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domingo, 24 de abril de 2016

REPETICIÓN DE ELECCIONES

Estamos abocados a celebrar de nuevo elecciones el 26 de Junio. Los partidos han sido incapaces de llegar a acuerdos de gobierno, usando estrategias para situarse en modo campaña electoral desde el mismo 20 de Diciembre. Hemos perdido unos meses preciosos para provocar políticas del cambio en nuestro país, pero sin duda hemos aclarado algo más hacia donde se dirige cada una de las propuestas en su política de alianzas.

El gran perdedor en este periodo ha sido el Partido Popular. Mariano Rajoy no ha sido capaz de sumar ni una sola voluntad para intentar formar gobierno, a pesar de ser el partido más votado. Nadie está de acuerdo con sus políticas de austericidio, provoca rechazo su mancha permanente como un partido lleno de corrupción por doquier y está pagando la aplicación del rodillo de la mayoría absoluta con la que ha gobernado los últimos cuatro años. Se mantendrá en apoyos o bajará un poco el 26 de junio.

El segundo perdedor, vamos por orden de número de diputados, ha sido el PSOE. Pedro Sánchez se ha visto atenazado por su Comité Federal que le marcó las líneas rojas de un posible pacto con PODEMOS, recurriendo a la estrategia de sumar con Ciudadanos, a sabiendas de que esa posibilidad no prosperaría, para colocar a Pablo Iglesias como el malo de a película por no permitir un gobierno de cambio. El Partido Socialista ha marcado como prioritarias sus líneas de alianza con el centro derecha de Rivera. No quería arriesgarse a sumar un gobierno progresista para el cambio con Iglesias y ahora tendremos que escuchar la cantinela en campaña de que el culpable se llama Pablo Iglesias. Perderá algunos apoyos en las próximas elecciones.

El tercero en lisa, PODEMOS, ha demostrado coherencia al defender sus propuestas de cambio de políticos y de políticas, cosa que quedaba cercenada con el pacto del PSOE-Ciudadanos. Está sufriendo el escarnio del PSOE por haber impedido que Pedro Sánchez sea presidente y el desgaste propio gestado por los medios y las estrategias de todos los demás contra ellos. Bajará el 26 de Junio, pero no tanto como los aliados anti-podemos quisieran.

Ciudadanos va a lo suyo: desgastar a diestra y siniestra para obtener mejores resultados en las próximas elecciones. La oferta de Pedro Sánchez les ha venido como anillo al dedo, pues han colado el 80% de su programa electoral en el acuerdo, lo que marca a un PSOE escorado al centro derecha, al tiempo que continuaba reclamando que el PP se sumara al pacto. Su juego a dos bandas muestra la cara real de ciudadanos y su estrategia: caer bien al electorado como un partido comprometido con los acuerdos, los pactos y la gobernabilidad, intentando pescar votos de ambos lados. Subiría en resultados en las próximas elecciones.

Por último, Izquierda Unida, que ha sabido mantener su discurso de la conciliación y la búsqueda de acuerdos, haciéndose oír a pesar de contar solo con dos diputados. Sus cartas las ha trabajado bien Alberto Garzón, que ahora tiene la oportunidad de concurrir junto a PODEMOS o volver a hacerlo solo como IU. Tendrá problemas al interior de la férrea coalición controlado por el PCE pero con voces disidentes de mucha fuerza. Su alianza con PODEMOS le podría reportar varios diputados más en un momento interno de absoluta debilidad financiera, evitando una larga travesía del desierto que hubiera supuesto el mantenerse con solo dos diputados. Subiría de presentarse sola como IU en las elecciones, pero mucho más si lo hace con PODEMOS.


Sea cual fuese el resultado del 26 de Junio, los electores hemos ganado en saber cómo se las gasta cada partido, hacia dónde se dirigen sus alianzas y estrategias de pactos y hemos conocido más a los posibles candidatos a la presidencia. Que nadie nos venda que la ciudadanía nos hemos equivocado en el voto de diciembre, que nadie nos quiera hacer culpables de su ineptitud para llegar a acuerdos de gobierno. Hemos tomado nota y el 26 de junio votaremos en consecuencia, quitándole dramatismo al hecho de tener que votar otra vez, porque en democracia los temas se resuelven votando.

jueves, 10 de marzo de 2016

BAJO NIVEL POLÍTICO

En nuestro país hemos estado acostumbrados a contar con mayorías suficientes (absolutas o relativas) para conformar gobierno desde el inicio del periodo democrático. Es la primera ocasión en la que sus señorías se encuentran en la disyuntiva de asumir su responsabilidad y gobernar, o trasladarle a la ciudadanía el mensaje de que son unos inútiles y como el electorado se ha equivocado con su voto debe repetir el 26 de Junio.

Confieso que en los dos primeros meses después del 20 de Diciembre, he estado muy pendiente de las noticias en cada momento, esperando un desenlace que nunca llegaba. Los medios de comunicación nos han ido colocando un culebrón en el que una rueda prensa de un portavoz sucedía a otra y todos los tertulianos buscaban una palabra, una frase, a la que agarrarse para trasladar su sesudo análisis político. Han copado, hasta la extenuación, los informativos en radio y televisión y llenado decenas de páginas del periódico del día. Como si en España no pasará ninguna otra cosa, instalándonos en una angustia permanente y participando de la estrategia de Campaña Electoral Prolongada que han puesto en marcha todos los partidos políticos.

He decidido desconectar, porque realmente creo que nos están tomando el pelo. Han conseguido bloquear la información en nuestro país y nos están sometiendo a una tortura china cada vez que nos regalan algún mensajito de campaña. Se acabó, he procedido a posición off. No quiero saber nada más de los dimes y diretes, de las estrategias de partiduchos, de portavoces de gafas azules, de camisas sin abrochar los cuellos, ni de emperifollados en los trajes de siempre. Pónganse a trabajar. La ciudadanía ya ha dicho lo que quería, ha votado libremente y su voto ha ocasionado un resultado traducido en sillones en el Congreso. Ahora les toca a sus señorías resolver y trabajar. Si no lo quieren hacer, devuelvan el dinero que les estamos pagando con nuestros impuestos y dejen de utilizarnos trasladando sus mensajes mezquinos para argumentar una repetición de elecciones.

A partir de ahora, lo único que espero es que 350 Diputados y Diputadas lleguen a un acuerdo de gobernabilidad del país y que lo hagan pronto. No quiero oír nada más hasta que ese hecho se produzca. Los medios de comunicación deberían plantar sus cámaras y plumas en el suelo y hacer lo mismo, sin dar ni una sola noticia hasta que la propuesta de gobierno esté cerrada y vayamos a la sesión de investidura.

La población española sigue calificando a los políticos en las encuestas del CIS como el segundo problema en nuestro país, después del desempleo. Personalmente, pienso que son el primero, pues con buenas políticas no tendríamos tanto desempleo y resulta muy triste que las problemáticas que se padecen en números vergonzosos, sigan atrancadas y sin resolver por que sus señorías (nuevas y viejas) se hayan empeñado en meternos en callejones sin salida.




miércoles, 30 de diciembre de 2015

EL DESCALABRO DE IU


Revisar los datos electorales por circunscripciones sirve para descubrir algunas claves de los resultados obtenidos por las fuerzas políticas y, también, para señalar las posibles variaciones a tener en cuenta en una hipotética repetición de las elecciones en el corto plazo. De un análisis pormenorizado hemos de deducir que Izquierda Unida no sólo ha obtenido el peor resultado de su historia con sus dos diputados por Madrid, sino que además ha favorecido al PP y castigado a Podemos al presentarse en todas las circunscripciones. Me explicaré.

