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martes, 31 de mayo de 2016

LA BATALLA POR FALUYA

A finales de diciembre de 2013, un grupo de combatientes del ISIS se hacen con la población de Faluya, a 50 kilómetros al oeste de Bagdad, con 350.000 habitantes. El 3 de enero de 2014 se proclama el Califato, dando inicio a lo que hoy conocemos como Estado Islámico. Bakral-Baghdadi se presenta como El Califa, con el nombre de Ibrahim.

Después de dos años y medio de su fundación, el califato sólo ha crecido, ampliando su radio de acción no solo a Irak y Siria, sino adentrándose en Libia, Mali, Nigeria, Burkina Faso, Costa de Marfil, Túnez y algunos países más, con apoyo de otras milicias muyahidines.

Durante todo este tiempo, la colación internacional, que dirige Estados Unidos, ha estado estudiando la forma de contrarrestar su crecimiento y comenzar a detraer y recuperar los territorios ocupados por ISIS. Bajo la premisa de que no se podría realizar tal misión si la infantería no ponía su bota en la contienda y queriendo evitar a toda costa que los efectivos fueses norteamericanos, EEUU ha llevado a cabo una preparación militar concienzuda del nuevo ejército iraquí para que sean ellos los encargados de las tomas terrestres.

Con el apoyo de la fuerza aérea estadounidense, el ejército iraquí, formado ahora por mayoría de chiíes, se plantea la recuperación de Faluya con la intención de mostrar al mundo que se inicia una guerra contra ISIS para erradicar su actual poder. Pero lo que realmente esconde esta ofensiva militar ideada y financiada por la coalición internacional, es un ensayo y comprobación de los efectos de un ataque masivo contra una ciudad como Faluya para poder evaluar las bajas en la batalla, las bajas civiles, el número de personas desplazadas, y la inversión realizada en la empresa. Todo ello, con miras a su objetivo principal que sería el ataque a Mosul, bastión del ISIS, una ciudad con más de dos millones de habitantes y centro real de la expansión y financiación del Estado Islámico.

Es denunciable, ante la opinión pública internacional, que los estrategas militares de Estados Unidos en la región estén utilizando a la población de Faluya como conejillos de india para valorar los efectos de un ataque de recuperación de localidades mayores, sin importarles el número de bajas civiles, las familias desplazadas que se encontrarán en el máximo de los desamparos y la destrucción total de una ciudad que quedará reducida a escombros para que nadie pueda habitarla ni gestionarla. Esta estrategia de Tierra Quemada supone, no solo un fracaso en un escenario bélico, sino una violación de los derechos humanos que afectan a las personas civiles tomadas como rehenes por unos y por meros daños colaterales por otros.

Faluya quedará destruida y sus habitantes también. Es muy posible que el ejército iraquí recupere esta ciudad con el apoyo de Estados Unidos, pero los daños ocasionados para que esto suceda pondrán en valor la estrategia del ISIS para seguir aumentando sus acciones y agrandando su ejército. Mal empezamos.



martes, 22 de marzo de 2016

¿ESTAMOS EN GUERRA?

Tras los atentados en el  aeropuerto y metro de Bruselas, el primer ministro francés, Manuel Valls, se apresuró a declarar que estamos en guerra. Bueno, no es que haya descubierto la pólvora, pero conviene especificar en qué tipo de guerra estamos desde hace ya dos años y medio con la aparición del ISIS o Estado Islámico, y hacia dónde se dirige la misma.

En la actualidad, los radicales yihadistas han extendido su presencia en Irak y Siria. No es cierto que hayan retrocedido ni perdido muchas plazas, su estrategia pasa por tomar territorios y consolidar un “Estado” propiamente dicho. En estos países se trata de una guerra de posiciones, a la antigua usanza aunque sin frentes definidos en trincheras. Controlan una buena parte del petróleo Iraquí en los pozos del norte y este del país, con un corredor que atraviesa el norte de Siria hasta llegar a Turquía, donde suelen dar salida a sus mercancías en el mercado negro.

