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domingo, 10 de abril de 2016

CAMBIOS EN AMÉRICA LATINA

Todo fluye, nada permanece. De los procesos bolivarianos y progresistas en diversos países de América Latina, vamos a pasar, como si de un ciclo cumplido se tratara, a la vuelta de gobiernos de corte liberal y neoconservador que pueden marcar la vida política de la región en los próximos diez años.

Tras la confirmación de que Rafael Correa no será candidato presidencial en las próximas elecciones de la República de Ecuador, la llegada al poder de Mauricio Macri en Argentina, la pérdida del referéndum por Evo Morales que impide su presentación electoral en las elecciones de 2019, el triunfo de la oposición venezolana en la Asamblea Nacional, que se traducirá en una victoria de las próximas presidenciales; el mapa político latinoamericano va a sufrir una recomposición hacia propuestas mas conservadoras.

A ello, hemos de unir el proceso de acercamiento estadounidense a Cuba y una presumible apertura de su economía, con un final de los Castro previsto para 2018, que podría ser el inicio de una apertura política, lenta pero firme. También vemos movimientos de una extraordinaria agresividad para evitar que el PT continúe con el gobierno en Brasil, el gigante latinoamericano. Las opciones de Dilma Rousseff o la vuelta de Lula a la presidencia, se desvanecen día a día con los ataques que están sufriendo por tierra, mar y aire, seguramente orquestados desde fuera del país y apoyados por los intereses mezquinos de los partidos vende patrias.

El cambio, también llegará a Perú, donde el 5 de junio se celebrará la segunda vuelta para elegir la presidencia, con Keiko Fujimori en primer lugar, hecho que podría situar al país andino en una declive de su periodo de crecimiento sostenido en elCOLOM periodo de Humala. El proceso de paz en Colombia, con las negociaciones entre Gobierno y FARC, marcará el futuro gobierno introduciendo a nuevos actores de la vida política colombiana, en un recorrido que se aventura complicado y donde las voces reaccionarias neoconservadoras, encabezadas por Uribe, y las acciones de los paramilitares cobran protagonismo día a día.

Países más pequeños, como Nicaragua o El Salvador, también están en el punto de mira de ese cambio. Ortega ya no es favorito como presidenciable y la oposición se está organizando para confluir con una fórmula conjunta; mientras que en El Salvador, la violencia inusitada de las “maras”, está poniendo en la picota al gobierno del FMLN en su continuidad al frente del ejecutivo.

Como vemos, bastantes cambios a la vista en un subcontinente que mira con un ojo los resultados de las elecciones de noviembre en Estados Unidos. Si Donald Trump triunfase como Presidente, podría cambiar la relación con los países del sur y trastocar unas relaciones que con Obama han sido más que fluidas.

Con este panorama, será muy interesante observar cada uno de los cambios por separado y su análisis de conjunto, toda vez que la región es consciente de que los procesos de integración son irreversibles y que su sostenibilidad económica y política dependen de ello.


domingo, 13 de diciembre de 2015

CAMPAÑA SIN POLÍTICA EXTERIOR.


De los mensajes lanzados por los partidos en los debates y mítines, se ha hablado sobre todo de economía, de desempleo, de pensiones de jubilación, de corrupción, de justicia, de violencia de género, sanidad y educación. Poco más. De soslayo aparece alguna referencia al pacto antiyihadista y ahora la seguridad de las embajadas en territorios hostiles por el atentado en Kabul. Pero ni una sola referencia a nuestra política exterior y de cooperación, sin duda, la gran perdedora en estas elecciones.

Margallo ha ejecutado, como Ministro del ramo, una de las peores etapas de nuestra Política Exterior y de Cooperación. Ha disminuido a cantidades ridículas los fondos de Ayuda al Desarrollo, hemos estado desaparecidos del panorama internacional, más allá de la presencia in tempore en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas que ya tocaba y hemos perdido el pequeñísimo margen de presencia en America Latina arruinando la Marca España en sólo cuatro años.

La Política Exterior española siempre ha sido la gran olvidada en las estrategias de los partidos y de los gobiernos, cuando hoy día la mayoría de las transformaciones, acuerdos, cambios y compromisos, se toman en la esfera internacional. Suele decirse entre los expertos del ramo, que la mejor política exterior es aquella de la que no se habla, siempre haciendo referencia a las artes de la diplomacia y los contactos que preparan, consolidan y afrontan nuestra presencia en el mundo, nuestro peso específico. Pero no podemos caer en la trampa de pensar que eso es lo que se ha hecho en los últimos cuatro años del gobierno del PP. Lo que realmente se ha hecho, tanto en Política Exterior como de Cooperación es, simplemente, nada. Y por eso hoy pintamos menos que nunca en el campo de las relaciones internacionales.

Para Latinoamérica, España no es ya ningún referente. Nos limitamos a acudir a la toma de posesión de algunos presidentes y a convocar las famosas e importantes Cumbres Iberoamericanas, que cada vez están más vacías de contenido. Hemos perdido nuestra capacidad de diálogo, de interlocución, de comercio y de conexión con la Unión Europea.

Por eso, los partidos en la campaña electoral han decidido pasar del tema, principalmente porque no tienen ni idea de lo que harán, a excepción del PP que ya sabe que no hará absolutamente nada, como hasta ahora. Nuestra presencia en el mundo es tan importante que, si no diseñamos una nueva estructura diplomática, marcamos nuevos objetivos y revisamos y evaluamos los mismos, corremos el peligro de continuar haciendo el ridículo más espantoso en la Política Exterior y de Cooperación.

La Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD) española ha caído a cifras realmente irrisorias, apareciendo en los presupuestos generales como una limosna de domingo más que como una línea estratégica de apoyo y consolidación de nuestra política exterior. Los temas domésticos son importantes pero los externos también.


lunes, 7 de diciembre de 2015

MAZAZO A MADURO


Los resultados de las elecciones legislativas en Venezuela dan un provisional de 99 diputados a la Mesa por la Unidad Democrática y 46 escaños al PSUV de Nicolás Maduro. Faltan por adjudicar 22 escaños que en las próximas horas dirimirán si la oposición obtiene o no los 2/3 de la cámara.

Todas las encuestas previas daban como seguro el triunfo de la Mesa, la gran duda era saber por cuánto iba a ganar. De confirmarse estas diferencias la victoria de la oposición habría sido aplastante. El Presidente Maduro ha reconocido la derrota a pocos minutos de hacerse públicos los resultados previos por parte del Consejo Nacional Electoral de Venezuela.

Bajo mi punto de vista, tres han sido los factores que han influido en la derrota del Chavismo. En primer lugar, la larga, duradera y dañina campaña de estrangulamiento económico por parte de las empresas que han colocado e Venezuela en una situación de desabastecimiento generalizado y creado un día a día realmente insostenible. De otro lado, la torpeza por parte del Gobierno de haber encarcelado a opositores, colocando en un alto grado de simpatía a la Mesa ante la opinión pública internacional. Y, por último, los bajos precios del petróleo, que han impedido al Gobierno de Maduro realizar inversiones de calado en el país y paliar las grandes necesidades que el pueblo esta sintiendo.

Es muy posible que en la asignación de los curules que faltan por adjudicar la Mesa por la Unidad consiga el peso suficiente en la cámara como iniciar un proceso de transformación política en el país. No obstante, tendremos que analizar cómo la variadísima composición de partidos que integran la Mesa es capaz de mantener una hoja de ruta coherente sin entrar en disputas internas que pongan en peligro un cambio real para Venezuela.

Uniendo este resultado venezolano al reciente cambio de gobierno en Argentina, nos encontramos con dos pilares fundamentales que pueden ocasionar un efecto dómino en otros países como Ecuador, Bolivia y Nicaragua. Si sumamos los graves momentos por los que pasa el gobierno de Dilma en Brasil, podríamos decir que estamos entrando en un nuevo ciclo de la política en América Latina, en una suerte de regreso a los gobiernos neoliberales en el subcontinente.

Confío en que el proceso de cambio en Venezuela resulte pacífico y dinámico, sin poner en peligro la transformación elegida por el pueblo en las urnas. El peso de la guerra económica y mediática han dado sus frutos contra un proceso revolucionario castigado por tierra, mar y aire. Se abre una época clave para el futuro de Venezuela de la que estaremos pendientes en los próximos meses.




jueves, 27 de noviembre de 2014

CUMBRES INÚTILES.


Los días 8 y 9 de diciembre próximo, tendrá lugar en Veracruz, México,  la vigésimo cuarta Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno, bajo el lema “Iberoamérica en el Siglo XXI: Educación, Innovación y Cultura”. La principal novedad que presenta esta XXIV Cumbre, es la participación por primera vez como Rey de España de Felipe VI.

El Ministro de Exteriores y de (escasísima) Cooperación, Sr. Margallo, anda de cabeza desde hace un mes intentando convencer a todos los líderes de Latinoamérica para que participen en la Cumbre. Queda de manifiesto que el interés básico de las cumbres se ve en América Latina como exclusivamente español. Prueba de ello han sido los constantes fracasos de participación de Jefes de Estado y de Gobierno en las anteriores celebradas.

Y es de entender este fracaso si tenemos en cuenta que en la cumbre de Veracruz se van a tocar temas tan apasionantes para los gobernantes como la Alianza para la movilidad académica, Una especie de Erasmus Iberoamericano, la Digitalización del acervo cultural realizado y futuro, o la creación de una tarjeta joven. Los mandatarios latinoamericanos ya no están para estas zarandajas, pues tienen propuestas de integración regional mucho más atractivas que les hacen compartir la aplicación de políticas públicas, sin necesidad de hacer el paripé de la madre patria con la vieja y anquilosada España.

Así, los días 4 y 5 de Diciembre se celebrará la cumbre de la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR) en Guayaquil y Quito, Ecuador, donde se tocarán temas tan importantes como el pasaporte suramericano; Mercosur sigue imparable con los planes de integración económica, al igual que la SICA en Centroamérica; y la CELAC ( Comunidad de Estados de Latino América y el Caribe), que profundiza compromisos de alto calado político que preocupan a los estados de la región y a sus ciudadanos.

España parece no darse cuenta que los lazos con Latinoamérica no se construyen con este tipo de cumbres cuasi simbólicas y ceremoniales, ni de que los propios países del área cuentan con mecanismos más que suficientes para coordinar sus propias políticas integradoras y de unificación en políticas. Más aún, teniendo en cuenta que los presupuestos de Cooperación Internacional del gobierno del PP han disminuido hasta lo simbólico en todo el mundo y también en los países de América Latina.

Además, todos sabemos que la “Marca España”, ha perdido tantos enteros que intentar sostener este tipo de cumbres absurdas con temas tan simples, al objeto de cubrir el expediente de la tan afanada “Foto”, sólo ayuda a aumentar el ridículo de nuestro interés por Latinoamérica. Y como el que desea la foto es España, pues pagamos casi el 70% del coste de las cumbres iberoamericanas y su Secretaría General. Aunque aquí no vale el dicho de que “el que paga, manda”.

domingo, 13 de julio de 2014

PUTIN Y XI: OBJETIVO AMÉRICA LATINA




Los mandatarios de Rusia, Vladimir Putin, y de la República Popular de China, XI Jinping, están de gira por Latinoamérica. El próximo martes 15, participarán en la ciudad brasileña de Fortaleza en la reunión anual de los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica). Ambos han adelantado su presencia para visitar varios países de la región con intereses comerciales, políticos y culturales.