Los votos que ha obtenido IU en todas las provincias donde se ha presentado, excepto en Madrid, han ido directamente a la basura, pero han tenido un efecto directo sobre los datos finales en los repartos de escaños. De no haberse presentado en Albacete, Ciudad Real, Vizcaya, Canarias, Baleares, Zaragoza, Teruel, Sevilla, Málaga y Jaén, PODEMOS habría podido obtener 10 diputados más, colocándose en 79 diputados.

Pero además esa subida de 10 escaños, iría en detrimento de los partidos que los pierden, que serían: 2 de Ciudadanos, 5 del PP, 1 del PNV y 2 del PSOE. Así las cosas, el resultado electoral hubiera quedado como sigue: PP pasaría de 123 escaños a 118; PSOE de 90 a 88; Podemos de 69 a 79; Ciudadanos de 40 a 38 y PNV de 6 a 5 escaños.

Con esos resultados estaríamos hablando, a día de hoy, de otra realidad bien distinta a la hora de conformar gobierno. No entiendo muy bien cuál ha sido la estrategia de Izquierda Unida pero sí de las consecuencias que ha tenido: beneficiar al Partido Popular en 5 diputados y detraer la opción de Podemos de conseguir 10 diputados más.

En consecuencia, de cara a esas posibles nuevas elecciones de marzo, los votantes de Izquierda Unida deberán reflexionar muy bien su voto y optar por seguir penalizando a Podemos y beneficiar al PP, o sumar mayor apoyo a Podemos haciendo útil su voto para una opción de cambio. Hasta ahora, Izquierda Unida sólo se ha quejado de la Ley Electoral que les ha castigado, Ley que por cierto no quisieron cambiar en Andalucía cuando gobernaron con el PSOE durante tres largos años. Pero la reflexión que han de hacerse los votantes de Izquierda Unida es a quiénes benefician realmente los votos en las circunscripciones citadas.

Desde la dirección de Izquierda Unida deberían preparar una estrategia para no presentar candidatura en esas diez provincias, quizás negociando la incorporación en las listas de Podemos de dos o tres candidatos de su fuerza política, lo que le daría para formar grupo parlamentario propio. Lo que no tiene ninguna justificación desde la autoproclamada izquierda verdadera es que se sigan beneficiando de sus votos la derecha. Es absolutamente incongruente.
De todas formas son decisiones de las direcciones políticas, ya que estas reflexiones no llegan a las bases y se siguen tomando en mesas camillas. Igual de consultar a las bases otro gallo cantaría.

viernes, 24 de julio de 2015

LA ESQUIZOFRENIA DEL CAMBIO.


Quien no haya sentido que en el último año se han producido movimientos vertiginosos en la política española, es que no se ha enterado de nada. Dichos movimientos son de cambio, de un deseo de cambio que ha provocado bastantes bipolaridades, incluso tripolaridades, en muchísimas personas. No resulta tan fácil eso de saber quiénes son los míos, porque los míos pueden ser varios y al mismo tiempo.

Hemos pasado de un inamovible bipartidismo entre el PPSOE, a la irrupción de Podemos, la aparición de Ciudadanos, las confluencias municipales que han ganado alcaldías importantes, el reforzamiento de Equo y, lo último, la apuesta de confluencia de candidatura unitaria promovida por Izquierda Unida, al encontrarse al borde del precipicio.

De las marchas por la dignidad, que pusieron la calle en movimiento, a las distintas mareas sectoriales, la población adoptó un giro de movilización que ha ido apagándose en la medida en que muchas de esas demandas sociales y políticas han ido tomando forma en los partidos emergentes.

Todo el mundo hablaba de Podemos, del cambio, de la necesidad de asumir que se puede hacer política de otra forma, con cifras espectaculares en intención de voto cercanas al 30%. A lo largo del año transcurrido, Podemos ha sido atacada por tierra, mar y aire, perdiendo casi la mitad de los apoyos de otrora y situándose en torno al 15% en la mayoría de las comunidades autónomas y como previsión para las generales próximas.

Todavía está por ver si realmente Podemos puede encabezar ese cambio incrustado y deseado, necesario y trascendental, para afrontar los próximos años de la política en nuestro país. Igual que los procesos de confluencia en las municipales, que tienen por delante un camino clave para validarse como opciones de continuidad o de sucumbir en el intento.

En todo este proceso, interesante sin duda, el partido Equo ha ido consolidando sus posiciones. Más allá de un partido ecologista, sectorial, se está configurando como una alternativa real en la globalidad, con una visión holística y promete abrirse paso en los próximos años, aunque ahora debería ir con Podemos.

Lo cierto es que la dispersión de voto, en estas generales, puede hacer posible un nuevo gobierno del Partido Popular y frustrar así todas las ansias de cambio vividas por la población. En democracia está claro que cada pueblo tiene lo que se merece y sería muy lamentable que aquellos que han mentido, estrangulado a las capas medias y bajas, que están llenos de casos de corrupción y se muestran al servicio del sistema financiero, volvieran a hacerse con el gobierno en las elecciones de noviembre.

Pero todos los demás partidos están haciendo lo imposible para que esto se vuelva a dar y, entonces, será el momento de volver a quejarse de lo mal que lo hace el PP.

domingo, 12 de julio de 2015

LA CONFLUENCIA: Ahora toca Podemos.


Es sorprendente ver cómo partidos en situación crítica enarbolan la bandera de la confluencia y la unidad popular cuando se ven abocados al fracaso individual. A cuatro meses de las elecciones generales, Izquierda Unida y varios grupos pequeños, se proponen crear una plataforma, “Ahora en Común”, para ganar el gobierno de España.

Y sorprenden estos movimientos de última hora, máxime cuando hace cuatro meses, en las elecciones andaluzas, Izquierda Unida ni siquiera planteó la posibilidad de sumar a otras fuerzas a la contienda, a sabiendas de que su resultado, a pesar de ser malo, le permitiría seguir con su presencia institucional en el parlamento andaluz.

Sorprende más aún que hoy llamen a la confluencia cuando hace sólo dos meses, en las elecciones municipales, fueron incapaces de participar en los movimientos ciudadanos de confluencia que se crearon en las capitales andaluzas, donde cada persona participante tiene un voto, insistiendo ellos en la opción de mesa camilla de suma de varias siglas y repartirse la representación para no perder cacho.

También llama la atención que se pretenda equiparar un proceso municipalista de suma de voluntades para el cambio (como en Madrid, Barcelona, Coruña o Santiago, Cádiz), a la posibilidad de repetir la propuesta a nivel de elecciones generales, para gobernar España, a sabiendas de que este es otro escenario distinto y que las circunscripciones electorales definen muy bien los votos y porcentajes necesarios para obtener un diputado.

