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sábado, 11 de abril de 2015

POLÍTICA EXTERIOR


La aplicación sistemática de recortes, por parte del gobierno del PP, ha afectado a todos los capítulos de los presupuestos generales del Estado. La población española ha sufrido, en sus propias carnes, aquellos que les repercutían directamente así como la subida generalizada de impuestos. Las reducciones en Política Exterior y Cooperación han sido brutales, reduciendo a la mínima expresión nuestra presencia en el mundo, consiguiendo un insignificante peso como país y colocando un baluarte, como la cooperación internacional al desarrollo, en uno de los puestos más bajos de la Unión Europea.

Salvando nuestra presencia en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas como miembro no permanente, es decir, por dos años, el peso de nuestra política exterior ha adelgazado tanto que hoy no se nos tiene en cuenta en ninguno de los ámbitos internacionales de decisión y hemos perdido nuestra conexión histórica, social, cultural y política con América Latina. En este último caso, no solo porque hayamos reducido nuestro presupuesto, sino por intentar mantener una posición paternalista y de poder que, tanto los propios países como los organismos regionales de integración que han puesto en marcha, han ido superando de forma progresiva. Estos organismos: UNASUR, CELAC, MERCOSUR, SICA, tienen hoy un peso autónomo que no precisa de viejas formas de plantearse las relaciones internacionales.

La reducción en Cooperación al Desarrollo ha sido un verdadero escándalo. Hoy España dedica el 0’17 %, lejísimos del 0’34% del anterior gobierno y a años luz de las recomendaciones de la ONU de dedicar el 0’7% a este rubro. Desde el Ministerio de Margallo se ha venido aplicando un diseño de acciones Low Cost que a nivel formal mantuvieran el tipo de nuestra presencia mediática en los foros internacionales de la cooperación. Bastaba descorrer la cortina para comprobar que detrás de las palabras en foros, jornadas, cumbres y encuentros internacionales, no había absolutamente nada. Hemos perdido en menos de cuatro años una posición de referente y en crecimiento para entablar procesos serios de desarrollo en decenas de países, para llegar a convertirnos en un país de propaganda de la cooperación.

La “Marca España” ha quedado bastante maltrecha. Hoy nadie nos reconoce como un país serio y decidido a coadyuvar en los procesos internacionales de desarrollo. Nuestros cooperantes internacionales han tenido que regresar a sus casas a centenares y el buen hacer de decenas de ONG de Desarrollo se ha visto frenado por las inclemencias de los recortes.

Costará recuperar todo lo perdido a pesar de que contamos con los recursos humanos y organizaciones de primer nivel para nuestra presencia en el exterior. Esta oscura etapa del PP en el gobierno será recordada como la peor desde que España dejó de ser un país receptor de ayuda para pasar a ser país donante.



jueves, 27 de noviembre de 2014

CUMBRES INÚTILES.


Los días 8 y 9 de diciembre próximo, tendrá lugar en Veracruz, México,  la vigésimo cuarta Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno, bajo el lema “Iberoamérica en el Siglo XXI: Educación, Innovación y Cultura”. La principal novedad que presenta esta XXIV Cumbre, es la participación por primera vez como Rey de España de Felipe VI.

El Ministro de Exteriores y de (escasísima) Cooperación, Sr. Margallo, anda de cabeza desde hace un mes intentando convencer a todos los líderes de Latinoamérica para que participen en la Cumbre. Queda de manifiesto que el interés básico de las cumbres se ve en América Latina como exclusivamente español. Prueba de ello han sido los constantes fracasos de participación de Jefes de Estado y de Gobierno en las anteriores celebradas.