China es el segundo socio comercial de América Latina y Rusia quiere convertirse en el tercero.  Los intereses de ambos coinciden, tanto en los países con los que quieren ampliar negocios, como en el objetivo de mantener una presencia activa en la región, con un peso específico sobre los gobiernos, recursos estratégicos (hidrocarburos y minerales) reservas de agua, extensiones de terreno para la agroforestal, puertos, pesca y compra de deuda, como mecanismo de control y buena armonía.

Tras el destete acelerado de las relaciones comerciales entre Latinoamérica y la Unión Europea, y la caída de los intercambios comerciales con los Estados Unidos (que aún conserva el liderazgo), es el momento oportuno para diversificar las relaciones comerciales incluyendo en el tablero a China y Rusia, seguramente con el objetivo de conseguir mayores beneficios al ampliar las ofertas.

América Latina está creciendo de una forma sostenible desde hace una década en torno al 4% de media, aunque continúa sin conseguir la redistribución de la riqueza y el acortamiento de distancias entre ricos y pobres. Sus capas medias son aún incipientes y no acaban de consolidarse. Los servicios públicos fundamentales, como la sanidad y la educación, van consolidando posiciones de avance pero aún son insuficientes. Algunos países han sufrido incluso un retroceso en estos servicios básicos.

Pero el momento es el propicio. La reunión de la cumbre anual de los BRICS, analizará entre otros temas las posibilidades de apoyo global al subcontinente, potenciando la colaboración y cooperación Sur-Sur, cuestión que no quieren dejar sólo en manos de Brasil por su cercanía física. China mantiene grandes intereses geoestratégicos en la mayoría de los países de América Latina, desde hace más de veinte años en que inició su proyección mundial con la apertura exterior. Rusia no ha querido quedarse atrás y ha conseguido que Putin logré acuerdos muy importantes en materia científica y técnica, que dejarán importantes dividendos a Rusia, al tiempo que apoyarán los crecimientos en los países latinos.

Es el tablero de las relaciones internacionales en estado puro. Buscar alianzas estratégicas que puedan condicionar apoyos ante eventuales resoluciones de Naciones Unidas, por un lado. Por otro, continuar la batalla desgranada de disminuir la fortaleza del poderoso imperio estadounidense mermando su exclusividad en busca de la multipolaridad. Los países latinoamericanos están encantados por su papel en el escenario, a pesar de ser conscientes de los condicionantes que llevan consigo los acuerdos firmados.

miércoles, 19 de febrero de 2014

¿SOMOS PERSONAS?

Las fronteras entre países se han ido estableciendo a lo largo de la historia como un método con cierta lógica histórica a la hora de poder desarrollar políticas públicas en un territorio concreto y para un número de personas determinado. A veces esos territorios se han ido modificando in descenso o in crescendo, dependiendo de guerras, acuerdos internacionales, luchas independentistas, etc. La Comunidad Internacional se ha ido dotando, por su parte, de ciertos mecanismos que englobaran compromisos generales de esas estructuras país y marcaran una línea de mínimos en diversos tratados y acuerdos que los países asumían mediante su firma.

En momentos determinados se han producido movimientos migratorios de cierta importancia. Los más graves motivados por conflictos bélicos que desplazan a un gran número de habitantes de un país a otro. Aquello, que anteriormente daba signos de descontrol, fue asumido por la Comunidad Internacional en atención a los desplazados, refugiados y víctimas de guerra mediante su inclusión en campos al efecto. Es una forma de atender a los afectados sin que pasen a formar parte de un país tercero, lo que podría desestabilizarlo en su propio proceso de desarrollo. Otros movimientos han tenido como causa las graves hambrunas que se han producido, sobre todo en diversas zonas de África, que provocan desplazamientos de cientos de miles de personas, siendo atendidos por los organismos internacionales con los mismos métodos que el caso anterior.

Sin embargo, proliferan desde finales del siglo XX y continúan en el XXI, los movimientos migratorios de personas que desean a toda costa instalarse en el llamado mundo desarrollo, occidental o rico. Para ello existen varias fórmulas establecidas que han ido dando cabida en los países receptores a un número importante de personas procedentes de países emisores. En nuestro caso, especial relevancia tuvieron los movimientos migratorios de Latinoamérica hacia España, en concreto de Ecuador, Argentina, Bolivia y Colombia, así como los procedentes de países de Europa como Rumanía y Polonia  que significó un incremento importante de nuestra población en momentos donde nuestra economía basada en la burbuja inmobiliaria estaba absolutamente boyante.

Otro tratamiento y método han tenido los migrantes de origen subsahariano, procedentes de una diversidad de países como Nigeria, Níger, Camerún, Mauritania, Malí, etc., que arriesgan sus vidas en un camino infernal hasta las fronteras de Ceuta y Melilla para saltar las vallas limítrofes o intentan atravesar el estrecho en cayucos o en balsas de recreo. Todos ellos presentan un perfil muy parecido: personas jóvenes, con un futuro frustrado en su país, que pretenden llegar al primer mundo a abrirse camino y poder ayudar a sus familias de origen. Tanta demanda, ha originado bandas mafiosas que trafican con traslados, documentación falsa, extorsionan, controlan la trata de personas, etc.

