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martes, 22 de marzo de 2016

¿ESTAMOS EN GUERRA?

Tras los atentados en el  aeropuerto y metro de Bruselas, el primer ministro francés, Manuel Valls, se apresuró a declarar que estamos en guerra. Bueno, no es que haya descubierto la pólvora, pero conviene especificar en qué tipo de guerra estamos desde hace ya dos años y medio con la aparición del ISIS o Estado Islámico, y hacia dónde se dirige la misma.

En la actualidad, los radicales yihadistas han extendido su presencia en Irak y Siria. No es cierto que hayan retrocedido ni perdido muchas plazas, su estrategia pasa por tomar territorios y consolidar un “Estado” propiamente dicho. En estos países se trata de una guerra de posiciones, a la antigua usanza aunque sin frentes definidos en trincheras. Controlan una buena parte del petróleo Iraquí en los pozos del norte y este del país, con un corredor que atraviesa el norte de Siria hasta llegar a Turquía, donde suelen dar salida a sus mercancías en el mercado negro.

Además de esta guerra de posiciones, ISIS se plantea una estrategia de desgaste permanente en dos frentes: Por un lado, el África Occidental, donde sus grupos afines perpetran atentados y realizan acciones de golpe de mano en Malí, Níger, Costa de Marfil, Burkina Faso y Túnez; y, por otro, acciones de terror e intimidación en la Europa central, que mantengan elevado el espíritu de lucha de sus seguidores al tiempo que obligue a las autoridades de varios países a aumentar sus estados internos de alerta policial y social. En ambos frentes de desgaste, el coste en vidas y armamento para el Estado Islámico es mínimo comparado con los “beneficios” que obtienen.

Pero el diseño estratégico del Estado Islámico va mucho más allá de lo que actualmente podemos imaginar. La guerra de desgaste elevará su nivel e intensidad en cinco países de vital importancia para ISIS: Turquía, Egipto, Libia, Argelia y Túnez. En los próximos meses, iremos viendo como se incrementan los atentados en estos países, llamando la atención sobre Argelia y Egipto, principales objetivos de los yihadistas para sumar territorio en toda la orilla sur del Mediterráneo.

En el caso de Egipto contarán con el apoyo de radicales egipcios que vieron cómo los militares le arrebataron mediante golpe de estado un gobierno de los Hermanos Musulmanes elegido democráticamente. En Argelia, la bajada de los precios del crudo y del gas, hacen que cada día se sumen más yihadistas contra el gobierno, sin tampoco olvidar la carnicería que supuso arrebatar el poder por la fuerza al Frente Islámico de Salvación (FIS), brazo político del Grupo Islámico Armado (GIA), que sigue latente a pesar de los veinte años transcurridos.

Aparecerán en países europeos actos de terrorismo cuando ellos quieran y les interese, poniendo en jaque las decisiones que se tomen sobre su contienda. Estamos en una guerra que no se ganará hasta que alguna coalición aliada de gran envergadura ponga las botas (infantería) en los escenarios del conflicto, cosa que por ahora se ve muy poco probable.

A Túnez, Egipto y Turquía los están desangrando con uno de sus principales rubros de entrada de divisas: el turismo. Pero además de las acciones aisladas que consiguen ese objetivo, tienen previsto iniciar pequeñas tomas de territorio que amplíen sus posiciones hacia el objetivo final. Es muy posible que sus acciones de terror se amplíen a Senegal, Marruecos y Nigeria, en África; mientras que en Europa no podemos descartar que arremetan con atentados en Reino Unido, España e Italia, además de Bélgica y Francia.

Así pues, la afirmación de Manuel Valls es completamente cierta: Estamos en Guerra. Una guerra ciertamente diferente, de nuevo cuño, que cuenta con muchos frentes, muchos actores, tácticas avanzadas, utilización de redes de Internet y combatientes en las filas de ISIS de más de 60 países. Todo indica que el número de efectivos ha crecido en lugar de disminuir y que se consolidan las posiciones tomadas, con gobiernos locales islámicos gestionados y coordinados por el Califa y sus comandantes.

Ganar esta guerra llevará mucho tiempo y acarreará mucho sufrimiento en todos los campos de batalla. Hemos de situarnos en ese escenario si realmente queremos ir buscando soluciones de alcance.







sábado, 14 de marzo de 2015

ESTADO ISLÁMICO SE ENSANCHA


Después del análisis trimestral sobre la situación de propagación del Estado Islámico (ISIS), habría que insistir en los tres elementos fundamentales para contar con una visión global de lo que está sucediendo.

En primer lugar, hay que destacar la ampliación (aceptación) por parte del Califa Ibrahim, de las fuerzas del grupo nigeriano de Boko Haram, colocando bajo sus órdenes dicho grupo con la misión de propagar el foco negro africano al sur del Sahara. Boko Haram debe cumplir con los objetivos de ampliar la zona de expansión del Estado Islámico haciéndolo llegar a otros países del área, diseminar las medidas de respuesta del infiel y servir de foco de captación y adiestramiento para nutrir a las fuerzas yihadistas en la guerra santa.