Sorprende que en un llamado al frente amplio, o a la unidad popular, quieran desconocer que con la suma total de 400 o 500.000 votos, esta candidatura podría obtener en el congreso no más de 5 diputados, mientras que esos mismos votos pueden acarrear la pérdida de 25 ó 30 diputados a las listas de Podemos. Posiblemente no lo desconozcan y esa sea su intención.

Mucho más sorprende que, con una prisa inusitada y sin contar con sus bases, varios partidos pequeños se hayan sumado a una propuesta que pareciera inventada por el PPSOE para desgastar a la única fuerza que puede hacerles sombra en las próximas generales.

Si todo ese movimiento ha sido orquestado para salvar de la pira a Izquierda Unida, que no cuenten conmigo. Si les da igual que el bipartidismo siga imperando en España, que no cuenten conmigo. Si pretenden vendernos que se puede repetir en el Congreso y en el Gobierno de España un proceso ciudadano similar al de las municipales, que no cuenten conmigo. Si su objetivo es no perder protagonismo frente a la vigorosidad de Podemos, que no cuenten conmigo.

Hoy por hoy, la confluencia está en Podemos, donde falta mucha gente por incorporarse desde su punto de partida concreto. Los cambios no se fabrican en comités centrales, ni en mesas camilla, ni con sopa de siglas. Ahora toca Podemos.

martes, 2 de junio de 2015

ES LA HORA


Cuando en Marzo del año pasado las Marchas por la Dignidad llegaron a Madrid, pudimos vislumbrar en qué se podría traducir la posibilidad de cambiar realmente la situación política de nuestro país. Cientos de colectivos sociales, partidos políticos, sindicatos, mareas ciudadanas, inundaron la capital del reino con unos puntos de acuerdo mínimos para gritar ¡basta!. Era la unidad en estado puro, la unidad social, reivindicativa y progresista, la que es capaz de ponerse de acuerdo en la calle.

Con el impulso del 15M en 2011 y la enorme concentración del 22M del año pasado, la ciudadanía demuestra su capacidad de hartazgo y su inteligencia para realizar propuestas comunes para la búsqueda del bien común. Todo eso había que traducirlo en respuesta electoral, apareciendo la opción de Podemos, primero en las europeas y luego en las andaluzas, luego en plataformas de confluencia en municipales y autonómicas. Ahora nos enfrentamos al verdadero reto que debe intentar concretar esa plasmación del 15M y de la Marcha Dignidad en alternativa de cambio político en España.

Ha llegado el momento de la altura de miras, de los objetivos comunes y de la inteligencia progresista. Nuestro país precisa con urgencia de una alternativa política real, que asuma las propuestas de la Dignidad, que se coloque al frente y que al mismo tiempo sepa convertirse en un contrapoder. Los poderes económicos, financieros, mediáticos y de la vieja política al servicio de los anteriores, intentarán por todos los medios a su alcance (y son muchos), evitar cualquier opción de cambio transformador.

Antes de septiembre la convergencia tiene que darse, sí o sí. No queda otra. Las mareas sociales y ciudadanas tienen que indicar el camino a los partidos políticos y plataformas electorales para hacer realidad la alternativa. El bipartidismo recurrirá a la Gran Coalición para defender el sistema financiero y sus propios intereses, pero la ciudadanía ha de encontrar que la opción de cambio es seria, contundente y sin fisuras. Si desaprovechamos este momento histórico y los partidos del cambio se enrocan en sus marcas sin ver más allá de sus narices, le estaremos sirviendo las copas de cava al bipartidismo el día de las elecciones generales.

Es la hora de la generosidad, de la alegría de poder caminar juntos para derrocar la ignominia, de colocar el interés general por encima de los objetivos de partido. Es la hora del cambio, de movilizarnos por las grandes propuestas sociales, ecológicas y del bien común. Es la hora del pueblo.


sábado, 16 de mayo de 2015

INVESTIDURA, NIVEL USUARIO.


Susana Díaz continúa sin recibir ningún apoyo para obtener su envestidura como Presidenta de la Junta de Andalucía. Está removiendo Roma con Santiago, llamando a los líderes nacionales de todas las fueras políticas con representación, excepto a Cayo Lara por motivos obvios, sin que haya servido para nada. Continúa con su discurso pueril de la defensa de los andaluces, cuando han sido los propios electores andaluces los que han dibujado el arco parlamentario que querían. Reparte culpas a diestra y siniestra, pero sigue enrocada en su posición de no ceder ante nada ni ante nadie.

Acostumbrados como estaban a las mayorías absolutas, a excepción del pacto con IU en las anteriores elecciones que les costará la travesía de un largo desierto, el PSOE andaluz no entiende que contando con 47 escaños frente a 62 de la oposición no le queda otra que sentarse a negociar si quiere gobernar. La metodología de la negociación exige no solo que haya que ceder por ambas partes en sus puntos iniciales, sino que además se lleguen a posiciones comunes que permitan alumbrar una continuidad del gobierno resultante. No serviría de mucho que ahora pudiera obtener la investidura en solitario, sin pactos, si a la vuelta de la esquina la oposición en bloque le vota en contra unos presupuestos o les neutralizan todas las leyes que vayan al parlamento para su aprobación.

Los electores andaluces han dicho dos cosas el 22 de Marzo: Primero, que no querían un gobierno de mayoría absoluta, cosa que no ha entendido la señora Díaz enarbolando sus buenísimos resultados; y, Segundo, que el apoyo mayoritario lo tienen las fuerzas políticas situadas a la izquierda del tablero, mensaje suficiente como para sentarse a negociar con ellas.

Pero de nuevo se hacen oídos sordos a la ciudadanía, pretendiendo echar la culpa a los demás partidos, insistiendo en el bloqueo, rememorando la inexistente “pinza”, denunciando el estancamiento de la gestión autonómica y casi exigiendo que se le dé lo suyo. Lo último ha sido recurrir al lobo de que habrá que repetir las elecciones, lo cual representaría el mayor fracaso del PSOE andaluz en su historia política en esta comunidad.

Cuando Susana Díaz decidió adelantar las elecciones, al borde de un ataque de soberbia, debió contemplar que se diera esa realidad entre las posibilidades electorales. Quizás intereses personales de carrera hacia la Moncloa le nublaron la visión política de lo que necesitaba realmente Andalucía. Pero ahora el daño ya está hecho y le toca al PSOE, no a los demás partidos, mover ficha. Si quieren gobernar tienen que sentarse a pactar y negociar por el bien de los andaluces. Si lo que quieren es estirar el chicle para ver los resultados del 24 de Mayo y que se fuercen entonces los pactos de la “Gran Coalición” con el Partido Popular, será su responsabilidad.

De momento, el PSOE sigue haciendo el ridículo más espantoso simulando desconocer a los demás y los andaluces les castigarán por no haber sabido entender los resultados electorales.

sábado, 28 de marzo de 2015

NACIONAL SUSANISMO


Desde la puesta en escena del “triunfo electoral” del PSOE en Andalucía del pasado domingo, con Susana Díaz y un séquito de dirigentes bajando la rampa en tropel con sonrisas de oreja a oreja, ha llovido bastante. Una semana después, toca reflexionar sobre el horizonte dibujado en Andalucía, los peligros que se ciernen sobre esta comunidad y el futuro inmediato de un gobierno en minoría.