Y es de entender este fracaso si tenemos en cuenta que en la cumbre de Veracruz se van a tocar temas tan apasionantes para los gobernantes como la Alianza para la movilidad académica, Una especie de Erasmus Iberoamericano, la Digitalización del acervo cultural realizado y futuro, o la creación de una tarjeta joven. Los mandatarios latinoamericanos ya no están para estas zarandajas, pues tienen propuestas de integración regional mucho más atractivas que les hacen compartir la aplicación de políticas públicas, sin necesidad de hacer el paripé de la madre patria con la vieja y anquilosada España.

Así, los días 4 y 5 de Diciembre se celebrará la cumbre de la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR) en Guayaquil y Quito, Ecuador, donde se tocarán temas tan importantes como el pasaporte suramericano; Mercosur sigue imparable con los planes de integración económica, al igual que la SICA en Centroamérica; y la CELAC ( Comunidad de Estados de Latino América y el Caribe), que profundiza compromisos de alto calado político que preocupan a los estados de la región y a sus ciudadanos.

España parece no darse cuenta que los lazos con Latinoamérica no se construyen con este tipo de cumbres cuasi simbólicas y ceremoniales, ni de que los propios países del área cuentan con mecanismos más que suficientes para coordinar sus propias políticas integradoras y de unificación en políticas. Más aún, teniendo en cuenta que los presupuestos de Cooperación Internacional del gobierno del PP han disminuido hasta lo simbólico en todo el mundo y también en los países de América Latina.

Además, todos sabemos que la “Marca España”, ha perdido tantos enteros que intentar sostener este tipo de cumbres absurdas con temas tan simples, al objeto de cubrir el expediente de la tan afanada “Foto”, sólo ayuda a aumentar el ridículo de nuestro interés por Latinoamérica. Y como el que desea la foto es España, pues pagamos casi el 70% del coste de las cumbres iberoamericanas y su Secretaría General. Aunque aquí no vale el dicho de que “el que paga, manda”.

lunes, 6 de octubre de 2014

DILMA, A POR EL SEGUNDO MANDATO.


El resultado de la primera vuelta de las elecciones presidenciales en Brasil, ha sido una sorpresa. No tanto porque la actual Presidenta Dilma Rousseff  (PT) haya sido la candidata más votada, sino por el resultado obtenido por Aecio Neves, Partido Socialista, que ha desbancado de la opción de la segunda vuelta a Marina Silva, posiblemente la gran víctima política de estas elecciones.

La segunda vuelta será disputada el domingo 26 de Octubre por Dilma y Neves, esperándose una victoria de la actual Presidenta para repetir mandato. Sería muy extraño que Aecio Neves consiguiera darle la vuelta a los resultados de la primera ronda y los votos obtenidos por Marina Silva (21%), pueden repartirse por igual entre ambos candidatos.

La Presidenta, cuenta con tres ventajas fundamentales para el balotaje. Por un lado, la propaganda gubernamental que hace de su aparición en los medios una constante y que ha sabido aprovechar en la campaña de la primera vuelta. De otro, que la experiencia de gobiernos anteriores del Partido Socialista permanece en la memoria de los más desfavorecidos de Brasil, por los que no hicieron absolutamente nada. Y, por último, que las protestas en la calle que pudimos ver ante y durante la celebración del mundial de futbol, no llegaron a cuajar en ninguna opción política nueva, ni ningún partido fue capaz de hacerse con las demandas para captar el descontento de las clases medias del gigante americano.

Dilma Rousseff ha jugado muy bien sus cartas. Primero, orientando su campaña contra su principal adversaria Silva, evitando un enfrentamiento con ella en segunda y considerando que el rival más fácil a batir sería Aecio Neves. Al mismo tiempo, ha implementado políticas sociales de largo alcance, tras las protestas, que se comprometen a universalizar en todo el país y ha recurrido de nuevo a la figura de Lula para recordar que Brasil está en un proceso de cambio que con ella al frente llegaría a los dieciséis años de gobierno del Partido de los Trabajadores.