A todo esto hay que ponerle control. Por eso, la Comunidad Internacional se dotó de tratados al efecto que asumieron la mayoría de los países, entre otros España. El Derecho Internacional Humanitario recoge toda una serie de normas para atender, socorrer, proteger y asistir a las personas que lo precisen, independientemente del origen que provoca la atención. En el caso reciente de Ceuta, cientos de personas se tiran al agua con la intención de pasar a aguas españolas y pisar suelo español. Algunas decenas saben nadar y otras van con pequeños flotadores. La actuación humanitaria que se desprende de los acuerdos firmados por nuestro país, hubiera implicado el salvamento marítimo de las mismas, la atención médica necesaria y, posteriormente, ocuparse de su deportación, internamiento o lo que procediera.

Sin embargo, la actuación realizada dista mucho de esos principios. Primero se les intento disuadir mediante métodos antidisturbios (pelotas de goma, quizás balas de goma y otros) en su nado hacia la costa. En ningún momento se planteo su rescate del agua y, más grave aún, conforme alcanzaban la costa agarraditos de la mano eran entregados a la policía marroquí. En ese bochorno de actuación han perdido la vida, de momento, quince personas (15). Las autoridades europeas ya han anunciado medidas contra el gobierno español, cientos de ONG acusan al ministro del interior y al director de la Guardia Civil de haber incumplido sus compromisos internacionales. Naciones Unidas nos mira con mucha desconfianza por la actuación realizada. Y lo más importante, quince personas han muerto en el desastre.

Las vidas valen todas lo mismo. Insisto, todas. No vale mirar para otro lado si los sujetos son blancos, amarillos o negros, sudamericanos, centroeuropeos o africanos. Todos sin excepción tienen el mismo valor en el Derecho Internacional y en los organismos internacionales. Pero eso en España parece no ser así. Todo depende del color de las personas y de los métodos para llegar a nuestro país. El derecho de socorro se lo han saltado a la torera agravando la situación utilizando material antidisturbios contra personas indefensas dentro del agua. Quince muertos, de momento. Creo que el asunto merece unos minutos de reflexión.





jueves, 2 de enero de 2014

AÑO ELECTORAL EN LATINO AMÉRICA.

Cada cuatro años, coincidiendo con la celebración del mundial de futbol, se produce en América Latina una concatenación de elecciones que suelen marcar el rumbo del subcontinente para los próximos periodos. En esta ocasión, 2014 se presenta como un año electoral que implica a diez países en momentos distintos.

El 2 de febrero se inicia el ciclo con las elecciones presidenciales en El Salvador y Costa Rica, que también celebra legislativas. Al mes siguiente, 16 de marzo, será Colombia la que realice las legislativas, que siempre son una toma de pulso para las inmediatas presidenciales.

El 27 de Abril, Uruguay celebra sus elecciones internas, donde los cabezas de litas son elegidos por sus respectivos partidos o agrupaciones. El 4 de mayo, Panamá celebra elecciones presidenciales y legislativas, celebrándose el mismo mes día 25, las presidenciales de Colombia y las legislativas en República Dominicana.

Ya en nuestro verano, el 5 de octubre y después de haber celebrado su mundial, Brasil elegirá a su Presidente o Presidenta y sus diputados federales. EL mismo mes, día 26, se celebrarán las presidenciales y legislativas en Uruguay. Cierra el ciclo anual Bolivia, con elecciones presidenciales y legislativas, muy posiblemente el día 7 ó 14.
Del dibujo que tengamos a final de año según los resultados en cada país de los citados, dependerá que algunos de los proyectos impulsados en la última etapa continúen desarrollándose o pierda impulso en el camino. El más importante de todos es la CELAC, Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe, que realmente se presenta como una alternativa a la obsoleta OEA (Organización de Estados Americanos). Pero también los proyectos impulsados por la izquierda como el ALBA y UNASUR, que pueden sufrir algún varapalo dependiendo de quién gane en cada país.

Parece que el gigante Brasil no tendrá problemas en la reelección de Dilma Rousseff, aunque está por definir si Marina Silva encabeza la alternativa, lo que podría forzar la segunda vuelta. Evo Morales continuará al frente de Bolivia si la oposición, actualmente disgregada, no consigue aunar esfuerzos y presentarse como Frente Amplio. En Uruguay tiene muchas opciones de repetir el Frente Amplio y en El Salvador el FMLN.

Colombia vive momentos complicados con el proceso de paz con las FARC pero todo apunta a que repetirá la opción de Santos, mientras que en Panamá y Costa Rica se esperan cambios de tendencia en la presidencia.

Será importante ver cómo se dilucidan cada uno de los procesos electorales y qué escenario queda en América Latina después de los mismos. De momento, los indicadores macro económicos de la región continúan subiendo, aunque sigan fallando en la redistribución de su consolidada riqueza.


domingo, 11 de agosto de 2013

LOS ETERNOS PACIENTES.

Las vacaciones se prestan a mantener conversaciones tranquilas y sosegadas con amistades que no vemos durante el año y que proceden de lejanos países compartiendo unos días para reforzar la amistad. Este año he tenido oportunidad de compartir espacios de playa y chiringuito con amigos de Bolivia, de Chile y de Brasil.

El centro de las conversaciones ha girado sobre la situación de crisis económica que vive nuestro país, los indicadores económicos y las medidas gubernamentales para salir de la misma. He de confesar que de forma natural en años anteriores las conversaciones eran justo al contrario, analizábamos la situación en sus respectivos países partiendo de  datos y modelo europeo. Las tornas van cambiando.

Cuando en América Latina se mantiene un crecimiento del 4% anual desde hace varios años y todo parece apuntar a que se mantendrá así por largo tiempo,  no se explican que nuestros políticos hayan sido tan torpes de permitir se llegara a esta situación rocambolesca. Mucho menos se explican que la sociedad no haya reaccionado. En cualquiera de sus países habría estallado la revuelta. ¿Dónde están las barricadas?, preguntaba el chileno más aguerrido de los visitadores.