La campaña de Susana ha estado pivotando sobre dos ideas clave: 1) los demás son muy malos y no quieren a esta tierra; y, 2) Yo soy la salvadora y defensora de Andalucía, quien me ataca a mí ataca a Andalucía. Una ley electoral, que sigue siendo tremendamente injusta, le ha vuelto a dar al PSOE 47 diputados, los mismos que tenía anteriormente. Pero la lectura real de votantes, dice que el PSOE ha perdido 120.000 votos en este lance. El arco parlamentario se amplía con la irrupción de Podemos y Ciudadanos, y tanto PP como IU se hunden en la inopia de los castigados y del pelotón de los torpes.

Indagando sobre las caras, sonrisas y declaraciones de los funcionarios del partido de primer, segundo y tercer nivel, han ido apareciendo los verdaderos sentimientos socialistas. Se ha escuchado de todo y sin tapujos: “si a pesar de los ERES y del tema Formación, hemos tenido este resultado, significa que Andalucía es nuestra”; “Susana se ha ganado el cariño de los andaluces para defender nuestra tierra y aquí hay para rato”, o “la gente ha apoyado más a Susana como esperanza que al PSOE”.  Todas estas opiniones de los gregarios iban acompañadas, por supuesto, de un enorme toque de orgullo y satisfacción por continuar cuatro años más en sus cargos y puestos de responsabilidad en la mamadera.

La estrategia del PSOE en Andalucía ha dado resultado: separarse de lo mal que lo hicieron los anteriores y colocar a Susana como una Evita salvadora. Sin embargo, las cosas no le han salido tan bien como ella pensaba al adelantar los comicios. Tiene difícil el apoyo en la investidura, que al final conseguirá, pero mucho más complicado tendrá la gestión de gobierno en minoría. El PP no ha hecho una verdadera oposición en 34 años y no la va a hacer ahora, pero los grupos políticos emergentes, Podemos y Ciudadanos, tienen la oportunidad de realizar un estrecho marcaje a las políticas socialistas avivando la triste y plana vida parlamentaria.

Por la trayectoria de los 18 meses de gobierno anteriores de Susana Díaz, la campaña electoral y las declaraciones tras el “triunfo”, el PSOE mantendrá su estrategia de hacerse fuerte desde las estructuras de la Junta de Andalucía, con un nuevo reguero de prebendas y clientelismo de pesebre. Además, en los discursos y manifestaciones de la Presidenta veremos como se reitera, una y otra vez, en el mensaje de que todos van contra Andalucía cuando se ataque a Susana, enarbolando la bandera en la que se envuelve para despistar al personal y reiterando mil veces que “Andalucía, soy yo”. Con estos mimbres de Nacional Susanismo, ya me atrevo a diagnosticar que este Parlamento no durará los cuatro años.



domingo, 15 de febrero de 2015

LA CAMPAÑA EN SU SALSA


A poco más de un mes para celebrar las elecciones andaluzas, todos los partidos comienzan una carrera desproporcionada para ganar la simpatías y el voto del personal. Desproporcionada, porque la presidenta (heredera y en funciones), se recorre toda Andalucía en su tal calidad, a costa del presupuesto de la Junta, visitando cada día un centro abierto de mayores en activo, un aula infantil o una próspera empresa. Se garantiza una campaña a coste cero, con presencia en Canal Sur mañana y noche, que para eso es de ella, juntando voto a voto, con su sonrisa extenuante, recibiendo felicitaciones por su embarazo y sin decir nada de sus propuestas para Andalucía, limitándose a arremeter a diestra y siniestra.

El PP le va a la zaga, con una Juanma Moreno Bonilla que recurre a la Sexta para ser más conocido y que tiene confianza en que Rajoy le haga la campaña, olvidándose de su logro más reciente en el abrazo del oso a Samarás en Grecia. Colocando en silencio al oculto Javier Arenas de cuarto por Almería y rodeándose de sus principales referentes en la comunidad: los Alcaldes. Otro que solo tiene palabras para dedicar a la presidenta a la fuga, insistiendo en su presentación en Julio a las primarias de un PSOE que elimina resultados de primarias cuando lo cree conveniente Rubalcaba.

Izquierda desUnida, intentando situarse como los salvadores del cambio en Andalucía, después de haber cogobernado con el PSOE durante tres largos años y haber hecho el ridículo más espantoso de los pactos de gobierno conocidos y, quizás, por conocer. Perdiendo apoyos cada día, vuelve a llamar a degüello contra un sistema del que han formado parte, siendo cómplices de recortes serios en Sanidad y Educación, por mucho que quieran esconderlo ahora.

Un Albert Rivera que se empreña en seguir los pasos de otro catalán insigne, Duran i Lleida, para trasladarnos a los andaluces que Ciudadanos viene a enseñarnos a pescar con una caña emprendedora y no a darnos los pescados. Reedita la idea de que somos tan vagos que nos dejamos comprar miserablemente por las dádivas socialistas que mantienen a los andaluces dormidos y aletargados, acostumbrados a vivir de lo público aunque sea con lo justo.

Por último, la gaditana Teresa Rodríguez candidata de Podemos a la presidencia de la Junta de Andalucía, que sin abrir la boca todavía ya se ha colocado con un 15% de intención de voto. Faltan escuchar sus propuestas concretas para cambiar una Andalucía que mantiene un porcentaje de paro escandaloso y con decenas de miles de familias en la pobreza extrema.

Solo espero que en esta ocasión los andaluces no nos dejemos engañar y pongamos a cada uno en su sitio. A muchos de ellos fuera de las instituciones, su trabajo no ha sido bueno, demasiada corrupción y demasiada complacencia. Que la maquinaria electoral de los poderes mediáticos y económicos de Andalucía no venzan a la razón y las ganas de cambio real.


jueves, 29 de enero de 2015

CAMBIO ANDALUZ


En las elecciones del próximo 22 de marzo, Andalucía debe decidir entre más de lo mismo o cambio real y alternativo. Después de 35 años de gobiernos socialistas, con muletillas del PA y de Izquierda Unida, la comunidad presenta sus índices más nefastos en desempleo general, paro juvenil, disminución de la calidad en sanidad y educación, recortes en dependencia y un estancamiento de la economía provocado por dar el valor absoluto al rubro del turismo y no poner en marcha planes estratégicos de diversificación económica que construyan un nuevo mapa de desarrollo. El número de pobres ha crecido considerablemente y la pobreza extrema atenaza a cientos de miles de familias.

Las propuestas de los partidos viejos, enquistados en los juegos parlamentarios y en las partidas de ajedrez, no han servido para nada. Los últimos tres años de gobierno de coalición, con una Izquierda Unida perdida en la esquizofrenia de la revolución y los sillones, han sido los menos productivos de toda la historia de la Junta de Andalucía. Se ha pasado de puntillas sobre los problemas reales de los andaluces, utilizando los mismos como mera retórica argumentativa para quedar bien en los plenos y mantenerse con sus palabras vacías en la ignominia de los que aprietan botones al votar para mantener sus privilegios.