Además de esta guerra de posiciones, ISIS se plantea una estrategia de desgaste permanente en dos frentes: Por un lado, el África Occidental, donde sus grupos afines perpetran atentados y realizan acciones de golpe de mano en Malí, Níger, Costa de Marfil, Burkina Faso y Túnez; y, por otro, acciones de terror e intimidación en la Europa central, que mantengan elevado el espíritu de lucha de sus seguidores al tiempo que obligue a las autoridades de varios países a aumentar sus estados internos de alerta policial y social. En ambos frentes de desgaste, el coste en vidas y armamento para el Estado Islámico es mínimo comparado con los “beneficios” que obtienen.

Pero el diseño estratégico del Estado Islámico va mucho más allá de lo que actualmente podemos imaginar. La guerra de desgaste elevará su nivel e intensidad en cinco países de vital importancia para ISIS: Turquía, Egipto, Libia, Argelia y Túnez. En los próximos meses, iremos viendo como se incrementan los atentados en estos países, llamando la atención sobre Argelia y Egipto, principales objetivos de los yihadistas para sumar territorio en toda la orilla sur del Mediterráneo.

En el caso de Egipto contarán con el apoyo de radicales egipcios que vieron cómo los militares le arrebataron mediante golpe de estado un gobierno de los Hermanos Musulmanes elegido democráticamente. En Argelia, la bajada de los precios del crudo y del gas, hacen que cada día se sumen más yihadistas contra el gobierno, sin tampoco olvidar la carnicería que supuso arrebatar el poder por la fuerza al Frente Islámico de Salvación (FIS), brazo político del Grupo Islámico Armado (GIA), que sigue latente a pesar de los veinte años transcurridos.

Aparecerán en países europeos actos de terrorismo cuando ellos quieran y les interese, poniendo en jaque las decisiones que se tomen sobre su contienda. Estamos en una guerra que no se ganará hasta que alguna coalición aliada de gran envergadura ponga las botas (infantería) en los escenarios del conflicto, cosa que por ahora se ve muy poco probable.

A Túnez, Egipto y Turquía los están desangrando con uno de sus principales rubros de entrada de divisas: el turismo. Pero además de las acciones aisladas que consiguen ese objetivo, tienen previsto iniciar pequeñas tomas de territorio que amplíen sus posiciones hacia el objetivo final. Es muy posible que sus acciones de terror se amplíen a Senegal, Marruecos y Nigeria, en África; mientras que en Europa no podemos descartar que arremetan con atentados en Reino Unido, España e Italia, además de Bélgica y Francia.

Así pues, la afirmación de Manuel Valls es completamente cierta: Estamos en Guerra. Una guerra ciertamente diferente, de nuevo cuño, que cuenta con muchos frentes, muchos actores, tácticas avanzadas, utilización de redes de Internet y combatientes en las filas de ISIS de más de 60 países. Todo indica que el número de efectivos ha crecido en lugar de disminuir y que se consolidan las posiciones tomadas, con gobiernos locales islámicos gestionados y coordinados por el Califa y sus comandantes.

Ganar esta guerra llevará mucho tiempo y acarreará mucho sufrimiento en todos los campos de batalla. Hemos de situarnos en ese escenario si realmente queremos ir buscando soluciones de alcance.







jueves, 6 de agosto de 2015

CAMBIO DE PARADIGMA


En un artículo del mes de abril, titulado “Se acabó la crisis”, venía a argumentar que aquello que se convierte en cotidiano aleja los anhelos de lo que un día fue convirtiéndose en normal y, por lo tanto, dejando atrás la tan rechazada pero real palabra “crisis”. Lo que vivimos ahora no puede llamarse literalmente “crisis”, pues esta se debe comparar con relación a algo y eso era efectivo si lo hacíamos con la situación anterior (en este caso la de 2007-2008), pero ya avanzados siete largos años, lo denominado como crisis se ha convertido en lo habitual.

Por ello, sería mucho más conveniente ir hablando de que se ha producido un cambio de paradigma, es decir, una situación totalmente distinta a la que se vivía antes, que ha venido para quedarse y constituye ahora, y en los próximos lustros, una nueva forma de entender conceptos como el empleo, el contrato laboral, la temporalidad, el subsidio, los estudios universitarios, los grados y los master, la atención sanitaria, los recortes en ambos y otros servicios públicos, la exigua atención a la dependencia y otras decenas de lindezas que, por obra y gracia de los planes estructurales europeos, nos han colado desde las políticas del Partido Popular.