América Latina respira aliviada, pues el papel de Brasil en los avances de la integración latinoamericana es fundamental. Mercosur, Unasur y Celac, son instrumentos para la integración que quedarían relegados al absurdo si Brasil no continúa empujando los mismos. Su importancia en los BRICS, como nexo para América Latina, ha sido determinante para profundizar en la constitución de nuevos bloques capaces de romper la hegemonía de Estados Unidos y la Unión Europea.

Así que, salvo una sorpresa mayúscula, Dilma Rousseff volverá a ser elegida Presidenta de Brasil para un mandato de consolidación de los logros obtenidos, continuar con la erradicación de la pobreza (que ya ha disminuido en un 30%), avanzar en la mejora de la calidad y universalización de la salud y la educación, conseguir más seguridad en el país y seguir al frente los procesos integradores de América Latina.


jueves, 2 de enero de 2014

AÑO ELECTORAL EN LATINO AMÉRICA.

Cada cuatro años, coincidiendo con la celebración del mundial de futbol, se produce en América Latina una concatenación de elecciones que suelen marcar el rumbo del subcontinente para los próximos periodos. En esta ocasión, 2014 se presenta como un año electoral que implica a diez países en momentos distintos.

El 2 de febrero se inicia el ciclo con las elecciones presidenciales en El Salvador y Costa Rica, que también celebra legislativas. Al mes siguiente, 16 de marzo, será Colombia la que realice las legislativas, que siempre son una toma de pulso para las inmediatas presidenciales.

El 27 de Abril, Uruguay celebra sus elecciones internas, donde los cabezas de litas son elegidos por sus respectivos partidos o agrupaciones. El 4 de mayo, Panamá celebra elecciones presidenciales y legislativas, celebrándose el mismo mes día 25, las presidenciales de Colombia y las legislativas en República Dominicana.

Ya en nuestro verano, el 5 de octubre y después de haber celebrado su mundial, Brasil elegirá a su Presidente o Presidenta y sus diputados federales. EL mismo mes, día 26, se celebrarán las presidenciales y legislativas en Uruguay. Cierra el ciclo anual Bolivia, con elecciones presidenciales y legislativas, muy posiblemente el día 7 ó 14.
Del dibujo que tengamos a final de año según los resultados en cada país de los citados, dependerá que algunos de los proyectos impulsados en la última etapa continúen desarrollándose o pierda impulso en el camino. El más importante de todos es la CELAC, Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe, que realmente se presenta como una alternativa a la obsoleta OEA (Organización de Estados Americanos). Pero también los proyectos impulsados por la izquierda como el ALBA y UNASUR, que pueden sufrir algún varapalo dependiendo de quién gane en cada país.

Parece que el gigante Brasil no tendrá problemas en la reelección de Dilma Rousseff, aunque está por definir si Marina Silva encabeza la alternativa, lo que podría forzar la segunda vuelta. Evo Morales continuará al frente de Bolivia si la oposición, actualmente disgregada, no consigue aunar esfuerzos y presentarse como Frente Amplio. En Uruguay tiene muchas opciones de repetir el Frente Amplio y en El Salvador el FMLN.

Colombia vive momentos complicados con el proceso de paz con las FARC pero todo apunta a que repetirá la opción de Santos, mientras que en Panamá y Costa Rica se esperan cambios de tendencia en la presidencia.

Será importante ver cómo se dilucidan cada uno de los procesos electorales y qué escenario queda en América Latina después de los mismos. De momento, los indicadores macro económicos de la región continúan subiendo, aunque sigan fallando en la redistribución de su consolidada riqueza.


sábado, 19 de octubre de 2013

CUMBRE IBERO...QUÉ?


La celebración de la XXIII Cumbre Iberoamericana en Panamá ha dejado en evidencia el nefasto papel de la política exterior española en los últimos veinte años en relación con América Latina. Lo que pretendía convertirse en un foro de debates y acuerdos sobre aplicación de políticas públicas comunes, ha degenerado en un encuentro carente de objetivos, de escaso interés para los gobiernos americanos y decadente al verse superado por otros organismos de integración regional.