La gente ya está cansada de este tipo de política y de políticos. Hay que apostar por un cambio real que coloque a la institución andaluza al frente de los problemas de la población, que tenga capacidad para planificar un futuro de alternativas reales que se construye con propuestas serias y arquitectura del cambio. Eliminar la administración paralela, reconducir la nefasta gestión de lo público, acabar con la corrupción de una vez, trabajar para romper la Andalucía de primera, de segunda y de tercera, que los socialistas han fabricado sin pestañear.

Andalucía no puede ser sólo un gran “Parque Temático” para el turismo internacional y nacional, descuidando a nuestros agricultores, ganaderos, pescadores, al tiempo que se cercenan opciones de crecimiento industrial cuyo tejido ha sido dilapidado en un plis plas. Los malos gobernantes, centrados en la máxima de gobernar la miseria, tiraron la toalla hace mucho tiempo para convertirse en manijeros de los nuevos señoritos del sistema financiero. Renunciar a la transformación ha sido su gran pecado que tendrán que expiar saliendo de las instituciones.

Es el momento del cambio, de poner en marcha una transformación real de nuestra tierra, de implicar a toda la población posible en una nueva Andalucía que se programe al corto, medio y largo plazo. Basta de tantas mentiras y campañas de marketing electoralista. Basta de vividores de la política con perfiles tan bajos que no superarían una simple oposición. Ahora podemos cambiarlo, ahora es el momento del cambio para Andalucía.





viernes, 14 de noviembre de 2014

¿GANEMOS?


La proximidad de las elecciones municipales han puesto en marcha varias iniciativas de participación ciudadana con el objetivo de “GANAR” algunas de las alcaldías a las que se plantean concurrir. El hartazgo hacia los partidos políticos tradicionales, su mal hacer y separación de la ciudadanía, su mala gestión que condena a los municipios a deudas infernales, deriva en un rechazo popular también hacia las instituciones, cuestión peligrosa pues dejar vacías las instituciones de alternativas populares es dejarlas en manos de una oligarquía partidista e interesada.

Tras la irrupción de PODEMOS en las elecciones europeas de Mayo y su proyección hacia el futuro, todas las estrategias de los partidos clásicos cambiaron en un intento por recolocarse en el nuevo escenario. La pregunta clave era “¿qué hacemos para no recibir un batacazo en las municipales?. Casi al mismo tiempo, se concreta la propuesta de Guanyem Barcelona, con una perspectiva popular y ciudadana, como una nueva forma de hacer política que aglutinara a vecinos y vecinas de toda la ciudad, que rompiera con los moldes atrofiados de lo de siempre y se situara en Ganar Barcelona, recuperar la institución para la ciudadanía. Su avance y consolidación, su alto nivel de participación ciudadana con más de 32.000 firmas de apoyo y más de 6.000 personas participando en la elaboración colectiva, son muestra de las grandes posibilidades que tiene la propuesta para hacer efectiva la implicación de la población en la política municipal e impedir que la hagan otros.

Casi automáticamente, como si fuera una propuesta que pudiera calcarse a cualquier precio y bajo cualquier premisa, comienzan a aparecer otras propuestas similares en varios municipios españoles. Poco importaba el discurso inicial que impulsa Guanyem, ciudadanos para Ganar el Ayuntamiento, donde las siglas de los partidos no aparecen ni tienen un peso específico en el seno de la organización. El método seguido por Guanyem ha sido sumar voluntades, ciudadanía participando, elaborando, discutiendo y con todo el poder para decidir, sin intermediarios. La clave está en una nueva forma de hacer política, porque la vieja política ha tenido 35 años para hacerlo y no ha sabido o no ha querido.

En los procesos de participación ciudadana pueden diferenciarse dos métodos: los dirigidos y los asamblearios. Esto quiere decir que ante la asunción de una estrategia que le pueda ser válida para mantener un espacio en peligro de extinción, algunos partidos intenten camuflarse en una propuesta participativa y ciudadana. Insisto, propuesta que nunca pusieron en marcha con anterioridad. Bastaba entonces, dar el primer paso para proponer un GANEMOS, asegurándose la dirección del proyecto y no perder espacios de representación partidaria al mismo tiempo. Todo ello, adornado de llamadas a la convergencia, la confluencia, la unidad, de otros partidos políticos (mesa camilla de siglas) a los que arrastrar al posicionamiento previamente diseñado por ellos para no perder su espacio. Los ciudadanos, en este proceso, vendrían después. Una vez cerrado lo “importante”, habría que volcarse en los barrios a trasmitir la necesidad de unirnos todos para GANAR el Ayuntamiento.

El otro método, el asambleario, mucho más cercano al llevado a cabo por Guanyem, consiste en establecer unas líneas básicas de funcionamiento y un desarrollo de los instrumentos de participación, donde los verdaderos y únicos protagonistas sean los vecinos. El punto de partida es bien distinto: si no hay un empoderamiento ciudadano de la necesidad de cambiar la política municipal, que se plasme en un cambio real de la institución para colocar en primer lugar a las personas y no los intereses partidistas, el envite no merecerá la pena.

Si un movimiento ciudadano se convierte en masivo, es decir, cuenta con una participación popular amplia, está garantizando que el apoyo en las municipales será también amplio. En cambio, si el método es la suma de siglas, la ciudadanía no se siente llamada a participar con fuerza, pues “son los mismos de siempre” que quieren unirse para ganar y no la ciudadanía que se empoderar para sumir su responsabilidad en cambios reales en la gestión de los Ayuntamientos.

En Guanyem Barcelona, varios partidos se han ido sumando a la iniciativa, participando individualmente como personas en los mecanismos de participación creados por la asamblea ciudadana de Guanyem, sin privilegios de ningún tipo y asumiendo que será su apuesta para concurrir a las municipales.

En definitiva, el proyecto no se puede consensuar por partidos y luego venderlo a la ciudadanía, sino justo al contrario: Si los ciudadanos asumen su responsabilidad y tiran adelante con el proyecto se sumarán cada vez más ciudadanos y los partidos políticos empezarán a apoyar una apuesta por GANAR la alcaldía.

Al iniciar la estrategia por parte de algunos partidos, lo que realmente se pretendía era garantizar su parcela de poder y representación, tanto en el Ayuntamiento como en la Diputación Provincial, pero cercenando la posibilidad de real de poner en marcha una apuesta de participación ciudadana real, generadora de ilusión y con capacidad de cambiar la política municipal.

Bajo mi punto de vista, este es el problema fundamental que tenemos actualmente en GANEMOS MÁLAGA (quizás también en otros Ganemos) y la pregunta del millón es si aún estamos a tiempo de poder reconducir la situación. Para ello deberíamos aclarar algunas cuestiones, que formulo a modo de hipótesis:

n  Si la participación de ciudadanos y ciudadanas de Málaga, rondaran las 5.000 personas, organizadas en los barrios, en las comisiones de debate y elaboración, haciendo propuesta para un nuevo Ayuntamiento ¿estaríamos planteando algún problema sobre la confluencia y convergencia a las municipales?.

n  ¿Por qué no se puso en marcha un mecanismo distinto desde el principio, que garantizara el empoderamiento ciudadano?. A quién o quiénes no les interesaba hacerlo, comenzando la casa por el tejado.

n  Los enfrentamientos habidos hasta la fecha ¿son del todo irreconciliables o estamos a tiempo de reconducir el proceso y ponerlo en manos de los ciudadanos, sin carnet en la boca?

n  ¿Estamos en capacidad de dar todo el poder a la asamblea ciudadana, sin imposiciones de fórmulas jurídicas, y que se la Asamblea la que decida todo lo que haya que decidir?.