En segundo lugar, se han revisado las cifras de emisión de combatientes para engrosar las filas del Estado Islámico y las mismas son realmente escalofriantes. Combatientes de más de 50 países del mundo (donde se incluyen todos los europeos), tienen hoy presencia en las filas del ISIS, sorprendiendo algunos de ellos pos su número: Rusia 1.500, Francia 1.200, Arabia Saudí 2.500, Túnez 3.000, Marruecos 1.500, Jordania 2.100, Alemania y Reino Unido 600 cada uno y así una larga lista hasta completar más de 30.000 externos, que sumados a las centrales de Irak y Siria, darían un total de efectivos cercana a los 100.000 efectivos.

Una estimación sobre estos datos, bastante ajustada y conservadora, indica que por cada reclutado que ha dado el paso de incorporarse realmente, habría diez personas más que se lo han pensado y que por distintos motivos (familiares, laborales, etc.), no han dado el último paso de integrarse a las filas del Estado Islámico. Eso significaría que unas 300.000 personas en todo el mundo han estado valorando si se integran o no al frente de batalla. De ese total, se estima que al menos 30.000, que han permanecido en sus países, apoyan sin dudarlo el establecimiento del Estado Islámico y cumplen tareas de captación, difusión, preparación y apoyo.

El dato más preocupante de esta estimación es que al menos el 10% de ellos, es decir, unas 3.000 personas estarían dispuestos a cometer actos terroristas en los países en que permanecen, bajo las órdenes y supervisión del Califa, manteniéndose como células dormidas pero listas para actuar en cualquier momento y en cualquiera de los 50 países emisores de yihadistas. Su motivación es muy alta y su miedo a la muerte ninguno, con lo que pueden poner en jaque a cualquier estado con acciones en lugares de grandes aglomeraciones de público: metros, estadios, conciertos, teatros, cines o centros comerciales. Sus órdenes siempre llegarán del sirio Abu Mohamed al Adnani y responderán a la estrategia que Estado Islámico plantee en cada momento para desestabilizar la capacidad de respuesta  contra el ISIS.

Por último, en tercer lugar, los gobiernos occidentales han puesto en marcha niveles de seguridad o alerta de rango alto, lo que ha servido para prevenir algunas acciones y para desarticular algunos grupos que venían actuando en funciones de captación y difusión en sus respectivos países. Pero, por el contrario, aún no se ha fijado una estrategia común en el plano militar para frenar, reducir y destruir las capacidades de crecimiento del Estado Islámico. Se hace necesario establecer una coalición internacional que diseñe objetivos y estrategias para frenar lo que, de pasar algún tiempo, no tendría vuelta atrás.

Con todo ello, cabe decir que se ha avanzado algo en la respuesta que el ejército iraquí ha lanzado al este de Irak y del apoyo Kurdo en el norte, pero a la contra, Estado Islámico ha afianzado la presencia de grupos yihadistas en Afganistán, Pakistán, Arabia Saudí, Yemen, Egipto, Libia, Argelia y el recién incorporado Boko Haram al noreste de Nigeria. De no actuar con rapidez mucho me temo que en el próximo análisis estos datos irán a peor.



domingo, 18 de enero de 2015

LA CRISIS DEL PETRÓLEO: ARGELIA.


Mucho se está hablando de la repercusión negativa sobre las economías de países productores de hidrocarburos, especialmente sobre Rusia y Venezuela, pero muy poco, o casi nada, sobre su repercusión en un país cercano como Argelia, situado a 150 kilómetros de distancia, cuyo gas entra en España y Europa a través del gaseoducto marino.

Argelia es un país absolutamente dependiente de la exportación de recursos energéticos. El 97% de sus exportaciones y el 40% de su Producto Interior Bruto (PIB), dependen de ellos. Es el tercer productor africano, detrás de Nigeria y Angola, y de todos los países miembros de la OPEP, es el más dependiente de los ingresos en divisas por sus exportaciones.

Haciendo memoria de la importancia de la llamada “primavera árabe”, en países como Túnez, Libia y, en menor medida, en Marruecos, hemos de recordar que en Argelia prácticamente pasó desapercibida, fundamentalmente por la puesta en marcha de una serie de subsidios gubernamentales que acallaron muchas demandas sociales de la población argelina. Ese aumento del gasto social en Argelia ha tenido una importancia tremenda a la hora de gestionar la pacificación de la “primavera árabe”, pero también en sus arcas del estado, que se han colocado en un déficit cercano a los 10.000 millones de dólares y que sufrirá un incremento del mismo en 2015 de un 13%.

Los precios a la baja de los hidrocarburos estrangularán la entrada de divisas y el gasto social va a disminuir inexorablemente. Mucha de la población subsidiada dejará de recibir ayudas y la adquisición de productos básicos será puesta en peligro para la mayoría de los argelinos. Esta situación puede traer revueltas importantes en Argelia, quizás retomando su “primavera árabe” no realizada o acallada en su momento.