A la cumbre de Panamá no han asistido la mitad de los mandatarios: Argentina, Uruguay, Cuba, Brasil, Chile, Ecuador, Venezuela, Bolivia, Guatemala, Perú y Nicaragua. Y es que perder tres días para discutir sobre el sentido de las cumbres, sus objetivos y cómo se pueden reflotar las mismas, carece hasta de sentido común. Actualmente, UNASUR (Unión de Naciones Suramericanas), CELAC (Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe) y la propia OEA a pesar de su declive (Organización de Estados Americanos), tienen muchísimo más interés para los estados latinoamericanos que un encuentro con los Iberos. Incluso organizaciones regionales, como MERCOSUR y SICA, despiertan más interés en los gobiernos latinos.

España ha perdido una oportunidad de oro al carecer de una política seria con respecto a América Latina. Lo que podría haber sido un papel preponderante en las relaciones AL/UE, ha pasado a convertirse en un alejamiento real de las relaciones con los estados latinoamericanos, pasando por fases de imposición política, negando la colaboración hasta llegar a la extenuación de gobiernos que hoy afrontan un cambio real de crecimiento democrático, económico y social en sus respectivos países. España ha perdido todo el interés para ellos, nada les aporta.

Ni siquiera las últimas cumbres han servido para perfilar políticas comunes, siendo de mucha mayor utilidad las conferencias sectoriales que se han llevado a cabo que las propias cumbres: empresarios, turismo, educación, etc., que reflejan los verdaderos intereses de los actores en base a una colaboración estrecha y mutua, sin imposiciones políticas.
Margallo, Ministro de Asuntos Exteriores español, no sabe qué hacer en América Latina y ha centrado nuestra acción exterior en Europa (el viene de allí), olvidando que las cuestiones europeas son, desde hace tiempo, temas domésticos. El bajísimo perfil de nuestra política exterior demuestra que tanto el PP como el PSOE continúan pensando permanentemente en las próximas elecciones, dejando de lado una acción exterior planificada, estructurada y seria.

Mantener una estructura como la Secretaria General para Iberoamérica, que pagamos fundamentalmente los españoles, carece de todo sentido con la función actual de la misma. Las cumbres ya no sirven para nada y muchos mandatarios afirman en privado y en público que no pueden perder tres días para no sacar nada en claro. Después de Veracruz (México) 2014, las cumbres comenzarán a ser bianuales. Da igual. Lo importante es reconocer que los países latinoamericanos han superado con creces los estadios de pertenencia a Iberoamérica y que sus procesos de desarrollo e integración son muy superiores a los que se les ofrece desde una cumbre que pareciera perseguir la rememoración de que fuimos los conquistadores. Y eso, no sirve para nada.





lunes, 19 de agosto de 2013

PRESIDENTE CARTES.

Paraguay acaba de estrenar Presidente, Horacio Cartes, quien ha asumido el gobierno de uno de los países más pobres de América Latina, sólo por delante de Haití y Honduras. En su discurso de toma de posesión de la semana pasada, hemos vuelto a oír el canto de sirenas a que nos tienen acostumbrados todos los mandatarios en estos actos llenos de promesas, propuestas y compromisos, que la mayor parte de las veces incumplen.

Lucha contra la pobreza y la corrupción, recuperar la identidad de país, acabar con la miseria en la calle, etc., sólo son buenas intenciones y, por el contrario, no concretó ni una de las propuestas a realizar para obtener dichos objetivos. Cartes, tiene por delante un trabajo fatigoso para cumplir las promesas de su discurso del qué solo destaco una reflexión: “No he venido a robar al país, porque ya soy rico”. Un poco endeble.