Sin una respuesta clara a estas cuestiones el proyecto será PERDIMOS, no GANEMOS.

Si por el contrario, como si la historia fuese un ordenador que se ha quedado enganchado y que hay que REINICIAR, con altura de miras, con generosidad y compromiso por el cambio real, apagamos el ordenador y REINICIAMOS, es muy posible que la ciudadanía cambie su percepción del proyecto y pueda asumirlo como suyo.

Pienso que estás son las cuestiones a debatir de cara a tomar una decisión (ciertamente urgente), que nos indique si seguimos adelante o no, con la única condición de que no engañemos a la gente. A nosotros mismos podemos engañarnos, pero al pueblo NO.


jueves, 13 de noviembre de 2014

CORRUPTOS


La corrupción, en el ámbito de lo político, se ha colocado como uno de los principales problemas señalados por la población española en las encuestas del CIS. No hay informativo de TV o radio, ni periódico que no abran sus portadas con casos de corrupción desde hace ya bastante tiempo. La ciudadanía ha calibrado la importancia de estos hechos y va pasando del “todos son iguales” al “esto hay que cambiarlo”.

La mayoría de los partidos políticos están implicados: PP, PSOE, IU, CIU, y otros, dando así una imagen unitaria de lo poco que les importa la gestión transparente de lo público y un trabajo serio por el bien común. Como pareciera que a todos se les va pillando (aunque deduzco que como en los alijos de droga se detectan uno de cada diez), los partidos se afanan en lanzar proclamas sobre medidas anticorrupción y por la transparencia en la gestión pública. Como diría Joaquín Sabina: “Ahora es demasiado tarde, princesa”.

La deducción es simple: si no se hubiesen descubierto la vergüenza de cientos y cientos de casos de corrupción, los partidos seguirían instalados en el “aquí no pasa nada”. Ahora, en un alarde de respuesta a la corrupción política, se apresuran con declaraciones bienintencionadas, intentando al mismo tiempo escabullirse de algunas dimisiones necesarias. Mientras, la ciudadanía reflexiona sobre lo que no se ha hecho en 35 años de democracia, la complicidad manifiesta de los partidos gobernantes para no fijar mecanismos reales de control y transparencia desde el principio. Y se da cuenta de que sólo se han puesto manos a la obra cuando han sido pillados.

Siguen inmersos en sus discursos del “y tu mas”, peleando incluso por las medidas que han de tomarse y ofreciendo pactos contra la corrupción. Tanta estulticia es una ofensa a la inteligencia ciudadana.

La decisión está tomada y así se va reflejando en todas las encuestas y sondeos electorales que van apareciendo:”no les queremos más”. Parece claro que ha llegado el momento del cambio para este país, con propuestas serias, rigurosas, de recuperación de la dignidad y de la decencia. Y los partidos a la clásica no solo han perdido la oportunidad de ser respetados por los electores, sino que han hecho todo lo posible para ganarse su desprecio más absoluto.

Todas las medidas que anuncian ahora a bombo y platillo son de cara a la galería, para que salgan en los medios, pero jamás se preocuparon de adelantarse a los hechos. Simplemente no les interesaba y así, escándalo tras escándalo, han ido cavando su propia fosa que los llevará a una larga travesía del desierto.


martes, 21 de octubre de 2014

ESTALLIDO SOCIAL.


A un año de las elecciones generales y después de tres de gobierno del PP, me parece un buen momento para analizar algunas de las claves que han coincidido en nuestro país para evitar una de las situaciones más críticas que hemos vivido desde la llegada de la democracia.

Durante los años 2012 y 2013, el gobierno ha llevado a cabo la mayor política conocida de recortes en varios frentes: sanidad, educación, libertades, laborales, pensiones y dependencia, creando una situación de inmenso deterioro de la calidad de vida en la mayoría de los españoles. La aplicación de las órdenes de desahucio, la salida del país de centenares de miles jóvenes en busca de cualquier empleo, las reducciones salariales sin medida, los contratos basura de meses, semanas y horas, la subida permanente del desempleo, de la luz, del agua, y la bajada del consumo en los hogares, con el extremo de dos millones y medio de personas en pobreza extrema; pintaban un panorama bastante inaguantable a pesar de su mayoría absolutísima.

La gente se organizó y se echó a la calle, sorprendiendo a propios y a extraños (como ya ocurriera con el 15M), sobre todo a los partidos clásicos de la izquierda (PSOE-IU), que se vieron desbordados por las llamadas “Mareas”, no controladas por ellos y con gran poder de movilización ciudadana. Demandas que se iban agregando unas a otras y que mantenían un común denominador: El gobierno estaba poniendo en peligro los posibles avances del llamado “Estado del Bienestar”, que tanto esfuerzo nos había costado conseguir. La ciudadanía toma la calle con decenas de miles de protestas, se convocan momentos críticos como los de “Rodea el Congreso” y se acrecientan las posibilidades de un estallido social en toda regla, con una perspectiva nítida de recuperar la dignidad y sin control ni manejo de los partidos políticos.

Se pone en cuestión el “Sistema”, desde el Parlamento a la Casa Real, desde la Banca a la Unión Europea, todo se pone en solfa, la gente pierde el miedo y vuelve a salir a la calle, como en los mejores tiempos, en defensa de lo público y de las libertades fundamentales. Todo ello culmina en marzo de 2014, con una de las mayores movilizaciones ciudadanas recordada en tiempos: “La Marcha Dignidad”, donde centenares de miles de españoles nos manifestamos en Madrid.

Durante estos tres años, siempre he pensado que vista la violencia y agresión permanente del Estado contra los ciudadanos, en cualquier momento podría prender la mecha del conflicto. La situación reunía los condicionantes de libro para que el mismo pudiera darse. Pero en ese contexto se dan dos situaciones que han logrado calmar, de momento, los ánimos de la gente. Por un lado, la Diada del 11S del 2013 en Cataluña, que coloca en primer lugar la reivindicación independentista tapando el resto de las motivaciones sociales o incluyéndolas dentro de la propia esperanza de solución que supone un nuevo país. De otro lado, las elecciones europeas de Mayo 2014, que colocan a PODEMOS como una fuerza política que aglutina todos los descontentos de todas las Mareas, Marcha Dignidad, Plataformas contra los desahucios y decenas de movimientos en lucha, para orientar el desencanto hacia la toma del poder mediante las urnas.

El resultado de ambas cuestiones ha sido doble. La paz en las calles, que no la paz social que sigue orientada a acabar con un sistema caduco: Las clases medias y obreras de Cataluña están ahora en lo suyo (la consulta y la independencia) y la mayoría de las demandas políticas ciudadanas se encuentran encausadas dentro de la alternativa que pueda significar PODEMOS como opción de gobierno.

