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sábado, 28 de febrero de 2015

OBJETIVOS DESARROLLO SOSTENIBLE



Se acabó el periodo de los Objetivos del Milenio (ODM), marcados por Naciones Unidas entre 2000-2015, y entramos en una nueva planificación que tendrá el nombre de Objetivos para el Desarrollo Sostenible (ODS), dentro del periodo 2015-2030. El proceso de transición de ambas etapas se producirá en este año. Por un lado, se evaluarán los objetivos conseguidos en los ODM y, por otro, se iniciará una redefinición de los nuevos objetivos para los ODS.

A nivel global, podríamos decir que los Objetivos del Milenio han conseguido avanzar en muchos de los aspectos señalados, especialmente en lo relacionado con la Educación y la Salud, y que han hecho agua en lo relacionado con la pobreza extrema y la redistribución de la riqueza. También por zonas geográficas se ha avanzado de forma asimétrica. Así en América Latina los impulsos han sido bastantes eficaces, mientras que en África los avances han sido mínimos. Asía ha sido un reflejo de continuo avance en su desarrollo económico, diezmado por los permanentes desastres climatológicos y lejos también de acercarse a un punto óptimo en cuanto a temas de igualdad, equidad y empoderamiento de la mujer.

Entrar en un análisis de cada uno de los ODM y sus resultados durante estos quince años, obligaría a un extenso estudio por regiones y países, cosa que ya está siendo terminada por la ONU con el apoyo de los países donantes. Lo que convendría resaltar del momento de transición en el que nos encontramos es la necesidad de definir los Objetivos Post-2015, es decir los Objetivos para el Desarrollo Sostenible 2015-2030.

Preocupa sobremanera el estancamiento de la situación en los conflictos de Irak, Siria, Sudán del Sur, República Centroafricana, Yemen y Ucrania. También el agravamiento de la situación en la República Democrática del Congo, Mali, Nigeria y los avances del Estado Islámico, así como los efectos del Ébola en varios países africanos. Al mismo tiempo, hemos de observar el crecimiento de la población mundial, su migración del campo a las ciudades y el envejecimiento de la misma.

El asunto de la redistribución de la riqueza sigue sin resolverse. Los ricos son cada vez más ricos y los pobres son cada vez más y más pobres. Se da un repunte en una tímida clase media en América Latina, mientras que en África aumenta el sector de pobreza extrema o pobreza media. La gestión de los recursos nacionales debe ser observada como una de las grandes batallas en este nuevo periodo.

Naciones Unidas aprobará los ODS en la Asamblea General de septiembre, pero previamente se celebrará en Etiopía la Conferencia Internacional de Donantes en Julio de este año. Han de multiplicarse los recursos para lograr avances serios en los ODS, pero además de los recursos económicos de la Ayuda Oficial al Desarrollo, han de entrar en juego medidas serias para la mejora de la gobernabilidad, aplicación de políticas públicas que coloquen en sus agendas la eliminación de la pobreza y acciones diplomáticas y de control que garanticen el éxito de la aplicación de los fondos y cumplimiento de objetivos.


viernes, 2 de mayo de 2014

LA GUERRA CALIENTE.

Pensar que la Guerra Fría terminó con la caída del muro de Berlín es, simplemente, de bienintencionados. Es cierto que desapareció el bloque socialista soviético y con ello quedaron abiertas todas las opciones para el desarrollo del otro bloque, el capitalista, eufemísticamente llamado occidental. Pero en pocos años pudimos comprobar que la guerra fría iba tornándose en guerra caliente con un gran número de conflictos armados que han mantenido y mantienen nuestro planeta en guerra permanente.

En estos momentos, Ucrania se convierte en epicentro de la lucha de poder de los bloques. Todo parece apuntar a un desenlace de guerra civil a las puertas de Europa permaneciendo la Unión Europea agazapada por sus necesidades del gas ruso. Pero los conflictos no han cesado en otras partes del mundo: Afganistán, Irak, Líbano, Palestina, Siria, República Centroafricana, Sudán del Sur, Congo, Colombia, Corea, Egipto y otros de baja intensidad que afectan fundamentalmente al continente africano.

Si la consigna en la Guerra Fría era dotarse de mayores arsenales para persuadir al enemigo y ambos bloques se pertrecharon de material atómico suficiente para hacer desaparecer la Tierra cien veces, en la Guerra Caliente actual lo que prima son los intereses económicos por encima de todos los demás, con unos beneficios extraordinarios para las empresas armamentísticas que hacen su agosto particular.

Lo que ha cambiado en el tablero son los actores. Hoy intervienen muchos más que entonces: China, que está comprando tierras en medio mundo, sobre todo América Latina y África; Rusia, que aprovecha su poderío en recursos naturales para poner en jaque; países emergentes como Brasil, India, Sudáfrica e Indonesia que juegan sus cartas cada vez más potentes. En medio, como siempre, los países empobrecidos que sufren en su territorio y con su gente los intereses de unos y otros por hacerse con sus riquezas, poniendo en peligro permanente la estabilidad política, social y económica, abortando las opciones de desarrollo real y la aplicación de estrategias basadas en las políticas públicas.

Es cierto que el final de la Guerra Fría ha alejado (momentáneamente) el peligro de un conflicto nuclear, pero no lo es menos que los arsenales siguen intactos, renovados y listos para ser utilizados en cualquier momento. Mientras tanto, continuaran jugando a las guerras de sus intereses particulares, considerando a la mayoría silenciosa mundial como simples peones a utilizar en un diseño malvado de ignominia y desesperación.

Los organismos internacionales, especialmente Naciones Unidas, ya no son garantía de nada. Hemos visto como pasan de puntillas sobre conflictos muy graves y sólo han cumplido bien con su misión de asistencia humanitaria a desplazados y víctimas de los conflictos. Es decir, la plasmación de su misión sería la correspondiente a una gran ONG mundial, más que a un estamento vigilante del cumplimiento de los derechos humanos, la paz y el desarrollo mundial.