No se explican el nivel de desempleo del 27%, mucho menos el paro en Andalucía que roza el 40% en muchas zonas, y que nuestros jóvenes se encuentren desempleados en un 60% con un alto nivel de formación. Escandaloso les pareció el asunto de las preferentes, el boliviano afirma que en su país por mucho menos asaltan los bancos y queman las sucursales: “No puede permitirse que un estado sea cómplice al permitir estos robos descarados a la gente”.

Extraño les resulta también que hayan rebajado los salarios a la función pública, subido escandalosamente los impuestos,  recortado en servicios esenciales a la población y que el gobierno hable exclusivamente de reducción del déficit por mandato europeo sin reparar en acciones encaminadas al crecimiento económico. Terrible consideran que todo lo anterior esté adornado por los casos de corrupción y el descrédito de los partidos y las instituciones.

He defendido cuanto he podido nuestra cruda realidad, incluso con argumentos que ni yo mismo me creo a pié juntilla, pero a los que me agarro confiando en que pueda cambiar nuestra situación como país. He argumentado sobre la esperanza en el cambio de políticos y de políticas pero no les ha servido para el entendimiento.


Ninguno de ellos se ha explicado que las calles españolas no estuvieran llenas de protestas demandando el cambio político inmediato, nada de esperar cuatro años de gobierno. “Cuando los partidos y los políticos en el gobierno mienten, llevan a cabo políticas contra los intereses de la ciudadanía, los ciudadanos tienen legitimidad para provocar su expulsión del gobierno” afirman al unísono. Hemos de ser pacientes, les digo, y exigir que se convoquen elecciones cuanto antes. “Amigo, afirma el brasilero, la paciencia de los ciudadanos es el arma que utiliza el poder para continuar haciendo lo que les da la gana”

lunes, 12 de noviembre de 2012

XXII CUMBRE IBEROAMERICANA


En Cádiz, aprovechando el bicentenario de la Pepa, se celebrará este fin de semana la XXII Cumbre Iberoamericana. Asistirán la mayoría de Jefes de Estado y de Gobierno de los países de América Latina, a excepción de Cristina Fernández de Argentina, Raúl Castro de Cuba y sin confirmar aún la presencia de Hugo Chávez de Venezuela.

Cuando se celebró la primera Cumbre en1991, la realidad era bien distinta en el panorama internacional. Buscar entonces un marco de relación intergubernamental tenía todo el sentido en lo relacionado con la economía, el conocimiento, el intercambio de experiencias, la cooperación al desarrollo, la interlocución de España ante Europa, etc..

Hoy, después de 21 años, las relaciones entre los países de América Latina cuentan con varias estructuras de integración regional que dejan vacía de contenido real la permanencia de estas cumbres. Así las propuestas de MERCOSUR, UNASUR, CELAC, SICA, han avanzado los problemas comunes dejando muy de lado la preponderancia de España como marco de referencia. La propia Unión Europea cuenta con una relación muy especial en el área y no es precisamente en estos tiempos cuando España puede servir de embajador a los intereses de los países latinoamericanos en el marco europeo.

En 1992, en el marco del V Centenario, despegaba la política de cooperación internacional al desarrollo, que establecía como prioridad el apoyo a los países hermanos de la otra orilla del Atlántico. También ha cambiado aquello, pues actualmente nuestro país ha disminuido a la mínima expresión la Ayuda al Desarrollo, siendo la misma absolutamente simbólica.

Los principios de los 90 fueron momentos muy graves en América Latina, pues se estaban terminando las dictaduras militares en varios países y en otros acababan de salir de guerras civiles fratricidas. Sus economías estaban maltrechas y fue la época de la implantación de los Planes de Ajuste Estructural por parte del FMI y del Banco Mundial. Curiosamente, ahora es nuestro país el que se encuentra sujeto a dichos planes y muy amenazado de resultar insolvente, con una crisis sin precedentes que pone en peligro los elementos básicos del estado de bienestar.

Hoy las economías latinoamericanas crecen a un ritmo aceptable, asimétrico pero sostenido. Continúan generando graves problemas en la redistribución de la riqueza interna, pero se van acortando los niveles de exclusión sin pausa.

En este marco globalizado y con unas democracias avanzadas en América Latina, España tiene muy poco que ofrecer. Ya se ha cuestionado el sentido del mantenimiento de la Cumbre en las celebradas en años anteriores. ¿Para qué reunir a los Jefes de Estado y de Gobierno, si lo que se acuerda en dichas cumbres son asuntos de menor importancia que además cada uno de los países los tiene avanzados a nivel nacional y cuentan con estructuras de integración muy superiores a lo que salga de estas cumbres?

Otrora, España podría servir como referente de transición de la dictadura a la democracia, como ejemplo de estructuras regionales y municipales. Pero en la actualidad tenemos ya experiencias mucho más enriquecedoras que la propia española en los países hermanos. Hoy, simplemente podemos servir de referencia sobre las cosas que no se deben hacer, explicarles a los homólogos latinoamericanos los fallos que hemos cometido para que puedan tenerlos en cuenta y no caigan en el error de cometerlos.

Será una Cumbre en Cádiz llena de simbolismo por el bicentenario, pero no pasará a ninguna historia. Es el momento de plantearse, muy en serio, dar por finiquitada la necesidad de estos encuentros, ya que muy poco o casi nada aportan a un espacio que es cada vez menos común.



lunes, 20 de agosto de 2012

EL CULEBRÓN ASSANGE


La situación actual que vive Julian Assange amenaza con convertirse en un culebrón de larga duración. El conflicto diplomático creado entre el Reino Unido y Ecuador tiene muy difícil solución, a no ser que Ecuador decida nombrar a Julian representante diplomático ecuatoriano con un algún cargo internacional, hecho que según los acuerdos de Viena en materia diplomática darían por finalizado el asunto, permitiendo la salida del país del creador de Wikileaks de 41 años de edad.

