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sábado, 7 de marzo de 2015

CORRUPTÓMETRO


Los niveles de corrupción en la administración pública han alcanzado sus mayores índices en la historia de nuestra democracia. De lo descubierto hasta la fecha, el corruptómetro nacional está encabezado por el Partido Popular, seguido a escasas décimas por el PSOE y ,en tercer lugar, Convergencia i Unio. La trama Gurtell, la Púnica, los Eres, Caso Formación, Palau y decenas de escándalos más, sitúan nuestro sistema de partidos en un verdadero problema para la ciudadanía.

En los países más avanzados estos asuntos se han resuelto hace tiempo. Los electores no se plantean ningún dilema sobre si apoyarán a quien haya robado más o menos, simplemente dejaron de votarles hace mucho tiempo. En nuestro país parece imperar la lectura interesada de que todos los partidos son iguales, es decir, todos roban, para eliminar o disminuir el daño causado por los casos de corrupción e intentar dejarlos a un lado en el debate electoral. De ahí el permanente recurso al “y tú mas”.

Llevamos años de retraso en la concepción política de la administración de todos, en la gestión del bien común para la mejora de nuestras condiciones de vida, contando con un nivel bastante bajo en el perfil de nuestros políticos. Los electores, que son realmente los que mandan, no pueden apoyar a ningún partido que haya metido la mano en la caja, que no haya sabido controlar los fondos y a quienes los manejan y que no haya sabido gestionar bien lo que es de todos. Así de simple.

Otro lastre de nuestra concepción política viene dado por la arrogancia de erigirse en “representantes” olvidándose de la ciudadanía durante todo el periodo de gestión. La aplicación de políticas públicas se hace en beneficio de la población y lejos de ellas deben quedar la utilización partidaria de las instituciones para pelear por disputas ajenas a la gestión encomendada. Elegimos políticos gestores de nuestra realidad y planificadores del futuro, no representantes para que hagan lo que les de la gana (la mayoría de las veces lo distinto a lo indicado en el programa electoral), ni gallos de pelea que convierten nuestra dinámica política en una feria chabacana repleta de insultos e ineptitudes.

Es necesario y urgente cambiar nuestra mentalidad a la hora de decidir a quién colocamos al frente de las instituciones y, según lo anterior, debe partir del principio de no votar a ninguna formación que haya gestionado mal, propiciado casos de corrupción o no controlado la administración de fondos. En segundo lugar, dejar a un lado a aquellas formaciones políticas que se adueñan de la representación para continuar con el circo. Necesitamos grandes políticos gestores de lo público y no políticos militantes de carrera a cargo del erario público.

Es que no aprendemos.


jueves, 29 de enero de 2015

CAMBIO ANDALUZ


En las elecciones del próximo 22 de marzo, Andalucía debe decidir entre más de lo mismo o cambio real y alternativo. Después de 35 años de gobiernos socialistas, con muletillas del PA y de Izquierda Unida, la comunidad presenta sus índices más nefastos en desempleo general, paro juvenil, disminución de la calidad en sanidad y educación, recortes en dependencia y un estancamiento de la economía provocado por dar el valor absoluto al rubro del turismo y no poner en marcha planes estratégicos de diversificación económica que construyan un nuevo mapa de desarrollo. El número de pobres ha crecido considerablemente y la pobreza extrema atenaza a cientos de miles de familias.

Las propuestas de los partidos viejos, enquistados en los juegos parlamentarios y en las partidas de ajedrez, no han servido para nada. Los últimos tres años de gobierno de coalición, con una Izquierda Unida perdida en la esquizofrenia de la revolución y los sillones, han sido los menos productivos de toda la historia de la Junta de Andalucía. Se ha pasado de puntillas sobre los problemas reales de los andaluces, utilizando los mismos como mera retórica argumentativa para quedar bien en los plenos y mantenerse con sus palabras vacías en la ignominia de los que aprietan botones al votar para mantener sus privilegios.