Paraguay ha vivido aislado de la escena regional (MERCOSUR), continental (OEA, UNASUR, CELAC) e internacional, después de que el senado paraguayo destituyera al presidente democrático Fernando Lugo y nombrara a Franco como sucesor. La primera tarea a realizar, es recuperar la presencia de Paraguay en el escenario internacional y, sobre todo, el latinoamericano donde ha perdido dos años preciosos de presencia y avances.

En segundo lugar, Paraguay cuenta con un territorio inmenso de tierra cultivable que está en manos de unos pocos, mientras que muchos pobres viven en la miseria extrema. Debería acometer reformas en la propiedad de la tierra poniendo coto a las grandes extensiones en manos de latifundistas y terratenientes, mediante una reforma agraria tan necesaria como urgente.

Paraguay precisa, en tercer lugar, detener la corrupción política, empresarial, institucional, si quiere progresar como un país del siglo XXI, al tiempo que combate el narcotráfico galopante o se decide, como Uruguay a legalizar el consumo de Marihuana. Ha de poner en marcha políticas sociales de altura, fundamentalmente la universalización de la Sanidad y de la Educación, muy alejadas de las capas más populares.
Cartes (57 años), empresario exitoso (25 empresas) y dueño del equipo de futbol Club Libertad (por lo que era muy conocido), debe abandonar las políticas de la vieja derecha latinoamericana y convertirse en un presidente de todos los paraguayos, pensando en el día a día pero también en el futuro con acciones de largo alcance, que garanticen un cambio real en la grave situación del país.

Tiene que realizar un gran esfuerzo por democratizar la democracia, abanderando la transparencia desde el gobierno central a los municipios, así como propiciar la participación y control de los movimientos sociales e indígenas guaraníes, para evitar mayores desigualdades. Todo un reto para un presidente colorado que debería estar a la altura de las circunstancias y de su pueblo.


viernes, 7 de junio de 2013

¿EL FINAL DE LA OEA?

Tras finalizar la XLIII Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA), celebrada en la ciudad de Antigua, Guatemala, cabe preguntarse en qué momento se encuentra la Organización y que escenario le espera para el futuro inmediato.

Quisiera comenzar recordando que la OEA se mantiene de las cuotas de los países miembros, aunque el principal sostenedor de la entidad ha sido Estados Unidos. En los presupuestos de años anteriores, el no pago de Estados Unidos, provocó un verdadero estrangulamiento en el funcionamiento ordinario de la OEA, poniendo en peligro la continuidad de la misma.

Curiosamente esa realidad ha cambiado, poniéndose Estados Unidos al día no sólo de sus cuotas sino de sus aportaciones a distintos programas y convenios comprometidos, arbitrando además compromisos para los años venideros. Este cambio de actitud por parte del gobierno norteamericano obedece, según mi criterio, a la pérdida de control de Estados Unidos de los procesos de integración regional y subregional que se están dando en América Latina, procesos que van mucho allá de la propia funcionalidad política de OEA.

La Organización de Estados Americanos fue creada en la época de la “Guerra Fría”, de especial interés geoestratégico para evitar reproducciones de revoluciones como la cubana y controlar, al mismo tiempo, los procesos políticos en el resto de países. Actualmente, distintos procesos como Mercosur, Sica, Unasur y, sobre todo, la Celac (Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe), quedan fuera del control de Estados Unidos y avanzan rápidamente en acuerdos y consolidación de propuestas realmente latinoamericanas.

El Gobierno de Obama ha cambiado de estrategia y se propone no sólo la continuidad de la OEA sino su potenciación como único elemento político de control hemisférico, más allá de los tratados de libre comercio. Los estados latinoamericanos hace tiempo han superado la fase de ser “patio trasero” de Estados Unidos y la concepción de Monroe:  “América para los Americanos“; avanzando cada vez con mayor congruencia en sus propias estructuras de integración regional y subregional.