Todos sabemos que la intencionalidad de Assange es evitar su extradición a Suecia (donde simplemente está llamado a declarar ni siquiera aún como imputado), ante la más que previsible opción del gobierno sueco de extraditarlo a Estados Unidos acusado de desvelar secretos de estado.

De este asunto me gustaría detenerme en dos puntos a considerar. El primero tiene que ver con la tímida reacción de los organismos internacionales (a excepción de ALBA y UNASUR), que prefieren mirar para otro lado porque saben que el asunto salpica sus propias vergüenzas. Cuando se desvelan todos los documentos de Wikileaks, en una experiencia única de transparencia informativa, descubrimos la violación de los Derechos Humanos realizada por EE.UU., con vuelos irregulares, secretos y apresamientos ilegales sin ningún tipo de defensa; el confinamiento vergonzoso en la base de Guantánamo con torturas y vejaciones, sin que las Naciones Unidas ni la Corte Penal Internacional hicieran lo más mínimo, no ya por condenar dichas acciones irregulares, sino ni siquiera por tomarlas a trámite para investigarlas.

El ridículo más espantoso de estos y otros organismos (la OEA y la propia Unión Europea que miró para otro lado y fue connivente con algunas acciones irregulares) pusieron al descubierto que Estados Unidos podía campar a sus anchas en la escena internacional y hacer realmente lo que les diera la gana o, dicho de otra forma, aquello que considerasen oportuno para salvaguardar su seguridad nacional.

Toda la comunidad internacional es corresponsable por no haber investigado y, en su caso, condenado las informaciones abiertas desde los documentos de Wikileaks.  Por eso tiene miedo Julian Assange, mucho más que fundado, a que su extradición a Suecia suponga un intento de escarmiento por parte de Estados Unidos que pediría de inmediato la extradición, corriendo el peligro incluso de enfrentarse a una condena ejemplar juzgado por una comité militar, ni siquiera con un juicio civil.

El otro aspecto a resaltar es el papel de Ecuador. La imagen internacional del presidente Rafael Correa no pasaba por sus mejores momentos después de las fuertes rencillas con los medios de comunicación del país, algunas de las cuales han terminado en los tribunales. Correa ha aprovechado lo mediático del tema para asumir la responsabilidad de no permitir el desenlace descrito arriba, evitando el escarnio de Assange y obteniendo, al mismo tiempo, un reconocimiento internacional que estaba bajo mínimos.

Sin duda Julian Assange habría valorado en qué Embajada debería solicitar asilo, eligiendo a Ecuador con la confianza de que su conocido Rafael Correa asumiría dicho apoyo. El Reino Unido se ha equivocado con sus primeras declaraciones de intento de toma de la embajada, pensando que Ecuador es un país pequeño, poco relevante para sus intereses y que tenían que mantener su imagen internacional de duros en este tipo de asuntos.

Y se ha equivocado porque, aunque Ecuador no es lo mismo que si se hubiese refugiado en la Embajada de Canadá o de Brasil, la opción ecuatoriana cuenta con el respaldo legal de la Convención de Ginebra, el apoyo de América Latina y la simpatía de la opinión pública internacional por lo que significa el arrope a un personaje que nos desveló en qué mundo vivimos y en qué condiciones de ilegalidades de Estados lo hacemos.

domingo, 24 de junio de 2012

ELECCIONES EN MÉXICO


 EL próximo domingo 1 de Julio, se celebrarán las elecciones presidenciales en México, donde además, serán elegidos 128 senadores y 500 diputados federales. De los cuatro candidatos inscritos, con sus correspondientes coaliciones, podemos descartar al candidato de Nueva Alianza, Gabriel Quadri, que en ninguna de las encuestas previas realizadas supera el 5% de intención de voto.

Josefina Vázquez, candidata oficialista del PAN, Partido de Acción Nacional, sería la tercera mejor colocada, dados los problemas internos que ha tenido en su propio partido en las primarias y que personas del PAN, como el ex presidente Fox, están apoyando a otros candidatos. Parece apuntar la contienda a que la Presidencia de los Estados Unidos de México se librará entre Enrique Peña Nieto, del todopoderoso PRI, Partido Revolucionario Institucional, que concurre en coalición con los verdes; y Andrés Manuel Lopez Obrador,(AMLO), que encabeza una coalición de varios partidos entre los que figura el PRD, Partido Revolucionario Democrático.

AMLO ya se quedo a pocos votos de ser Presidente en las anteriores elecciones y actualmente encabeza todas las encuestas, mientras que el joven Enrique Peña del PRI ha ido desinflándose a medida que han pasado los días de una larga campaña electoral, principalmente porque ha dejado de acudir a varios encuentros de debate, entre ellos los organizados por movimiento #132, con jóvenes indignados por la situación política en el país.

México necesita un cambio de rumbo en su política, en sus estructuras institucionales, un control exhaustivo de sus niveles de corrupción de arriba abajo y precisa contar con nuevas ideas para periodos nuevos. Sin embargo, la ola de violencia que azota el país puede condicionar seriamente el resultado electoral. Todo el mundo sabe en México que el PRI, que ha gobernando 70 años consecutivos, es el peor de los candidatos para afrontar esta etapa, pero un discurso populista y duro, de lucha contra los cárteles de la droga, la delincuencia común y la corrupción, les puede reportar un triunfo electoral no merecido por su candidato que deja muchísimo que desear para la responsabilidad del cargo.