La gente ya está cansada de este tipo de política y de políticos. Hay que apostar por un cambio real que coloque a la institución andaluza al frente de los problemas de la población, que tenga capacidad para planificar un futuro de alternativas reales que se construye con propuestas serias y arquitectura del cambio. Eliminar la administración paralela, reconducir la nefasta gestión de lo público, acabar con la corrupción de una vez, trabajar para romper la Andalucía de primera, de segunda y de tercera, que los socialistas han fabricado sin pestañear.

Andalucía no puede ser sólo un gran “Parque Temático” para el turismo internacional y nacional, descuidando a nuestros agricultores, ganaderos, pescadores, al tiempo que se cercenan opciones de crecimiento industrial cuyo tejido ha sido dilapidado en un plis plas. Los malos gobernantes, centrados en la máxima de gobernar la miseria, tiraron la toalla hace mucho tiempo para convertirse en manijeros de los nuevos señoritos del sistema financiero. Renunciar a la transformación ha sido su gran pecado que tendrán que expiar saliendo de las instituciones.

Es el momento del cambio, de poner en marcha una transformación real de nuestra tierra, de implicar a toda la población posible en una nueva Andalucía que se programe al corto, medio y largo plazo. Basta de tantas mentiras y campañas de marketing electoralista. Basta de vividores de la política con perfiles tan bajos que no superarían una simple oposición. Ahora podemos cambiarlo, ahora es el momento del cambio para Andalucía.





domingo, 15 de diciembre de 2013

¿TIENES UN PLAN?

No se preocupen. No voy a hablarles de los planes de pensiones sino de algo mucho más importante, el plan o los planes de vida. Durante esta semana me he reunido en varias ocasiones con un grupo de jóvenes (de entre 20 y 30 años) para analizar distintos temas de actualidad, conocer su opinión y, sobre todo, su realidad. La situación general del grupo responde a la estadística del desempleo: un 60% no tiene trabajo y del 40% empleado el 75% con contratos temporales y ganando una miseria.

Hemos analizado, entre otras cosas, la realidad en el tema de las pensiones, las dificultades para que un joven pueda acceder en el futuro a la jubilación con garantías de percibir una pensión dados los requisitos a cumplir en la actualidad y el aumento de los mismos, como tendencia, cuando les toque a ellos el momento dentro de cuarenta años. El grupo de jóvenes no se muestra preocupado por su pensión de jubilación, mucho menos con comenzar a hacerse un plan de pensiones porque no tienen como alimentarlo. Su preocupación principal es que no tienen un plan, un plan para su vida.

El 75% del grupo ha terminado una licenciatura universitaria, algunos con master, y el resto al menos tiene el bachiller. Los que tienen empleo viven el aquí y ahora, saben que el mismo puede desaparecer en cualquier momento y que las opciones más claras estarían relacionadas con el sector servicios siempre sujeto a la estacionalidad y temporalidad. De los que no tienen empleo, algunos se han planteado emigrar a algún país europeo o latinoamericano, pero le faltan incluso de recursos para dar el salto a lo desconocido.

A esas edades, recuerdo que en nuestro tiempo (los 80) teníamos por delante todo un mundo de opciones importantes para ir definiendo qué plan de vida íbamos a iniciar. Incluso a sabiendas de que podríamos equivocarnos en la primera elección y podríamos rectificar en el momento oportuno. Algunos pensábamos en casarnos, tener nuestra familia, nuestro hogar, un empleo que nos gustará al que dedicar 1/3 de nuestra vida, tener hijos, continuar estudiando, etc.

Ahora los jóvenes carecen de plan. El puntal básico para poder plantearse algo es el empleo, no ya el indefinido, sino ni siquiera el temporal. Para tener un plan, uno tiene que saber que será de su vida en los próximos 10 días, en los siguientes 10 meses y en los próximos 10 años (la teoría conocida como el triple 10). Si la situación actual no permite saber, en muchos casos, que será de los jóvenes en los próximos 10 días, cómo van a poder plantearse qué será de ellos en los próximos 10 años.