Uno de los errores que más se le achaca a las autoridades argelinas, es el no haber sabido introducir una diversificación de su economía en las exportaciones que fuese disminuyendo la absoluta dependencia de los hidrocarburos. Esta es la diferencia fundamental con otros productores, a excepción de Arabia Saudí o Qatar, que pueden soportar precios bajos del barril de petróleo durante mucho tiempo, aun siendo dependiente en absoluto de su producción y exportación.

Ya comienzan a alzarse voces de protesta en Argelia, a sabiendas de la repercusión inmediata sobre la disminución considerable de su gasto social para no caer en bancarrota y no sería de extrañar que en breve plazo puedan darse revueltas sociales de gravedad. También hemos de tener en cuenta que en Argelia se ha venido dando una recuperación de los grupos islamistas reprimidos que apoyaron con fuerza la aparición del GIA (Grupo Islámico Armado) y del FIS (Frente Islámico de Salvación), que fuera declarado ilegal en marzo de 1992.

Todas estás variables pueden cruzarse para que Argelia sufra un cambio radical en su actual situación pacífica en el norte de África.

domingo, 14 de septiembre de 2014

LA IMAGEN DEL TERROR.


Brutal. Brutal y condenable. Las imágenes de la decapitación del cooperante británico David Haines, a manos de Estado Islámico (ISIS) dejan perplejo por su frialdad y espanto. Davis es la tercera persona occidental ejecutada para castigar la intromisión de occidente en la expansión del Califato. Una realidad que suena a ficción, pero que es auténtica como la vida misma. ISIS amenaza con ejecutar a un cuarto occidental que está en su poder desde hace semanas.

La propuesta de Obama para combatir el avance de Estado Islámico, encabezando una coalición internacional formada por el momento por unos 20 países, entre árabes y occidentales, de los que oficialmente no participa España, ha acelerado la respuesta de ISIS en dos frentes a tener en cuenta: 1) Las ejecuciones más periódicas y frecuentes de sus prisioneros (sean periodistas, cooperantes o lo que fueren) y 2) La realización de algún atentado de envergadura en alguno de los países que conforman la coalición que deje entrever su poderío de acción en su seno.

Las agencias de inteligencia no están volviendo a engañar cuando han trasladado a los medios que Estado Islámico estaría compuesto por 31.500 combatientes, cuando desde distintas fuentes anteriores a estas cifras ya sabíamos que no son menos de 80.000. De ellos, reconocidos por la monarquía alauí, 2.000 marroquíes, miles de iraquíes, afganos, sirios, jordanos, libaneses, y hasta 60 españoles. ISIS cuenta con células durmientes en todos los países occidentales, incluido Estados Unidos y España, listas para actuar en el momento que se les ordene.

España ha querido reducir las quejas sobre su no integración en la coalición, con la “donación” de 25.000 CETME, bayonetas y su munición correspondiente, para entregar a los kurdos que combaten al Estado Islámico en el norte de Irak. Eso sí, se apresura a justificar el Ministro Margallo, “se trata de 25.000 CETME que teníamos en cajas sin usar desde hace diez años” y para tenerlos ahí mejor les damos un uso. Vergonzoso.

Quisiera recordar algunas de las claves para entender el funcionamiento y estrategia de Estado Islámico. Están avanzando en territorio, tanto en Irak como en Siria, conquistando núcleos urbanos e instalando, mediante un destacamento al efecto, el Califato. Es decir, consiguen sumar por la fuerza a miles de adeptos que se incorporan en su mayoría a sus filas de la guerra santa al tiempo que gestionan bajo la ley del Corán los territorios ocupados.

La extensión del Califato que quieren instaurar llega hasta Austria y, obviamente, España para ellos significa la recuperación de lo que les fue usurpado por los Reyes Católicos, su Califato Omeya robado y del que no están dispuestos a renunciar.

El miedo y el terror, serán los instrumentos para sembrar el pánico en occidente. Las decapitaciones hasta la fecha, más las que vengan a continuación, serán su formato prioritario para mostrar su poder, pero como reacción a la colación de Obama nadie discute ya que se prepara un fuerte atentado en occidente. Solo falta saber cuándo, dónde y de qué envergadura será.

No desearía que algún illuminatti espabilado, sapientísimo de la realidad islámica, adujera que estoy exagerando o que intentamos asustar a nuestra gente. Basta con analizar los medios árabes y algunos informes abiertos de las seguridades de occidente para saber que el peligro no solo es inminente y real, sino además incontrolado.

La forma de luchar contra ISIS es de larga duración. No hay frente de combate, por lo que habrá que actuar desde el aire bombardeando posibles objetivos y movimiento de tropas. Pero el movimiento es tan rápido y cuenta con escudos humanos de tal volumen, que hará muy difícil una victoria cortoplacista. Llevará muchos años aniquilar este ejército y se sufrirá en demasía si comienzan a actuar sus células dormidas.

Así que dispongámonos a continuar viendo las imágenes del terror que utilizarán para acrecentar nuestro miedo y vender su fuerza. Una nueva guerra que no sabemos dónde conduce y cuáles serán sus efectos en el futuro mediato.