AMLO es la opción más seria, con un discurso mucho más de Estado, capaz de plantear una alternativa a corto, medio y largo plazo, de reinventarse México y es apoyado por muchos sectores críticos que ya han decidió no volver a apoyar al PRI ni al PAN. Estados Unidos se volcará con el candidato del PRI, pues no quiere ningún tipo de desajuste en su patio trasero y desconfía de AMLO que representa a la izquierda democrática, clase media y a grandes capas de población desfavorecida.

México se ha convertido en el país más violento de América Latina, por encima de EE.UU y de Colombia, viviendo atenazado por las guerras encubiertas y luchas de poder entre el narcotráfico, la violencia contra las mujeres, la tenaza a la prensa libre, perdiendo muchos enteros en su recorrido de libertades y democracia. Necesita un cambio profundo, no sólo de maquillaje, para volver a situarse en la senda de la defensa de los derechos humanos y el control institucional sobre la violencia, pero también para recuperar los espacios de crecimiento económico que actualmente son vitales para el país, ya que puede caer en recesión en cualquier momento.

El gran problema mexicano sigue siendo la necesidad de redistribuir la riqueza pues en los últimos años ha aumentado la brecha entre ricos y pobres, y ha crecido el número de aquellos que viven en situación de pobreza y extrema pobreza. Como país emergente tiene la necesidad de sumar esfuerzos, con Brasil y Argentina, para consolidar los nuevos sistemas de integración puestos en marcha en América Latina.


martes, 10 de abril de 2012

VI CUMBRE DE LAS AMÉRICAS


 En estos días y hasta el próximo domingo 15 de Abril, se realizará en Cartagena de Indias (Colombia), la VI Cumbre de las Américas que se presenta con algunos puntos interesantes en su agenda listos para ser desgranados.

Lejos de la pomposidad de anteriores eventos, Cartagena será una cumbre sosa, de baja intensidad en lo político y con el fantasma de fondo del cuestionamiento permanente a la Organización de Estados Americanos (OEA) por parte de los vecinos del Sur. Estados Unidos continúa perdiendo protagonismo en el área preocupado por sus asuntos internos y los conflictos árabes, mientras que las distintas instituciones de integración subregional puestas en marcha en América Latina y Caribe van tomando fuerza.

La CELAC (Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe) supone un serio peligro de permanencia para la propia OEA que ha visto disminuido su presupuesto seriamente, así como su influencia política de antaño. UNASUR (Unión de Naciones Suramericanas) continúa con el desarrollo de sus estructuras de integración abordando ya asuntos militares, económicos, monetarios, educativos, de salud y fronterizos.

En lugar de interesar las declaraciones de intenciones que se esperan en la cumbre, hay que resaltar la presencia de Obama en la misma, la ausencia de Cuba por excluida y de Ecuador por la exclusión de Cuba, (no sabemos si habrá algún país más que decline la participación) y el nuevo encuentro en Dilma Rousseff, presidenta de Brasil con Obama en la misma semana, después de la visita de esta a la Casa Blanca.

Brasil se ha convertido en la sexta economía mundial superando a Reino Unido y su visita a EEUU ha puesto de manifiesto los recelos de la casa blanca hacia el gigante del sur. Obama desea mantener una excelente relación con Brasil, pero al mismo tiempo deja manifiesto su malestar por la enorme inmersión carioca en los asuntos internacionales, en muchas ocasiones enfrentadas a las políticas norteamericanas. La agenda de Dilma en Washington así lo ha demostrado: un encuentro frio con Obama y nada de invitación a cenar en la Casa Blanca como suele hacerse con otros mandatarios.

Cuba estará en la agenda de Cartagena ya que EEUU pretende insistir en su política de aislamiento y bloqueo, mientras la gran mayoría de los países latinoamericanos pedirán el levantamiento del embargo y la inclusión cubana en las próximas cumbres. Obama se empeñará en ello aunque lo hará vestido con una “guayabera”, prenda cubana por excelencia, aunque de diseño especialmente elaborada para él. EE.UU siente que se le escapa su patio trasero, que China ha entrado con muchísima fuerza en la economía de América Latina y que las propuestas de integración regional siguen cuajando a pesar, o por encima, de los intereses de Estados Unidos.

Aparecerán otros temas sobre la mesa de la Cumbre, como la demanda Argentina sobre las Islas Malvinas, políticas sobre el cambio climático, economías para tiempos de crisis mundial y algunos asuntos más; pero lo realmente importante estará, como siempre, en los encuentros bilaterales o multilaterales, donde podremos ver algunos vacíos a Estados Unidos impensables en otras épocas.

Quizás sea esta VI Cumbre una de las últimas que celebre la Organización de Estados Americanos si el avance previsto de la CELAC y UNASUR se consolida en los próximos dos años tal y como se espera. No obstante, siempre hay que observar con atención los resultados finales de este encuentro y los detalles colaterales que se darán en Cartagena.

viernes, 13 de enero de 2012

OTRO ERROR DE RAJOY: POLÍTICA EXTERIOR



Ante la apabullante conexión de la crisis económica con nuestro papel en la Unión Europea, el primer gobierno de Mariano Rajoy presenta una propuesta claramente europeísta, con ministros formados en instituciones europeas, con la premisa de que en Europa es donde nos jugamos los cuartos.

No voy a desmerecerle la opción, pues es evidente que si no vinculamos nuestra actuación económica interna a los designios de la UE, nos hundiremos y formaremos parte de aquellos que ayudaron a hundir el proyecto europeo. Pero desde hace ya muchos años, yo diría que desde el Tratado de Maastricht, la política en la Unión Europea no es considerada “Política Exterior” sino doméstica.

Más del 75% de las directrices políticas que se aplican en los países miembros se adoptan en el ámbito europeo y, en estos tiempos de crisis de la moneda única, la unión interviene en fijar las directrices del 100% de la orientación del déficit, inversiones, reducción de la deuda y opciones de crecimiento.