Pero la realidad es que el gobierno de PP y el poder económico y financiero han continuado haciendo de las suyas. Se aplican las mismas políticas, se amplían los casos de corrupción con los Pujol , las tarjetas opacas de Caja Madrid y Bankia, los jóvenes siguen sin empleo, los recursos siguen sin llegar a centenares de miles de familias que viven al día, muchas de ellas sin nada que llevarse a la boca, con escándalos como el del Ébola, con nuevos recortes presupuestarios y con aplicación de leyes mordaza para el control ciudadano.

Mucho le debe el Sistema a las demandas catalanistas y a PODEMOS, pues de no haberse dado simultáneamente ambas realidades, me temo que la situación a estas alturas hubiera sido de un estallido social de una gravedad extrema. El devenir resolverá y va a resultar sumamente interesante poder vivir esta nueva etapa de nuestra democracia como país.




viernes, 29 de agosto de 2014

SUSANA CONVOCARÁ ELECCIONES.


Desde que la heredera tomara el relevo de Griñán, hace apenas un año, tiene pendiente revalidar en las urnas su apoyo popular. Ha jugado bien con los tiempos, dejando pasar la renovación del Secretario General del PSOE y a su juicio se encuentra en el mejor momento para adelantar las elecciones en Andalucía. Estas serían algunas de las claves que Susana Díaz ha tenido en cuenta para convocar las elecciones en Noviembre 2014:

1)   En los sondeos y encuestas de opinión, su figura personal ha salido reforzada y antes de que entre en análisis del Supremo el caso de los ERES, con sus dos antecesores y cinco consejeros imputados y el consiguiente desgaste para el PSOE, quiere recoger la simpatía con la que cuenta.

2)   El falso crecimiento económico anunciado a bombo y platillo por el Gobierno del PP y la recuperación de la crisis, podrían tener un pequeño repunte a mediados del próximo año. Repunte escaso e insuficiente, pero que pondría en peligro algunos apoyos ciudadanos si aguantara su gobierno hasta marzo de 2016.

3)   Las relaciones con su socio de gobierno están agotadas. Izquierda Unida tiene la obligación electoral de diferenciarse ya del PSOE si quiere aguantar el tipo con PODEMOS. El momento idóneo para escenificar este agotamiento serán los debates previos sobre presupuestos 2015.

4)   Revalidar la mayoría (simple) en Noviembre, sería un impulso para las municipales y autonómicas de mayo 2015, sirviendo de empuje a la consolidación del PSOE a nivel Federal de cara a las generales de Noviembre 2015.

5)   En plena crisis del Estado con Cataluña, mostrar credibilidad y sosiego desde Andalucía, puede ser una baza que ayude con sus resultados. A la vez que reduce las opciones de PODEMOS que todavía estará en fase de organización en su Asamblea Ciudadana del 15 de Noviembre.

El escenario dibujado le puede ser propicio para haber tomado la decisión de adelanto electoral. Sin embargo, el mapa que nos podríamos encontrar en el futuro parlamento andaluz puede ser muy distinto al actual. El PSOE ganaría las elecciones sin mayoría absoluta, seguido del PP y en tercer lugar, muy posiblemente PODEMOS. Izquierda Unida quedaría relegada a un cuarto puesto y entrarían en el parlamentos formaciones residuales e irrelevantes como PA, Ciudadanos y UPyD. Izquierda Unida tendría que analizar si repite la fórmula de cogobierno apuntalando al PSOE como hasta ahora o por el contrario se desmarca de la opción con apoyos puntuales a políticas de cambio real.

Lo cierto es que desde los actuales partidos de gobierno (PSOE-IU) ya están preparando las elecciones para noviembre de este año, adelanto que veníamos oliendo desde que heredera la presidencia Susana Díaz.


martes, 26 de agosto de 2014

VUELTA AL CURSO POLÍTICO

Nos preparamos para iniciar el curso político y se nos plantea una carta de cuestiones delicadas a elegir. Por un lado, el empeño estratégico del gobierno del PP para modificar la Ley Electoral Municipal, que permitiría a los candidatos que obtengan el 40% de los votos quedarse no sólo con la Alcaldía sino con mayoría absoluta en el pleno. Algo muy alejado del valor de una persona un voto y que se basa en el riesgo de pérdida de muchas alcaldías importantes por parte de los populares.


De otro lado, el anuncio de Rajoy en su paseo compostelano con la señora Merkel, de la continuidad de las políticas de ajuste estructural, lo que simple y llanamente significa más recortes. Una política económica basada en la disminución de los ingresos y, por lo tanto, del consumo solo puede conseguir el estancamiento de la economía española, que ha visto en los últimos meses como se frenaba el crecimiento de nuestras exportaciones y la deuda pública por encima del billón de euros.

En primera plana, tendremos la celebración de la Diada en Cataluña, donde los partidos por la consulta se volcarán en evitar la posible desolación en la ciudadanía por lo defraudado por Pujol y familia. Así como la preparación del último asalto hacia la consulta del 9 de Noviembre que puede desencadenar en la convocatoria de unas elecciones a modo de referéndum plebiscitario.

Más o menos en esas fechas, la anunciada celebración de la Asamblea Constituyente de Podemos, que contará con miles de participantes y que debe concretar el funcionamiento, organización y criterios políticos de la organización para los próximos tiempos. Todo un reto para una formación con opciones de gobierno en el futuro inmediato.

En Andalucía, cada vez son más los mentideros que anuncian adelanto electoral para el parlamento andaluz, posiblemente en torno a las mismas fechas que los dos puntos anteriores. Le interesa a Susana Díaz no perder el espacio conseguido hasta ahora y a Izquierda Unida que Podemos no esté todavía consolidada como alternativa en la comunidad.

Se verán en el Tribunal Supremo los casos de Griñán, Chaves y cinco consejeros de la Junta de Andalucía por el caso de los ERES. Continuarán las investigaciones en torno al caso Formación con la UGT como protagonista, la presunta financiación ilegal del PP, caso Bárcenas, Gurtel, Noss y una larga lista de escándalos de corrupción para dar y regalar.

Por lo tanto, iniciamos un curso movidito, con momentos que pueden cambiar la inercia de este país, atrancado en su crecimiento y disminuido en sus libertades públicas y democráticas. A preparar la cartera.


domingo, 10 de agosto de 2014

EL PORVENIR DE PODEMOS


A nadie se le escapa que el verano siempre ha sido época de relax, con vacaciones o sin ellas, donde los temas que nos preocupan bajan sus decibelios para dar cobijo a los tintos de verano, las tapas, playa o piscina, paseos y reuniones con familiares y amigos. Sin embargo, estoy notando en este agosto tórrido que las preocupaciones del personal sobre el futuro inmediato de nuestro país no han desaparecido de las conversaciones en cualquier lugar donde las mismas se produzcan.

Básicamente, se habla de la mala situación en el empleo, el desastre del paro juvenil, los contratos temporales, estacionales y basura, la escasa realidad de los anuncios de la salida de la crisis que pregona el PP, de los continuos ataques a los servicios públicos en sanidad y educación, los altos impuestos que pagamos y sobre todo, se habla de PODEMOS.

No hay lugar, charla ni programa de televisión, donde no se hable del fenómeno de esta formación política que ni siquiera está constituida aún como partido, cosa que realizará en Octubre con el moreno desaparecido de la piel y cuando hayamos guardado en el armario los pantalones cortos y las chanclas como indumentaria.