Esta situación no es casual, sino causal. Está dirigida por unos intereses económicos que fijan en la inmediatez y en la permanencia de la incertidumbre sus armas para contar con una sociedad entregada a los intereses del capital. En lo político también tiene su efecto: aumentar la desafección, permitiendo así que los bloques de votantes fijos e incondicionales mantengan su poder, aunque aumente el porcentaje de abstencionistas.

Si no hacemos algo por revertir esta situación en el aquí y ahora, tendremos un problema social de graves consecuencias. Una o dos generaciones perdidas, resultan una realidad que ninguna sociedad puede permitirse. Hay que incentivar Planes de Empleo Juvenil, asumir que estamos en una situación de emergencia nacional y, como tal, diseñar estrategias para que esto cambie a la mayor brevedad posible. Eso siempre que los intereses de los gobernantes no estén aliados con los intereses económicos para intentar consolidar la situación, sin proponer alternativas de cambio.



lunes, 9 de diciembre de 2013

GOBIERNO MEDIOCRE.

Instalados en que la realidad es la que impone las políticas y que no se puede hacer aquello que vaya en contra de los intereses de Europa (Alemania), nuestro gobierno está demostrando la incapacidad para llevar a cabo medidas de alcance con resultados a medio y largo plazo. Ninguna de las medidas tomadas hasta ahora estaría dentro de un plan, una estrategia con verdaderos visos de previsibilidad ante la grave situación que atenaza a España, desde las pensiones hasta la educación, pasando por la sanidad y el empleo, la estructura política del estado o el incremento de la pobreza.

Ni siquiera son capaces de responderse a las preguntas básicas de la planificación: Cuando se toma una medida, siempre hay que analizar a quién beneficia y a quién perjudica, al tiempo que cabe preguntarse lo mismo en caso de que no se tomase dicha medida. Esta dinámica es utilizada por la gran mayoría de los que nos dedicamos a la Planificación Estratégica y su análisis y conclusiones suelen ser de lo más certeras, evitando la improvisación y el despilfarro de propuestas y presupuestos.

Nuestro gobierno es mucho más cortoplacista y lo que le interesa son los resultados que se tendrán en las próximas elecciones, no gobiernan para las próximas generaciones sino pensando en el rédito electoral de determinadas medidas. Muchos políticos del arco parlamentario les acompañan en esa dinámica, pues realizan también oposición cortoplacista basada en la contestación inmediata (normalmente en negativo) sobre las propuestas y ocurrencias gubernamentales. Básicamente el PSOE, alejado de un plan real alternativo, cegado por la alternancia, adolece de una visión holística que les sitúa en el amarre del bipartidismo como forma de gobierno.

Es cierto que la mayoría de la población se deja seducir por los resultados inmediatos de la aplicación de determinadas políticas públicas y que eso lo saben muy bien los dos trasatlánticos, pero no lo es menos que muchos ciudadanos comienzan a pensar en futuro, sobre todo en aquellas decisiones que nos afecta a medio y largo plazo. En la medida en que la población vaya valorando posicionamientos más de Estado y menos de Partidos, la permanencia del bipartidismo corre peligro. En política no basta pensar en el hoy sino, sobre todo, pensar en el mañana sabiendo que el país será distinto en población, problemáticas y necesidades.