La práctica totalidad de los países del hemisferio sur coinciden en la escasa validez de la OEA tal y como está estructurada, ya que se ha convertido en un elefante institucional, muy costoso, poco eficaz y que aborda asuntos con creces superados por otras estructuras creadas con posterioridad. Incluso ese era uno de los argumentos que arguyera Estados Unidos para ir retirando su apoyo, colocándose ahora al frente de la necesaria reestructuración de la Organización e inyectando dinero que evite su cierre.


El actual Secretario General, el chileno José Miguel Insulza, ya ha anunciado su marcha de la Organización para ocupar un puesto de Senador en las próximas elecciones chilenas, momento en que se abrirá el melón para que Estados Unidos coloque a la persona idónea con el objetivo de relanzar la OEA. Con lo cual, de momento, el final de la OEA no está ni mucho menos cerca.


lunes, 12 de noviembre de 2012

XXII CUMBRE IBEROAMERICANA


En Cádiz, aprovechando el bicentenario de la Pepa, se celebrará este fin de semana la XXII Cumbre Iberoamericana. Asistirán la mayoría de Jefes de Estado y de Gobierno de los países de América Latina, a excepción de Cristina Fernández de Argentina, Raúl Castro de Cuba y sin confirmar aún la presencia de Hugo Chávez de Venezuela.

Cuando se celebró la primera Cumbre en1991, la realidad era bien distinta en el panorama internacional. Buscar entonces un marco de relación intergubernamental tenía todo el sentido en lo relacionado con la economía, el conocimiento, el intercambio de experiencias, la cooperación al desarrollo, la interlocución de España ante Europa, etc..

Hoy, después de 21 años, las relaciones entre los países de América Latina cuentan con varias estructuras de integración regional que dejan vacía de contenido real la permanencia de estas cumbres. Así las propuestas de MERCOSUR, UNASUR, CELAC, SICA, han avanzado los problemas comunes dejando muy de lado la preponderancia de España como marco de referencia. La propia Unión Europea cuenta con una relación muy especial en el área y no es precisamente en estos tiempos cuando España puede servir de embajador a los intereses de los países latinoamericanos en el marco europeo.

En 1992, en el marco del V Centenario, despegaba la política de cooperación internacional al desarrollo, que establecía como prioridad el apoyo a los países hermanos de la otra orilla del Atlántico. También ha cambiado aquello, pues actualmente nuestro país ha disminuido a la mínima expresión la Ayuda al Desarrollo, siendo la misma absolutamente simbólica.

Los principios de los 90 fueron momentos muy graves en América Latina, pues se estaban terminando las dictaduras militares en varios países y en otros acababan de salir de guerras civiles fratricidas. Sus economías estaban maltrechas y fue la época de la implantación de los Planes de Ajuste Estructural por parte del FMI y del Banco Mundial. Curiosamente, ahora es nuestro país el que se encuentra sujeto a dichos planes y muy amenazado de resultar insolvente, con una crisis sin precedentes que pone en peligro los elementos básicos del estado de bienestar.

Hoy las economías latinoamericanas crecen a un ritmo aceptable, asimétrico pero sostenido. Continúan generando graves problemas en la redistribución de la riqueza interna, pero se van acortando los niveles de exclusión sin pausa.

En este marco globalizado y con unas democracias avanzadas en América Latina, España tiene muy poco que ofrecer. Ya se ha cuestionado el sentido del mantenimiento de la Cumbre en las celebradas en años anteriores. ¿Para qué reunir a los Jefes de Estado y de Gobierno, si lo que se acuerda en dichas cumbres son asuntos de menor importancia que además cada uno de los países los tiene avanzados a nivel nacional y cuentan con estructuras de integración muy superiores a lo que salga de estas cumbres?

Otrora, España podría servir como referente de transición de la dictadura a la democracia, como ejemplo de estructuras regionales y municipales. Pero en la actualidad tenemos ya experiencias mucho más enriquecedoras que la propia española en los países hermanos. Hoy, simplemente podemos servir de referencia sobre las cosas que no se deben hacer, explicarles a los homólogos latinoamericanos los fallos que hemos cometido para que puedan tenerlos en cuenta y no caigan en el error de cometerlos.