Este cambio de paradigma implica, además, una transformación sustancial de hábitos que hace menos de una década manejábamos con otros criterios. La temporalidad, como baluarte de la inseguridad, ha modificado prioridades y opciones tan normalizadas como la independencia en parejas jóvenes, pensiones de jubilación que aumentan un raquítico 0,25% y que en muchas ocasiones han de servir para ayudar económicamente a hijos y nietos, la dificultad para atreverse a dar el paso de adquirir una vivienda cuando apenas puede pagarse un alquiler bajo, abrirse a trabajar fuera del país, desarraigo y cientos de miles de personas que, a pesar de contar con un empleo, siguen siendo pobres.

Esta nueva realidad ha venido para quedarse. Que nadie piense en su temporalidad como un objetivo a vislumbrar en el corto y medio plazo. Es más, me atrevería a decir que forma parte de un determinado diseño de configuración social mucho más cercano a la idea neoconservadora que al estado del bienestar. Al mismo tiempo, nuestro país acentúa a pasos agigantados lo que pareciera nuestro destino en el conjunto de la envejecida Europa, girando la mayor parte del empleo (también el temporal) en torno a los servicios. España va quedando como una especie de gran parque temático de sol y playa, museos, fiestas, bares y tapas, donde el turismo internacional fija su atención. Una atención que viene favorecida por los conflictos en Túnez, Egipto, Grecia y Turquía, haciendo de España el lugar elegido para este y los próximos años.

La clase política no hace ni hará nada para modificar este paradigma. Siempre la inseguridad hizo más vulnerables a la plebe y repetir modelos cuasi feudales siempre les resultará rentable. Así que toca ir dando pasos para ir cambiando poco a poco nuestra actual realidad. Llevará tiempo, pero si nos conformamos nuestros nietos es posible que nunca nos lo perdonen.


miércoles, 29 de julio de 2015

TURISMO Y CONFLICTOS.


Los datos de crecimiento del turismo en nuestro país son de los mejores que se recuerdan. Los hoteleros están frotándose las manos y el gobierno feliz por los descensos escalofriantes en el número de contratos temporales que se están creando. Los informes de la EPA y los de empleo en Julio, que nos darán la semana próxima, son concluyentes: el número de desempleados ha bajado considerablemente, aunque ocultarán tanto la temporalidad como los bajos salarios de los contratos estacionales.

Los beneficios que obtendrán los empresarios no tienen correlación con la mejora de la situación salarial ni de los propios contratos, pues muchos de ellos están por debajo de las 20 horas semanales. Pero a ello, hemos de sumar un análisis de contexto que aleja al sector de una consolidación de esta tendencia anual, análisis sin el cual seguiríamos engañando al personal.

Desde los tiroteos en Túnez, primero en el museo de la capital a cruceristas y luego en la playa a turistas europeos, provocados por personas vinculadas a ISIS, uno de los destinos turísticos por excelencia ha sufrido una caída próxima al 80%. Decenas de miles de reservas se han caído y tardará varios años en recuperar su principal rubro económico.

En el caso de Egipto, permanece la reducción de la demanda desde el golpe que derrocó a los Hermanos Musulmanes y actualmente las reservas han caído en más de un 50% respecto a un año normal. Los esfuerzos del gobierno militar no han servido de mucho para atraer de nuevo al turismo, apareciendo en todas las páginas diplomáticas como un país no recomendado para viajar.

A estos dos países se une Turquía, uno de los principales destinos veraniegos de los turistas europeos, que tras su inmersión en bombardeos tanto a Estado Islámico como a los Kurdos, han cancelado reservas previamente realizadas que alcanzan al 45% de las mismas. A pesar de que la capital Ankara y Estambul son bastante seguras, los turistas no se arriesgan a jugar a la ruleta rusa de posibles atentados que pretendan convertirles a ellos en moneda de cambio.

Si unimos a ello, que las reservas para visitar Grecia cayeron en un 30% a principios de este mes de Julio, hemos de deducir que la influencia de estas 4 zonas en el incremento del turismo que hemos tenido en España, están íntimamente relacionados. Así que hemos de estar atentos a los mensajes que se nos trasladen desde el Gobierno del Partido Popular: 1) por el incremento de contrataciones y la bajada del desempleo y, 2) por la mejora extraordinaria de nuestro sector turístico.