De momento esto es lo que tenemos: un Gobierno atónito, con encefalograma plano y que actúa más como delegado de Alemania que como responsable último del futuro de los españoles. Es la clave que tenemos la obligación de cambiar en las próximas elecciones generales.


martes, 19 de noviembre de 2013

ANDALUCÍA

La crisis económica ha golpeado con dureza a los andaluces y andaluzas, especialmente a sus jóvenes que no ven ningún futuro halagüeño ni a corto ni a medio plazo. Pero antes de que la incidencia de la nefasta política económica golpeara con fuerza, la situación en Andalucía contaba con los elementos clásicos previstos para ser los más afectados. Hoy día, el problema fundamental que tiene Andalucía es el desempleo, especialmente el juvenil pero también el de mayores de 45 años. Cientos de miles de familias no tienen a ningún miembro trabajando con salario digno y los contratos estacionales y temporales han ganado la partida a la tan deseada estabilidad.

Mientras el Gobierno Andaluz se entretiene en estrategias partidistas, sin poner en marcha políticas de largo alcance para disminuir los efectos de la grave situación económica, los andaluces desesperan aumentando su desafección hacia una Junta de Andalucía que cada vez presta menos servicios, de menos calidad y que no se ocupa de los problemas estructurales de la población, optando por dedicarse a peleas con el Gobierno Central, marcando sus diferencias de territorio e ideológicas, para ir recuperando espacios perdidos en las intenciones de votos de la ciudadanía.

Un Plan Estructural para el Empleo no sólo es necesario sino urgentísimo en Andalucía. Preocuparse por la diversificación de la producción y de la economía para garantizar a medio plazo un cambio real de los referentes económicos, que aún siendo interdependientes, pueda sostener un desarrollo no sometido a los vaivenes de sectores claves como el Turismo, la Pesca y la Agricultura. Andalucía está por reinventarse en cuanto a opciones de expansión económica que favorezca la creación de un empleo mucho más estable, pero nuestros dirigentes políticos están en otra cosa: temas electorales, estrategias de partidos y dedicados a aparecer todos los días y a todas las horas posibles en Canal Sur.

Cualquier institución de la importancia de la Junta de Andalucía a nivel mundial, incluido muchos Estados bastante más pequeños que nuestra comunidad, ya habría declarado el Estado de Emergencia ante tal situación. Habrían puesto a trabajar a cientos de expertos en la búsqueda de soluciones y planes alternativos para garantizar un cambio real de la gravísima situación que estamos viviendo. Da igual que el gobierno central reduzca en 1.200 millones el presupuesto de la Junta, les da lo mismo ocho que ochenta. Lo importante es seguir ahí, apoltronados, jugando a las estrategias de asalto al poder central, cacareando las virtudes que tiene el gobierno social-comunista declarado por Susana Díaz, enrocados en discursos del siglo pasado que a nadie interesan.

¿Qué más tiene que pasar para que los partidos políticos en Andalucía se preocupen realmente de Andalucía?


lunes, 14 de octubre de 2013

VIVIR EN LA RUINA

Los últimos cuatro años de nuestra economía han sido gloriosos. Los salarios se han congelado, en el mejor de los casos, cuando no han bajado un 15% de media. Los desempleados suman 6 millones de personas, en más de millón y medio de familias no entra ningún salario, las pensiones merman su poder adquisitivo, 200.000 jóvenes se han ido del país a buscar trabajo fuera, decenas de miles de empresas pequeñas, medianas y grandes han cerrado sus puertas.

Mientras el gobierno del Partido Popular se ha encargado de freírnos a impuestos, subida del IVA, del IRPF, Luz, Gas, más todos los derivados autonómicos y municipales que también han subido de forma alarmante: IBI, Agua, Basura. Todo ello con un afán recaudatorio que ponga freno al descenso de los enormes ingresos que provocaba la burbuja inmobiliaria.

La mayoría de las familias de este país viven hoy en una economía de guerra. Se han revisado todos los gastos suprimibles del gasto familiar y reducido el gasto en la canasta básica buscando productos alimenticios más económicos y calculando el importe diario a gastar para poder llegar a fin de mes. Decenas de miles de familias no es que no lleguen a fin de mes, es que no saben cómo empezarlo.

