Ecuador y Nigeria, mientras se mantienen los países árabes a duras penas. También afectará a otros productores como Brasil, Estados Unidos y Rusia. Los hidrocarburos mantendrán su precio actual o bajarán incluso un poco más, alentando así el consumo que continuará desequilibrando las consecuencias del cambio climático.

Por último, un reguero de conflictos “menores” que amenazan la paz y la seguridad mundial, entre los que merece la pena resaltar la cuestión de Ucrania y Rusia no resuelta hasta el momento, la inestabilidad de varios países en África, como Burkina Faso, Mali y Guinea, el eterno conflicto israelo-palestino, las correosas relaciones con Corea del Norte o los procesos de enriquecimiento de uranio en Irán.

Todo lo anterior, junto, nos presenta un panorama poco esperanzador sobre la pacificación mundial y la necesaria armonía para mantener un planeta finito. Mientras los poderes fácticos estén concentrados en el poder financiero, poco margen tendrán los políticos para reorientar hacia un camino libre de conflictos.


lunes, 22 de septiembre de 2014

69ª ASAMBLEA GENERAL DE LA ONU.


El curso político internacional coincide con la celebración anual de las asambleas generales de Naciones Unidas. En esta ocasión la 69 Asamblea reunirá al mayor número de mandatarios de los últimos años debido a tres temas de especial interés para la mayoría de los países.

Por una lado, el preocupante asunto de la epidemia de Ébola, que podría convertirse en pandemia, amenazando cada vez a un mayor número de países y con un número de muertes cercano a los 5.000, con cientos de miles de personas en cuarentena. La respuesta de la comunidad internacional tiene que ser contundente y, sobre todo, eficaz. Aprobarán medidas encaminadas a dos líneas: la atención de emergencia en los países afectados para controlar la extensión y el compromiso de la investigación urgente para la obtención de vacunas y fármacos eficaces.

Un segundo tema, que preocupa a todos los países presentes, es el relacionado con la expansión de la guerra yihadista protagonizada por el Estado Islámico (ISIS) y que tiene en tensión no sólo a los países de la zona (Irak, Siria, Jordania, Turquía, etc.), sino a todos los países árabes y de occidente amenazados por el terror del avance del califato. La coalición encabezada por EEUU intentará obtener alguna declaración que sirva de paraguas a su intervención internacional, tema en el que Obama se empleará a fondo con el apoyo de Cámeron y Hollande.

El tercer asunto, estará dedicado a la situación en Ucrania y a las sanciones hacia Rusia como elemento distorsionador de la paz en el área. Pero da la impresión que sobre este tema se pasará muy de puntillas para no tensionar más el asunto con una Rusia fuerte a las puertas de un posible invierno duro que pondría en riesgo el paso del gas ruso hacia Alemania, Polonia y otros países de la UE.

El asunto del Cambio Climático servirá, como siempre, para endulzar un poco las confrontaciones sobre los temas anteriores, dándole a la Asamblea un tono de continuación en la búsqueda de soluciones, algo así como “continuamos con el tema sobre la mesa”, pero sin llegar a compromisos serios.

Siendo importante la agenda de la 69 Asamblea de la ONU, con las intervenciones de los principales líderes mundiales, convendría resaltar de qué no se va a hablar en ella. Efectivamente, no se hablará de Israel ni del genocidio cometido contra los palestinos de la franja de Gaza este verano. Ni siquiera citas sobre el asunto, así que olvídense de alguna condena explícita. Algún Jefe de Estado mencionará el asunto como grave y dará en la clave de que ha servido para justificar las atrocidades que comete el Estado Islámico, refugiándose en que Israel marca la dirección de permisividad de la comunidad internacional sobre la comisión de actos de genocidio. Pero será una cosa sibilina, casi imperceptible.
  
Mientras, nuestro flamante rey Felipe VI y toda la artillería de nuestro Ministro de Exteriores ,Sr. Margallo, estarán entretenidos en obtener votos de las delegaciones para que España pueda formar parte del Consejo de Seguridad de NNUU en el periodo 2015-2016, que se decidirá en Octubre, compitiendo con las candidaturas de Turquía y Nueva Zelanda para el mismo puesto. Su actividad será mucho más parecida a la realizada en la elección de Madrid como capital olímpica que a la propia de un momento preocupante en la geopolítica mundial.