PODEMOS es, hoy por hoy, el tema favorito de conversación. Y es que todas las movilizaciones y reivindicaciones plasmadas en las protestas en la calle por infinidad de mareas, manifestaciones, marchas y demandas de servicios públicos de calidad sin recortes, están dirigiendo su esperanza hacia una formación que recoja políticamente el compromiso de un cambio real para este país. Las encuestas del CIS y sondeos de Metroscopia, también ayudan a que se hable de PODEMOS, pues aparecen con claridad como la tercera fuerza política en intención de voto, dejando muy lejos a Izquierda Unida y a UPyD.

Mientras los partidos viejos y los nuevos tradicionalistas continúan hablando de reformitas y regeneraciones, poco útiles para los cambios que precisamos, las propuestas de PODEMOS comienzan a calar en la gente que observa los ataques inmisericordes que recibe la formación morada, siendo un acicate más para recoger simpatías. Cada insulto, cada intento de descrédito, se convierte en un crecimiento de la simpatía hacia la nueva opción.

PODEMOS tiene un reto extraordinario: ser capaz de organizarse de forma tal que la ciudadanía entienda y comprenda su idoneidad para realizar las tareas de gobierno para la transformación real de este país. Todo lo anterior está caduco, ha perdido interés para los electores por ser los mismos de siempre, aunque cambien algunas caras y algún discurso. Por eso, PODEMOS debe ampliar la concreción de su programa y las posibilidades de participar en la opción alternativa sin sectarismos ni ortodoxias.

En este verano aciago, donde muchos se esmeran por lavarse la cara y retocarse un poco, PODEMOS comienza a vertirse de los píes a la cabeza para terminar con la ignominia.

lunes, 21 de julio de 2014

LA CONSPIRACIÓN


Es curioso ver cómo los poderes políticos, económicos y de los medios de comunicación se ponen de acuerdo para arremeter contra la opción que pueda representar Podemos en el panorama político español. Todo parece orquestado y diseñado como si de una conspiración conjunta se tratara.

En los partidos políticos, aunque sus estrategias son variopintas, prevalece un miedo terrible a “perder” sus espacios de poder y privilegios asentados durante tantos años. Desde la derecha rancia, que ha puesto a sus primeras espadas al servicio de la causa, hasta un PSOE en vías de extinción, una Izquierda Unida que ha optado por reinventarse intentando pegarse para no desaparecer y el partido de Rosa Díez, que comienza a perder apoyos.

Les preocupa, a los de siempre, que la gente cabreada, indignada, cansada por su ineficacia oscurantista, pueda organizarse, plantear alternativas fuera de lo que ellos consideran los cauces habituales, su santa tradición. Han creado sus estructuras partidarias, que acaban convirtiéndose en empresas políticas, con escasa militancia activa y mucho cargo público. Dinámica que está en peligro si prospera una nueva forma de entender y de hacer política.

La opción de Podemos, supone un riesgo real para los poderosos de siempre que han ido destruyendo este país a golpe de ocurrencia y corrupción. Un riesgo para las clases económicas más poderosas que han campado a sus anchas por despachos ministeriales, comunidades autónomas y ayuntamientos, haciendo sus agostos hasta en febrero durante treinta y cinco años. Un riesgo para las élites acomodadas que han vivido bien tanto con el PP como con el PSOE y que, de ninguna manera, quieren ver en peligro sus privilegios. Un riesgo para todos aquellos que se han aprovechado de lo público, de lo que es de todos, a los que se les puede acabar la mamadera, el negocio y el latrocinio.

La conspiración acaba se puso en marcha el mismo día 25 de mayo al conocerse los resultados electorales de las europeas. Ahora, Podemos, tendrá la responsabilidad de saber organizarse, ser capaces de dar respuesta a las demandas reales de la sociedad española, construir un nuevo futuro y constituirse en la verdadera alternativa para la caduca política española. No va a ser fácil, no se lo van a poner fácil y van a sufrir ataques brutales desde todos los poderes establecidos. Aunque de momento esos ataques no hacen sino darles más apoyos y votos para el futuro inmediato.

Por eso le tienen tanto miedo y atacan ferozmente la opción de cambio. Los analistas políticos ya hablan de un antes y un después del 25 de mayo de 2014. Los de la conspiración, también. Los cambios vienen de abajo y nunca a los de arriba les ha gustado eso.


domingo, 6 de julio de 2014

ALCALDES DIRECTOS


La propuesta lanzada por el estadista Rajoy, a la sazón Presidente del Gobierno, de elegir a los alcaldes por voto directo, no es ni nueva ni única. Varios partidos propusieron incorporarla en la Ley Electoral, siendo denegada la propuesta porque primaban entonces criterios de grandes mayorías y no era ni necesario ni recomendable, ya que podía darse el caso de la elección de un Alcalde por voto directo pero con minoría de concejales que le sustente en el pleno.

Pero la propuesta del PP oculta realmente las verdaderas intenciones de Rajoy al lanzar el globo sonda. Los resultados electorales de las europeas del 25M han dejado claro que el bipartidismo hace aguas y que la incertidumbre se cierne sobre los partidos grandes y viejos. Ningún asesor interno se atreve a indicar qué pasará en las próximas elecciones autonómicas y municipales de mayo 2015, y mucho menos lo que ocurrirá en noviembre con las generales.

Sin embargo, no dotados de la bola de cristal que precisarían para seguir cobrando por su trabajo, un par de cosas les van dejando claras las tendencias: primera, que el desafecto hacia la política, los políticos y los partidos se va a centrar en su mayoría en los grandes partidos que han marcado una historia de alternancia que no ha beneficiado a los españoles; y, segunda, que esas tendencias provocarían muchos pactos en las grandes ciudades españolas que desbancarían a los posibles más votados al no obtener mayoría absoluta, con lo cual el PP perdería la alcaldía de bastantes capitales de provincia y municipios importantes.

Al lumbreras de turno, se le ha ocurrido que la única forma de atajar tal desatino es cambiar la ley electoral para que el Alcalde sea elegido directamente por los ciudadanos y no por los concejales electos. Insisto en que la propuesta no es ni nueva ni mala, sino interesada. De cualquier forma, lo que debe aclarar la misma es si habrá o no segunda vuelta, es decir, si el Alcalde más votado no consigue el 50% + 1 de los sufragios, debería enfrentarse en el balotaje con el segundo más votado, dando así a la ciudadanía la posibilidad de elegir entre dos propuestas y no entre decenas.

El miedo suele ser mal consejero y las prisas también. Los electores saben perfectamente qué es lo que pretende Rajoy con esta propuesta. Pero sí la misma llegara a hacerse efectiva para las próximas elecciones municipales tendría que ser asumida la segunda vuelta. ¿De qué sirve tener a un Alcalde elegido por el 25% de los votantes, aún siendo el mayoritario, cuando el siguiente más votado ha tenido un 24%?. Las alianzas que normalmente se realizaban en el pleno de elección del Alcalde (primer pleno), pasarían ahora a ser tenidas en cuenta en la segunda vuelta. Aunque parece que no habrá tiempo suficiente para cambiar la actual Ley para las próximas elecciones.