El descenso del consumo provocado por la economía de guerra, vuelve a incidir en los cierres de nuevas empresas pequeñas, medianas y grandes, creando una espiral de ruina colectiva que amenaza seriamente con retrotraernos a niveles de países en vías de desarrollo.

Cada vez son más las voces de economistas disidentes de la postura del régimen pepero, que apuestan por invertir cuanto antes las medidas tomadas: comenzar a bajar impuestos gradualmente, subida del salario mínimo interprofesional, inversión pública en i+d+i, encarecer el despido, primar la contratación, revisar la reforma laboral, cobrar la deuda al sistema financiero para no asumirla a pagar entre todos, reducción de la administración púbica española, etc.

Lo cierto es que estamos dejando pasar una oportunidad de oro para planificar con otras orientaciones nuestra política económica. Una estrategia nueva que permitiría salir del bache al menos a medio plazo, basada en reformas estructurales de calado y que repuntarían nuestra economía no más allá de un plazo de cinco años. Si se persiste en las políticas actuales estaremos condenados a la ruina más absoluta y al desencanto generalizado de la población hacia todo lo institucional y público.

Mientras, las familias de este país se concentran en su propio miedo y en una maraña de artilugios y triquiñuelas para poder sobrevivir en este periodo ruinoso.


domingo, 8 de septiembre de 2013

HABEMUS PRESIDENTA.

Susana Díaz se ha convertido en la Presidenta de la Junta de Andalucía cargando con la herencia de Griñán y gracias a los votos de Izquierda Unida. Como su mentor, no ha pasado por las urnas para la elección y los andaluces ni pinchan ni cortan a la hora de elegir la presidencia de su máximo órgano rector. Después de más de 30 años de gobiernos socialistas en Andalucía, una mujer asume las riendas del gobierno (ya han tardado) y reclama para ella un tiempo nuevo para ejecutar las políticas que necesita Andalucía, con un talante distinto y con transparencia, lucha contra la corrupción y fomento del empleo (¿les suena?).

Con una Izquierda Unida entregada a su propia estrategia del “Sorpasso”, sosteniendo al PSOE para ver por dónde le puede hacer más daño en el futuro inmediato, la presidenta tiene los días contados. De momento conformando un gobierno que no contentará a los propios socialistas, profundizando sus diferencias entre las “familias” y poniendo en peligro el patio trasero de un partido torticero, antiguo, cortijero y lleno de prebendas provinciales. En lo inmediato, negociando unos presupuestos con Izquierda Unida bajo el paraguas del 1% impuesto por el gobierno central como endeudamiento y que pondrá en peligro la continuidad de algunas políticas sociales.

A pesar de la anodina e inexistente oposición del Partido Popular, que se mantiene amordazado por su propia corrupción, en Andalucía no se respira un clima de apoyo ni al PSOE ni a Susana Díaz como presidenta. A la desafección generalizada hacia la política se le suma que nadie la ha votado directamente como candidata y la visión de que se repite el chanchullo de herencias a dedo que tanto molestan a los electores.

Tiene la intención la presidenta de agotar la legislatura, es decir, culminarla en marzo de 2016, aunque muchos dentro del PSOE opinan que lo ideal sería convocar elecciones en Andalucía para hacerlas coincidir con las europeas, de tal forma que se evite la caída prevista del PSOE a nivel nacional. Otros opinan que incluso antes, el 28F, podrían convocarse para ir repuntando poco a poco la debacle socialista. Todos los movimientos y estrategias tienen que ver con la situación del PSOE a nivel nacional, utilizando de nuevo Andalucía para sus objetivos internos de partido.
Lo que realmente necesitamos en Andalucía no es un frente contra el gobierno central sino la aplicación de políticas públicas que afronten nuestros problemas enquistados desde hace mucho tiempo. Un Plan Estratégico para el Desarrollo, diversificado y con efectos medibles a corto, medio y largo plazo; la disminución de la administración paralela en la Junta de Andalucía; la Reforma de la Ley Electoral y la mejora de nuestra Sanidad y Educación. Mucho me temo que la presidenta, independientemente de su condición de mujer, seguirá por los cauces marcados por su partido durante tanto tiempo y que no pondrá en prioridad uno los problemas reales de los andaluces sino los intereses de su partido. El poder por el poder simplemente continuará haciendo daño.


sábado, 27 de julio de 2013

ANDALUCÍA, ¿VUELVE EL HAMBRE?