Han echado el resto y un pastizal (que pagamos todos) en recepciones para obtener el codiciado puesto en el Consejo de Seguridad, que el Partido Popular vendería como un espaldarazo al gobierno de Rajoy en el año electoral y como Marca España. Solo espero que no se les escape ningún “Relaxing cup of café con leche in Plaza Mayor”.


lunes, 8 de septiembre de 2014

LA CUESTIÓN PALESTINA.


Aplacada la violenta, injustificada e innecesaria intervención militar de Israel en la franja de Gaza, debemos aprovechar la oportunidad para volver a reflexionar sobre la resolución definitiva de este conflicto, que en esta ocasión ha costado la vida a dos mil palestinos ( de ellos 700 niños) y sesenta israelitas, así como la destrucción del 40% de Gaza y daños en edificios e infraestructuras básicas.

La creación del Estado de Israel, en 1948, se hace en territorio histórico palestino. Era el pago de occidente al holocausto y las presiones sionistas en Estados Unidos. Desde entonces, su principal preocupación ha sido arrinconar, aislar y controlar a los árabes palestinos en los territorios ocupados, primero en Cisjordania y Gaza con una extensión importante, que seguidamente comenzaron a colonizar reduciendo a la mínima expresión dichos territorios.

Los palestinos han sufrido la aniquilación física y también un proceso psicológico de desprecio de sus vidas, de su futuro y realidad. En 1988, cuarenta años más tarde, se proclama el Estado Palestino que aún no es reconocido por la mayoría de los países, aunque cuenta con presencia en el seno de las Naciones Unidas. Las distintas intifadas, los ataques permanentes de Israel con una participación activa de agentes del Mossad en territorios palestinos, los conflictos entre Israel y Líbano con persecución directa sobre los palestinos, su persecución en Jordania y otros países de asilo, han creado una situación insostenible para un pueblo que solo reclama su identidad territorial.

El apoyo que Estados Unidos presta a Israel es vergonzoso e interesado. Por un lado, debido al muro o freno que supone tener un aliado de tal envergadura en la zona, sirviendo de escudo y vanguardia a los intereses norteamericanos y, de otro, por los excelentes negocios en armamento que las empresas yanquis realizan con Israel, uno de sus principales clientes en el mundo. Israel, que partió como estado ficticio, se convirtió de inmediato en aliado estratégico para los intereses de occidente, mirando para otro lado en momentos de violencia desproporcionada.

Superadas las fases de la OLP, los palestinos se plantearon la necesidad de jugar la baza diplomática de alto nivel. No bastaba con la presencia combativa en las calles palestinas y había que desterrar las acciones militares fuera del territorio, se trataba de ganar aprecios y voluntades de países en todo el mundo para poner freno a las ansias expansionistas y genocidas de Israel. Mucho ha avanzado Palestina en este campo y mucho le queda por hacer.

La presión constante de Israel lleva a muchos palestinos a radicalizar su lucha, pero la gran mayoría de ellos desean el reconocimiento de su estado y comenzar una vida libre de la presencia y yugo israelita, una convivencia lo más pacífica posible y tener el derecho a vivir en paz y libertad.

Debemos aprender de las consecuencias de la imposición israelí y tomar posturas de calado en la comunidad internacional, no permitiendo a Israel la violación de los Derechos Humanos, poniendo en primer puesto de la agenda internacional compromisos de ambas partes y dando pasos para superar el conflicto con medidas permanentes y duraderas.

Si la comunidad internacional deja pasar esta coyuntura para tomar decisiones serias, en poco plazo nos enfrentaremos a un nuevo conflicto en la escalada. La paz en la zona es una cuestión de todos y el respeto a los derechos humanos, también.






sábado, 26 de julio de 2014

LA VERGÜENZA ISRAELÍ


Cuando nos acercamos al mes de haberse iniciado los bombardeos indiscriminados sobre la población de Palestina, el número de muertos acaricia las 1.000 personas, de los cuales 250 son menores. Los hospitales en Gaza están desbordados, se cuentan más de 5.000 heridos, en la mitad de la franja no hay agua corriente, faltan medicamentos, alimentos básicos y la población “vive” sumida en un miedo permanente a ser bombardeados en una suerte de ruleta rusa, que no proyecta la existencia más allá del minuto que se está viviendo.

El conflicto viene de lejos, desde el mismo momento de la creación del Estado de Israel y amenaza con hacerse permanente, ya que Israel jamás reconocerá un Estado Palestino. Ni la presencia de este en el marco de las Naciones Unidas, ni el reconocimiento del mismo por parte de muchos países, ha hecho posible dar los pasos para un cambio de paradigma en la zona.