Si no relacionan la coyuntura actual con las crisis citadas y lo achacan a lo bien que lo están haciendo desde los empresarios del sector hasta el Gobierno, denotará que desde el Partido Popular continúan considerándonos idiotas.


sábado, 30 de mayo de 2015

UN AÑO DE LA TOMA DE MOSUL.


Cuando el 10 de junio de 2014, el grupo armado fundamentalista ISIS se hizo con el control de Mosul (segunda ciudad iraquí), occidente comenzó a tomarse algo más en serio la proclamación del Califato universal. Desde entonces, ISIS no ha parado de avanzar y consolidar, haciéndose con pueblos y ciudades, refinerías y pozos petrolíferos, instalando la ley islámica que propugnan y controlando hoy gran parte de los territorios de Irak y Siria, así como la frontera sirio-iraquí al completo.

Desde la toma de Mosul, hemos podido hacernos una idea, más o menos clara, tanto de los objetivos, acciones militares y modus operandi del ejército islámico. A día de hoy, la inteligencia estadounidense cifra sus efectivos en 60.000, más de un 50% de ellos de fuera de la zona siendo Túnez el país que más combatientes aporta. Sin embargo, otras fuentes calculan ya este número en más de 100.000 efectivos, lo que da idea de la magnitud y capacidad militar.

Desde el inicio, a diferencia de Al Qaeda, ISIS ha ido consolidando territorios, es decir, en cada ciudad o pueblo conquistado se instauraba el Califato. A ello dedicaron en un principio a parte de sus componentes, pero con el avance de los combates pronto decidieron que los gobiernos locales y la vigilancia del territorio conquistado fuese gestionado por sus propios heridos en combate y por los adeptos de la población a gobernar, lo que liberó a ISIS para continuar su avance imparable.

Además del frente sirio e iraquí, ISIS cuenta con el apoyo de grupos islámicos afines en todo el norte de África y el Sahel, lo cual les favorece para desconcentrar la presión de occidente sobre una sola zona. Cada día su ejército cuenta con mejor armamento y munición, mejores pertrechos militares, fruto de las finanzas que obtienen del petróleo y que gestionan a través del tráfico internacional de armas. Pero también se nutren de lo que arrebatan a sus enemigos en las victorias.

A nadie se le escapa que la financiación global del Califato viene desde países árabes, enzarzados en los enfrentamientos históricos entre Suníes y Chiíes. Incluso las teorías de la conspiración, apuntan a la intervención de los propios Estados Unidos en sus inicios y a la participación de Irán, que ha utilizado la oportunidad para distender la presión a que estaba siendo sometida por EE.UU. a cuenta del enriquecimiento de uranio, apareciendo ahora como el mejor de los aliados en la zona.

El mensaje de ISIS es claro y contundente. Quieren instalar el Califato universal, extendiéndolo por todo el orbe, sumando adeptos cada día, ya que su objetivo se va concretando en la conquista, gobierno y defensa de territorios reales, de pueblos y ciudades donde los milicianos comprueban la veracidad de los discursos del Califa y les anima a continuar sin descanso.
  
Occidente, hasta el momento, ha hecho bien poco, al menos que se sepa. Estados Unidos ha colocado a Arabia Saudí al frente de una coalición de países del área para frenar el polvorín de Yemen, al tiempo que ha bombardeado con drones posiciones del ejército de ISIS, sin demasiados resultados hasta el momento. El frente africano de Malí y Nigeria está descontrolado, aunque los paracaidistas franceses lograron situarse al norte de Malí hace seis meses, permaneciendo aún en la zona.

Los aliados occidentales han barajado en varias ocasiones la opción de frenar con la infantería los avances de ISIS, pero siempre han descartado la eventualidad reconociendo el alto número de bajas que ello les reportaría. Al mismo tiempo, Occidente es consciente de que el peligro más determinante de la actuación de ISIS no se encuentra en los territorios conquistados sino en las células durmientes listas para cometer atentados de envergadura en los países europeos, incluso en  Estados Unidos.

Como en una partida de ajedrez, todos colocan sus piezas valorando las fortalezas y debilidades del enemigo, al tiempo que aguardan el momento oportuno para ejecutar movimientos letales. Pero, mientras tanto, la partida continúa y no cabe duda de que ISIS va ganando el match. Atajar el avance del Estado Islámico no va a ser tarea fácil. Tendría que ser Naciones Unidas quien tomara la decisión de crear una fuerza internacional para frenarles y devolver la situación a los momentos anteriores al conflicto.


sábado, 14 de marzo de 2015

ESTADO ISLÁMICO SE ENSANCHA


Después del análisis trimestral sobre la situación de propagación del Estado Islámico (ISIS), habría que insistir en los tres elementos fundamentales para contar con una visión global de lo que está sucediendo.