Será una Cumbre en Cádiz llena de simbolismo por el bicentenario, pero no pasará a ninguna historia. Es el momento de plantearse, muy en serio, dar por finiquitada la necesidad de estos encuentros, ya que muy poco o casi nada aportan a un espacio que es cada vez menos común.



lunes, 20 de agosto de 2012

EL CULEBRÓN ASSANGE


La situación actual que vive Julian Assange amenaza con convertirse en un culebrón de larga duración. El conflicto diplomático creado entre el Reino Unido y Ecuador tiene muy difícil solución, a no ser que Ecuador decida nombrar a Julian representante diplomático ecuatoriano con un algún cargo internacional, hecho que según los acuerdos de Viena en materia diplomática darían por finalizado el asunto, permitiendo la salida del país del creador de Wikileaks de 41 años de edad.

Todos sabemos que la intencionalidad de Assange es evitar su extradición a Suecia (donde simplemente está llamado a declarar ni siquiera aún como imputado), ante la más que previsible opción del gobierno sueco de extraditarlo a Estados Unidos acusado de desvelar secretos de estado.

De este asunto me gustaría detenerme en dos puntos a considerar. El primero tiene que ver con la tímida reacción de los organismos internacionales (a excepción de ALBA y UNASUR), que prefieren mirar para otro lado porque saben que el asunto salpica sus propias vergüenzas. Cuando se desvelan todos los documentos de Wikileaks, en una experiencia única de transparencia informativa, descubrimos la violación de los Derechos Humanos realizada por EE.UU., con vuelos irregulares, secretos y apresamientos ilegales sin ningún tipo de defensa; el confinamiento vergonzoso en la base de Guantánamo con torturas y vejaciones, sin que las Naciones Unidas ni la Corte Penal Internacional hicieran lo más mínimo, no ya por condenar dichas acciones irregulares, sino ni siquiera por tomarlas a trámite para investigarlas.

El ridículo más espantoso de estos y otros organismos (la OEA y la propia Unión Europea que miró para otro lado y fue connivente con algunas acciones irregulares) pusieron al descubierto que Estados Unidos podía campar a sus anchas en la escena internacional y hacer realmente lo que les diera la gana o, dicho de otra forma, aquello que considerasen oportuno para salvaguardar su seguridad nacional.

Toda la comunidad internacional es corresponsable por no haber investigado y, en su caso, condenado las informaciones abiertas desde los documentos de Wikileaks.  Por eso tiene miedo Julian Assange, mucho más que fundado, a que su extradición a Suecia suponga un intento de escarmiento por parte de Estados Unidos que pediría de inmediato la extradición, corriendo el peligro incluso de enfrentarse a una condena ejemplar juzgado por una comité militar, ni siquiera con un juicio civil.

El otro aspecto a resaltar es el papel de Ecuador. La imagen internacional del presidente Rafael Correa no pasaba por sus mejores momentos después de las fuertes rencillas con los medios de comunicación del país, algunas de las cuales han terminado en los tribunales. Correa ha aprovechado lo mediático del tema para asumir la responsabilidad de no permitir el desenlace descrito arriba, evitando el escarnio de Assange y obteniendo, al mismo tiempo, un reconocimiento internacional que estaba bajo mínimos.

Sin duda Julian Assange habría valorado en qué Embajada debería solicitar asilo, eligiendo a Ecuador con la confianza de que su conocido Rafael Correa asumiría dicho apoyo. El Reino Unido se ha equivocado con sus primeras declaraciones de intento de toma de la embajada, pensando que Ecuador es un país pequeño, poco relevante para sus intereses y que tenían que mantener su imagen internacional de duros en este tipo de asuntos.