Es decir, considerar que la política hacia Europa debe ser la clave de nuestra Política Exterior, es un error de bulto tan grande que pone en peligro nuestra capacidad diplomática y comercial de presencia en el resto del mundo. Orientar la acción exterior hacia lo que todos los países consideran ya temas comunes y domésticos, merma todas las demás acciones que como país deberíamos desarrollar en el exterior.

Desde la Unión Europea tardaremos algunos lustros en ir fijando una Política Exterior Compartida, a pesar de que se hayan establecido algunas embajadas unitarias, y obviar que el resto de nuestros socios europeos continúan avanzando en sus relaciones exteriores propias es condenarnos como país a la mínima expresión en nuestra capacidad de interlocución internacional.

En este sentido, España tiene una gran oportunidad de recuperar el prestigio perdido, sobre todo en América Latina, situándose no sólo como un interlocutor válido ante la Unión Europea y Latinoamérica, sino como colaborador necesario en todos los procesos de integración regional y subregional que se están dando en la región.

Los frutos recogidos en gobiernos anteriores de escasa o nula aceptación de los países latinoamericanos, debido fundamentalmente a una concepción caduca de ex metrópoli, nos ha ido llevando a perder capacidad de presencia en los nuevos procesos. Hemos de alejarnos de esa orientación y sentar de una vez las bases de igualdad en nuestra relación con los países hermanos y mostrar la disposición de colaboración para avanzar juntos.

Personalmente considero un error el nombramiento del actual Ministro de Asunto Exteriores, no por su persona en sí, sino por su clara y exclusiva orientación política hacia Europa, ya que para eso están el resto de ministerios. Rebajar hasta casi la nulidad nuestro presupuesto de Cooperación Internacional al Desarrollo no sólo nos hace más débiles sino que dilapida toda nuestra capacidad de acción exterior.

Orientar nuestra cooperación hacia los organismos multilaterales, especialmente Naciones Unidas, en busca de alguna contraprestación en el Consejo de Seguridad, es de una miopía política extraordinaria. De igual forma, romper una dinámica de cooperación internacional a través de las ONGD españolas supondría dejar en manos de escasos interlocutores nuestra acción exterior para el desarrollo.

España necesita desde hace mucho tiempo una reforma clara en nuestra diplomacia que garantice una acción exterior continuada en el tiempo, con objetivos de Estado, con diplomáticos de carrera y no políticos nombrados cada cuatro años según la tendencia del gobierno. De eso tenemos mucho que aprender todavía, pero cuanto más nos retrasemos más peso iremos perdiendo en las relaciones internacionales y en nuestra machacada política exterior.



lunes, 5 de diciembre de 2011

CREACIÓN DEL CELAC

El pasado fin de semana tuvo lugar la celebración de la primera cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (CELAC), realizada en Caracas, Venezuela, donde fue aprobada la denominada “Declaración de Caracas” y la asunción como Presidente pro tempore de Sebastián Piñera, Presidente de Chile, acompañado en la troika por Hugo Chaves, saliente y Raúl Castro, entrante.

La CELAC, que agrupa a 33 países de la región, nace con el legado político de Grupo de Río y la Cumbre de América Latina sobre Integración y Desarrollo (CALC) y se convierte en el primer organismo de integración que no cuenta con los vecinos del Norte (Canadá y EE.UU) ni con España, que siempre estuvo presente como país observador en distintas propuestas regionales.

El trasfondo del avance de la nueva Comunidad, hay que enmarcarlo en el estancamiento político y económico sufrido por la OEA (Organización de Estados Americanos) en los últimos tiempos, donde siempre ha sido muy cuestionada la influencia de Estados Unidos, el que la sede del organismo se encontrara en Washington, la enorme burocracia del organismo y los altos e ineficaces costes de funcionamiento.

Las dificultades económicas por las que atraviesa la OEA, máxime cuando en septiembre pasado los miembros del Partido Republicano cuestionaron una partida de 8 millones de dólares para su funcionamiento, ha servido de acelerador para que el nacimiento de un sistema de integración latinoamericano y caribeño sea una realidad inmediata.

América Latina quiere avanzar en solitario, sin el apadrinamiento del norte continental hacia una nueva realidad integradora, para lo cual tendrá que ir resolviendo algunas cuestiones que no son menores, como la multiplicidad de actores de integración regional y subregional, que pueden ahogar un lanzamiento global de esta nueva iniciativa.

Así, saber qué futuro tendrán UNASUR, MERCOSUR, el Sistema de Integración Centroamericano (SICA), CARICOM y otra decena de instituciones enmarcadas en integraciones menores, deberían ir adaptando su quehacer y sentido a la nueva realidad que comenzó a andar en Caracas. Incluso las Cumbres Iberoamericanas perderían su oportunidad y finalidad.

Sin duda, la creación del CELAC es el mayor paso en la historia de América Latina en cuanto a su integración regional y se hace necesario dar respuesta a toda una serie de interrogantes que han quedado sobre la mesa para posterior debate antes de la próxima cumbre en 2012 a celebrar en La Habana. Cuestiones tales como la instalación de la Secretaría General en Panamá, la incorporación de un cuarto miembro a la troika de habla inglesa en representación de los caribeños, la división sectorial de los grupos especiales de trabajo, los mecanismos de toma de decisiones, etc., mantienen alguna tensión sobre el futuro inmediato de la Comunidad.

Lo que no deja lugar a error es el compromiso de los 33 Estados Miembros de superar todos los espacios anteriores conformando una comunidad de naciones solida, con perspectiva de futuro en lo político, económico y social, que haga de América Latina y el Caribe una región a ser tenida en cuenta conjuntamente en el futuro inmediato.