En primer lugar, hay que destacar la ampliación (aceptación) por parte del Califa Ibrahim, de las fuerzas del grupo nigeriano de Boko Haram, colocando bajo sus órdenes dicho grupo con la misión de propagar el foco negro africano al sur del Sahara. Boko Haram debe cumplir con los objetivos de ampliar la zona de expansión del Estado Islámico haciéndolo llegar a otros países del área, diseminar las medidas de respuesta del infiel y servir de foco de captación y adiestramiento para nutrir a las fuerzas yihadistas en la guerra santa.

En segundo lugar, se han revisado las cifras de emisión de combatientes para engrosar las filas del Estado Islámico y las mismas son realmente escalofriantes. Combatientes de más de 50 países del mundo (donde se incluyen todos los europeos), tienen hoy presencia en las filas del ISIS, sorprendiendo algunos de ellos pos su número: Rusia 1.500, Francia 1.200, Arabia Saudí 2.500, Túnez 3.000, Marruecos 1.500, Jordania 2.100, Alemania y Reino Unido 600 cada uno y así una larga lista hasta completar más de 30.000 externos, que sumados a las centrales de Irak y Siria, darían un total de efectivos cercana a los 100.000 efectivos.

Una estimación sobre estos datos, bastante ajustada y conservadora, indica que por cada reclutado que ha dado el paso de incorporarse realmente, habría diez personas más que se lo han pensado y que por distintos motivos (familiares, laborales, etc.), no han dado el último paso de integrarse a las filas del Estado Islámico. Eso significaría que unas 300.000 personas en todo el mundo han estado valorando si se integran o no al frente de batalla. De ese total, se estima que al menos 30.000, que han permanecido en sus países, apoyan sin dudarlo el establecimiento del Estado Islámico y cumplen tareas de captación, difusión, preparación y apoyo.

El dato más preocupante de esta estimación es que al menos el 10% de ellos, es decir, unas 3.000 personas estarían dispuestos a cometer actos terroristas en los países en que permanecen, bajo las órdenes y supervisión del Califa, manteniéndose como células dormidas pero listas para actuar en cualquier momento y en cualquiera de los 50 países emisores de yihadistas. Su motivación es muy alta y su miedo a la muerte ninguno, con lo que pueden poner en jaque a cualquier estado con acciones en lugares de grandes aglomeraciones de público: metros, estadios, conciertos, teatros, cines o centros comerciales. Sus órdenes siempre llegarán del sirio Abu Mohamed al Adnani y responderán a la estrategia que Estado Islámico plantee en cada momento para desestabilizar la capacidad de respuesta  contra el ISIS.

Por último, en tercer lugar, los gobiernos occidentales han puesto en marcha niveles de seguridad o alerta de rango alto, lo que ha servido para prevenir algunas acciones y para desarticular algunos grupos que venían actuando en funciones de captación y difusión en sus respectivos países. Pero, por el contrario, aún no se ha fijado una estrategia común en el plano militar para frenar, reducir y destruir las capacidades de crecimiento del Estado Islámico. Se hace necesario establecer una coalición internacional que diseñe objetivos y estrategias para frenar lo que, de pasar algún tiempo, no tendría vuelta atrás.

Con todo ello, cabe decir que se ha avanzado algo en la respuesta que el ejército iraquí ha lanzado al este de Irak y del apoyo Kurdo en el norte, pero a la contra, Estado Islámico ha afianzado la presencia de grupos yihadistas en Afganistán, Pakistán, Arabia Saudí, Yemen, Egipto, Libia, Argelia y el recién incorporado Boko Haram al noreste de Nigeria. De no actuar con rapidez mucho me temo que en el próximo análisis estos datos irán a peor.



domingo, 18 de enero de 2015

LA CRISIS DEL PETRÓLEO: ARGELIA.


Mucho se está hablando de la repercusión negativa sobre las economías de países productores de hidrocarburos, especialmente sobre Rusia y Venezuela, pero muy poco, o casi nada, sobre su repercusión en un país cercano como Argelia, situado a 150 kilómetros de distancia, cuyo gas entra en España y Europa a través del gaseoducto marino.

