Mostrando entradas con la etiqueta PARIS. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta PARIS. Mostrar todas las entradas

domingo, 27 de diciembre de 2015

UN AÑO MENOS


A unos días de finalizar 2015, hemos de recordar que lo único que realmente merece la pena es el tiempo y que, inexorablemente, no podemos ampliarlo pues no está a la venta en ningún super, ni siquiera en los artículos gourmet. Hemos terminado el año inmersos en varias guerras preocupantes y nos espera un nuevo año con más procesos bélicos sin que consigamos vislumbrar discursos llenos de explosiones de sensatez por nuestros queridos representantes políticos.

La Cumbre fallida contra el Cambio Climático de París, nos sitúa en el momento más peligroso para el sostenimiento del Planeta. Si no abordamos con seriedad espartana los efectos y causas del calentamiento global, estaremos condenando a las generaciones futuras a vivir en unas condiciones muy extremas gracias a nuestras incompetencias. Es urgente que arriesguemos nuestra sabiduría para invertir las tornas y colocarnos en mejores escenarios para la vida futura. No entenderlo sería la mayor estupidez de la especie humana.

La guerra del Estado Islámico va a marcar nuestras vidas en los años futuros y corremos el peligro de que su extensión abarque a núcleos urbanos occidentales, trastocando nuestras rutinas y ampliando las zonas de combate a Israel y Egipto, con un incremento de la implicación de las potencias en la participación en el conflicto. Pero además del ISIS, tendremos que mirar a África, continente al que estamos dejando a la mano de los especuladores y sátrapas del sistema capitalista.

Mientras en España nos enzarzamos en disputas por la gobernabilidad y los derechos a decidir, continuamos perdiendo el precioso tiempo de solucionar las condiciones de vida de cientos de miles de españoles sumidos en la desgracia de los efectos de la estafa de la crisis. Mientras los estados no cesan de inmiscuirse en nuestras vidas y poner vallas al campo de nuestras libertades, nuestra vida deambula sonámbula intentando descubrir quién nos hará menos daño.

Nos espera un 2016 ciertamente gris, aunque nos esforzaremos por mantener todos los colores que podamos para no hacerle el juego a los agoreros del poder. Hemos de continuar en el frente de una solución definitiva para el sostenimiento del Planeta, a sabiendas de que la mayoría de la población mundial es cada día más ecologista. A los gobernantes no les pedimos que nos echen una mano en esta cruzada sino que nos quiten sus manos de encima, ya que han demostrado su total nulidad e ineptitud para asumir retos de una extraordinaria urgencia.

Nunca hemos sido tan conscientes de que estamos viviendo de prestado y que lo que hagamos o no hagamos ahora, tendrá repercusión sobre los que continuarán viviendo de prestado en el futuro. En 2016, comienza un periodo sin retorno para salvarnos o perecer, así de simple. Si no aplicamos las medidas necesarias contra la contaminación y el cambio climático, dejaremos clara nuestra estupidez como animales humanos.




sábado, 14 de noviembre de 2015

LA GUERRA DE ISIS


Los atentados en París han mostrado a las bravas que vivimos en una guerra, no declarada de forma clásica, entre el Califato y el resto del mundo. Si alguien todavía pensaba que esto era un conflicto local, centrado en el este de Irak y Siria, debería ir calibrando un estudio más completo del mapa de operaciones y plantearse nuevas estrategias de defensa si quieren ser eficaces.

Los yihadistas del ISIS cuentan en la actualidad con un número de efectivos en terreno de alrededor de cien mil personas, dedicados a consolidar la toma de municipios (pequeños y medianos) instaurando el Califato, al tiempo que mantienen sus estrategias de avance levemente truncadas en Siria por los bombardeos de Rusia, Reino Unido, EE.UU. y Francia, que hasta el momento solo han conseguido hacerle unos pequeños rasguños para frenar levemente su avance. Pero la guerra no solo se juega en el frente de batalla, que es disperso, amplio y del que no se obtendrán victorias serias hasta que alguien ponga la bota de la infantería en terreno. Las batallas se extiende por decenas de países que cuentan con grupos filiales preparados para actuar en cualquier momento y , como en el caso de París, con pequeñas células durmientes que actuarán con toda la saña que puedan para instaurar un estado de terror.

Occidente no ha interpretado correctamente el escenario de un conflicto en el que los suicidas claman “Alá es el más grande”, antes de inmolarse y detonar los explosivos que llevan pegados al cuerpo. Mientras mantengan estrategias nacionales para enfrentar la situación y no compartan toda la información que tienen sus servicios de “inteligencia” para fijar acciones comunes, el peligro se podría trasladar a lugares públicos concurridos como estadios de futbol, teatros, cines, centros comerciales, estaciones de tren, autobuses, etc.

Los promotores de las “primaveras árabes”, sin duda unos sesudos estrategas de occidente, no repararon en que los principales activos de contención de la explosión yihadista estaban en los gobiernos que desestabilizaron y que han provocado decenas de miles de muertos y creado una situación de inseguridad tan grande que, hoy por hoy, no se puede controlar. Habría que ir analizando quiénes han sido los principales beneficiarios de esa política errática, quizás las empresas de armamento que se han puesto las botas en los últimos cinco años. Y, por supuestos, los grupos extremistas islámicos que han encontrado expedito el camino para iniciar una guerra frontal y amplia.

Con el problema encima de la mesa toca hacer bien el trabajo. De momento el ejército francés está en la calle (justo lo que querían los terroristas) y los países europeos en estado de alerta máxima. Toca plantearse en serio si realmente se quiere abordar una salida al conflicto con una fuerza aliada bajo mandato de Naciones Unidas o cada país va a seguir entrando en el escenario según sus propios intereses particulares.

Naciones Unidas tiene que dejar de ponerse de lado y abordar con un peso, que hasta ahora no ha demostrado, que nos enfrentamos a un problema de amplio calado y difícil solución, a un conflicto que sólo puede ser solucionado mediante la restitución de los territorios y condiciones a sus etapas anteriores. Por su parte, los “expertos” estrategas de los países occidentales deben ponerse a pensar en la solución final y no solo en las tiritas preventivas. De lo contrario, me temo que lo del viernes 13 solo será el inicio de un continuado escenario de terror en las calles de cualquier ciudad europea.