Con una Europa aletargada y distraída, cuyos comunicados son cada vez mas etéreos y sin compromiso, Estados Unidos hace valer su apoyo permanente a Israel al que considera su brazo armado en Oriente Próximo, aliado al que nunca abandonará hagan lo que hagan. Naciones Unidas se ha pronunciado con firmeza, sobre todo a raíz del bombardeo de una escuela y refugio de más de 1.500 personas de la ONU, planteando una investigación en firme sobre la violación de Derechos Humanos fundamentales ocasionados por los bombardeos israelíes.

Mientras, nuestro gobierno español, entra en las escena internacional del conflicto, indicando en boca de nuestro Ministro de Asuntos Exteriores, Sr. Margallo que: “Estamos muy preocupados por los incidentes en la zona”. Llamar incidentes a la práctica de un genocidio es, cuando menos, denunciable. El Gobierno del Partido Popular, fieles a sus compromisos con Estados Unidos y la no política de la Unión Europea, no se ha planteado nada de nada en relación al conflicto israelo-palestino.

Es cierto que periódicamente se tensan los hilos de una situación insostenible y que suelen desembocar en conflictos de mayor calado afectando a la población civil. Pero no por ello hemos de permanecer impasibles a las muertes causadas por una cerrazón política y por unos intereses geoestratégicos.

El Gobierno Español, debería suspender “sine die”, las relaciones diplomáticas y comerciales con el estado de Israel, poniendo como condiciones el cese inmediato y total del uso de la violencia y los asesinatos indiscriminados de la población civil palestina. Al mismo tiempo, exigir a la Unión Europea medidas de sanción a Israel por la violación de los Derechos Humanos de los palestinos y el incumplimiento de varios tratados internacionales, que se saltan a piola sin que nadie abra la boca.

Es posible que Israel mantenga su política de no aceptar nunca la existencia de un Estado Palestino. Lo que nunca debemos permitir los humanos es que se produzcan genocidios ni asesinatos indiscriminados bajo ninguna justificación. Ninguna.





domingo, 1 de septiembre de 2013

EL ESCENARIO SIRIO.

A 3.500 km de territorio español, tendrá lugar una de las guerras más incontroladas de los últimos tiempos. Estados Unidos ha decidido intervenir militarmente contra Siria después de dos años de conflicto en el país, contando para ello con el apoyo de Reino Unido, Francia y Canadá. De forma auxiliar intentarán que se sume algún otro país para ampliar la coalición (Italia, España, otros), dependiendo del rumbo que tome la guerra tras la primera oleada de bombardeos norteamericanos e ingleses.

Los expertos del Pentágono han prometido a Obama que los mismos serán limpios y que tendrán una duración entre 48 y 72 horas, actuando a modo de bisturí, con objetivos muy claros y escasos daños a la población civil. Obama dejará de ser el Presidente sin guerra de los Estados Unidos que pretendiera en sus dos mandatos, lo que está por ver es si esta guerra será tan limpia como prometen los generales USA. EL efecto dominó está garantizado y podemos enfrentarnos a una guerra de amplios focos, con varios países implicados y una desestabilización importante en la zona de oriente próximo.

Los países fronterizos con Siria corren un peligro inminente. Líbano, que no ha conocido periodos largos de paz y que se verá envuelto en la guerra con toda seguridad. Es muy posible que Jordania deje de asumir exclusivamente su papel de receptor de refugiados y sea atacada desde Siria por su apoyo incondicional al eje occidental. Israel es, sin duda, el país que corre mayores riesgos en este escenario, convirtiéndose en el centro de toda la tensión en la zona. No muy lejos, queda la península del Sinaí, implicando a Egipto en una situación interna muy debilitada donde los hermanos musulmanes detenidos, perseguidos y asesinados, pueden encontrar una sonda para expulsar su ira.

Hacia el norte, peligra la permanente conflictividad de Turquía con los Kurdos y el papel que las bases de la OTAN pueden jugar en el conflicto. Los turcos podrían ser atacados pos su colaboración con el eje y se extenderían los ataques, con toda probabilidad, a Chipre desde donde saldrán los aviones del Reino Unido que participarán en los bombardeos selectivos. No quiero olvidar a Irán que ha llamado la atención sobre la necesaria precaución de la intervención occidental y  referente real de esta guerra para Estados Unidos.