Argelia es un país absolutamente dependiente de la exportación de recursos energéticos. El 97% de sus exportaciones y el 40% de su Producto Interior Bruto (PIB), dependen de ellos. Es el tercer productor africano, detrás de Nigeria y Angola, y de todos los países miembros de la OPEP, es el más dependiente de los ingresos en divisas por sus exportaciones.

Haciendo memoria de la importancia de la llamada “primavera árabe”, en países como Túnez, Libia y, en menor medida, en Marruecos, hemos de recordar que en Argelia prácticamente pasó desapercibida, fundamentalmente por la puesta en marcha de una serie de subsidios gubernamentales que acallaron muchas demandas sociales de la población argelina. Ese aumento del gasto social en Argelia ha tenido una importancia tremenda a la hora de gestionar la pacificación de la “primavera árabe”, pero también en sus arcas del estado, que se han colocado en un déficit cercano a los 10.000 millones de dólares y que sufrirá un incremento del mismo en 2015 de un 13%.

Los precios a la baja de los hidrocarburos estrangularán la entrada de divisas y el gasto social va a disminuir inexorablemente. Mucha de la población subsidiada dejará de recibir ayudas y la adquisición de productos básicos será puesta en peligro para la mayoría de los argelinos. Esta situación puede traer revueltas importantes en Argelia, quizás retomando su “primavera árabe” no realizada o acallada en su momento.

Uno de los errores que más se le achaca a las autoridades argelinas, es el no haber sabido introducir una diversificación de su economía en las exportaciones que fuese disminuyendo la absoluta dependencia de los hidrocarburos. Esta es la diferencia fundamental con otros productores, a excepción de Arabia Saudí o Qatar, que pueden soportar precios bajos del barril de petróleo durante mucho tiempo, aun siendo dependiente en absoluto de su producción y exportación.

Ya comienzan a alzarse voces de protesta en Argelia, a sabiendas de la repercusión inmediata sobre la disminución considerable de su gasto social para no caer en bancarrota y no sería de extrañar que en breve plazo puedan darse revueltas sociales de gravedad. También hemos de tener en cuenta que en Argelia se ha venido dando una recuperación de los grupos islamistas reprimidos que apoyaron con fuerza la aparición del GIA (Grupo Islámico Armado) y del FIS (Frente Islámico de Salvación), que fuera declarado ilegal en marzo de 1992.

Todas estás variables pueden cruzarse para que Argelia sufra un cambio radical en su actual situación pacífica en el norte de África.

sábado, 27 de julio de 2013

ANDALUCÍA, ¿VUELVE EL HAMBRE?

Los datos sobre el desempleo en Andalucía son escalofriantes a pesar de la última EPA que no hace sino recoger los contratos estacionales. Mucho más preocupante el número de familias en las que ningún miembro trabaja y la reducción de las ayudas y subsidios cada vez a más personas.

El turismo ha vuelto a salvarnos este verano con un incremento mínimo sobre el año anterior, gracias a las revueltas en Túnez, Egipto y Turquía, que nos han derivado cientos de miles de extranjeros. Pero a nadie se le escapa que el verano se termina y nos espera un otoño demasiado duro y un invierno absolutamente helado.

Además del turismo, Andalucía ha repuntado en el consumo de frutas y hortalizas (más baratas para llenar la canasta) así como de la carne de pollo, en detrimento del cerdo y la ternera. Nuestro aceite, que sostiene la economía de decenas de miles de familias, también se encontrará con problemas en la próxima cosecha por la alta competitividad en el mercado internacional de la producción brasilera para el consumo americano y la bajada del consumo en nuestro país.

Es cierto que si uno realiza una fotografía de lo llenos que se encuentran los chiringuitos, restaurantes, bares, hoteles y hotelitos, puede hacerse la pregunta de ¿dónde está la crisis?. Pero no es menos cierto que todos sabemos en Andalucía que lo peor de la misma está por venir.

Mientras el gobierno andaluz de la autodenominada izquierda se dedica a recomponerse invirtiendo un tiempo precioso a sus temas de partido y la derechona continúa en la inopia más absoluta, los andaluces miran con pavor el futuro que les espera sintiéndose más desolados que nunca, abandonados a su suerte.