Los datos sobre el desempleo en Andalucía son escalofriantes a pesar de la última EPA que no hace sino recoger los contratos estacionales. Mucho más preocupante el número de familias en las que ningún miembro trabaja y la reducción de las ayudas y subsidios cada vez a más personas.

El turismo ha vuelto a salvarnos este verano con un incremento mínimo sobre el año anterior, gracias a las revueltas en Túnez, Egipto y Turquía, que nos han derivado cientos de miles de extranjeros. Pero a nadie se le escapa que el verano se termina y nos espera un otoño demasiado duro y un invierno absolutamente helado.

Además del turismo, Andalucía ha repuntado en el consumo de frutas y hortalizas (más baratas para llenar la canasta) así como de la carne de pollo, en detrimento del cerdo y la ternera. Nuestro aceite, que sostiene la economía de decenas de miles de familias, también se encontrará con problemas en la próxima cosecha por la alta competitividad en el mercado internacional de la producción brasilera para el consumo americano y la bajada del consumo en nuestro país.

Es cierto que si uno realiza una fotografía de lo llenos que se encuentran los chiringuitos, restaurantes, bares, hoteles y hotelitos, puede hacerse la pregunta de ¿dónde está la crisis?. Pero no es menos cierto que todos sabemos en Andalucía que lo peor de la misma está por venir.

Mientras el gobierno andaluz de la autodenominada izquierda se dedica a recomponerse invirtiendo un tiempo precioso a sus temas de partido y la derechona continúa en la inopia más absoluta, los andaluces miran con pavor el futuro que les espera sintiéndose más desolados que nunca, abandonados a su suerte.

Les encantaría a los socialistas instaurar la cartilla de racionamiento para productos básicos a sabiendas del populismo que ejercería sobre la población. No han sabido (o no han querido) hacer su trabajo durante más de 30 años al frente de la Junta de Andalucía. Hemos contado con una ayuda europea multimillonaria y con tiempo suficiente para perfilar nuestro Plan Estratégico de Desarrollo que diera como resultado la diversificación de nuestra economía y sentara las bases para una mejor redistribución de la riqueza. Pero se han quedado estancados en el subsidio, la subvención, el amiguismo y las bocas agradecidas calculando el rédito electoral que ello les reportaría. Han dilapidado la oportunidad de construir una nueva Andalucía centrándose en exclusividad en el mantenimiento del poder por el poder.

Por suerte cada vez son más los andaluces que les van a reclamar su responsabilidad a esta izquierda vetusta, aletargada y trasnochada. Y lo harán en las urnas eligiendo otras opciones de savia nueva que no viva anquilosada en el siglo XX y en la guerra fría, sino que esté pendiente del porvenir de esta tierra maltratada.


jueves, 4 de julio de 2013

ANDALUCÍA EN LA ENCRUCIJADA.

En lugar de haber aprovechado el primer año de gobierno de coalición PSOE-IU en Andalucía, para realizar las transformaciones estructurales precisas en nuestra comunidad e iniciar un proceso de Planificación Estratégica a mediano y largo plazo que diera como resultado el cambio y diversificación de nuestro desarrollo, ambos partidos han demostrado que de lo único que saben y que realmente les interesa son las elecciones.