En un radio de 1.000 km de Siria, la distancia entre Málaga y Bilbao, se encuentran Líbano, Israel, Jordania, Iraq, Turquía, Chipre, Arabia Saudí, Egipto e Irán, sin olvidar los territorios palestinos que se verían totalmente en medio de todo el conflicto. Es decir, demasiados países y demasiadas situaciones como para que los efectos de la intervención militar sean de cirugía y no pase nada más. Los efectos de esta intervención son incontrolados. Rusia podría intervenir e Irán también, ampliándose así el radio de la guerra y resultando prácticamente imposible dónde y cuándo puede terminar esto.

Naciones Unidas no ha dado su respaldo a la intervención militar, pero a Obama, Cámeron y Hollande les ha dado igual. Vamos a vivir un escenario de guerra a pocos kilómetros de territorio europeo que puede desencadenar uno de los más graves momentos de nuestra historia reciente y que puede convertirse en un pesado fardo con el que cargar durante varios años.


martes, 28 de agosto de 2012

LAS TROPAS A CASA.


De las misiones exteriores en las que participan nuestras Fuerzas Armadas, las de Afganistán y Líbano, no tienen mucho sentido mantenerlas. La primera, Afganistán, donde ya todo el mundo tiene fecha de salida y España mantiene finales de 2014 para hacerlo, cuando fácilmente podría salir del país a mediados del 2013 sin poner en peligro ninguno de los objetivos propios de la misión. Prolongar la permanencia significa aumentar las opciones de atentados habiéndose convertido los efectivos internacionales en blancos para las pruebas sobre terreno de la preparación de las guerrillas talibanas.

Es el ejército Afgano el que debe hacerse cargo de la situación sin más demora, contando con asesoramiento externo de algunos países (entre los que puede continuar España), pero sin presencia de las tropas con la estrategia de objetivos que mantiene en la actualidad. Ni tiene ningún sentido que sea de otra forma, al habar cambiado la situación geopolítica, ni tenemos por qué poner en riesgo innecesario a nuestras tropas.

En Líbano la realidad también ha cambiado desde que asumimos la participación en la misión de control del alto el fuego con Israel. Hoy día, el peligro inminente es la escala del conflicto Sirio y su extensión al Líbano, donde ya se están produciendo enfrentamientos en zonas de la capital. Nuestras tropas no tienen por qué permanecer durante más tiempo en las zonas delimitadas por la misión de Naciones Unidas. La misma debe ser revisada y modificada con la nueva realidad y no debe hacerse en base a las tropas que ya se encuentran sobre el terreno (pues estaban para otra misión), sino plantear el final de la misma con la retirada incluida y proponer nuevas acciones que puedan ser estudiadas por la comunidad internacional para concretar su participación.

Poner en peligro a nuestras tropas en una situación totalmente distinta a la que motivó nuestra participación en la misión es, cuando menos, temerario. Como temerario es escuchar algunas opiniones cercanas al Ministerio de Defensa quejándose de la utilización de nuestras fuerzas armadas dentro del marco de la proyección de la llamada “Marca España”.  Hemos de saber diferenciar los objetivos de dicha proyección con la implicación de nuestras Fuerzas Armadas en misiones desnaturalizadas, costosas y que ponen en riesgo la seguridad de nuestros soldados.

Ambos conflictos necesitan de un replanteamiento urgente que debería pasar, en nuestro caso, por la retirada inmediata de nuestras tropas. Naciones Unidas debe revisar de urgencia los objetivos a plantear en dichas zonas y los países participantes reubicarse en las mismas según sus posibilidades. El gobierno de Rajoy tiene que alejarse de grandes pretensiones (recortes), así como renunciar nítidamente a la utilización de la presencia de nuestras tropas para mejorar la marca. Eso pertenece a otras esferas de la vida política.

sábado, 4 de agosto de 2012

EL DOLOR SIRIO.


Agosto será un mes decisivo en la resolución del conflicto en Siria. Las autollamadas y aceptadas (tanto por los medios de comunicación como por la comunidad internacional) “fuerzas rebeldes”, realizan duros ataques en varias ciudades del norte y centro del país. En algunos barrios de la capital se comienza a luchar calle a calle, mientras que en la segunda ciudad siria, Alepo, los combates son encarnizados, utilizando el ejército los bombardeos más o menos indiscriminados.

Mientras Kofi Annan ha tirado la toalla, ante la imposibilidad de mediar en el conflicto, el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas continúa sin encontrar la fórmula que comprometa a los representantes en una solución pacífica y duradera. Se convierte en una “Misión Imposible” restablecer las opciones de un acuerdo que encuentre un camino hacia la paz.