Y se ha equivocado porque, aunque Ecuador no es lo mismo que si se hubiese refugiado en la Embajada de Canadá o de Brasil, la opción ecuatoriana cuenta con el respaldo legal de la Convención de Ginebra, el apoyo de América Latina y la simpatía de la opinión pública internacional por lo que significa el arrope a un personaje que nos desveló en qué mundo vivimos y en qué condiciones de ilegalidades de Estados lo hacemos.

martes, 10 de abril de 2012

VI CUMBRE DE LAS AMÉRICAS


 En estos días y hasta el próximo domingo 15 de Abril, se realizará en Cartagena de Indias (Colombia), la VI Cumbre de las Américas que se presenta con algunos puntos interesantes en su agenda listos para ser desgranados.

Lejos de la pomposidad de anteriores eventos, Cartagena será una cumbre sosa, de baja intensidad en lo político y con el fantasma de fondo del cuestionamiento permanente a la Organización de Estados Americanos (OEA) por parte de los vecinos del Sur. Estados Unidos continúa perdiendo protagonismo en el área preocupado por sus asuntos internos y los conflictos árabes, mientras que las distintas instituciones de integración subregional puestas en marcha en América Latina y Caribe van tomando fuerza.

La CELAC (Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe) supone un serio peligro de permanencia para la propia OEA que ha visto disminuido su presupuesto seriamente, así como su influencia política de antaño. UNASUR (Unión de Naciones Suramericanas) continúa con el desarrollo de sus estructuras de integración abordando ya asuntos militares, económicos, monetarios, educativos, de salud y fronterizos.

En lugar de interesar las declaraciones de intenciones que se esperan en la cumbre, hay que resaltar la presencia de Obama en la misma, la ausencia de Cuba por excluida y de Ecuador por la exclusión de Cuba, (no sabemos si habrá algún país más que decline la participación) y el nuevo encuentro en Dilma Rousseff, presidenta de Brasil con Obama en la misma semana, después de la visita de esta a la Casa Blanca.

Brasil se ha convertido en la sexta economía mundial superando a Reino Unido y su visita a EEUU ha puesto de manifiesto los recelos de la casa blanca hacia el gigante del sur. Obama desea mantener una excelente relación con Brasil, pero al mismo tiempo deja manifiesto su malestar por la enorme inmersión carioca en los asuntos internacionales, en muchas ocasiones enfrentadas a las políticas norteamericanas. La agenda de Dilma en Washington así lo ha demostrado: un encuentro frio con Obama y nada de invitación a cenar en la Casa Blanca como suele hacerse con otros mandatarios.

Cuba estará en la agenda de Cartagena ya que EEUU pretende insistir en su política de aislamiento y bloqueo, mientras la gran mayoría de los países latinoamericanos pedirán el levantamiento del embargo y la inclusión cubana en las próximas cumbres. Obama se empeñará en ello aunque lo hará vestido con una “guayabera”, prenda cubana por excelencia, aunque de diseño especialmente elaborada para él. EE.UU siente que se le escapa su patio trasero, que China ha entrado con muchísima fuerza en la economía de América Latina y que las propuestas de integración regional siguen cuajando a pesar, o por encima, de los intereses de Estados Unidos.

Aparecerán otros temas sobre la mesa de la Cumbre, como la demanda Argentina sobre las Islas Malvinas, políticas sobre el cambio climático, economías para tiempos de crisis mundial y algunos asuntos más; pero lo realmente importante estará, como siempre, en los encuentros bilaterales o multilaterales, donde podremos ver algunos vacíos a Estados Unidos impensables en otras épocas.

Quizás sea esta VI Cumbre una de las últimas que celebre la Organización de Estados Americanos si el avance previsto de la CELAC y UNASUR se consolida en los próximos dos años tal y como se espera. No obstante, siempre hay que observar con atención los resultados finales de este encuentro y los detalles colaterales que se darán en Cartagena.