Con un PP defenestrado en Andalucía que pagará los platos rotos de la política absurda del gobierno central, el gobierno de coalición podría haberse dedicado íntegramente a buscar soluciones a los problemas reales de Andalucía marcando estrategias de largo alcance, modificando la administración autonómica (incluyendo a sus empresas, fundaciones y observatorios), promoviendo la unificación de Ayuntamientos pequeños y agrupando las competencias entre la Junta y los municipios para hacer posible la desaparición de las Diputaciones Provinciales en el corto plazo.

Pero eso sería mucho pedir a dos partidos (PSOE-IU), que no tienen su punto de mira en las próximas generaciones andaluzas sino en las próximas elecciones andaluzas. Lamentablemente esto es así desde el día siguiente de celebradas las anteriores. Se han soportado para seguir gobernando, pero a todas luces y según sus intereses electoreros el gobierno no va.

Izquierda Unida tiene muy claro en su estrategia que tiene que diferenciarse políticamente del PSOE si quiere obtener buenos resultados en las próximas elecciones y escenificará la ruptura más temprano que tarde. Puede utilizar el escándalo de los ERES, que según el último auto de la Juez Alaya incorpora como imputados a 20 altos cargos de la Junta, algunos en activo. También puede utilizar el momento de presupuestos 2014, que se debatirán en la cámara andaluza a partir de septiembre próximo, plantándose con el argumento de escasez de políticas sociales. Cualquiera de las dos excusas le serviría a IU para consolidar su estrategia de la ruptura.

El PSOE y Griñán son conocedores de ambas cuestiones. Por un lado, las ansias electorales de IU y por otro, que los tiempos que se avecinan con los ERES y presupuestos les perjudica más que les beneficia. Griñán siempre ha sido espabilado y sabía perfectamente que el momento de poner las cartas sobre la mesa era ahora.

El perjudicado de la novela siempre es la ciudadanía andaluza que una vez más nos veremos sin políticas públicas diseñadas y pensadas para solucionar nuestros problemas, sino en una nueva contienda electoral partidista e interesada. Estamos obligados a asumir la responsabilidad como ciudadanos y de una vez elegir bien dejando de la lado a estos políticos que no se merecen nuestra confianza.  Las elecciones anticipadas son un hecho y nuestra responsabilidad será fundamental sobre el futuro de Andalucía.


domingo, 26 de mayo de 2013

ANDALUCÍA,UN AÑO DESPUÉS.

Se ha cumplido un año desde la conformación del gobierno de coalición entre el PSOE e Izquierda Unida en Andalucía. Un año que presenta más sombras que luces en la gestión del ejecutivo andaluz y que varios analistas ya han considerado como un año perdido. A mi juicio, cuatro han sido los elementos que dan lugar a dicha afirmación.

En primer lugar, que ambos partidos han considerado al gobierno andaluz como un bastión dentro del mapa español para el enfrentamiento directo con el gobierno central. No se puede gobernar una institución tan amplia como la Junta de Andalucía pensando permanentemente en sacar rédito político de su acción frente al Partido Popular.

En segundo lugar, el PSOE está situado en un escenario de recuperación nacional desde el bastión de Andalucía, mientras IU pretende mostrarse a nivel nacional como una fuerza con capacidad de gobernar. Ambos representan hoy en sus fuerzas políticas la referencia básica para los avances de sus partidos.

En lo ejecutivo, tercera apreciación, durante este año Andalucía no ha avanzado nada. Pareciera que se ha tardado todo un año en hacerse con la dinámica de funcionamiento de gobierno, conocer sus claves, poner en marcha la maquinaria de gestión compartida, sin haber puesto en valor iniciativas clave para un periodo de grave crisis.

Por último, algunos fracasos sonados como la inútil comisión de investigación de los Eres, un verdadero escándalo parlamentario, caso Invercaria, incremento exagerado del desempleo en Andalucía, falta de políticas de incentivos económicos, recortes en Educación y Sanidad, permanencia de infinidad de institutos, empresas públicas, fundaciones, observatorios, etc., que continúan siendo un lastre de la administración andaluza.

