viernes, 28 de febrero de 2014

ANDALUCÍA, ¿RESERVA DE LA BIOSFERA?

Ayer celebramos el día de Andalucía. Bueno, celebraron mucho las instituciones con reclamos a fortalecer y luchar por el estado del bienestar para la comunidad, el cual presentan como si se tratará de la reserva de la biosfera con exclusividad andaluza. Los parados (36,5%) y los parados jóvenes (64%) no tenían nada que celebrar. El resto de los andaluces tampoco celebraban mucho. Nuestra sanidad pública ha caído en la inversión por habitante y hoy se sitúa en 980 euros, mientras la media nacional es de 1.204 y, más alejados aún, de los 1.541 dedicados en el País Vasco o los 1.400 euros dedicados en Navarra. En los últimos años los recortes del gobierno andaluz en sanidad alcanzan el 17%. Así que el baluarte del estado del bienestar habrá que traducirlo en otros indicadores.

Desde luego en educación tampoco. El informe Pisa 2013 sitúa a Andalucía a la cola en todas las categorías que analiza. El recorte en educación ha sido en 2014 del 2,3% lo que significa una inversión por habitante de 835 euros, frente a los 1.559 del País Vasco o los 1.001 euros de Navarra. Continúan los problemas con aulas prefabricadas, faltan institutos de secundaria, se eliminan más de 4.000 puestos de interinos y el fracaso escolar no ve una salida clara a su alto índice andaluz que supera el 38%. Entonces, en educación parece que no encontramos una traducción del cacareado refugio del bienestar social.

Siempre se puede recurrir a los kilómetros de autovías, de alta velocidad y grandes obras que fueron posibles en Andalucía gracias a las subvenciones llegadas de los fondos europeos para equilibrar las regiones más pobres de Europa. Pero de eso ya hace tiempo y, además, no conviene sacar pecho de aquello que no hemos hecho nosotros, al menos no con inversiones propias sino sobrevenidas.

Por el contrario, nuestro desempleo aumenta y amenaza con convertirse en una lacra permanente que impida el crecimiento y la salida de la crisis en Andalucía. Eso sí, cuando baja algunos miles será mérito del gobierno andaluz, cuando suba en unos miles será demérito del gobierno central. Y además tenemos nuestro caso de los ERES, que el día que acabe resolviéndose en los tribunales va a obligar a ampliar algunas de las prisiones (ya superpobladas) de nuestra Andalucía. Han robado hasta la saciedad, con la complicidad por acción u omisión de nuestros gobernantes. Veremos qué pasa con Invercaria, Fondo Andaluz de Formación para el Empleo (FAFE) y otras empresas e institutos paralelos de nuestra reserva de la biosfera del Estado del Bienestar.

Los andaluces no nos merecemos esto. Para este viaje no se necesitaban las alforjas de la autonomía. No se han enterado en 34 años que trabajar para Andalucía significa abordar el bien común, con planificación y transparencia, con eficacia y eficiencia y han optado por engañarnos refugiándose en los agravios contra Andalucía.



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