Contando con un número de víctimas en aumento, cada día más indiscriminadas, hay que volver a exigir a la comunidad internacional un último esfuerzo para solucionar de forma dialogada el conflicto. Hemos de tener en cuenta algunos factores en esta especie de continuación de la primavera árabe, que sin embargo ha contado con algunas diferencias sustanciales con las ocurridas en el resto de países mediterráneos.

Rusia y China continúan negándose a apoyar una intervención internacional, que sin embargo se viene dando de facto. A nadie se le escapa que la CIA y el MOSSAD han optado en esta ocasión por dotar militarmente a los rebeldes con armamento de distintas proporciones, municiones y pertrechos militares. Turquía, socio de la OTAN, ha servido de corredor para la dotación de armas ante los temores de Israel por la posible utilización de Al Assad de las armas químicas.

La opción utilizada por los países de apoyo a los rebeldes en esta ocasión, ha sido la de no mancharse directamente en el conflicto, para asegurar su éxito evitando reacciones en cadena que pudieran perjudicar la seguridad en Israel. No han dudado para ello en generalizar la guerra en territorio sirio, aún a sabiendas de que ello perjudicaría a la población civil, a la que se viene utilizando como escudo humano por ambos bandos cada vez con mayor número de víctimas.

No cabe duda que son muchos los intereses geoestratégicos que se juegan en la zona y que son dichos intereses los que realmente ordenan el escenario bélico y los posicionamientos internacionales. Es lo que ha denunciado Annan para renunciar a su misión especial para Siria.

El conflicto amenaza con extenderse hacia Líbano e Irán, verdadero objetivo de occidente, y debería ser este extremo la principal preocupación de las Naciones Unidas. Sin embargo, una vez más, asistimos a la débil fortaleza de la ONU para la resolución y/o prevención de conflictos. Personalmente, sólo me preocupa la suerte que correrán cientos de miles de sirios cercados en un conflicto creado artificialmente por los países que hace poco tiempo eran amiguísimos del presidente Al Assad.

lunes, 20 de febrero de 2012

TIEMPOS DIFÍCILES


 La escalada de conflictos internacionales se está acrecentando en los últimos días y todo parece indicar, sin ánimo de ser alarmista, que los tiempos de calma y sosiego en determinados puntos del planeta han acabado.

En Europa son muchos los países que viven en permanente tensión entre ciudadanos y estado debido a los recortes en las prestaciones básicas del llamado Estado del Bienestar que está siendo pulverizado por las medidas anti crisis impuestas desde Alemania y Francia. Nos esperan graves disturbios callejeros, multitud de manifestaciones, huelgas generales, aumento de la inseguridad y un sinfín de movilizaciones que pueden dar lugar a mayores grados de represión gubernamental.

El conflicto en Oriente Próximo está servido, sólo falta indicar día y hora para que estalle en mil pedazos. La situación en Siria expandirá a otros países como Líbano (incluso Jordania) la inseguridad en la zona y habrá estallidos graves de violencia. A ello hay que sumar la inestabilidad generada contra Irán, no sólo a cuenta de su producción nuclear sino por su fuerte presencia militar en la zona, con un amenazante Israel y las primaveras verdes no cerradas con el suficiente grado de sutura ni en Egipto ni en Libia.

Al otro lado del Atlántico, la situación a cuenta de las Islas Malvinas no se presenta precisamente calmada. Varios países de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (CELAC) apoyan a Argentina y considerarán como una agresión propia la que pudiera realizarse sobre el país de la Patagonia. Reino Unido continúa en sus trece de no ceder ni un metro de terreno ni aguas territoriales (lo mismo que con Gibraltar) corriendo el peligro de repetirse situaciones anteriores que no descartan una guerra en la zona.

Los conflictos en Irak y Afganistán, lejos de estar cerrados abren cada vez nuevas brechas de inseguridad implicándose Pakistán y otros países fronterizos en lo que podemos denominar intentos fallidos de la comunidad internacional para solucionar ambas crisis.

Si a ello unimos la inseguridad en Centroamérica y México, provocada por los movimientos de los cárteles y los zetas, que han convertido la zona en el área más peligrosa e insegura del globo, podemos comenzar a afirmar que esta amalgama de conflictos puede ocasionar un fuerte deterioro de la seguridad mundial.

Algunos analistas norteamericanos ya presentan la situación como de pre-guerra mundial no declarada, con conflictos internacionales de baja intensidad, sin descartar que varias empresas multinacionales de armamento, municiones y pertrechos militares, hayan diseñado toda una estrategia internacional que garantice un incremento en los niveles de tensión mundial.