Izquierda Unida cree haber encontrado un filón con el decreto sobre la vivienda como golpe de efecto, pero no sólo asume la gestión nefasta del gobierno del que forma parte sino que además ni siquiera pone sobre la mesa aspectos que eran irrenunciables y firmados ante notario como la reforma de la ley electoral en Andalucía y su opción clara por levantar las alfombras, tan cacareada en la campaña electoral. Una vez en el gobierno parece que las cosas se ven de otra forma, que lo que era irrenunciable se vuelve tímido y negociable.

Andalucía ha perdido un año en Planificación Estratégica tan necesaria para combatir una situación de crisis económica y desempleo. Un diseño a medio y largo plazo que permita a los andaluces visibilizar algunas posibles salidas. Es necesaria y urgente la diversificación de nuestro tejido productivo y económico, la incorporación de nuevas propuestas de desarrollo.

Andalucía precisa de políticos que piensen “en” los andaluces no “por” los andaluces. Ambos partidos se empeñan en arrogarse lo que tenemos que pensar y se olvidan de que simplemente (ni más ni menos) están al frente de una institución para desarrollar políticas públicas, no para utilizarla como cabeza de puente en su carrera de enfrentamientos interesados. El Pueblo Andaluz necesita un punto de referencia estratégico y no estrategias partidistas para recuperar la Moncloa. Un año perdido.


jueves, 25 de abril de 2013

MALOS GOBERNANTES


España vive una crisis con precedentes, aquellos que ocurrieron a mediados de los 70, los primeros de los 80 y los de mediados de los 90. Es cíclico, se repite cada x años, por lo tanto, predecible y evitable. Bien es cierto que la crisis que vivimos actualmente tiene sus propios tintes, como todas, pero refleja fielmente la incapacidad de nuestros gobernantes para prevenir, planificar y evitar sus consecuencias.

Este es el principal problema que tenemos con los gobernantes. No que defiendan unas ideas u otras, no que estén muy alejados de lo que siente y padece la población en general, sino su falta de preparación para abordar desde la previsibilidad el necesario adelantamiento a la realidad social.

Trabajar en Planificación Estratégica es una verdadera aventura vital y me ha hecho, a lo largo de los años, comprender que todo es modificable, convirtiéndonos en agentes de cambio social, con la necesaria capacidad para introducir los cambios necesarios, siendo fundamental contar con un perfecto análisis de la situación de ahora mismo, partiendo de lo ocurrido anteriormente y dibujando escenarios de lo que puede ocurrir en los próximos periodos.

El cuerpo político no sabe y no quiere realizar esta labor. Principalmente, porque la misma se tiene que dar a medio y largo plazo y nuestros políticos son demasiado cortoplacistas, pensando siempre en las próximas elecciones desde el primer momento en que comienza su periodo de gobierno. Todo aquello que se hace, aprueba, propone, se hace pensando en la repercusión que tendrá sobre resultados en  las próximas elecciones. Esta estrechez de miras nos coloca a los ciudadanos en un callejón sin salida, ya que la aplicación de las políticas necesarias debería contar con  acuerdos muy amplios y de largo alcance, mientras que lo que se practica habitualmente son medidas viendo los árboles que impiden ver el bosque.

La ciudadanía se despega de la clase política, pierde la fe en la democracia y deja de acudir a las urnas. Consecuencias que nunca han afectado a los partidos tradicionales y viejos porque solo piensan en los porcentajes de voto que asignan escaños, incluso en privado aplauden la baja participación porque así los más críticos con la situación dejan de influir en los resultados de las urnas y salen beneficiados.

Es la hora de que asumamos nuestra responsabilidad en la buena elección de los representantes, controlar el funcionamiento de las instituciones, evaluar permanentemente las tareas de gobierno y a los partidos políticos. Es la hora de asumir que somos los únicos que podemos cambiar esta situación y que podemos remover del escaño a todos aquellos que lo hagan mal.