Les encantaría a los socialistas instaurar la cartilla de racionamiento para productos básicos a sabiendas del populismo que ejercería sobre la población. No han sabido (o no han querido) hacer su trabajo durante más de 30 años al frente de la Junta de Andalucía. Hemos contado con una ayuda europea multimillonaria y con tiempo suficiente para perfilar nuestro Plan Estratégico de Desarrollo que diera como resultado la diversificación de nuestra economía y sentara las bases para una mejor redistribución de la riqueza. Pero se han quedado estancados en el subsidio, la subvención, el amiguismo y las bocas agradecidas calculando el rédito electoral que ello les reportaría. Han dilapidado la oportunidad de construir una nueva Andalucía centrándose en exclusividad en el mantenimiento del poder por el poder.

Por suerte cada vez son más los andaluces que les van a reclamar su responsabilidad a esta izquierda vetusta, aletargada y trasnochada. Y lo harán en las urnas eligiendo otras opciones de savia nueva que no viva anquilosada en el siglo XX y en la guerra fría, sino que esté pendiente del porvenir de esta tierra maltratada.


domingo, 18 de diciembre de 2011

EL CONFLICTO EN SIRIA.

Con la finalización del año y la retirada de las tropas estadounidenses de Irak, nos encontramos con una nueva realidad de conflicto en el mediterráneo que pasa en esta ocasión por la situación en Siria. Desde hace unos meses se vienen calentando motores para avivar este conflicto mostrando una tibia reacción por parte de Naciones Unidas, la Unión Europea distraída con sus asuntos económicos y Estados Unidos dando pasos de gigante para ser pieza clave en este nuevo conflicto que se avecina. Las tropas de Irak se han desplazado a Kuwait de donde irán retornando a cuentagotas a Estados Unidos, permaneciendo aún en la zona los barcos de asalto anfibio USS Kearsarge y USS Ponce que participaron en las operaciones contra Libia. Mientras, el incremento del conflicto en Siria ha ido generando un número de víctimas superior a las 5.000 personas, aunque no se especifica si todas son de la oposición o hay víctimas entre el ejército y la policía estatales. Los elementos básicos para una escalada en la intervención internacional están servidos y no me cabe ninguna duda de que los servicios especiales de la CIA y del ejército norteamericano ya han tomado cartas en el asunto según los siguientes detalles. El primero a señalar ha sido el hecho de que en el norte de Jordania se hayan instalado durante el mes de noviembre y diciembre varios campos de refugiados, que actualmente se encuentran en su totalidad vacíos, con la clara intención de recibir a los posibles refugiados en el estallido del conflicto sirio. En segundo lugar, la ruta abierta desde Turquía para el posible suministro de armas a la oposición siria, algo similar a lo realizado contra Libia con la entrada de armas por Egipto a pesar de la restricción explícita en la resolución de Naciones Unidas. Ahora se pretende adelantar ese apoyo en armamento, munición y pertrechos militares antes de que pudiera aprobarse ninguna resolución de intervención por parte del Consejo de Seguridad. Las armas se estarían almacenando en algunos lugares del norte de Siria cercanos a la ciudad de Allepo. En tercer lugar, los objetivos militares del ejército y la policía de Siria han ido cambiando sus posiciones y la inteligencia norteamericana precisa de tiempo para volver a comprobar las coordenadas de las nuevas ubicaciones a fin de que los blancos objeto de la artillería de la marina y de los aviones de combate sean lo más certeros posibles. Y, por último, ganar tiempo en el propio seno del Consejo de Seguridad para que Rusia (actual aliado de Siria) no practique el veto a cualquier resolución a plantear próximamente. No es gratuito el hecho de que Hillary Clinton denunciara el pucherazo de las elecciones recientes de Rusia pudiendo estar el hecho en el trasfondo de la negociación para que Rusia al menos se abstenga en Naciones Unidas. Todo ello, nos muestra un estado prebélico para los primeros meses del próximo año mientras continúa sin resolverse la cuestión de Túnez y empeora por momentos la situación en Egipto. La mayoría de los analistas internacionales coinciden en señalar que el conflicto sirio no será más que el paso necesario para enfrentar la madre de todas las batallas contra la República de Irán, siguiente movimiento en el mapa geoestratégico de Estados Unidos, estando encargado Israel de ir calentando el ambiente contra Irán.